Internacional

AXXÓN 100x100
Primera Serie

Varios autores

Internacional

La idea de convocar a cien escritores de las más diversas procedencias para que escribieran otros tantos textos de alrededor de cien palabras (el pedido fue "entre setenta y cinco y ciento veinticinco" ) surgió luego de recibir una colaboración de tales características que, por sí misma, no podríamos haber ubicado en ninguna parte. Sugerir el tema fue más sencillo: alcanzó con extender un poco las pautas del primer texto. Así que invitamos a los escritores a participar a través de las listas y, casi sin darnos cuenta, en tres o cuatro días habíamos alcanzado las colaboraciones necesarias para hacer realidad Axxón 100x100. Buscamos un nombre que nos pareció adecuado (el doble sentido no es casual), descartamos unos cincuenta textos que nos parecieron poco originales o que frecuentaban espacios ya muy transitados en el pasado, hicimos traducir los que no estaban en nuestro idioma, convocamos a los ilustradores para que pusieran imágenes y color... Y éste es el resultado. Realmente fue un placer, casi no nos despeinamos y quedó demostrado que Axxón tiene un interesante poder de convocatoria. Tanto que ya está a punto de cerrarse la Segunda Serie de cien cuentos y pronto abriremos la Tercera. ¿Se puede pedir más?





001 - XP

Félix Amador Gálvez - España


No me miren. Hace tiempo que ni siquiera yo soporto mi propia imagen. Yo.

Yo, que era rico, joven, atractivo... y demasiado ambicioso. Lo compré todo, incluso lo que no se vende; seduje a cuantas mujeres deseé, casadas y vírgenes incluidas; pero me faltaba algo, y decidí probar la última tecnología: musculación sobrehumana, suprainteligencia y cirugía estética, todo controlado por ordenador, decía la publicidad.

¿Y qué conseguí?

Soy un monstruo, un ser humano a medio hacer, una piltrafa sin cociente intelectual. Fabrique su anatomía perfecta por ordenador. ¡Ja!

Maldito error de Windows...






Ilustración: Chinchayan




002 - LOS HIJOS CRECEN

Germán Amatto - Argentina


La madre: —Quiero que hables con tu hijo. Se pasa el día en el jardín, mirando a las babosas.

El padre: —Vamos, no exagerés. Al chico le viene bien tener un pasatiempo, aunque sea estúpido.

La madre: —¡No es normal! Pierde horas contemplando a la babosas retorcerse... ¡y deberías ver su expresión! Mirá, si vos no te ponés firme...

El padre: —Bué, callate. Ya entendí. Voy a conversar con el pibe.

Enfiló al dormitorio del chico, a la cama. Desde las sábanas vacías se alargaba un rastro viscoso que salía por la ventana y se perdía en el jardín.





003 - EL MONSTRUO DE VILLA DEL PARQUE

Claudio Amodeo - Argentina


Jadeos.

El aire frío se cuela por mi garganta, hiriéndome. En la calle sólo se oye el ruido de mis pasos agitados.

Susurros.

Palabras siniestras, funestas, fantasmales. Me dicen que no llegaré a tiempo.

Gritos.

Me aterran los alaridos. Espero que la niña aún esté viva.

Silencio.

La casa es una tumba, todo está revuelto. Me tomo la cabeza. Es demasiado tarde. El monstruo ha estado aquí. En la habitación del padre hay un cuerpo destrozado. Un cuerpo grande.

En la habitación de la niña no hay cadáveres. Sólo el cuerpo deforme de una horripilante criatura que, lentamente, retorna a su forma original.

Mi sobrina llora y se acerca corriendo.

La abrazo, trémulo, viendo que algunos pelos de animal aún asoman en su espalda.





004 - CIEN PALABRAS SON MUCHAS


Ilustración: Pedro Belushi

Jorge Antares - España


—Ésta... ésta tampoco es políticamente correcta. ¡Borradla! —dijo el Máximo Censor Lingual a sus ayudantes con placer contenido, casi obsceno. Gracias al poder absoluto que se le había concedido a causa de la lucha contra el terrorismo global, tenía carta blanca para erradicar las palabras que pudieran favorecer actos deleznables. La campaña 'Un lenguaje sencillo para una gente sencilla' borró de nuestra lengua palabras como 'revolución', 'rebelión', 'sindicato', 'asociación', 'queja', 'libertad', 'igualdad', 'fraternidad', 'amor', etc. Los infractores eran severamente castigados. No se podía permitir que ningún monstruo anduviera libre... o por lo menos, aquellos que no eran monstruos oficiales.





005 - APOCALIPSIS

Hugo Arce - México


Escuché la masacre desde el principio. Pronto supe que el único humano con vida huía hacia aquí, pero no había escapatoria. La vi, a lo lejos, era una muchacha. No podía hacer nada. La chica se acercó y distinguí su llanto. Luego vi aparecer a su perseguidor: era enorme y horrible. Nunca imaginé que los emisarios del Dios del universo serían así. La mujer se arrodilló y me abrazó solicitando piedad. Yo no podía hacer nada. El monstruo llegó hasta ella, pronunció unas palabras de sentencia y la engulló con ferocidad. Después, desapareció. Y ese fue el final. Y yo no pude hacer nada, pues sólo era un viejo y asustado roble que asistía al apocalipsis del mundo.





006 - ACCIDENTE DE TRABAJO

Daniel Argañaraz - Argentina


Salió de la nave y dio dos pasos sobre la superficie del planeta.

—Supremo Hacedor de Estrellas —recitó—. Te doy gracias por haber permitido que este viajero solitario haya logrado cruzar el abismo entre los soles. Invoco tu protección y ofrezco mi obediencia.

Dio otros dos pasos y se preparó para iniciar la exploración del ignoto territorio. Pero antes debía comunicarse con la Base.

—Atención Base. Explorador se reporta e inicia...


—¡Volviste a hacerlo! —exclamó la mujer.

—¿Qué hice? —se desesperó el hombre.

—El olor. ¿Se te atrofió el olfato?

—Olor, sí. ¡Qué feo!

—Tu zapato; pisaste algo, alguna porquería.

—¡Malditos sean los perros y sus dueños!

—Dame el zapato. —La mujer miró la suela. —No, no es cagada de perro, es otra cosa.





007 - MI MALDICIÓN, MI PENA

J.Javier Arnau - España


La Tierra ya no gira, mi corazón ya no danza, mis alas ya no baten entre las estrellas. Ya no puedo recorrer las sendas galácticas mecido por los Vientos Estelares.

Microemjambres saturando receptores, nanobots circulando por cables. Una nueva especie poblando el firmamento; ángel caído, dios de barro, un cyborg desterrado.

Mi amor murió, mi corazón ya no danza.

Murió a manos de nuestros creadores, por ser diferente, por miedo.

Ellos murieron a mis manos. Mi programación falló, mis sistemas se anularon, mis mecanismos se colapsaron. Pero la venganza fue mía: mi castigo eterno, mi maldición, mi... ¿pena?

Mis alas están rotas, el viento solar ya no sopla en mi cara. Mi corazón ya no danza.

Mi memoria se resetea noche tras noche tras ...





008 - DELANTE DE MÍ

Andrea Aspesi - Italia


El monstruo está delante de mí.

Me mira con ojos llenos de odio y ferocidad. En la boca ya siente el gusto de la sangre.

No tengo miedo... siento repugnancia.

De cada poro rezuma pus y rencor, de cada arruga crueldad y putrefacción.

Tengo conocimiento de lo que quiere, sé que se alimenta del dolor ajeno, que desea corromper, humillar, matar.

Si el mal tuviera olor, su hedor sería insoportable.

Con toda la fuerza que tengo lanzo mi puño contra esos ojos. Sólo logro herirme la mano.

En los mil fragmentos del espejo sigo viendo mi monstruoso rostro.


(Título original: "Davanti a me". Traducción del italiano: Raúl Glovis)





009 - NUBE

Edgar Omar Avilés - México


—¿Ya viste, güey?, esa nube se parece un chingo a ti.

—No mames, ¡yo no estoy tan gordo!

—Sí, cómo no.

—¡No, pendejo!, mi nariz no es tan grande.

—Es tu misma narizota de garfio... ¡Chale, el pinche viento la está desbaratando...! ¡Qué gacho, pero si eran igualitos...! ¿Ves?, ya la destruyó todita... ¿Güey?, ¡te estoy hablando, güey...!

Cuando volteó para exigirle respuesta a su amigo, sólo pudo emitir un grito ahogado y expandir mucho los ojos.





010 - YO

María Helena Bandeira - Brasil


Vapores de los gases tóxicos coloridos por los hologramas brillantes.

"Voy a matar a todos los hijos de puta en la ciudad."

Usted no sabe cuántos.

Pero hay una oportunidad a su favor.

Sólo el original puede destruir a sus réplicas.

"En el último viaje a Marte, uno de ellos usó mi código genético para violar a la mujer que yo amaba."

Los descubre a todos, uno por uno.

Finalmente, después de años de espera, está delante del violador.

Usted entra a la sala rodeada por el mar.

El Otro. Con la pistola láser apuntando a su pecho.

"Idiota. No puedes matarme"

Él tira y usted cae lentamente.

Sólo entonces entiende. Entre las carcajadas del Original.

—Soy Yo.


(Título original: "Eu". Traducción del portugués: Germán Teth)





011 - LA NADA

Gregory Bernard Banks - USA


Todo a mi alrededor se ha ido. El horizonte fue un mero bocado, los mares el aperitivo. El hambre insaciable lo conduce, lo tormenta, lo acerca. Su rugido de silencio devora la realidad. El monstruo sin rostro se muestra más vil que cualquier cosa antes vista. Dios tiembla ante él, mientras Satán se encoge a sus pies. Es la antítesis de los ideales; el Némesis del pensamiento consciente. El último paria de un universo enfurecido.

Puedo oler la ausencia de su estela. Me acaricia con sus zarcillos, regocijándose en mi miedo. Mi respiración es débil, mi vista ya no existe. La memoria de la Vida desaparece mientras penetra mi carne. Hubiera gritado con mi último aliento, si tan solo hubiera recordado cuáles eran...


(Título original: "The nothing". Traducción del inglés: Sue Giacoman Vargas)






Ilustración: Guillermo Vidal




012 - ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES GAY CON MUÑECOS INFLABLES?

