CAMINATA LUNAR

Hernán Domínguez Nimo

Argentina

—¡Adiós! —le grito al cobertizo externo, la construcción que marca (en mi cabeza al menos) el límite de la base.

¿Cuánto oxígeno menos implica este grito?

Quién sabe.

Qué importa.

Por un momento dudo en volver para sacar el jeep. Pero no quiero darle más publicidad gratis a ninguno de nuestros sponsors desinteresados. Tan desinteresados, que hicieron posible un viaje sin retorno. Hasta mi muerte canibalizarían las marcas si pudieran. "Germán Rainuzzo fue hallado muerto en el Navajo Moon, by Jeep" podría decir el infomercial.

Así que mi duda se vuelve imperceptible para nadie que no esté en mi cabeza. Y nadie puede llegar aún allí. Ni uno de los millones de televidentes que siguen mis movimientos.


Transmisión de Estación 3:

"Luego de su dramático adiós y de ver con las cámaras exteriores cómo su figura se alejaba de la base, hemos perdido contacto visual con Germán Rainuzzo.

¿Por qué salió? ¿Qué espera encontrar en esta caminata lunar sin sentido?

Nadie lo sabe. Quizá ni él mismo lo sepa...


Hace rato que apagué el receptor, para no oír más órdenes. No querían dejarme salir. Tenía que esperar al rescate de Estación 5. No importa que el rescate vaya a tardar cincuenta y ocho horas. Mi oxígeno para dos horas y yo tenemos que quedarnos allí sentados, obedientes. Por contrato, no soy dueño ni de mi propia muerte.

¡A la mierda con todos! ¡Que le reclamen a mi representante, que tiene el culo pegado a un sillón de escritorio!

El polvo apenas parece desplazarse por mis pasos, como si estuviera imantado. Unas pocas rocas salpican el suelo. Es fácil avanzar. Casi sin esfuerzo. Casi.

Tampoco es por rebeldía, no. Ya no tenía sentido quedarme en la base. El aire es irrespirable. Hace dos días que estoy obligado a permanecer enfundado en el traje.

Imagino una pintada callejera en una roca particularmente grande y me río como un borracho: "Lo que mata es la eficiencia, firma Rainuzzo". Un desperdicio de oxígeno la risa. No puedo evitarlo.

Pensar en el desperdicio de oxígeno redobla la risa y me detengo hasta que pase.


Lanzamiento del programa "Hacia la Luna", de Estación 5:

"Observamos con atención el lanzamiento de la misión de rescate desde la torre de observación de la Estación 5. Los técnicos aseguran que aún es posible llegar a tiempo, por el incremento de la velocidad crucero del módulo que se produce al viajar un solo tripulante. Sólo esto ya justifica la decisión de nuestra estación de negarle a Marion Hepburn, de Estación 3, el permiso para viajar."

"Ahora, los ojos y la esperanza del mundo entero están puestos en esta misión y en la Estación 5..."


La válvula atmosférica fue lo primero que falló, saturando de oxígeno el aire hasta niveles casi peligrosos. Luego fue el turno de la IA que controla la base (cortesía de Microsoft), que para "cuidarme" liberó el exceso de oxígeno. Pero sin tener en cuenta (pequeño detalle) las reservas. Podría haber consultado antes, ¿no?

Falló también la agencia. No tenía ningún plan de emergencia. Ahora aparecen ex-técnicos de la NASA por todos lados (los que la Estación no quiso contratar), criticando la inexperiencia del proyecto, regodeándose en el fracaso.

Y fallé yo, por confiar mi vida a otros. Por perseguir un sueño. De chico era mi sueño, mi meta. Una caminata lunar. Supongo que eso es lo que ahora me empujó a salir. A correr en cámara lenta en un viaje a ninguna parte.

No. Eso es faltarle a la verdad. Este es mi viaje más importante, ¿no? Desde que salimos del útero nos dirigimos hacia aquí, nuestro destino final. Una verdadera travesía. Por eso salí en realidad. No me gustaría hacer este viaje sentado, como pasajero de un tren.

Así que acá estoy. El sueño de mi vida cumplido. El plazo también.


Entrevista con Marion Hepburn:

P: Sabemos que tuviste una relación muy estrecha con Germán. ¿Cómo te afecta saber que él está al borde de la muerte en este mismo instante, que quizá la misión de rescate no llegará a tiempo?

MH: Me afecta. Muchísimo (el entrevistador le alcanza un pañuelo). Gracias. Lo que viví con Germán a bordo de la Estación 3 fue breve pero muy intenso. Él mismo no dejaba de decirme (entre gemidos y jadeos en gravedad cero) que nunca hubiera podido llegar al final sin mi apoyo. Lo único que espero es que si Germán no logra sobrevivir, que la gente... (se quiebra), perdón... que me den la oportunidad de viajar en la próxima Caminata Lunar, para despedirme de él...


Estoy algo agitado pero sigo caminando. No quiero pensar pero pienso.

