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F i c c i o n e s

ESPECIE SUMAMENTE PELIGROSA
Ángel Eduardo Milana

Argentina

Mi especie es inmortal. Bueno, no en el sentido absoluto del término. Si no tenemos cuidado y nos acercamos demasiado a una fuente de energía, nuestra existencia se extinguirá sin posibilidad de reciclar nuestras celdas o, lo que es más importante, recuperar nuestros nódulos archivos de memoria, que es lo que nos hace reconocer como individuos, aún dentro de las fusiones para depuración. Por eso es que nuestra especie, por precaución, habita en las zonas de la galaxia en donde hay pocas estrellas: En la periferia, entre las ramas de la espiral o sobre y debajo de la lente galáctica.
      Nos mantenemos en buenas relaciones con otras especies, como es lo normal; a veces nos solicitan que prestemos apoyo a sus navíos para cruzar esos inmensos espacios despoblados o que busquemos a algún explorador que se les ha perdido, cosa que hacemos de buen grado.
      Como ya lo expresé, un peligro que afrontamos es acercarnos demasiado a una fuente de energía, como por ejemplo una estrella. Pero las estrellas son grandes y se perciben desde muy lejos. Es más, a veces, por razones de alimentación o reproducción nos acercamos a ellas, aunque previamente hacemos una cuidadosa observación y seleccionamos aquellas con las longitudes de onda adecuadas.
      El mayor peligro es caer en el campo gravitatorio de un agujero negro. Eso significaría la destrucción total de nuestra Nave Madre, sin la cual los individuos no podemos sobrevivir. Por eso siempre tenemos varias Pequeñas Naves patrullando el espacio a su alrededor. También aprovechamos estos viajes para cartografiar la galaxia o actualizar datos acerca de ella, conocimiento que compartimos con otras especies.
      Si bien es nuestra obligación, como integrantes de una comunidad, saber desempeñarnos en todas las tareas que hacen a la supervivencia de la misma, cada uno de nosotros, como individuos, tenemos preferencias diferentes, cosa que el departamento de Asignación de Funciones trata de armonizar.
      Yo, por ejemplo, he cumplido con la mayoría de las funciones, desde el modesto puesto de Estructura, en donde se confunden los nódulos de todos aquellos que pasan por el proceso de depuración, hasta el de Consejero Superior, con poder de decisión en las más altas funciones de gobierno de la Nave Madre.
      Pero la tarea que más me gusta es la de explorador en una Pequeña Nave. Me encanta alejarme de la Nave Madre y de todas las rutas conocidas y andar navegando en las zonas más oscuras del espacio. Cuando la ruta de la misión lo permite, me alejo del plano de la galaxia y alcanzo a contemplar la curvatura de la lente. Tal vez en el futuro, asociados con otra especie, porque solos no podríamos hacerlo, intentemos el salto intergaláctico. En ese caso, yo estaré entre los que precedan a Nave Madre, explorando la ruta.

Todo lo que les contaré acerca del descubrimiento de una nueva especie ya está publicado con el informe oficial, los registros y la bitácora de la misión, pero algunas especies prefieren un relato más personalizado, por eso es que ahora apelaré a mi memoria y a mis impresiones subjetivas, más que a los datos. He aquí lo que sucedió, según mis recuerdos.

Me introduje en la cavidad del piloto y permití que Estructura me penetrara con sus terminales de comunicación y que el resto de la tripulación me reconociera. Esta Estructura parecía algo inexperta, pero no se lo hice notar. Reconocí a Motor y a Depósito por haber realizado otras misiones juntos; eran individuos muy eficientes. Al resto de la tripulación no la conocía.
      —Si están todos listos, partimos —recibí el asentimiento de cada tripulante y pedí permiso para salir.
      Estructura de Nave Madre abrió una boca al exterior y, con un leve impulso, nos envió al espacio.
      —¡Ohhh! ¡Qué maravilla! —era Estructura quien se maravillaba por el espectáculo. Pero tardó más de lo conveniente en adaptarse al vacío. Esta vez se lo hice notar.
      —Disculpe, señor Piloto, ha sido la emoción.