Hugo José Bano - Argentina


A menudo, un velo de tristeza opacaba los resplandecientes ojos azules de Gonzalo Amador.

Ocurría que en lo más recóndito de su cerebro súper-conductor, un insignificante nano-interruptor en lugar de hacer click, hacía clack, y esa pequeñez bastaba para que Gonzalo odiara a las mujeres.

Había sido concebido para complacer los apetitos sexuales de las damas, ya que los hombres andaban entusiasmados investigando lejanas galaxias o navegando a través de agujeros negros, y se olvidaban de todo lo demás.

Así, Gonzalo Amador solamente era feliz cuando en la intimidad de su cubículo podía vestir las prendas que les robaba a sus clientas para admirarse embelesado ante el espejo.





013 - EL ENFADO

Eugenio Barragán - España


Estoy enfadado, mucho, se me ha caído mi diente de leche. Estoy enojado, demasiado, y he decapitado a mi oso de peluche. No ha sido como otras veces. Debajo de la almohada, sólo me han dejado un vale para canjearlo por la rueda de una bicicleta. Al coco oscuro lo ahuyenté con el fogonazo de mi linterna. Mis soldados de plomo se ahogan en el orinal. El ratón Pérez agoniza bajo el peso de mi cama. Sí, estoy muy disgustado. Sólo espero que amanezca para que mis padres tropiecen con la trampa que les he preparado.





014 - SOY UN HOMBRE... Y NO TENGO MAGIA

Ariel Saez - Argentina


Soy un hombre y quisiera soñar
que soy una criatura que puede elevarse
y desde ahí arriba ver, y entender,
todos esos maravillosos diseños matemáticos
que rigen las cosas,
las que están allá arriba,
como las que existen aquí abajo.

Pero soy un hombre y no puedo volar.

Como una pobre criatura de la tierra,
de debajo de la tierra,
debo arrastrarme,
aprender, transformarme.
Me he vuelto gris, pero estoy aprendiendo.
Ahora sé que un día podré tener alas:
Subiré.
Entenderé todo.

Ahí está la magia.

24 agosto de 2002





015 - SIN CABEZA

Ricardo Bernal - México


Si no soy mi cabeza, ¿entonces qué soy? Manos temblorosas con memoria dactilar que escriben estas líneas; corazón que arroja estupefactos chorros de sangre hacia el sitio donde antes estaba un sombrero; piernas y pies que no saben hacia dónde ir ni para qué ir; estómago sin hambre que muge armonías crepusculares. Tal vez mi cabeza, libre al fin, también extrañe algo de mí... Tal vez allá lejos, donde quiera que esté, por fin descubrió quién soy.





016 - HETERODOXIA


Ilustración: Fraga

Adrián Bet - Argentina


El agua es vital. La sangre se compone de ella, el cuerpo mismo es casi totalmente de líquido; el mundo está rodeado por Jörmungand y el océano. Intuyo que es lo que Nietzche llamó "El eterno retorno" . Por ello deduzco un principio metafísico, cosa que también sostenían los griegos. Sumerjo a la presa. El agua, como la serpiente Urobos, oprime los pulmones con un veneno más efectivo que el de cualquier reptil. Justo antes del deceso retiro, al inferior, para hincarle la yugular. Casi no chorrea. Supongo que los recalcitrantes no estarán de acuerdo. Hay una cierta piedad implícita en volver al origen, en el fin, a la víctima. Es una escuela circular, heterodoxa la que sostengo. De hecho me consideran un vampiro hereje.





017 - LA PRIMERA TENTACIÓN

Claudio Biondino - Argentina


Vagó durante largo tiempo a través del yermo. La revelación era intolerable. El hombre, finalmente, quebrantaría los pactos. Para reparar semejante ofensa, su padre lo entregaría en holocausto: él sería la piedra de la nueva alianza. Decidió no aceptar tal destino; dejaría que el odio consumiera su belleza y la arrastrara por el suelo. A pesar de la caída, sintió pena por aquellas criaturas de barro animado. Les enseñaría a comer del árbol de la ciencia del bien y del mal para que abrieran los ojos. Sólo así podrían defenderse del tirano. Luzbel tomó entonces forma de serpiente, y esperó.





018 - LA METAMORFA

Luís Antonio Bolaños De La Cruz -Perú


Las noticias continuaron llegando, estremecedoras, impactantes, insistían machaconamente: la invasión está derrotada. Destruidas sus inmensas naves, los supervivientes utilizaban sus dotes de camuflaje para intentar ocultarse. Gracias a su piel constituida por innumerables multiplacas reinsertables, sus huesos flexibles y su capacidad de reordenamiento glandular y orgánico, reducían su tamaño y podían imitar convincentemente a una persona.

En la cena, mi esposa estuvo desusadamente silenciosa, al moverse parecía vibrar y desdibujarse, exhalando un olor acre, casi eléctrico, pero me miró con tanto cariño que me apaciguó; una sospecha tomaba cuerpo pero decidí remontarla. Al ingresar al lecho me estremecí, mantuve acotado el temor, despacio, pero con seguridad, me volví hacia su cuerpo y me decidí a abrazarla.





019 - EL GIGANTE

Georges Bormand - Francia


Es seguro que los gigantes existen. He visto uno, hace algunos años, cuando exploraba el otro continente. No era peligroso, no era un ogro; era muy amistoso. Habitaba una torre de metal muy antigua, situada en medio del desierto, que desapareció con un ruido de trueno la noche siguiente, por lo que no lo volví a ver. Intentaba decirme que venía de otro mundo, que es un planeta que gira alrededor de otro sol, el tercer planeta de su sistema... No tengo dudas de que era mentiroso, o débil, porque sabemos que no hay otro sol que el nuestro, y todos los planetas giran alrededor de nuestro mundo. El tercer planeta que gira en torno a otro sol; ¡como se puede imaginar algo así!





020 - UN BUEN BOCADO

Jose Brox - España


El perro muerde la mano del amo. Éste lo estrangula con la que le queda. Lame el muñón ensangrentado. Su sabor es agradable, muy agradable. Ahora entiende mejor al perro. Da un mordisquito en el muñón. No ha probado bocado mejor. Con la lengua ensaliva el brazo hasta el codo. Clava los dientes con gula, con urgencia. El perro agoniza en el suelo. Descubre que el gusto puede llevar al éxtasis. Su lengua parece alargarse, su boca hincharse para deglutir mejor. Lamenta lo magro de su hombro. Pierde la visión, sólo existe su sabor. Pierde la noción del tiempo, pierde el sentido mientras sigue masticando. Amanece. La dueña encuentra un estómago descomunal empapado en sangre. Se le hace la boca agua. Se acerca. Se relame.





021 - CANTO DE SIRENA

M. Carmen Cabello Rodríguez - España


Mi padre, rey del océano, me instigó a cantarle al mundo humano. Salí a una realidad que no era la mía, ilusionada... su hija más joven deleitaría a marineros y pescadores con una bella melodía. La misma que escuchaban por las noches cuando surcaban nuestro imperio sosegadamente. Llegó mi hora, al fin.

Y allí estaba él. Expectante. Vigilándome. Listo para derrotar a mi padre a través de su hija doncella. Adopté forma humana y se aprovechó de mi torpeza al andar. Caí en sus redes y consiguió que mi destino no se cumpliera: nunca sería la deidad para la que nací.

Y ahora surco los mares, con forma de sirena y, según algunos, como el mascarón de proa más hermoso del océano.





022 - EL ORADOR

Óscar Camarero - España



Ilustración: wkowalsky

Sus tentáculos dejaban un rastro alargado sobre el suelo, que al instante borraba con otra de aquellas extremidades escamosas.

Se movía con lentitud, con el peso de milenios sobre sus hombros, y miraba a su alrededor con ojos enormes y acuosos.

Echó un último vistazo al cinturón de transferencia de masas para asegurarse que funcionaba correctamente y salió al exterior.

Una legión de acólitos le rodearon evitando el contacto con la masa enfervorizada que le aguardaba.

Sus tentáculos palparon los escalones de madera y reptó por ellos hasta el entarimado. Cuando alcanzó el atril, Cthulhu reguló el modulador de frecuencia.

Entonces alzó los falsos brazos y un clamor recorrió el estadio. Ondeaban banderas con cruces gamadas. Era el inicio del cuarto Reich.





023 - AMOR ETERNO

José Carlos Canalda - España


—No llores; era lo mejor para él.

—Sí, tienes razón —suspiró la muchacha enjugando las lágrimas—. Pero no puedo hacerme a la idea de que ya no lo volveré a ver más. Fueron tantos años juntos...

—Te entiendo, pero la vida es así de dura. Y míralo por este lado, el pobre ha dejado ya de sufrir. Ojalá pudiéramos hacer lo mismo con nosotros mismos.

—Lo voy a echar mucho de menos —repitió Ann Darrow con voz monocorde mientras se alejaban del desgarrado corpachón de King Kong—. Mucho...

Mientras tanto, los perplejos bomberos de Nueva York se preguntaban unos a otros:

—Y ahora, ¿dónde demonios echamos todo esto?





024 - EL AMOR

Jorge Candeias - Portugal


Penetré en su cuerpo como una ráfaga de viento. Penetré a fondo, y más a fondo aún, buscando su raíz. Y ella respondía con gemidos y quejidos, contorsiones y estremecimientos. La apreté más contra mí, y busqué sus labios con los míos. Ella me envolvió con sus brazos, gritando "sí", y luego con sus piernas, gritando "oh, sí", y luego con un pliegue de piel que surgió de sus flancos y me envolvió en músculos que gritaban "oh, oh". Exploté dentro de ella en un orgasmo sin fin y sentí que un cordón se ligaba a mi ombligo. Me adormecí. Me desperté. ¿Dónde estoy?


(Título original: "O amor". Traducción del portugués: Jorge Candeias)





025 - LAS ARMAS LAS CARGA BEETHOVEN

Miguel Canel - Argentina


Hallazgo inesperado: partitura inédita en el fondo de un baúl. Gran revuelo, se comisiona una orquesta para estrenar la obra. Los mejores músicos, director húngaro de oído privilegiado. Ensayo a puertas cerradas.

