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ZAPPING 0286, 05-Nov-2005
Los enfermos olvidados
por Marcelo Dos Santos (www.mcds.com.ar)

ATENCIÓN: Algunas de las imágenes que ilustran este Zapping pueden impresionar a los niños o a los adultos sensibles.

Tal parece que estamos invirtiendo en salud, pero en los sitios equivocados. Ya se sabe que toda investigación médica es buena para la Humanidad. Sin embargo, lo que no es bueno es la inversión gobernada por otros intereses diferentes de los estrictamente científicos, estadísticos y basados en la morbimortalidad de las poblaciones humanas.

La política, la prensa y los intereses creados se interponen e inmiscuyen en las operaciones científicas, y los laboratorios, gobiernos y terminales prestacionales son arrastrados —cuando no generadores— de políticas sanitarias que no siempre se corresponden con la verdad científica demostrada y demostrable.

Y cuando las políticas sanitarias se apartan de la verdad científica, hay millones de seres humanos que sufren. Y muchos mueren.


Por suerte, hay gente —científicos, claro— que luchan contra ello.

Zappeando en la red, nos encontramos con que hace un mes un grupo de médicos británicos, encabezados por los profesores David Molineaux de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool y Alan Fenwick del Colegio Imperial de Londres, publicaron un desesperado pedido de socorro en la Revista de la Biblioteca Pública de Ciencias. Molineaux y Fenwick exigen que se de un "enfoque más equilibrado" en la distribución del dinero destinado a la investigación y control de las enfermedades tropicales.

Profundicemos el tema. Hay tres espantosas enfermedades que afectan a gran parte de la población mundial, y la matan o la matarán si no se hace algo al respecto. Ellas son la malaria o paludismo, la tuberculosis (TBC) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Todos nosotros sabemos lo que son y cómo operan, porque los medios se ocupan de ellas sin cesar. Es posible que se trate de los tres problemas sanitarios más importantes del mundo en la actualidad, porque afectan a cientos de millones de personas. Mientras usted lee esto, hay en el mundo 515 millones de enfermos de malaria, 1700 millones de infectados de tuberculosis y 40 millones de enfermos de HIV. Esto hace un total de 2255 millones de infectados entre las tres enfermedades, lo cual representa algo más de la tercera parte de la especie humana. De ellos, más de la mitad morirán de sus dolencias a causa de la falta de inversión en investigación, prevención y tratamiento.

Por lógica consecuencia, y como caso raro en el desquiciado modo de proceder de los gobiernos, la TBC, el SIDA y la malaria son también las tres enfermedades más investigadas y estudiadas del mundo. Hasta aquí, todos coincidimos en que esta inversión en investigación es crítica, correcta y necesaria.

Pero... ¿no nos estaremos olvidando de algo?

No hay felicidad completa. Por supuesto que nos estamos olvidando de algo, tan crítico y necesario como las tres anteriores patologías.

Nos estamos olvidando de otras muchas enfermedades. Enfermedades por las cuales millones de personas sufren. Y muchas, muchísimas de entre ellas, mueren.


Tripanosoma cruzi, agente del Mal de Chagas-Mazza

Según la BBC, "el dinero que se canaliza para luchar contra la tuberculosis (TBC), el SIDA y la malaria en el mundo, debe aprovecharse también en el combate de otras enfermedades infecciosas, las que están ´olvidadas´".

La realidad es que "la atención que dan los gobiernos y las organizaciones de caridad a la malaria, TBC y SIDA ha dejado a millones de las personas más pobres del mundo sin tratamiento para otros trastornos. Éstos incluyen el Mal de Chagas, enfermedad del sueño, leishmaniasis, ceguera de río, enfermedad del sueño, elefantiasis, tracoma y ascariasis". A ellas agregamos la más olvidada de todas, la Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA) o Mal de los Rastrojos, producida por el virus Junín-B.


Filaria, responsable de la elefantiasis

Llegamos así a la paradójica situación de que la lucha contra tres enfermedades concretas condena a la muerte a millones de enfermos de otros males, principalmente por falta de fondos.

Las "enfermedades olvidadas" son en su mayor parte parasitarias y transmitidas por picaduras de insectos (no es el caso de la FHA, que es una infección respiratoria) o producidas por aguas contaminadas. Estas características las asocian en forma directa con la pobreza.