      —A mí también me maravilla salir al exterior. Creo que a todos nosotros, por eso siempre estamos dispuestos para estas misiones —agregué, y los demás asintieron—. Pero hay que estar siempre alerta por si se presenta un peligro inesperado.
      —Es mi primera misión en el espacio y estoy algo nerviosa. No volverá a suceder.
      —¿Tu primera salida y te asignaron a una misión de exploración? Debe haber un error. ¡Comunicaciones!
      —Sí.
      —Comuníqueme con Asignaciones.
      —Hecho. —Estos de comunicaciones siempre tan lacónicos, pero eficientes. Pretendían que un operador de comunicaciones debe ser tan trasparente que su presencia no debe notarse.
      Le expresé a Asignaciones mi sorpresa por haberme asignado una estructura primeriza en una misión de exploración.
      —Su estructura ha recibido entrenamiento y está perfectamente capacitada para la misión. Este... verá... resulta un poco difícil conseguir que estructuras experimentadas se presenten voluntariamente para esa combinación Piloto-Motor y ésta estaba ansiosa por salir a explorar.
      —Gracias. Corto la comunicación. ¿Motor, oíste eso?
      —Sí. No sé qué tiene de raro esta combinación. En todas las misiones que realizamos juntos hemos regresado sin inconvenientes, además de divertirnos mucho.
      —Disculpen —era Sensor el que entraba en la conversación—, en mi gremio se dice que son una pareja peligrosa, que se acercan demasiado a las estrellas y que varios han regresado con sus terminales quemados, o al menos chamuscados y sobrecargados.
      —Bueno, es cierto que a veces se han sobrecargado algunos terminales y alguna Estructura se ha recalentado, pero siempre he permitido que se regeneren antes de volver a Nave Madre. Muchas veces, también, nos hemos reproducido durante el regreso.
      —¡Eso es cierto! ¡Y espero que esta vez no sea distinto! —Éste era Depósito.
      —Yo, por previsión, he desarrollado varios terminales de repuesto.
      —Muy bien, Sensor. Busca un sitio de abastecimiento.
      —Encontrado. —Me transmitió la posición.
      —Motor, diez por ciento, para alejarnos... Ahora al cincuenta por ciento. ¡Cincuenta por ciento, dije!
      —¡Pero si estoy al cincuenta por ciento!
      —O tú eres un fanfarrón o los motores con los que he salido últimamente están para el desguace. Prevenida, Estructura, para maniobra de puesta en órbita. Motor, vuelo inercial. Depósito, aliméntate. Informa cuando termines.
      —Gracias. Bien elegida la estrella, Sensor.
      Cuando Depósito estuvo totalmente lleno informé a Control que iniciaba la misión y me dirigía hacia la región asignada. Ésta era un brazo de la galaxia del cual se tenían pocos registros y muy antiguos.
      —Tripulación, preparada para prueba al ciento veinte por ciento del rendimiento.
      —¿Ciento veinte? Los reglamentos dicen que debe ser el ochenta por ciento del rendimiento normal. —Era Estructura, que estaba algo temerosa.
      —Esta no es una nave de carga. Si no supiera que todos ustedes pueden dar ciento cincuenta por ciento, no les pediría ciento veinte. ¿Preparados?
      Cuando recibí el asentimiento de todos di la orden. Hicimos algunas maniobras bruscas y salió todo normal. Luego de un tiempo prudencial suspendí la prueba.
      —Motor, treinta por ciento. Sensor, ya puedes iniciar tu trabajo.
      —Te informo, Estructura, que en una Pequeña Nave el único reglamento que existe es lo que decide el Piloto. —Era Depósito, instruyendo a Estructura.
      Ahora era todo rutina: Comprobar posiciones y espectros de estrellas, asentar datos, corregir los mapas y, lo más importante, realizar perfiles gravitatorios para detectar agujeros negros.
      Ya había transcurrido la mitad del tiempo asignado a la misión cuando Sensor me informó de una anomalía en el espectro de una estrella.
      —Es en el extremo de las bajas frecuencias. Nunca antes había percibido algo así —me aclaró, mientras me mostraba el espectro.
      —¡Ajá! ¡Qué interesante! Descarta todo y expande esta porción. Comunicaciones, analiza este esquema repetitivo.