Día del estreno, gala en el Teatro. Comienzan los violines, muy suaves, disonantes. La mirada del director parece extraviada. Se suman los vientos, despiden un olor putrefacto. El contrabajo suena a langostas. Entran los timbales, y toda la sala muere.

La música no cesa: la orquesta muerta sale a las calles, sigue tocando, implacable. Se extiende como una sombra. La gente escucha y cae, escucha y muere en el acto.

Unos pocos huimos, corremos. Nos detiene un muro imprevisto, estamos acorralados. La orquesta se acerca lentamente; veo al trombonista, azul de tanto soplar.





026 - TENTACIÓN

Fernando Cao - Argentina


"Madame Abelarda te lleva a la edad soñada en una ingesta". El sencillo aviso me atrajo. La llamé, nos encontramos y se explayó. El proceso requiere dos horas, como cualquier digestión. También es caro.

El precio y la duración me hacen dudar. La ingesta no es problema: ella abre la boca muy grande, descoyunta la mandíbula, hace como un vacío en su interior y te traga entero, de un tirón.

Hasta ahí suena extraño, pero puedo aceptarlo. Difícil, en cambio, es imaginar el tiempo que transcurre luego, durante la transformación. El final parece fácil, es todo tejido blando y, aunque la posición o el lugar sean incómodos, el tránsito dura un instante.

Continúo indeciso, quiero rejuvenecer, pero no me animo.





027 - OPORTUNIDAD

Eduardo J. Carletti - Argentina



Ilustración: Valeria Ucelli

Vendo robot. Oferta inmejorable. Modelo especial de gran fuerza, ideal para trabajos pesados. Última generación. Novísima versión de software. Formato humanoide. Altura: un metro ochenta y cinco. Brazos hidráulicos intercambiables. Manos multifunción, con dos docenas de herramientas diferentes.

Es modelo nuevo.

Salida de fábrica: menos de una semana.

Aproveche, precio increíble por dueño muerto.

Necesita algo de limpieza y ajustes de programa.

Las baterías fueron desinstaladas.

Funciona OK, según especificaciones del catálogo.

No se permitirán pruebas antes de retirarlo.





028 - EL MONSTRUO UNIVERSAL

Vittorio Catani - Italia


En los Planetas de la Frontera se susurra que más allá del espacio-tiempo y el Big Bang existe una Criatura inmortal infinitamente obtusa e infinitamente asquerosa: el Monstruo. De la Frontera parten vibraciones que regresan descifrables en imágenes: el Monstruo tiene dimensión limitada pero infinita, forma de medialuna con dos órganos inmensos sobre los Cuernos "Uno" y "Dos". "Uno" es una boca que succiona desde hace milenios la energía de "Dos". "Uno" es un orificio anal que expulsa escorias, "Dos" las fagocita. "Uno" es una vagina que traga energía reproductiva de "Dos". El Monstruo nada sabe, así, de sus mecanismos interiores regulados por un monstruoso Azar. Se susurra que el Monstruo sería el sueño de un dios loco, que la imagen que nos llega del Monstruo podría ser nuestra propia imagen. El Monstruo es el universo.


(Título original: "Il mostro universale". Traducción del italiano: Raúl Glovis)





029 - EL MORADOR DE LOS TÚNELES

Antonio J. Cebrián - España


Camino por la cripta. Mis pies se hunden en la arena desprendida de las paredes y acumulada sobre el suelo en forma de pequeños montículos. El crepitar del fuego de la antorcha me impide escuchar con claridad a través de los fríos y húmedos pasadizos. Conozco el lugar casi de memoria. Sueño continuamente con él cuando me quedo traspuesto en el aula de química. Con él y con el monstruo que lo habita; ese engendro al que vengo dispuesto a dar caza. Oigo ruido a mi espalda; es un hombre armado. Excelente, la ayuda me vendrá bien. Voy a explicarle mis sueños sobre el monstruo. Me apunta con el arma... ¿O quizá lo que siempre sueño es que soy un profesor de química?...





030 - VRIKHING

Damián Ces - Argentina


Cayó roto sobre la superficie de Esmerld y quedó envuelto en el verde polvillo del árido suelo. La escasa gravedad lo mantendría bajo ese manto un buen tiempo. El enorme párpado de su ojo barría las partículas, erosionándolo. Sus trompas se empastaban con la mezcla de polvo y mucus. Los pedipalpos se agitaban tratando de despejar su entorno. Un charco dorado con afluente en su abdomen se ampliaba a su alrededor.

—Maldito viaje, ya no estoy para esto.

Vrikhing añoraba las naves interestelares. Habían caído en desuso con la tecnología de la nueva era. Ahora se viajaba más rápido, infinitamente más rápido. Pero cada desplazamiento luz-temporal deparaba una sorpresa.

—Agente Vrikhing.

—Adelante enjambre base.

—Envíe reporte de estado.

—Todo bien, pero es mi ultima muerte... ¡Renuncio!





031 - FELICIDAD ABSOLUTA

Carlos Chiarelli - Argentina


Hoy es el día. No me imaginaba que fuera a llegar tan rápido. Mi tutor se despidió temprano, dejándome en el parque con mis amigos, aquellos que conozco desde siempre.

Ya me llaman. Por fin pasaré al estado que siempre prometieron. Accederé a un nivel superior, como fui educado. Me encontraré con otros amigos que partieron antes. Pero lo impactante es que a través de una ventana del gabinete donde se hará la transferencia vi a la persona igual a mí, a la que voy a salvar.

Me debo acostar rápido en la camilla porque como siempre dice mi tutor, Clon 4827 nunca debe dudar: para eso existe, para servir al otro. Estoy inmensamente feliz.





032 - ALFONSO HERNÁNDEZ

Alberto Chimal - México


"Sale por las mañanas a trabajar en una oficina. Regresa por las tardes. No tiene vida social. Nadie lo ha visto comer." Hasta este punto de sus notas, Horacio Kustos, a quien habíamos elegido como corresponsal, no encontraba demasiado interés en nuestro asunto.

Entonces Hernández lo citó en su departamento, lo recibió en su sala y se disgregó; vale decir, se convirtió en todos nosotros; vale decir, nos separamos, dejamos de abrazarnos unos a otros con nuestras patitas largas y delicadas, y salimos en tropel del traje barato que habitualmente nos contiene. Todos gozamos innumerablemente con la cara de horror de Kustos.

El nombre lo elegimos por ser el del inquilino que habitaba este lugar. Pero su historia no ha de ser referida aquí.





033 - DESEO

Daniel Contarelli - Argentina


Vivía recluido porque mi aspecto monstruoso resultaba repulsivo para las personas. No hacía más que leer. A ella no le importaba mi enorme cuerpo grotesco, le gustaba escuchar como le contaba historias de la realidad o la fantasía con seductora erudición. Pasamos horas deliciosas en este cuarto que es mi único universo. Pero cuando hubo ocurrido lo inevitable —enamorarme de ella—, sin prisa, delicadamente, me rechazó. Estos modales elegantes hicieron que mi deseo aumentara. Era realmente una mujer exquisita.





034 - ALTERNATIVA

Antonio de Macedo - Portugal


Visitaba aquel museo con frecuencia. Sobre todo lo fascinaba un cuadro que había allí; representaba un paisaje con una calle y una casa igual a la calle y a la casa en los que él vivía. Un día se aproximó tanto al cuadro que le pareció que la puerta estaba abierta y entró. Fue recibido con naturalidad por la mujer y por los hijos. Lo embargó el espanto y nunca más salió da aquella casa del cuadro. Si saliera y no se encontrase en la sala del museo, ¿qué ocurriría con la otra casa y la otra familia que continuaran existiendo en otros lugares?


(Título original: "Alternativa". Traducción del portugués: Germán Teth)






Ilustración: Duende




035 - QUÉ VES CUANDO ME VES

Marcelo Di Lisio - Argentina


Imposible saberlo con certeza.

Ramiro Cuevas murió agotado de gritar a los cuatro vientos lo que los espejos devolvían a sus ojos, un cuerpo digno exponente de las divinas proporciones esbozadas por Leonardo.

Sin embargo, ahí estaban aquellos que afirmaban que la sola visión del cuerpo de Cuevas, su enfermiza asimetría, provocaba en las personas desprevenidas fulminantes desmayos, ataques de pánico e incluso hubo quienes terminaron exiliados en los terrenos de la locura. Jamás dos descripciones de su cuerpo lastimado por el destino coincidieron en el más mínimo detalle.

Quizás ésa fuera su anomalía, provocar que cada persona viera en él una deformidad distinta. Nunca nadie pudo conocer la verdad. Nunca nadie miró a Ramiro Cuevas con sus propios ojos.





036 - QUIERO SER UNA ESTRELLA

Andrés Diplotti - Argentina


—¿Otra vez usted? —saltó en su silla el director de casting.

—Por favor, señor Williams —rogó Benny una vez más—. Si me deja mostrarle lo que preparé, yo...

—No —lo interrumpió—. ¿Cuántas veces tengo que repetírselo? No hay trabajo en Hollywood para usted. Me cansé de decírselo. Ya no insista. No me haga perder más el tiempo.

Benny se fue, cabizbajo. Tendría que seguir trabajando en la feria. Tal vez algún día ahorrara lo suficiente para hacerse una cirugía plástica. En otro tiempo no la habría necesitado, pero sabía que ahora no conseguiría ningún papel importante mientras su piel escamosa pareciera un traje barato de goma.





037 - LA MUJER IDEAL

Carla Dulfano - Argentina


Trabajaba en el laboratorio Radium. Buscábamos crear a la mujer ideal.

Encuestamos a cien mil hombres de diferentes niveles socioculturales, y diseñamos un ADN con las características más votadas:

Que comparta su macho con miles de hembras.

Muda.

Con piernas largas.

Alta como una modelo.

Capaz de subsistir sin ayuda.

De ojos grandes.

Que su piel no se arrugue con el tiempo.

Que no le interese tomar el control remoto de la TV.

Que no odie a su suegra ni al fútbol.

Que se conforme con alimentos de bajo costo.


Desarrollamos ese ADN y al poco tiempo abrimos la cápsula donde se gestó la criatura:

Salió de ahí una mosca de tamaño humano. Tenía exactamente las características que todos habían votado...





