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BIENVENIDOS A VENDAVALIA
por Alejandro Alonso

Fuimos con Carlos Gardini a ver la adaptación "animada" de sus Cuentos de Vendavalia, realizada por Del Viento Títeres.

En la década de 1980, Carlos Gardini comenzó una serie de relatos para niños ambientados en Vendavalia. Dos de esos relatos ("El pájaro del amanecer" y "El palacio al revés") fueron publicados en el marco de la colección Pan Flauta (Sudamericana, 1988), pero también aparecieron en El Péndulo Tercera Época y Cuasar, entre otras publicaciones. Algunos, incluso, permanecen inéditos.

Desde hace dos años, el grupo Del Viento Títeres viene trabajando los textos de Gardini a fin de adaptarlos a un formato diferente. "El proceso de la obra llevó más de dos años, con un receso en el medio —comentó Eduardo Martínez, quien tuvo a cargo la adaptación del texto y la dirección de la obra—. Más allá de ciertas eventualidades, un desafío muy grande fue encontrar la estética adecuada que encarnara la poética y la frescura del relato original, sin caer a su vez en el riesgo de ilustrarlo. Es decir, desarrollar una forma que fuera el encuentro entre los cuentos de Carlos y lo que produjeron dentro nuestro, para expresarlo en imágenes dinámicas". El resultado de ese trabajo pudo apreciarse en Espacio Tucumán (Suipacha 140, Ciudad de Buenos Aires), el 9 y el 16 de noviembre, a modo de preestreno.

"Las técnicas utilizadas en la obra fueron cuatro —agregó Martínez—. Por un lado el personaje del Viejo Grul, el narrador, se animó desde la técnica de títere de boca con el titiritero integrado, utilizando sus propias manos como manos del títere. Para el resto de los personajes principales utilizamos una antigua técnica italiana de marionetas llamada Pupi, y que se diferencia de la marioneta tradicional de hilos al reemplazarlos con delgadas varillas de metal. Luego para los personajes secundarios utilizamos las técnicas de varilla y manipulación directa, y el títere narrador ofició a su vez de titiritero animando títeres con la técnica de varilla proyectados en sombra."

Del Viento Títeres nació en 2004 y está conformado por intérpretes egresados de la Escuela de Actores Titiriteros de Avellaneda y artistas que han transitado por diversos lenguajes escénicos. Con una amplia trayectoria y trabajos realizados en Buenos Aires, Perú, España y Estados Unidos. Para esta obra, entre titiriteros y personal técnico, trabajaron siete personas.

Martínez espera lanzar en 2008 la versión definitiva del espectáculo. La obra, que contó con el Subsidio de ProTeatro, podría participar también de festivales internacionales. "Ahora empieza la etapa de proponer la obra para festivales —dijo Martínez—, nuestro gran deseo es poder participar primero en algún festival de la Argentina y luego poder llevar los cuentos a otros países y otras lenguas. Aún no definimos el espacio para el año próximo pero sabemos que a finales de marzo o comienzo de abril haremos una temporada. Por otra parte, la posibilidad de haber obtenido de ProTeatro el reconocimiento y el apoyo a través de un subsidio, nos permitió crear todos los personajes, las escenografías y la realización integral de la obra, desarrollar la gráfica y la publicidad, ensayar, trasladarnos y diseñar la iluminación y el sonido".

Vendavalia en vivo y en directo

Para esta ocasión, la compañía integró dos cuentos del universo de Vendavalia. "Historia de Lunario o El pájaro del amanecer" apareció en El Péndulo 11 e "Historia de Hamur y Badur, o La batalla de los espejos" salió en El Péndulo 12, ambos en 1986. Este año, 2007, "La batalla…" se publicó en traducción francesa en la revista Lunatique, con el título "La bataille des miroirs".

Minutos antes del comienzo del espectáculo, Santiago Hilara empuña la piel de un personaje, entre monstruoso y tierno, que una vez redivivo será el narrador de la historia. Es una versión sofisticada de un títere de guante, de unos cincuenta centímetros de alto. "El viejo Grul —explicó Gardini—. Es un personaje que después desapareció de los cuentos, porque me parecía demasiado sentencioso. Pero en la adaptación teatral cumple muy bien su papel". Lo notable es que, apenas comenzado el espectáculo, queda claro que el actor-titiritero y el personaje-títere están animados por el mismo espíritu. Los movimientos de la boca del titiritero se repiten con igual cadencia y expresividad en el títere. "El trabajo de Santiago Hilara ha sido de mucha entrega y empatía, logrando una fusión muy orgánica, donde su expresividad reforzó y acompañó la expresividad del títere", comentó Martínez.