      —Puedo asegurar que son ondas electromagnéticas generadas artificialmente. Algunas especies las usan para transmitir información a corta distancia, dentro de las dimensiones de un planeta. Pero no es posible encontrarles sentido si no se dispone de la clave.
      —En Nave Madre hay capacidad para descifrar cualquier clave. Esto merece ser investigado. Motor, al ochenta por ciento. Comunicaciones, todo lo que registre Sensor, trasmítelo a Nave Madre. Que comiencen a descifrar.
      —Ya percibo un sistema planetario. Atenta, Estructura, nos acercamos a una nube de elementos primarios en estado sólido. Hay algunos planetas muy interesantes, pero las ondas provienen de muy cerca de la estrella.
      —Motor, vuelo inercial.
      —Ya lo tengo. Las ondas vienen del segundo planeta. Es la única fuente en todo el sistema. ¡Está muy cerca de la estrella! Rectifico, tercer planeta, el que tiene un gran satélite. ¡Nos vamos a quemar!
      —Tranquilo Sensor, no es para tanto. Prevenidos para maniobra de frenado y puesta en órbita. Nos estacionaremos entre el tercero y cuarto planeta. ¿Estructura?
      —Normal. Hay mucha radiación, pero se aguanta.
      —Mis terminales se sobrecargan desde esta posición. No puedo investigar al planeta.
      —Por ahora recoge datos generales. ¿Has encontrado algo importante, Comunicaciones?
      —Es asombrosa la cantidad de ondas distintas en todo el espectro; la mayoría superpuestas. Transmito todo lo que recibo. Tal vez se pueda hallar algún sentido entre todo eso. —El que se mostrara tan comunicativo demostraba lo emocionado que estaba, como todos nosotros, por haber encontrado una nueva especie en un lugar tan despoblado.
      —¿Estructura, podremos pasar del otro lado del planeta?
      —Mientras Depósito me provea del refrigerante, podremos llegar hasta el primero. De acuerdo con la información de la masa, podré soportar fácilmente que este planeta y Motor se disputen mi cuerpo.
      —¡Brava, Estructura!
      —No, por favor. Desde el primer planeta yo no serviré para nada.
      —No iremos tan cerca, Sensor. Nuestro objetivo es el tercer planeta. Ubica tus terminales de modo que queden a la sombra de Estructura.
      Nos colocamos entre el planeta y la estrella y Sensor exploró la superficie.
      —La atmósfera me impide recoger datos precisos de la superficie. ¿Podemos acercarnos más?
      —Efectuaremos una maniobra delicada. Pasaremos entre el satélite y el planeta, justo sobre la atmósfera. Comunicaciones, trasmite todo lo que tengas y retrae los terminales. Tú archivarás todos los datos que recolecte Sensor. Estructura, preparada por si hay rozamiento con los gases superiores. Motor, al treinta por ciento.
      Iniciamos el acercamiento sin problemas, cuando casi habíamos alcanzado la máxima velocidad, Sensor dio la alarma:
      —¡Atención! ¡Peligro! Numerosos objetos pequeños en órbita sobre el planeta. ¡Uno de ellos se dirige a nosotros!
      —¡Ayyy!
      —¿Qué pasó, Estructura?
      —Un objeto se incrustó en mi cuerpo.
      —Despréndete de él. ¡De inmediato! Aguanta, Estructura. Motor: ¡A pleno!... ¿Qué fue eso, Sensor?
      —Se quemaron todos mis terminales de popa. Parecía una estrella. Reubico terminales.
      —¿Estructura?
      —A... guanto.
      —¿Motor?
      —Un aumento de temperatura en mi conversor de popa. Dentro de la tolerancia.
      —¡Hic! No me avisaron que nos alimentaríamos. ¡Hic! Me atraganté. Algo picante, pero satisfactorio. Estoy repleto.
      —¿Comunicaciones?
      —Sin problemas, tenía todos mis terminales retraídos. ¿Puedo extenderlos?
      —Espera el informe de Sensor. ¿Nos persiguen?
      —No. Parece que son muy lentos para reaccionar. El objeto nos alcanzó porque íbamos hacia él. Se manejaba con ondas electromagnéticas.