038 - EL SIGNIFICADO DE LA VIDA, EL UNIVEGSO Y TODO LO DEMÁS

Ahrvid Engholm - Suecia


El corazón del Profesor von Zweistein se encogió al tiempo que leía la carta de rechazo de la 627va edición de la Revista de Ciencia.

—He encontgado el significado de la vida, el univegso... —su linda asistente de investigación, Laura, se asomó a mirar—... y de todo lo demás, ¡y aún así no quieguen publicagme!

—Tengo una idea profesor. Escríbala como una historia de ciencia ficción.

—Aún así...

Von Zweistein se levantó de un salto, entusiasmado, en dirección a su computadora. Laura ni siquiera tuvo tiempo de decirle el límite de palabras.

—Puse una fógmula al tegminag, en el Ggan Final" —masculló von Zweistein para sí mismo.

En un instante, había enviado la historia por correo electrónico.

¡Triunfo al fin! Contestaron que la publicarían en la 628va edición de la revista.

Y el significado de la vida, del universo, y de todo lo demás es: G por R.


(Título original: "Zee Meaning of Life, Universe und Everyzing". Traducción del inglés: Sue Giacoman Vargas y Claudio Biondino)





039 - NOCHE DE BODAS

Erath Juárez Hernández - México


Besó sus labios con frenesí. Han sido dos horas de placer ininterrumpido. Después de permanecer unidos por varios minutos, se separaron, deseando no hacerlo.

—Has estado genial —dijo ella.

—No está mal para ser nuestra primera noche juntos, ¿verdad? —dijo él.

—Lástima que no pueda repetirse —susurró la mujer.

Los músculos faciales del hombre se engarrotaron formando un gesto grotesco. Quiso gritar pero no pudo. Su esposa estaba de pie sobre la cama, de sus costados brotaron patas color verde con sierras afiladas, la cabeza se le partió en dos y surgió otra con colmillos en forma de gancho. Después de comérselo, hizo su nido. Debo proteger a las crías, se dijo a si misma.





040 - LA OSCURA REALIDAD

Gonzalo Esteban Díaz - España


El camino era oscuro. Las farolas apagadas daban al callejón un aspecto siniestro. El aire agitaba las ramas de los árboles como si tuvieran vida propia y el viento parecía susurrar malas palabras en los asustados oídos de la niña.

Haciendo acopio de todo su valor, atravesó la oscuridad como una pequeña heroína, sin mirar atrás, pues si miraba atrás estaría perdida. La oscuridad no perdona a los que miran atrás.

Abrió la puerta de casa y suspirando de alivio dejó atrás el monstruo de sus fantasías y se encontró de frente con el monstruo de la realidad. Su padrastro apestando a alcohol golpeaba a su madre sin piedad con un cinto de cuero negro. La miró; en sus ojos la oscuridad lo cubría todo.





041 - UN BOCETO: A LAS PUERTAS DEL VALHALLA

Santiago Eximeno - España


—¿Qué haces? —pregunta Thor, señalando el lienzo.

Trazos verdes, naranjas y bermellones cruzan la tela de lado a lado, un caos de texturas y colores que Thor, sin saber por qué, asocia a una imagen de batalla entre valquirias.

—Pinto —responde Loki, y hunde su improvisada brocha en un bol que descansa a sus pies.

—¿Y ellos? —pregunta Thor, señalando el bol.

—Necesitaba... su color —responde Loki, y sonríe.

En el interior del bol, un millar de guerreros vikingos aúlla y grita y sangra cuando, una vez más, el dios los aplasta con el gigantesco árbol que sostiene en su mano.





042 - PLATERO Y YO

Carlos Feinstein - Argentina


Platero es peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Es tierno, indefenso; tan hermoso. Recuerdo como si fuera ayer el instante en el cual lo hallé en el borde del cráter, cerca del meteorito. No quedan gatos, ni perros en mi vecindario, y la mayoría de las personas murieron o padecen graves mutilaciones; tropas armadas con tanques rodean mi casa. Amo a Platero, y ya no puedo pensar en otra cosa que no sea en su imperioso bienestar.





043 - LOS ICHTHIOS

Gustavo Fernández Riva - Argentina


Poseen lenguaje y se comunican entre sí. Pero los humanos debemos contemplarlos desde cierta distancia, porque apenas ven a uno de nuestra especie se inmolan y cargan con sus pecados, ayudándolo a llegar al paraíso. Queremos utilizarlos como lavaje espiritual a escala industrial, pero para eso sería necesario administrarles hormonas que aceleren su ciclo reproductivo.

Desgraciadamente, ni la persona más noble puede acercárseles sin que se suiciden. También se sacrifican para salvar el alma de cualquier objeto fabricado por nosotros (ya sea un cuchillo o un robot inteligente). Desarrollamos una máquina del tiempo y trajimos un doble de Cristo pero los ichthios, si bien no se suicidan por él, le rehuyen porque les resulta arrogante. Proponemos poner las hormonas en el agua que habitan.





044 - VINO CAMINANDO Y BAILABA SU BRAZO

Alejandro Ferreyra - Argentina


Vino caminando y bailaba su brazo. Su cabeza giró y fluyó la habitación aferrándose a la pared blanca.

Sonreía, y mientras sonreía de su boca abierta caía una línea líquida al piso. Lo tomaron con delicadeza y lo acostaron. Bajó la fluxonda y su cara cambió. Se estremeció una y otra vez mientras seguía descendiendo la fluxonda sobre su cuerpo. Y entró por cada orificio, su boca, los respiratorios, los laterales.

Temblaba y sacudía su cuerpo con violencia a medida que la fluxonda ingresaba en su cuerpo. Dejó de moverse. Los indicadores señalaron el cese de sus fluxiones vitales.

—Y ni siquiera dijo de dónde vino —comenté con mi tres compañeros en la fluxonda cuando nos deslizamos fuera del laboratorio.





045 - EN LA FERIA

Ruth Ferriz - México


Cuando salieron los últimos visitantes de la feria se apagaron las luces y los juegos. En la carpa de los fenómenos, el enano y la mujer barbuda alimentaron a la cabra de dos cabezas, al perro azul, al becerro de cinco patas. El hombre serpiente y el monstruo sin cuerpo se quitaron los disfraces. Cansada, la mujer araña, que no necesitaba quitarse nada, estiró una por una sus ocho patas, se arregló el cabello, y esperó al director de la feria que todas las noches se volvía loco con sus múltiples caricias.





046 - FUGITIVO

Néstor Darío Figueiras - Argentina


Lo llamaban don Paz, y era el linyera deforme del barrio.

Todo barrio tiene su linyera. Uno que no asusta, que ni siquiera provoca lástima. Sólo una simpatía mayor que la que se tiene por los perros callejeros. En Caraza, ése era don Paz. Todos lo querían, aunque siempre desvariase como mamado: contaba una y otra vez cómo había logrado escapar de cierto laboratorio orbital, en una nave que se había estrellado detrás de la estación de Fiorito. Pero nunca se le sintió olor a vino.

Los andrajos no lograban disimular su joroba simétrica. La melena hirsuta no impedía que sus ojos saltones reflejasen la inconfundible herida del rechazo.

Cuando desapareció, todos se afligieron. Hasta había aprendido a cortar el pasto a cambio de comida.





047 - EL SOPLO

Jacques Fuentealba - Francia


Me dicen el soplo que hace tiritar a los niños, en la mitad de la noche. Me llaman viento negro o trampa de los demonios y me maldicen cuando cae enfermo el rebaño o se corta la leche. Los locos buscan la verdad en mis ojos. Ojos que no existen sino en la memoria de los abuelos, en sus sueños desdibujados. Soy una huella en el lodo, un reflejo huidizo en tu espejo, soy la lluvia en tu casa... Y fui tantas cosas, tantos nombres que se negaron a morir, apretando tu realidad con sus diáfanos dedos.





048 - OPORTUNIDAD PERDIDA

Alirio Gavidia - Venezuela


Revisé el correo y allí estaba lo esperado. Un concurso literario para flojos. Analicé los objetos en la cocina buscando inspiración, pero fue inútil: que las tasas de la cocina dijeran "made in china" no resolvió nada. Tengo años escribiendo cuentos y ahora la inspiración se me escapa, algo tan ridículamente simple. Una oportunidad única y me la pierdo. Al final me rindo, me levanto vencido y me dirijo al patio trasero, me siento en el banquillo y de mala gana le pido a Coy que me cuente una de sus historias. Entonces, el sarcástico fauno comienza su narración.





049 - SUPERFICIAL


Ilustración: Sue Giacomán Vargas

Sue Giacomán Vargas - México


El cirujano tragó saliva y se pasó la mano por la frente, recogiendo el sudor que la coronaba tras marcar la última línea sobre la piel del paciente.

—Entonces, ¿usted desea una rinoplastia, lipoescultura, levantamiento de pómulos, prótesis pectorales, cirugía de hernia discal y un transplante de cabello?

El paciente aceptó con un leve movimiento de cabeza.

—Y, ¿le parece bien que programe la intervención para la semana entrante, señor...?

—Igor. Sí, cuando antes mejor.





050 - TANGOSPACIO

Ricardo Germán Giorno - Argentina


Me dejaste con la cría, esperando la soleada. Escapaste solapada, por el brillo del metal. Con tal de enroscarme la nostalgia de no verte, si me parece tenerte con cada vuelta de sol. Dijiste que el tentáculo estaba muerto y no es cierto, pobrecito, sólo duerme, cansado de volverme, de tanto yugo sin descanso. Aunque manso, no te creas en absoluto, no sigo el luto, ahora espero con ansia: él tomará distancia en las estrellas. Me dejaste con la cría, sabés que no tengo mano. Andate nomás con el humano: esta puerta ya se cerró...





051 - LA BUENA MESA

Sergio Gaut vel Hartman - Argentina


El monstruo alzó la vista hacia la luz que se filtraba por la ventana y bebió un largo trago. Satisfecho, se calzó la piel ritual y sintió cómo se ajustaba a su cuerpo escamoso. Dio dos pesados pasos para alcanzar la puerta que comunicaba sus habitaciones privadas con la gran sala en la que ya estaban reunidas sus víctimas, corrió la cortina y los observó: inocentes como ovejas, mansos como jilgueros, impotentes como peces. Entrechocó las garras con deleite. Dio otros cuatro pasos y avanzó hacia el púlpito. Un murmullo de sumisión inundó el recinto. Él abrió las fauces. El veneno se esparció por el aire y los paralizó. Nada como una mesa bien servida; ellos eran deliciosos y él un esclavo de la gula.