Marion, Ngao, Teo. Cómo me gustaría que aún estuvieran conmigo. Fueron mi apoyo los últimos meses.

En cambio, creo que la ausencia de Santos y Catherine y los demás es un bálsamo. Tuvieron lo que se merecían. Nunca lo dije en voz alta, esas cosas se disimulan frente al mundo. La gente está llena de pensamientos egoístas pero puede asombrarse y odiarnos por descubrir que albergamos tan sólo uno.

Cualquiera con un micrófono se siente con derecho a juzgar a los demás.


Extracto de "Debate Lunar", de Estación 2:

E2: ¿Es Germán Rainuzzo el indicado para enfrentar esta emergencia? De haber sido otro el ganador, ¿hubiera tenido más probabilidades de supervivencia? El psicólogo Daniel Strejman asegura que sí:

S: Así es, Marcelo. Teniendo en cuenta el historial autodestructivo de Germán, era casi esperable una salida de escena como la que presenciamos. Una persona que sobrevivió a duras penas a su propia adolescencia, que no tenía a nadie esperándolo en la Tierra (a mi entender, el único requisito que Germán cumplía al pie de la letra), difícilmente podía triunfar en este viaje.

"Toda la fase de entrenamiento fue un constante dejarse caer para que alguien (Teo, Ngao, y especialmente Marion, porque Germán es demasiado cobarde para asumir su homosexualidad) lo levantara. De no ser por ellos, por su contención, nunca podría haber llegado. Claro, esta fragilidad le fue muy útil a la hora de las votaciones: el público siempre apoya al más débil. Pero de nada le sirve ahora, allá arriba".

E2: ¿Te parece que hubo negligencia en Estación 5?

S: Según ellos, todos los participantes fueron sometidos a exámenes de aptitud. Me gustaría echarles un vistazo. De todos modos de lo que sí estoy seguro es de que muchos de los otros estaban mejor preparados que Germán Rainuzzo. Casi todos eran impelidos por una increíble ansia de éxito y fama. Germán sólo por un sueño infantil (como recordarán le confesó a Marion una noche). ¿Qué podía mantenerlo con vida una vez que lo había cumplido...?


Me detengo. El terreno plano desaparece frente a mis pies. Es el borde del Reiner. Años atrás, una base sueca ocupaba el centro del cráter. Desde la altura puedo divisar algunos restos. Muy pocos.

Eso es lo que queda del hombre en la Luna. Es lo que queda de sus sueños de conquistar el espacio. Casi nada. Yo soy ese casi.

La inversión espacial ya no es rentable. Sí los satélites, claro. La televisión. El espectáculo. El show, que siempre debe seguir.

Y así debe ser. No tienen mi subjetiva pero sí las satelitales. ¡Ja! ¡Satélites que giran alrededor del satélite!

Otro acceso de risa. Espero a que pase. Por suerte no hay micrófonos. Parezco un adolescente después de fumar su primer porro.

Salto la orilla y luego por el borde inclinado, como aprendí luego de tantas salidas. Germán "el saltimbanqui" me decía Marion. En tres saltos de superhombre lunar llegaré al fondo. Dónde estarás, Marion. ¿Siguiendo mis movimientos junto al resto del planeta?

A mitad de camino, algo sale mal. Por alguna razón mis pies no se apoyan donde los dirijo. El primer síntoma de la hipoxia, que ya debe estar afectándome el cerebro. Eso pienso, con improbable lucidez, mientras caigo de cabeza y ruedo, todo mi cuerpo un ovillo, barranca abajo.


Extracto de la extensa entrevista de Estación 3 al sociólogo electrónico Jorge Randozoni:

"...El fenómeno de Caminata Lunar excede los límites de su Estación emisora para convertirse en un acontecimiento metamediático. Esto tiene que ver con el hecho de que el resto de las estaciones orbitales descubrió que no podía competir con este programa de la Estación 3 y generó sus propios programas, debates en torno a él o simples plagios; algunos pagando derechos, otros costeando los juicios de derechos a través de los beneficios de tanda. Tal es el caso de 'Caminata Lunar en el Desierto de Nevada', de la Estación 8, una sátira que toma como punto de partida el rumor popular de que el hombre (incluyendo a Germán Rainuzzo) nunca llegó realmente a la Luna, sino que todo se trata de un simulacro realizado cerca de Las Vegas; una idea ridícula que toma visos de humor negro en vista de los últimos acontecimientos..."


Me levanto como puedo del fondo del cráter. Al ponerme de pie ya estoy agitado. Cada vez hay menos sustancia en el interior de mi traje.

Dicen que oír la respiración dentro del casco es casi como hacer yoga o zen. Que a tal punto te vuelve consciente del ritmo, que te permite controlarlo, hacerlo descender, relajarte.

Supongo que todo eso es cierto. Cuando no sabés que cada vez que dejás salir el aire te estás envenenando. Que cada inspiración es como un caníbal que fagocita un pedazo de su cuerpo, de a poco, intentando no cortar ninguna parte vital, no morir desangrado antes de tiempo...