      —Motor, vuelo inercial. Preparados para movimientos laterales. Nos ocultaremos entre esas rocas, entre las órbitas del cuarto y el quinto planeta. ¿Cómo estás, Estructura?
      —...Bien... Razonablemente bien.
      No me parecía. Sin pedirle permiso metí mis terminales en su cuerpo, para investigar. ¡Era un desastre! La capa exterior toda quemada, le faltaba un trozo del cuerpo y estaba terriblemente asustada. Rodeé sus nódulos con mis terminales. Había tenido el buen sentido de retraerlos y ninguno estaba afectado. Traté de tranquilizarla.
      —Tranquila, Estructura, enseguida podrás regenerarte. El peligro ya pasó. ¿Dónde perdiste una parte del cuerpo?
      —Era donde estaba incrustado el objeto. Para desprenderlo más rápido corté el trozo y lo lancé.
      —Caramba, no tengo registros de una estructura que haya hecho eso. Muchachos, proveamos a Estructura de nuestros más tiernos brotes para que se regenere pronto. Depósito, entrégale toda la energía que necesite.
      —Ya estoy refinando energía y tengo los mejores compuestos de materia para que se regenere.
      —Gracias a todos.
      —Si no hubieras actuado con tanta decisión, ahora estaríamos todos quemados. Cuando tú y Sensor estén recuperados totalmente, iniciaremos el regreso.
      —Un momento, Piloto, quiero investigar el quinto planeta. Parece una protoestrella adecuada para la reproducción.
      —¿Piensas en reproducirte tan cerca de esa especie que ataca sin previo aviso?
      —¿Por qué no? No hay ninguna especie racional que se acerque a otra cuando está reproduciéndose —éste era Motor.
      —¡Sí, sí! Siempre es buena oportunidad para reproducirse. —Depósito no pensaba más que en alimentarse y reproducirse.
      —¿Qué opinas, Estructura?
      —Y... no sé. Es mi primera salida. Soy tan joven.
      Pero se notaba la palpitación de sus nódulos, emocionados ante la posibilidad de reproducirse. Todos estábamos excitados y esperábamos la confirmación de Sensor. Pero a mí me preocupaba la posibilidad de un nuevo ataque. Mis pensamientos fueron interrumpidos por Comunicaciones:
      —Tengo un mensaje urgente de Nave Madre. Transcribo: "¡Atención! ¡Atención! No se acerquen al planeta origen de las emisiones electromagnéticas. Parece ser una especie muy peligrosa. Abandonen el sistema de inmediato. Dejaremos la exploración para otras especies más resistentes". También me adjuntaron los códigos para descifrar las emisiones.
      —¿Entonces, tendremos que volver sin reproducirnos? —Estructura ya se había ilusionado.
      —Nadie le da órdenes al Piloto de una Pequeña Nave. Él hará lo que considere más conveniente. —Depósito confiaba totalmente en mí.
      —Confirmado —era Sensor—. Un planeta ideal para la reproducción. Además, está muy alejado del tercero. Prácticamente al otro lado de la estrella.
      —¿Cómo estás, Estructura? ¿Aguantarías otra aceleración máxima?
      —La aguanté estando mutilada. Ahora, regenerada, con más razón.
      —Muy bien expresado. Ya puedes considerarte una veterana. Haremos una pasada sin acercarnos demasiado. Saldremos como para abandonar el sistema y luego regresaremos al quinto planeta. Mientras tanto, aprovecharemos para tomar nuevos registros. Si hay algún peligro abandonaremos el sistema a máxima velocidad. Motor, allá vamos, al cincuenta por ciento.
      —Han aumentado considerablemente las emisiones electromagnéticas. Hay muchas superpuestas y varias pulsantes que antes no estaban.
      —Aplica tus decodificadores, Comunicaciones. Tal vez traten de comunicarse con nosotros.
      —¿No podrán trasmitirnos otro objeto como el anterior? —Estructura estaba preocupada.
      —Negativo. Con ondas electromagnéticas no puede transmitirse masa. Aquí encontré algo coherente. Observen eso, que se repite en muchos canales.