VIDEO: ESPERE UN MOMENTO MIENTRAS SE CARGA

La primera parte de la historia se centra en dos personajes: los magos Hamur y Badur. Este último desea conquistar el pájaro del amanecer para detener el transcurrir de los días y las cosas. A diferencia de lo que ocurre con el narrador, aquí los títeres son de varilla, lo que permite hacerlos transitar por el escenario y hacerlos interactuar unos con otros. El dinamismo logrado es tal, que aunque los titiriteros están allí, visibles, por encima de los títeres, resulta muy fácil ignorarlos.

La segunda parte, retrospectiva, cuenta la historia del niño Lunario y su búsqueda del viento (porque en aquel entonces, en Vendavalia no había vientos). Aquí no sólo se usan títeres de varilla, sino que también se apela a una pantalla donde se proyectan siluetas. Este recurso permite resumir la acción y transitar rápidamente diversos escenarios, pero sin que los espectadores se impacienten (los chicos no se caracterizan precisamente por su paciencia). La obra concluye con el esperado enfrentamiento de los magos.

VIDEO: ESPERE UN MOMENTO MIENTRAS SE CARGA

Un detalle interesante, es el referente a las voces y los acentos de los personajes. "El tema del aparente acento extranjero de algunos personajes nació como un juego en los ensayos iniciales. De alguna manera, más allá de encarnar una cultura o ciertos clichés, lo tomamos más como sonoridades arquetípicas que nos remiten a aun imaginario claro y compartido por todos. El misterio y el encantamiento de una sonoridad árabe en el mago Hamur, o la candidez y lo tozudo que nos trasmite un Pedregoso medio gallego o vasco. No pretendemos con ello más que jugar con esa alquimia musical de los acentos, como niños, con esa inocencia desprovista de apreciaciones culturales o sociales", aseguró el director de la obra.

A lo largo de poco más de una hora, la obra combina aventuras y humor, sin perder en ningún momento la tensión dramática. En parte, esto último tiene que ver con la multiplicidad de recursos puestos sobre el escenario (los que citamos aquí son sólo unos pocos), en parte porque los cuentos de Carlos Gardini entregan una serie de personajes y situaciones que van de lo interesante a lo estrambótico y los titiriteros sacan buen provecho de ello. La efectividad del conjunto se ve en las carcajadas de los chicos y de los grandes y, lo más difícil de lograr, en los silencios atentos del público menudo cuando la historia lo amerita.

"Sólo me queda agregar el enorme agradecimiento, afecto y admiración que todo el equipo tiene para con Carlos Gardini; quien, más allá de brindarnos la posibilidad y la ilusión de llevar sus cuentos al mundo de los títeres, nos acompañó en los pesados procesos burocráticos de derechos de autor y en la absoluta libertad y confianza de diseñar los personajes y trabajar con los textos con total desapego. Con Rocío Campos como iniciadora del proyecto y luego con todo el equipo, elegimos Cuentos de Vendavalia porque desde las primeras lecturas nos pareció haber llegado a un imaginario y un lenguaje que siempre anhelamos para volcar en el teatro para niños de cualquier edad… y no tan niños. Estamos muy enamorados y orgullosos del proyecto, de animar estos cuentos, y esperamos poder seguir compartiendo esta alegría y toda la magia oculta en las palabras y en los colores del cielo por mucho tiempo más… es una suerte de antídoto contra la pedregositis", añadió Martínez.

Al final de la representación, Carlos Gardini comentó: "Es una obra llena de magia. Me siento muy orgulloso de que mis cuentos hayan inspirado esta adaptación, llevada a escena con tanto amor y profesionalismo".


Titiriteros: Cuentos de Vendavalia

Rocío Campos
Martín Rosas
Santiago Hilara
Laura Smid
Lema

Dirección de arte: Rocío Campos
Vestuario: Manuela Grandal - Chunga
Realización: Del viento títeres
Diseño de luces: Nicolas Lassalle
Sonido: José Binetti - Vickingo
Imagen gráfica: Matías Hermo

Asistentes de dirección: Manuela Grandal - Nicolás Lassalle
Adaptación y Dirección: Luis Eduardo Martínez



Alejandro Alonso para Axxón.
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