052 - CONTAINER

Frank Hebben - Alemania


Bajo la lluvia, las máquinas trepan por los edificios, de piso en piso. Bloques de seis por cinco por dos metros y medio. Son vitales para mí las latas de sopa, las cacerolas y un anotador en los estantes vacíos. Gotea aceite de las palancas hidráulicas. Algo sisea. Un tirón. Luego, las arañas llevan mi container-residencial desde Colonia hasta Berlín (la Catedral queda atrás, alrededor calles y campos, arriba nubes, un arcoiris químico. Más tarde, la Columna de la Victoria y la Puerta de Brandeburgo bajo una cúpula de vidrio.)

Alzo el brazo para observar mi mano; piel de gallina sobre el acero gélido, sordo, inquebrantable. Siento como me fusiono, soy igual, me desvanezco, me incorporo a los dígitos y las cifras y los números. Mi trama de almacenaje se agranda, célula a célula, tal como las ciudades se multiplican y cierran. Datos y acero; 1 y 0; metal negro. Me congelo.


(Título original: "Cantainer". Traducción del alemán: Gustavo Fernández Riva)





053 - ALGUNAS COSAS NUNCA CAMBIAN

Alfredo Illescas - Perú


Último día de trabajo. En el año 2076 se trabaja seis horas durante quince años. Era feliz en el turno de noche como uno de los treinta de la estación espacial sincrónica. De pronto, durante el rastreo psiónico, el computador pregunta si debe proceder al "Borrado Automático de la memoria". ¿Qué? Mira la pantalla en la región de respuesta negativa. Después de algunos segundos el computador procede a indicar que el "borrado se ha completado". Luego pregunta por el "borrado de toda la memoria adicional". Desesperado vuelve a responder "No" . El mensaje es aterrador: "¡Se ha procedido a borrar el resto de la memoria!"

Sus amigos, que estaban dispuestos a celebrar la broma tan bien preparada y su feliz retiro, lo encontraron muerto.





054 - RELACIÓN DEL MINGO SANTILLÁN

Edgardo José Iñigo - Argentina


Relación de Domingo "el Mingo" Santillán en la Seccional 24° de Granadero Baigorria:

—Se lo vuelvo a repetir, señor Don Comisario, teníamos casi tres años de juntados con la Julieta. Sin hijos pero nos queríamos, y las cosas nos iban bien. Lo que pasó ayer no lo sé, me asusté y los llamé a ustedes. No sé, señor Don Comisario, yo había ido a la mañana al negocio del Julito y allí encontré esa cruz de piedra media rara y me gustó para la Julieta. Sólo para hacerle una joda a la Julieta se la mostré y le dije: "Morite bruja". Pero le vuelvo a decir, señor Don Comisario, que yo no la quemé así.





055 - INESPERADO

María del Pilar Jorge - Argentina


Era una tarde pueblerina, en un barrio de casas parejas, tranquilas, de techo de teja y pequeños jardines simétricos. En el cielo, negros nubarrones amenazaban con la furia sin fin de un diluvio interminable.

El hombre caminaba indiferente por la vereda gastada, sin mirar más que a sus pies. Lo sorprendió el estrépito. Espantado, miró hacia la calle. Un chirrido insidioso avanzaba, aumentaba, aturdía. Pero todo era soledad.

Extraño, pensó, y se sintió el último hombre del mundo.

Solapada, a sus espaldas, la tierra comenzó a agrietarse. Una negra forma sinuosa emergió, con las fauces abiertas, oliendo la carroña humana que era su alimento. Avanzó hacia su presa.

Negrura cegadora. Dolor. Silencio. Renacer. Al acecho, esperó a la próxima víctima.





056 - REVELACIÓN

Eduardo M. Laens Aguiar - Uruguay


Le latían las sienes y no podía dejar de mirar la espesura del bosque. Tenía miedo, pero quería comprobar lo que era un secreto a voces.

Una voz habló a su espalda.

—Existo.

Y fue feliz en el miedo. Esa sola palabra respondía incertidumbres, leyendas y enigmas. No quiso darse vuelta, prolongando el misterio en sus pensamientos. Ya no importaba si tenía cuernos, cinco brazos o si era de piel verde.

—Pero no soy único. Contigo seremos sesenta y cinco.

Sintió un calor en el centro de la espalda, y ya no quiso contárselo a nadie.





057 - YENDO A LA LUNA

Knud Larn - Dinamarca


Vomité durante todo el viaje a la Luna. Pero está bien, siempre supe que eso pasaría. Desde que ese arquitecto idiota decidió construir el elevador espacial en polifibra transparente, yo —y otros como yo— hemos tenido ese problema. Recuerdo que mi padre me lo advirtió antes del viaje, pero yo no le creí. Yo sería diferente. Entrené en secreto en la granja, subía lo más alto posible y luego miraba hacia abajo. Pero eso no se puede comparar con elevarse mil quinientos kilómetros parado sobre un piso de cristal. Vomito. Mucho. La culpa es de los humanos. Ellos pusieron la fabrica de pieles en la Luna. Así que los osos debemos viajar hasta allí para satisfacer nuestro íntimo propósito de dar abrigo a las mujeres de Lunar City.


(Título original: "Going to the Moon". Traducción del inglés: Sue Giacoman Vargas y Claudio Biondino)





058 - AUTOESTIMA

Raúl Alejandro López Nevado - España


El horrible monstruo, de 253.435,3 cabezas, 585.377 bocas, 3.133.333 narices y una sola oreja, tomó asiento ante el psiquiatra.

—¿Su problema? —preguntó el doctor casi sin levantar la vista de la libreta.

El deforme ser inspiró hondamente por todas y cada una de sus narices antes de contestar.

—Verá, doctor, me siento rechazado por mi físico.

El psiquiatra lo miró un instante.

—Comprendo —dijo—; la gente a veces es muy cruel. Mire, le daré la dirección de un dietista amigo mío.

—¿Y él podrá ayudarme?

—Sin duda —dijo el médico guiñando un ojo—: estoy seguro de que no habrá mujer que se le resista en cuanto hay perdido usted esos kilitos que le sobran.





059 - ALGO SALVAJE

Ian MacLeod - Gran Bretaña


Algo salvaje entró esa noche. Se deslizó por debajo del felpudo, burbujeando luz de la calle. Los mellizos estaban en la cama, pero lo oyeron, y papá miraba la TV cuando la pantalla se volvió blanca. Sis estaba afuera, sentada en la tapia junto a la estación de servicio, pero también lo percibió, y corrió a casa. Mamá lo vio primero. Avanzaba rápidamente por el vestíbulo como un arañazo que cruza un espejo. Los mellizos ya se habían levantado cuando papá empezó a gritar, diciendo que la cosa salvaje parecía una antena de TV caída: largo y con púas, hecho de mierda de pájaros y de plata. Mamá trató de empujarlo hacia afuera y se cortó las manos, y Sis comenzó a gritar.


(Título original: "Something wild". Traducción del inglés: Claudio Biondino)






Ilustración: Trabacilo




060 - QUÉ GRANDE ES EL CINE

Esteban Martínez Torrico - España


Nos desplegamos como habíamos visto en "Aliens, el regreso" y descendimos sobre los soldados que comenzaron a disparar inútilmente. Nosotros no llevábamos ningún arma, no la necesitábamos.

Pronto comenzaron a correr y retirarse pero no fueron lo suficientemente rápidos. Atrapé a un soldado y le obligué a mirarme. Antes de atravesarle el cráneo con una de mis bocas pude ver su expresión de incredulidad. Supongo que no pensaba que fuera posible que los Aliens que siempre había visto en el cine existieran de verdad.

Sonreí, lo que provocó una riada de babas que le destrozó la cara. Nuestros genetistas eran buenos. Sólo necesitaban una idea y nuestros enemigos nos la habían ofrecido en bandeja. A todo color y en pantalla grande.





061 - UNA NOCHE AL AÑO

Henry McFarland - USA


Él la vio; una bruja que bailaba al borde de la muchedumbre en juerga. Su esbelta y flexible silueta se dibujaba contra la luz de la hoguera de Halloween. Además del disfraz de bruja, usaba una ceñida máscara de látex que parecía muy real. La horrible máscara hacía contraste con el cuerpo hermoso y el sombrero enarbolado le daba un toque extravagante. Bailaron un rato y luego charlaron. Él comenzó a acercarse mucho a ella, aunque era su primera reunión. "Vamos a quitarnos las máscaras", dijo él. "No estoy usando ninguna máscara" contestó ella y corrió hacia la oscuridad.

Una noche al año, una noche solamente, su rostro no la condena a la soledad.


(Título original: "One nigth a year". Traducción del inglés: Sue Giacoman Vargas)





062 - EL HIJO DE VICTORIA NECESITA UN PSIQUIATRA

Nila Mendoza de Hopkins - Venezuela


Ramón le presentó su novia a Victoria. ¡Era tan rara!: labios carnosos, cintura de muñequita, cabello largo sedoso; contrastaba con las bellezas a que su hijo la tenía acostumbrada: a todas les faltaba el globo ocular; ese vacío las hacía glamorosas. Sin embargo, Victoria sólo exclamó:

—¡Qué linda!

Ramón terminó con esa novia y tuvo otras. Victoria nunca entendió por qué su hijo salía con chicas tan imperfectas.

—¡Si tenemos tantas bellezas! —exclamaba—. Sin brazos, torcidas, desgreñadas. Todas se caracterizan porque su lado izquierdo fue achatado por la aplanadora que pone el sello principal a nuestras niñas de sociedad. ¡Ramón está de psiquiatra! —repetía Victoria.





063 - EL BUENO DE DIOS

Leonardo Montero Flores - Argentina


...pero si Dios es omnipotente hubiera desactivado las cargas nucleares. Además, cuando nacieron los fetos deformes los habría eliminado inmediatamente; en cambio, los dejó crecer y reproducirse, y alimentarse de los no deformes. Y así pasaron diez siglos hasta que se volvió a cansar de su creación y la aniquiló nuevamente. Para esa época yo ya había nacido, y pude ver como los asteroides chocaron con la Tierra. Vi morir a mis padres, también vi a las montañas deshacerse en mil pedazos, vi como los mares se secaban, como la noche eterna cubría el cielo. Todo lo vi. También quise morir, pero el "bueno" de Dios seguro quiere entretenerse un rato conmigo. Le debo parecer muy gracioso con mis tres brazos y mi único ojo.