      —¡Pero si somos nosotros! —exclamó Sensor—. Allí se produce la pequeña estrella... El análisis de la onda de imagen muestra que ha sido una desintegración atómica sucia.
      —¿Sucia? Yo pensaba que era un exceso de condimento.
      —Hay canales de información de sonidos pero no los entiendo, no tengo los decodificadores.
      —Suficiente, nos vamos. Motor, deja residuos para que sigan nuestro rastro. Que piensen que dejamos el sistema.
      Nos alejamos lo suficiente del tercer planeta y luego de un amplio rodeo volvimos hacia el quinto. ¡Era el mejor Nido que había encontrado en todos mis viajes! Las radiaciones en el espectro adecuado y suaves, la presión interior sería agradable y hasta un gran remolino para deslizarnos girando alegremente hasta el fondo.
      —¡Prevenida, tripulación, allá vamos!

Antes de salir de las capas de nubes unimos nuestros terminales para que los de Sensor llegaran hasta fuera del planeta, para percibir si había algún peligro. El camino estaba libre y emergimos. Llevábamos a remolque a nuestro vástago; por ahora un amasijo de nódulos casi sin cuerpo, pero esos nódulos tenían las características combinadas de todos nosotros. Estructura tejió un capullo a su alrededor que permitía que la suave radiación del espacio profundo lo alimentara y que impedía que perdiera radiación propia. Cuando llegáramos a Nave Madre, los especialistas se encargarían de instruirlo para que cobrara forma y vigilarían su crecimiento.
      Durante el viaje de regreso nos cruzamos con varias naves de distintas especies, lo que contrastaba con lo solitario de la región en el viaje de ida. Todas nos saludaban respetuosamente, preguntaban si necesitábamos algo y se despedían de nosotros felicitándonos por nuestro trabajo. Desde Nave Madre ya habían difundido el descubrimiento de una nueva especie y los investigadores estaban en camino.
      Entre nosotros, la conversación se refería a nuestro vástago:
      —Cuando esté en condiciones lo voy a instruir para el trabajo de Estructura.
      —Será el Motor más robusto de toda la flota.
      —Yo lo instruiré en cómo debe utilizar sus terminales y para que siempre tenga brotes de reserva.
      —Nuestro vástago pasará por todas las tareas que se le asignen, llegará a Piloto y también ocupará un puesto en el Consejo. Y... tal vez... si las circunstancias lo permiten, formará una nueva Nave Madre.
      —Si eso sucede yo seré el Puntal de su Estructura.
      —Y yo su Depósito Principal.
      —Con mi experiencia, seré su Director de Comunicaciones.
      Así, pensando alegremente en el futuro, llegamos a Nave Madre. Antes del ingreso, como seguramente nos enviarían a Depuración y luego nos asignarían distintas tareas, me despedí de la tripulación, agradeciéndoles la compañía.
      —Estructura —le dije a ella, para que me escucharan todos—, he consultado en los registros de Nave Madre y no hay antecedentes de un Tripulante que se haya mutilado para salvar a sus compañeros. Tu actuación quedará inscripta como ejemplo para todos los individuos que componemos esta Nave.
      Entramos, nos separamos y pasamos por el servicio médico. A mí, antes de entrar en Depuración, me indicaron que me presentara en la sala del Consejo, para darme información.
      —Esto que va a ver —me informaron— son los registros procesados de lo que ustedes transmitieron. Ya han sido evaluadas por varias especies y, en general, estamos de acuerdo con su significado.
      "La especie predominante es de forma idéntica en todos sus individuos. La diferencia principal radica en su piel, que parece que pueden cambiar a voluntad y muy frecuentemente. La característica que más nos interesa, y que nos repugna, es que están continuamente eliminándose entre sí y a cuanta especie se le pone a su alcance. A veces en forma masiva, otras veces en forma individual. Lo peor de todo es que permanentemente están exhibiendo su actuación. Presumimos que es para instrucción de sus vástagos.
      Pedí que hicieran una pausa. Mis nódulos, ya cargados de toxinas, no podían asimilar fácilmente esa explicación. ¿Cómo era posible que instruyeran a sus vástagos en la destrucción? Era comprensible que nos atacaran a nosotros, podían habernos confundido con un enemigo natural, pero... ¡a su propia especie! ¡Eso era una degeneración!