La vinchuca, vector del Chagas-Mazza

La Organización Mundial de la Salud afirma que 100 millones de Latinoamericanos viven en riesgo de contraer el mortífero Mal de Chagas-Mazza, y 50.000 de ellas morirán este año a causa de su enfermedad. Sólo en la Argentina se calculan 6 millones de enfermos, la inmensa mayoría de ellos aún sin diagnosticar. "A pesar de los millones de personas en riesgo, se hace muy poco contra esta enfermedad" afirma la doctora Emilia Herranz, presidenta de la ONG Médicos Sin Fronteras. Los tratamientos antichagásicos actuales son tóxicos, e inclusive no existe tratamiento para el Chagas del adulto, que ha pasado ya a la etapa crónica. La científica dice: "Hace falta mucha voluntad política para que los gobernantes y las empresas farmacéuticas ayuden a las comunidades afectadas por estas enfermedades.


Linfedema elefantiásico

El Chagas-Mazz es producido por el protozoo Tripanosoma cruzi, que habita en el insecto llamado vinchuca (Triatoma infestans). La picadura de la vinchuca y su posterior defecación depositan al microbio sobre la piel del paciente, quien lo inocula en la herida inadvertidamente mediante el rascado. La vinchuca gusta de vivir en los huecos de las paredes de adobe o entre la paja de los techos de los ranchos, por lo que, una vez más, está íntimamente asociada con la pobreza. La incidencia del Chagas es prácticamente nula en las comunidades que habitan en casas de material.

La leishmaniasis, con la cual la Argentina se enfrenta a un gravísimo problema, es otra enfermedad producida por un protozoario, la Leishmania, que incluye por lo menos a 21 especies, todas patógenas. La leishmania es transmitida por 70 especies de jején, pertenecientes a los géneros Lutzomya en América y Phlebotomus en el resto del mundo. Existen 12 millones de enfermos a nivel mundial (en 88 países) y se reportan 2 millones y medio de nuevos casos anualmente.


Phlebotomus, responsable de la leishmaniasis

La leishmaniasis causa severas lesiones en la piel, especialmente del rostro, altamente desfigurantes, para luego pasar a atacar los órganos internos, llevando a muchos pacientes a la muerte.

La elefantiasis, de la que ya hemos hablado en otro sitio, la FHA y la ceguera de río siguen su avance sobre las comunidades rurales y pauperizadas, sin que los gobiernos hagan nada al respecto.


La pregunta, entonces, es ¿por qué? Nos lo explica la presidenta de MSF-España: "El problema es que ha habido mucha presión para los gobiernos y empresas farmacéuticas, especialmente con el SIDA. "El SIDA ha afectado a gente con un nivel adquisitivo alto, más educación, grupos que han sabido asociarse y reclamar sus derechos", afirma Herranz.


Víctima de la leishmaniasis

Estas son características de las que las poblaciones pobre de América Latina y el África subsahariana obviamente carecen. Las enfermedades mencionadas más arriba afectan a 750 millones de pobres en el mundo, los cuales, si bien son muchos menos que los 2250 millones de enfermos de HIV, TBC y paludismo, tienen exactamente el mismo derecho a la vida, a la salud y a evitar la muerte por patologías evitables. Herranz dice que "Son trastornos que parecen haber caído en el olvido de la comunidad internacional, principalmente porque algunas de ellas afectan únicamente a las comunidades más pobres. Son silenciosas y nadie ha oído hablar de ellas".

Molineaux y Fenwick expresan que el control del Chagas, la leishmania, la enfermedad del sueño y demás reduciría la susceptibilidad de los enfermos a la malaria, la TBC y el sida, salvaría millones de vidas y, en consecuencia, mejoraría el nivel socioeconómico de las comunidades. Muchos enfermos tienen dos o más de estas infecciones, y los que mueren dejan a sus familias y comunidades en la pobreza. La drástica baja de la productividad agropecuaria en las regiones rurales indias y africanas se debe a la falta de brazos producida por las muertes de los peones agrícolas a causa de estas enfermedades.

Pero claro... estos pacientes no pueden pagar por su curación, no son artistas famosos ni salen en la televisión.


Ceguera de río

¿Es esto la verdadera "justicia divina", o se trata simplemente de una injusticia humana?


Pero no todo está perdido: mientras los laboratorios apuntan a los lucrativos negocios del SIDA, la TBC y la malaria, tres grupos científicos han concluido los mapeos completos de los genomas de T. cruzi, T. brucei y Leishmania major. El segundo de ellos es responsable de la fatídica enfermedad del sueño.

Los pobres, enfermos y sufrientes del mundo miran con esperanza a los muchos (pero minoritarios) científicos que aún se conduelen de ellos e intentan llevarles una luz de solución, de vida y de salud.


MÁS DATOS:

Las enfermedades olvidadas
Contra enfermedades olvidadas
SciAm: Parsing parasites
Malaria

(Traducido, adaptado y ampliado por Marcelo Dos Santos de BBCMundo y de otros sitios de Internet)


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