064 - TERROR

Víctor Montoya - Bolivia


Desde que empecé a leer libros de terror, no podía conciliar el sueño ni vivir tranquilo; tenía la mente poblada de voces de ultratumba y el cuerpo habitado por el espíritu de quienes encontraron una muerte atroz en circunstancias inverosímiles. Así pasaba los días, sentado en la mecedora de mimbre que había en la última habitación de la casa, hasta que una noche, mientras el cielo se rompía en relámpagos y aguacero, y yo leía un episodio en el que iba a consumarse un nuevo crimen, sentí una mano ruda sobre el hombro, volví la cabeza con vértigo y me enfrenté a la mirada fría de un monstruo que, con un enorme machete en la mano, me partió el cuerpo de un solo tajo.





065 - LA GOOSA

Antonio J. Morata (Elmo) - España


Los pasajeros del magnetobús gritaron al descubrir la goosa, oculta en la oscuridad entre dos farolas. El incauto peatón que les devolvió los aspavientos desde la acera iba hacia ella sin advertirla. La gelatinosa criatura no perdonó. Le atenazó las piernas, derribándole, y lo envolvió fatalmente.

El interior insonorizado del vehículo había hecho inútiles los gritos de advertencia y, al circular en automático, los viajeros desfilaron frente a la horrorosa escena contemplándola, pero incapaces de hacer nada.

Fue entonces cuando estalló en ellos el terror, comprendiendo de golpe los gestos urgentes del desdichado peatón.

La goosa más enorme, repugnante y amenazadora que jamás vieran estaba en la trasera del magnetobús, retirándose pulposa de la rejilla por la que había entrado.

Avanzó lentamente, con apetito...





066 - CANTA

Jorge Claudio Morhain - Argentina


Guillermina observa el mar subir hasta casi acariciarla, y lo observa huir, tan lejos.

Los turistas llenan y vacían las playas de Las Grutas.

Guillermina —la bautizaron los pulperos— ve todo, amarrada a una piedra hecha de esqueletos de infinitos animales marinos, frente a las chozas.

Guillermina canta al atardecer, cuando la sangre que derramara Kooch el

creador, la de la madre de Elal, el héroe, baña el cielo. Sólo ella sabe que canta por Elal. Sólo ella sabe que canta. Molesta la cadena que la sujeta por los tentáculos.

Guillermina se marchita desde que los pulperos destaparon su nido, bajo

la gran piedra: cuando la cadena sea más grande que sus tentáculos, Elal, desde el mar, vendrá a buscarla.

Por eso canta.





067 - EL HOMBRE CUBO

Néstor Morosetti - Argentina


Golpeaba mi puerta aquella cabeza cuadrada con pequeñas extremidades. Era divertido, alegre, daba saltos por el asfalto.

Otras veces se aparecía en el congelador, recuerdo sus frías risitas.

Hasta que una mañana desapareció. Dijeron en los noticieros que encontraron a un hombre con cabeza de cubo asesinado.

Yo recuerdo que alguna vez estuve dentro del cerebro del hombre cubo; todavía siento el susto que me dio el momento en que un cuchillo se hundió cerca de mi pierna. Además, no tengo padre ni madre. Soy una cabeza cuadrada que da saltos sobre el asfalto caliente.





068 - MUNDO SUBTERRÁNEO

Silvia Mottes - Argentina


La rejilla rezumaba vapores verdosos y azulados. Agucé la vista y un ligero resplandor llegó del fondo. Un leve chapoteo fue aumentando con el correr de los minutos. Atiné a ver el candado colocado en la reja un instante antes de que saltara la esclusa por el aire, rozándome la cara al tiempo que algo emergía de la boca de tormenta. Sentí mis hombros atenazados y un fuerte tirón me arrastró hacia las entrañas de la alcantarilla. Mi cuerpo rebotaba en el piso con cada zancada de mi captor. Ahora estoy enterrado en el fango hasta el cuello; escucho los gritos de los que me precedieron y fueron desenterrados para llevárselos. Parece que la tierra húmeda y los gusanos dan una maceración especial a la carne.





069 - LA TUMBA

Gabriel Nilsson - Suecia


Compré flores para la tumba.

"Soledad... vacío"

Algunas hermosas flores. Para ella.

"Y la oscuridad también. No la soporto. Es peor de lo que había imaginado."

Varias semanas han pasado desde mi última visita.

"Te extraño tanto. Más de lo que crees."

El camino es muy largo. Me hace sentir mal.

"Cada momento, pienso en ti. Todo el tiempo."

Pero siempre es así. Es muy difícil concentrarse mientras habla. Entonces señalé hacia el agujero que ella había cavado, y no tuvo más remedio que arrastrarse de regreso al suelo. Después de eso me sentí mejor.


(Título original: "The grave". Traducción del inglés: Sue Giacoman Vargas)





070 - MALA PUNTERÍA

Pedro Félix Novoa Castillo - Perú


Un farol de luz lo imaginó, lo jaló hacia arriba, lo zamaqueó. Le dio ojos, brillo dentro de las venas. La fosforescencia alrededor de su rostro le dio una expresión ausente, inexpresiva, pero por misericordia un chispazo de energía le dibujó unos labios carmesí y algo que con cierto reparo pudo llamarse sonrisa. Atrás, por el precipicio de sus hombros, la bruma del amanecer le delineó la silueta de una espalda, quizá un cuerpo que se movió; que estiró un brazo, el derecho, y en eso que pudo ser un abrigo o el vacío, o simplemente la sombra del residuo de noche que quedaba en aquel amanecer. Empuñó un arma, y apuntó hacia el farol pero no lo reventó. Había asesinado al sol.





071 - POSIBLES ENORMIDADES LATENTES

Ángel Olgoso- España


La enfermera grita mi nombre. Transfigurado de nerviosismo, lanzo lejos los restos del último cigarrillo y la sigo a grandes saltos. "Es un niño", me predispone. Incrédulo aún, y con gran alivio, pienso que las malas noches, las crispaciones, el sufrimiento, los estertores y el gorgoteo subcutáneo han acabado para siempre. Miro a la criatura tras el cristal. Además de la capacidad de parpadear de abajo hacia arriba, posee otras cualidades suplementarias que la delatan: cierto fenómeno luminoso en la piel y esos palpos sensores de la frente que se retuercen en el aire. Es la viva imagen de su madre.





072 - VEN

Iván Olmedo - España


Es sólo un cartón mojado. No es un cadáver, ni un monstruo de esos que te roban el aliento. Es un cartón de embalaje abandonado, que parece otra cosa entre las sombras nocturnas. No es un ser deforme que se hace el muerto y sólo se levantará cuando tú te acerques. No es una cosa gelatinosa de otro mundo que correrá detrás de ti para desintegrarte. No es un vampiro aletargado. Es un trozo grande de cartón meado por los perros. No te hará daño. No es un secuestrador de niñas rubias. No es un sobrino de Satán perdido. Es cartón.

Ahora ven, acércate otro poco, mira debajo. ¿Puedes verme ya? ¿Qué habías pensado? Yo soy la otra cosa. Sí te haré daño.





073 - AGENDA SECRETA

Tord T. Ophus - Noruega


El chico miró a Ron.

—¿Eres un monstruo?

—¿Monstruo? ¿Por qué?

—¡Eres amarillo!

—Hay mucha gente amarilla en el mundo. ¡Y no todos son monstruos!

—Pero mi papá dice que lo chupaste hasta dejarlo seco.

—¿Qué? Eso es una mierda. ¡Soy barato!

—Aún así. Te gusta engordar a los chicos, a lo mejor para comértelos.

—Estuviste leyendo demasiados cuentos de hadas. Los lobos y las brujas se comen a los chicos, ¡yo no!

—¡Bah! No te creo. ¡Me voy de aquí!

Ron tecleó instrucciones en su consola.

—¡Muévanse, el niño nos descubrió!

Con el chirrido de las llantas desapareciendo tras el niño, Ron miró hacia arriba donde los arcos formaban una gran "M".

—Bueno, él tiene razón, por supuesto, pero ¡me encanta!


(Título original: "The hidden agenda". Traducción del inglés: Sue Giacoman Vargas y Claudio Biondino)






Ilustración: Delacroix




074 - KRONCH PENSÓ

José Vicente Ortuño - España


Aquella noche la luz de las siete lunas de Frokch rielaba sobre el mar de amoníaco. Kronch yacía en su cubil. Su cuerpo, de color verde y de una armonía geométrica incomparable, semejaba una enorme esmeralda sumergida en un pozo de lodo amoniacal. Pero Kronch pensaba, aunque sabía que no era correcto hacerlo, que en su especie era un vicio execrable. Por eso, cuando las lunas llegaron al cenit, vibró arrepentido y dejó de hacerlo. Ochocientos años después pensó de nuevo durante breves instantes. Sabía que no estaba bien, que era depravado volver a intentarlo, y decidió no repetirlo.

Pasaron los eones y las lunas perdieron su brillo. El cuerpo de Kronch se endureció y cristalizó pero, fiel a su palabra, no volvió a pensar.





075 - TODOS LOS DÍAS

Santiago Oviedo - Argentina


Todos los días salgo con mi monstruo personal enrollado en el cuello como una bufanda. Un pequeño dragón violeta —quizá un grifo— de escamas irisadas. A lo largo de los años fue venciendo mis hombros y frente al espejo me veo más avejentado; la columna cada vez más vencida.

A veces, en breves instantes de eternidad, puedo vislumbrar lo que lleva el resto de la gente que viaja conmigo todos los días, en sus pequeñas rutinas cotidianas

No hay quien no acarree el suyo. Por lo general —cuando se puede advertir el del otro—, no son compatibles.

Él crece. Cada vez me siento más solo.