Autoridades de Estación Televisiva Orbital 3 desmienten que Caminata Lunar 2 vaya a realizarse de manera conjunta con Estación 5:

"De ninguna manera. Nosotros estamos muy agradecidos con Estación 5 por el esfuerzo que realiza para acelerar los tiempos con la misión de rescate (un esfuerzo que será remunerado como corresponde) pero los derechos de Caminata Lunar son propiedad de Estación 3. Cualquier otra estación que hable o mencione a Caminata Lunar seguirá pagando derechos o sufriendo el descargo de la ley de propiedad intelectual..."


Voces, percibo voces.

(¿Es mi radio? ¿No la desconecté bien?)

Quizá sea alguna interferencia. De las ruinas cercanas. Fantasmas por ejemplo. Los primeros fantasmas de la luna.

Me alejo, adrede, de los despojos de la base sueca.

Cada vez me cuesta más mover los pies, poner uno delante del otro. Se chocan, se patean, como si se odiaran. Los llamo al orden y se niegan a obedecer.

Los ignoro entonces. Como hacen ellos conmigo.

Arriba las estrellas brillan, sin titilar. Pero como si adivinasen mi mirada, comienzan a rehuirla, moviéndose, danzando.

El piso tiembla, se sacude, como un terremoto. Claro, estoy en medio de un cráter; alguna vez fue un volcán. Pero es mi cabeza la que oscila. Me sostengo el casco con ambas manos, como si tuviera vida propia.

Bajo los ojos, para evitar el mareo y la caída. Entonces lo veo.

Contengo la respiración (cada vez me cuesta más). Qué pena que haya desconectado la cámara. Miles de espectadores se caerían muertos de un síncope, antes que yo, si vieran esto.

Un artefacto espacial en medio del cráter. ¿Es la nave de rescate?

Una alucinación. Eso debe ser.

El problema es que en ningún lado dice que la falta de oxígeno provoque alucinaciones.


Encuesta en la calle:

"Le preguntamos a la gente qué opina de la muerte de Germán. Y estos son algunos de los testimonios que recogimos:

Mujer: ...Tuvo lo que se merecía, sí señor. Desde el principio del show fingió humildad, amagó a renunciar mil veces, y terminó demostrando que era un mosquita muerta. ¡Ja, ja! ¡Ahora está más muerta que nunca...!

Mujer joven: Marion... Marion es la ganadora moral. Ella lo puso allá a Germán.

Amiga de mujer joven: ¡Estás loca! ¡Marion lo usaba a Germán! ¡Todo el tiempo! ¡Era una víbora...!

Anciana: ...No entiendo cómo pudieron dejarlo solo allá arriba, pobrecito. ¿Cómo no hay alguien con él, cuidándolo? Yo siempre pensé que había una o más personas para filmarlo. Pero ahora dicen que eran cámaras robot o algo así, que mandar camarógrafos a la Luna es muy caro...

Hombre: ...Santos debió ganar, sí señor. Y ya van a ver que será el ganador de la próxima edición. ¡Vamos Santos todavía...!"



Ilustración: Carlos A. Sánchez

No es un módulo terrestre. Es una nave espacial de película, un estereotipado plato volador. Lo rodeo, a tropezones, y aparece una silueta más improbable aún, una extraña figura en cuatro patas enfundada en traje espacial, parada junto a un poste de alumbrado público. ¡Un poste de alumbrado! ¡Eso sí es para morirse de risa!

La figura levanta la pata en un ademán dolorosamente familiar y lo reconozco. Es un perro. Mi perro de la infancia. Simba. No está muerto. Acaba de bajar del cielo. Con traje y casco y manejando una nave espacial. ¿Pero cómo puede mear si tiene puesto su traje espacial?

Debería reírme, sólo por considerar que eso es lo único ridículo de toda esta situación. Pero esta vez la risa no aparece.

Simba baja la pata y ladra (sólo veo su boca que se mueve). Se aleja hacia la nave, donde una puerta se abre. Una luz resplandeciente se derrama desde el interior. Dibuja el contraluz de mi perro y me deslumbra. Una luz cálida. Sincera.

La luz crece. Todo lo demás desaparece. Simba vuelve a ladrar. Esta vez lo oigo pero ya no lo distingo en medio del resplandor. Sé que me llama.

No dudo. Voy hacia él.



Hernán Domínguez Nimo, cuyo cuento "El dueño del barrio" acaba de quedar finalista en el I Concurso Internacional de Cuento Axxón 2006, ya ha publicado una docena de cuentos en Axxón: "No, gracias" (141), "En punto" (143), "Cambio" (148), "Hasta la siguiente" (150), "Viaje al pasado" (154), "El morador" (155), "El Guasón" (156), "Final incierto" (157), "Motorhome" (160), "Malos pensamientos" (163) y El número uno" (165).


Axxón 167 - octubre de 2006
Cuento de autor latinoamericano (Cuentos: Fantástico: Ciencia Ficción: Medios masivos: Argentina: Argentino).

            

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