      —Comprendemos cómo se siente —dijo uno de los consejeros e inundó la sala con una radiación tranquilizante—. Muchas especies no aceptan esta interpretación, opinan que es imposible que se comporten de tal manera. Creen que debe tratarse de un error y que hay que investigar más profundamente. Prosigamos.
      —Además de esta especie, hay muchas otras, de diversas formas, que parecen estar al servicio de la dominante.
      »Hemos observado también, aunque sólo en imágenes, una especie muy numerosa que parece ser bidimensional, cosa rara pero no imposible, sus individuos tienen una infinidad de formas distintas, pueden moverse con gran velocidad y algunos están capacitados para viajar por el espacio, pero no se los ha encontrado en los registros directos de la superficie del planeta, conviviendo con la especie dominante. Son notablemente violentos y destructivos. Parecería que tienen capacidad para regenerarse luego de una destrucción total. Algunos piensan que son imágenes para instrucción de sus vástagos, otros que son sus mismos vástagos en un estado embrionario o de larvas.
      »Lo que más nos preocupa, a nosotros y a nuestros amigos, es que la especie dominante tiene capacidad para viajar entre las estrellas, aunque nunca se han detectado naves de los tipos que podemos observar en estas imágenes. Afortunadamente, porque puede apreciarse el poder de destrucción que tiene cada una de ellas.
      —Las especies racionales hemos estado de acuerdo en que debemos aislar totalmente el sistema, impidiendo que del mismo salga cualquier artefacto —intervino el Presidente.
      —Lo notable —prosiguió otro—, es que no se ha detectado la presencia de otros individuos de esta u otra especie en sistemas próximos. Hay dos interpretaciones: Una es que esta especie eliminó a todas las otras de sus alrededores y luego involucionó, perdiendo la capacidad de viajar a otras estrellas, lo cual no es raro, si se dedican a destruir en vez de construir.
      "La otra interpretación es que por allí hubo un experimento de creación de vida inteligente y que, cuando fracasó y se abandonó, la región no fue esterilizada adecuadamente.
      —Si se confirma esta interpretación —retomó la palabra el Presidente—, solamente será necesario convertir en nova esa estrella y ¡se acabó el problema con esa ESPECIE SUMAMENTE PELIGROSA!


Ángel Eduardo Milana

Ángel Eduardo Milana nació en la ciudad de Buenos Aires en 1938. Aunque porteño por nacimiento, se considera "multiprovinciano", porque su niñez la vivió en la provincia de Buenos Aires, estudió en Córdoba y trabajó en Mendoza y Chubut; tiene hijos mendocinos y nietos sanjuaninos.
      Es ingeniero en electrónica, pero está retirado de la actividad. Trabajó como suboficial de la Fuerza Aérea (mecánico de comunicaciones), en Canal 7 Mendoza (técnico y gerente técnico) y para el gobierno de la provincia del Chubut (Director de Comunicaciones). También ha incursionado en la docencia técnica secundaria y universitaria.
      Su actividad literaria es la siguiente: Composiciones escolares (consiguió zafar con notas razonables). Poemas de amor (considerados buenos solamente por la destinataria). Proyectos, memorias e informes técnicos (han sido de utilidad para quienes los han tenido que leer). Informes, memorias, elevaciones y pases administrativos (sumamente aburridos). Unas pocas cartas de lector a los diarios. Unos pocos cuentos de fantasía y ciencia ficción y algunas sátiras familiares (que han divertido a todos los que las han leído, menos al satirizado).
      Con financiación propia y de su pareja ha editado Cuentos con ángeles, demonios y personas extraordinarias.
      Tiene dos novelas de ciencia ficción sin publicar: La mirada en el infinito y Homo molecular.
      En el número 116 de Axxón publicamos su cuento "Migración" y en el número 122 se comenzó a publicar en capítulos su novela Apuntes sobre la vida sexual de un ángel, en la sección Andernow, donde también aparecieron sus cuentos "Un demonio frustrado", "Un demonio muy especial" y "Factoría".



Axxón 124 - marzo de 2003


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