076 - EPITAFIO DEL SEÑOR DEL SOL AMARILLO

Andrés F. Paredes Salgado - Perú


En tu residencia ambarina, Señor, has contemplado el ocaso y alba simultáneo de muchos horizontes, cobijando con tu aliento cromático todos tus dominios. Pero el cántaro que te da de beber no ha podido llenarse esta vez, Señor. Los seres y los mundos, ahora volcados en llanto, construimos en el centro mismo de tu morada, un oscuro y digno mausoleo. Te acompañamos fiel y ciegamente allí, donde el ciclón de las fuerzas retiene todo y a todos.

Mientras tu vacío palacio colapsa, Señor, restalla el último fulgor de tu poder, acariciando las curvas paredes del infinito, que se doblan sobre sí mismas para convertirse en una invitación a lo interminable.





077 - ESPEJISMOS

Guayec Perdomo - Chile


El que vive en el baño es el peor de todos. Tiene los ojos hinchados como un sapo, y una maraña de estropajo sobre la cabeza. A menudo babea una espuma blanca que vomita sobre el lavamanos. El que vive en el coche no es mucho mejor. Tiene la cara roja y una mirada furiosa, y venas palpitantes a cada lado de la frente. El del ascensor es como un fantasma. Los de los charcos en la calle son deformes y borroneados, y me miran desde abajo con hambre y malicia. Ojalá no existieran los espejos. Así no vería tantos monstruos.





078 - HIJO DE DUENDE

Ricardo Perugachi - Ecuador


Por las afueras del pueblo se ha visto vagar a un deprimente ser. Los que se han encontrado con él describen con repulsión un hombre joven que se arrastra sobre sus sarnosas rodillas por el lodo y la basura. El infeliz, según dicen, posee un rostro circular cubierto de mugre y múltiples mordeduras de ratas, de ojos pequeños que brillan con ingenuidad, siempre cubierto de saliva, con ampolladas y deformes manos gruesas para poder moverse de un lugar al otro. Aseguran que fue abandonado de pequeño por su madre tras ser violada por un duende, todos se preguntan cómo ha hecho para sobrevivir solo.

El hijo de un duende dicen, yo con dolor y rabia digo, hijo de la ignorancia, hijo de la pobreza.





079 - EL DIFERENTE

Luigi Petruzzelli - Italia


Ahora también le habían hecho eso... dale que dale con esos malditos asistentes sociales, que haciéndose fuertes en las nuevas leyes de integración del 2078 le habían quitado al niño. Era todo lo que le había quedado después del fallecimiento de su mujer.
Siempre se habían reído de él, pero sólo empezaron a marginarlo realmente hacía unos pocos años. Antes le habían quitado el trabajo, siempre por esas malditas leyes y, para vivir, tuvo que vender la casa. Tanto daba, por lo tanto, que comenzara a robar. ¿Qué más podía perder? El hombre odia a los diferentes, pensó con amargura: siempre había sido lo mismo. Judíos, negros, árabes.... ahora le tocaba a él. Claro que era difícil ser uno de los pocos heterosexuales que quedaban en el mundo.


(Título original: "Il diverso". Traducción del italiano: Adriana Alarco de Zadra)





080 - LA PRUEBA

Alejandra Planet Sepúlveda - Chile


En la cima de una montaña, una virgen de piedra llora lágrimas de sangre al ver una oscura niebla que cubre los sentidos de los hombres, mientras las criaturas de la noche y las gárgolas de la ciudad se aproximan hacia ella para beber aquel líquido y destruir la prueba que despertaría a la humanidad.

Las monstruosas figuras toman ávidas desde los ojos de piedra el torrente que fluye y muy pronto, con pezuñas y dientes destruyen la imagen convirtiéndola en polvo. Contentas y con sus fauces llenas de arena y sangre bajan la sierra, pero un ruido las detiene. Es la sangre que no para de correr.





081 - LA CRIATURA DEL POZO DE LA LUZ

Pablo Ignacio Po - Guatemala


Nadie podía creer que esa criatura indescriptible hubiera salido de aquel pozo de luz. Los únicos que la habían conocido eran nuestros abuelos y, desafortunadamente, ahora nosotros.

Debíamos eliminarla como lo hacían nuestros antepasados: la devoramos lentamente, pero antes de eso, le ensartamos nuestras afiladas uñas.

La criatura era tan blanda que su carne no opuso resistencia alguna ante nuestras mandíbulas deformes y nuestros dientes puntiagudos. Su piel era lisa y delicada en comparación de la nuestra, que es rugosa, áspera y tan oscura como las piedras que rodeaban nuestro universo.

Del pozo de luz sólo se escuchaba una voz lejana:

—¡Hijoooo!... No tengas miedo... No hay monstruos allá abajo...





082 - TRAMPA PARA TORTUGAS

Ana Cristina Rodrigues - Brasil


—Estimados amigos: con esa trampa iremos a capturar ejemplares de las raras tortugas de Altair VIII. Esos seres son quelonios inteligentes, adaptados a su territorio. Además de volar usando las corrientes de aire, poseen una rudimentaria forma de comunicación.

La estructura de madera que utilizarían sobre los animales adormecidos parecía frágil. Pero los cazadores se sentían confiados. En segundos oirían los graznidos típicos de sus presas.

—Es extraño, señor, el sonido parece venir de arriba.

Ellos observaron. Una bandada de tortugas planeaba, portando una trampa parecida a la de ellos. El líder ordenó que los demás la lanzaran sobre los cazadores. En su lengua, el jefe tortuga decía:

—Como les prometí, nuestro zoológico se enriquecerá con una especie de primates no muy inteligentes...


(Título original: "Armadilha para tartarugas". Traducción del portugués: Germán Teth)





083 - TODOS LOS DÍAS

Daniel Salvo - Perú


El día empezó con mis hermanos mayores regurgitando sobre mi desayuno los restos del infeliz que se habían comido la noche anterior. Pensé decírselo a mamá, pero cada día tardo más en volver a tomar una forma que tenga algo siquiera parecido a un oído. Y ni hablar de interrumpir a mi padre mientras está jugando con los niños que guarda en el sótano, mi hermana solía reptar para espiarlo y ahora ya no tengo hermana. Sólo puedo hablar con la cabecita que tengo en el pecho, pero cuando nadie me ve. No quiero perderla.





084 - SUS VOCES

Richard Samuelson - Argentina


Bernabella, extraña criatura, escuchaba las voces de sus ancestros. Mente y espíritu hervían cuando ella hacia el amor. Es que sus antepasados mujeres revivían al unísono y se agolpaban detrás de sus pupilas para no perderse ningún detalle del encuentro. Se presentaban en tropel y abrevaban todas a la vez como camellos sedientos en un único ojo de agua.

Cada una pedía que le complaciera su intimo disfrute y Bernabella, a pesar de sonrojarse de pudor, cumplía con creces.

Se cuentan con los dedos de una mano los mortales que tuvieron el honor de concurrir a esa fiesta.





085 - PULPIFIXIÓN

Saurio - Argentina


Después de mucho andar y de haber recorrido las galaxias me encuentro yo, el fornido y rubio héroe interestelar, junto a Vat's'ug, mi fiel compañero zzrick, en un ignoto y desolado planeta en el borde mismo del Universo, dentro de una choza donde vemos a un inmundo ser esférico, grasoso, babeante, violeta, con cinco brazos, tres ojos y una larga trompa prensil en la que agita una ramita de perejil.

—¿Quién es? —pregunto.

—Es Dios —contesta Vat's'ug

—¡Y yo que le rezaba todas las noches junto a mi camita! —exclamo, con profunda desazón.





086 - LA MUERTE DEL DEMONIO

Luís Filipe Silva - Portugal


Hesitó; el metal del caño tenía un sabor desagradable, inesperado. Hasta en el final su vida reservaba sorpresas. Esto lo conmovió, temió llorar. Sabía que actuaba vanamente. Que no lo entenderían como un sacrificio. Y lo peor era que continuaría transformándose. Cuando lo descubrieran ya estaría irreconocible, las inmensas alas de murciélago completamente formadas y el rostro convertido en el de un demonio. La explicación era una carta que parecía un relato fantástico. ¿La publicarían? ¿Ganaría un Hugo? Se rió, convenciéndose de ir hasta el final. La verdad es que se cagaba en todos ellos. Si no fuera por la perspectiva de una muerte lenta y dolorosa, habría dejado que la enfermedad le degradara la carne y abriera las puertas del Infierno. ¿Qué mejor destino para la puta Humanidad que siempre lo despreciara?


(Título original: "A morte do danado". Traducción del portugués: Luís Filipe Silva)





087 - EL HUMANOIDE FINAL

Marcos Felipe Silva - Colombia


Su cabeza, una pantalla de 256 colores con la foto del hijo muerto de su creador. Un torso de maniquí robado de una tienda atado a una silla de ruedas con pedales, accionado por motor, era el resto de su cuerpo desparramado por el suelo sin dolor, remordimiento o alegría. Era un prototipo de humanoide que veía desde su ventana a los gallinazos de chatarra devorarlo todo a su paso. Y que empujado hacia el sol en la explosión final de la Tierra, pensaba: "tristes los que creen en dios, los que aman, los que vagan solos en el espacio".





088 - AFUERA, MALDITO PUNTO

Robert N. Stephenson - Australia


El punto en su guante fue pequeño hasta que lo trajeron a la atmósfera. Jenny lo encontró durante la caminata espacial; mientras flotaba, o sólo permanecía sentada en el espacio, fuera de la nave.

—Tráela —había dicho el capitán—. Echémosle una mirada.

En la esclusa, ella abrió la mano para mirar el punto. Ahora era del tamaño de un cojinete. Con la presión normalizada, el punto creció rápidamente y la empujó de nuevo hacia el espacio. —¡Afuera, maldito punto! —dijo Jenny, ignorando los lamentos del capitán ante la ruptura del casco. También ignoró sus propias lágrimas, mientras flotaba a la deriva—. Afuera, maldito punto —volvió a decir mientras su traje se desintegraba.


(Título original: "Out damned spot". Traducción del inglés: Sue Giacoman Vargas y Claudio Biondino)





089 - NOSOTROS MISMOS

Gene Stewart - USA



Ilustración: Edward Munch

En la pintura de Edward Munch "El Grito", no es la figura quien está gritando en el puente. Se cubre los oídos y parece en shock porque escucha un grito que proviene del cielo. Es un sonido horrible. Es la ola de expansión generada por la explosión del Krakatoa. Para él, de acuerdo con el artista, es el sonido del alma del planeta sumergido en la angustia.

Nuestro mundo moderno no ofrece ningún desahogo espiritual. Todos estamos solos. Nuestro dolor no sirve para nada. Nuestro sacrificio no produce ningún beneficio. Cuando escuchamos al planeta llorar, sólo nos muestra lo aislados que estamos. "El Grito" es el autoretrato de la Humanidad. Nos muestra a nosotros mismos. Somos la criatura quebrada, agonizante, que se tortura a sí misma sin piedad.


(Título original: "Ourselves". Traducción del inglés: Sue Giacoman Vargas)





090 - HUÉSPED

Giampietro Stocco - Italia


¿Cuánto tiempo hace que estoy esperando? En la oscuridad rojiza de esta cápsula es difícil decirlo. Quizás ocho o nueve ciclos. Dioses, si lograra ver algo. Nada, sólo niebla rojiza, Sólo una vaga conciencia de mí mismo.

Es como una parálisis. ¿Quizás hayan sido Ellos? ¿Han destruido los nodos del teletrasporte y nos han barrido hacia fuera?

Podría ser, pero no me convence.

¿Por qué no recuerdo nada? Oh, sí, algo ha quedado: recuerdo cuando bajo mis pies hubo tierra sólida y no esta agua viscosa. Prados y selvas, los soles gemelos de Orff.

¿He caído quizás en batalla? ¿Es quizás esto la muerte? ¿Y dónde está el dolor?

¿Pero, qué es aquella luz?


Ahora descanse, señora. El parto ha ido muy bien. ¿Quiere tener en brazos a su hija?


(Título original: "Ospite". Traducción del italiano: Raúl Glovis)





091 - EL NUEVO ORLAC

Alfredo Luiz Suppia - Brasil


El hormigueo habitual comenzó a esparcirse, llegando de inmediato a las puntas de los dedos. El flash hizo que mis ojos se cerraran. La sensación de caída vertical, algunos centenares de metros. Desaceleración y el hormigueo fue disminuyendo de todo el cuerpo hacia mi ombligo. Abrí los ojos y vi mis manos. Palmas sudadas, como de costumbre en los teletransportes. Pero algo había cambiado. No reconocí mis manos. Nunca tuve una línea de la vida tan larga, unos nudillos tan gruesos y una piel tan pálida. Manos ágiles. ¿Una falla en el teletransporte? ¿De quién serían esas manos, qué datos se mezclaron con los míos en la reorganización de los tejidos? Nunca lo supe. Desde entonces, más allá de un ingenio repentino para el piano, nunca más fui capaz de matar.


(Título original: "O novo Orlac". Traducción del portugués: Germán Teth)





092 - ÉRASE UNA VEZ UN MONSTRUO QUE VIVÍA EN MI CABEZA

Elena Talaverano Ocaña - España


El ser que me visitó en sueños se quedó conmigo un tiempo. Hablaba conmigo cuando paseaba, me decía que empujase a viejas a la carretera, que merecían morir atropelladas, o me susurraba desde el occipital que tirase del pelo a la chica sentada delante de mí en el autobús. Yo solía ignorarle y entonces se callaba.

Esperaba paciente a que llegara la noche.

Me hacía sentir que algo me espiaba mientras escribía a solas en mi habitación, se divertía cuando yo creía ver algo desde mi visión periférica e incluso le oía reírse cuando me giraba con la respiración acelerada. Pero, qué hijo de puta que era.





093 - LA LIBERTAD DEL MONSTRUO

José María Tamparillas - España


Todos sabemos que aquí arrojaron la bomba tiempo atrás. Es un lugar hermoso, aislado: un buen refugio para los que, como yo, buscamos escapar de la esclavitud. Ahora los normales nos rehuyen. No nos importa. Se nos teme. Nos da igual. Nos llaman monstruos y corren asustados al ver nuestras deformidades. La radiación juega a la ruleta rusa con nosotros. Es lo de menos. Al menos nos queda la opción de elegir, la capacidad de usar eso que nuestros congéneres añoran dentro su burbuja de profilaxis, seguridad, normas y miedo.

Es nuestro mundo y le llamamos Libertad.

El resto no importa.

Es el legado que nos ha sido dado mantener.





094 - ALGO EN LA PARED

Gustavo Valitutti - Argentina


1-05-39

Me despedí de Pablo en la puerta, giré sobre mi izquierda y salté los tres escalones que separaban el jardín del recibidor, no alcancé a dar cinco pasos cuando noté una sombra en la pared, a mi derecha. Estuvo ahí por treinta minutos y se esfumó.


2-06-40

Me despedí de Pablo, giré a la izquierda, salté los escalones que separaban el jardín del recibidor, di algunos pasos, la sombra era más grande, a mi derecha y al frente. Estuvo por cinco minutos, se esfumó.


3-07-41

Me despedí, giré, salté, el recibidor, algunos pasos, estaba por todos lados, un segundo, me arrastró, nos esfumamos.





095 - LA METAMORFOSIS


Ilustración: Axxonita

Carlos Daniel Joaquín Vázquez - Argentina


Sobre su único pie avanzó hasta el claro; detrás quedó un reguero de baba.

La luz lunar lo quemó. Sobre su piel húmeda, mucosa, crecieron pústulas y escamas. De su espalda dos enormes apéndices correosos brotaron y ganaron forma.

Se sintió distinto, poderoso como nunca. Sus nuevas garras marcaban la piedra sin esfuerzo, su vista aguzada mostraba colores jamás captados al gris de la noche y un nuevo sentido lo embriagó de olores.

En un rapto de locura (tal vez inspiración) tensó el cuero de sus alas y comprobó, asombrado, que era posible.

Dispuesto a saciar su hambre levantó vuelo.





096 - EL TRABAJO PERFECTO CONTIENE SU PROPIA RECOMPENSA

Joćo Ventura - Portugal


Tenía sobre la mesa todo el material necesario. Añadió a cada caja de explosivo la cantidad adecuada de clavos de acero. Instaló los detonadores y realizó las conexiones eléctricas con una atención meticulosa. Montó la batería e inspeccionó una vez más todo el conjunto.

Se colocó el cinturón, se puso por encima el abrigo largo; en el bolsillo derecho, su mano mantendría el disparador apretado hasta el momento adecuado.

Salió de casa, respiró el aire fresco de la mañana y con una sonrisa de felicidad en el semblante, se dirigió hacia el autobús casi lleno de niños camino de la escuela.


(Título original: "O trabalho perfeito contém a sua própria recompensa". Traducción del portugués: Mercedes Guijarro)





097 - MONSTRUO DE FERIA

David Vivancos Allepuz - España


Hacía poco más de dos meses que la Dirección General Penitenciaria me había vendido, con arreglo a la recién dispuesta Ley de Exhibición y Manutención de Reclusos Peligrosos. El contrato establecía que, tras el primer pago, el Estado autorizaba la exhibición en la feria del asesino de las seis viejecitas. En la jaula contigua, un enano vicioso con unos genitales desproporcionados me asqueaba con sus proposiciones repulsivas. Algo más allá, el niño cocodrilo. Un hombre sin brazos ni piernas aseguraba leer el futuro. Dejé de escarbar distraídamente en la paja y clavé los ojos en el homúnculo, que lamía los barrotes mirándome libidinoso. Cuando se encontraron nuestras miradas, mis remotas esperanzas de indulto se desvanecieron para siempre. Supimos que era hombre muerto. Enano muerto.





098 - CORTANDO EL SUEÑO

Cecil Washington - USA


La soñolienta Sharon era su diosa africana. —Me alegro de que al fin podamos estar juntos, amor.

Cedric se sonrojó mientras frotaba su calva cabeza color café y sostenía el pequeño obelisco por debajo de la almohadilla. La piedra del obelisco estaba verde. Él esperaba que Investigación estuviese en un error.

La pequeña Kyla tocó la puerta.

—¡Mamá, tengo miedo!

Sharon fue hacia la puerta.

La piedra del obelisco se tornó roja.

—¡Sharon!

—¿Sí?

—Lo siento.

La diabólica Kyla le clavó una garra cuando Sharon abrió la puerta. Cedric arrojó el obelisco hacia el pecho de la criatura, golpeando a Sharon.

La piedra del obelisco se tornó verde.

—¿Por qué? —gimió Sharon.

Cedric puso a Sharon en la cama. Tomó el obelisco del cuerpo de Kyla. La piedra se tornó roja.

—Porque —contestó él, entornando los ojos llenos de lágrimas— el demonio vive.


(Título original: "Cutting sleep". Traducción del inglés: Sue Giacoman Vargas)





099 - LA ISLA DE LOS WUBS

Marcelo Werchracki - Argentina


El ser se acercó a la playa. Vio atracar el container, abrirse y salir al otro ser. Se miraron unos instantes en silencio. El ser apenas indicó con sus ojos el cielo; la otra, ser, apenas indicó con su hocico el mar. Se miraron en silencio.

La otra, ser, recorrió resignadamente la pequeña isla; con su mirada, claro. Arena, algunos pastos secos y mar. Mar, mar y más mar.

El ser, único habitante hasta ese momento de la isla inclinó la cabeza. La otra, ser, comprendió. Se acercó pesadamente hasta su nuevo compañero y se echó indiferente.

Se masticaron por turnos, no mucho, lo imprescindible. De tanto en tanto la otra miraba el mar, y el otro el cielo.





100 - SÓLO TENGO GANAS DE DORMIR

Adriana Alarco de Zadra - Perú


Sólo tengo ganas de dormir, no hablo con nadie. Me hacen preguntas inútiles que no contesto. No sé si son fantasmas o gente real; apenas abro un ojo veo caras oscuras. He llegado a este mundo del cual todos hablan. En el Instituto rogaba que me dejaran venir; hasta me desmayaba por el ayuno. Me contrataron para el viaje intergaláctico porque necesitan técnicos y reproductoras. No me salvé de nada. Igual me torturan y dentro de poco voy a desfallecer bajo el peso que me oprime, dentro de un tubo circular que me entumece, con agujas incrustadas que me enloquecen. He llegado y, finalmente, contemplo el horizonte morado, las cinco lunas verdes, las razas contrastantes de este planeta. No sé si sobreviviré para contarles más.



Axxón 168 - noviembre de 2006
Cuentos de autores internacionales (Cuentos: múltiples temas).

            

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