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F i c c i o n e s

EL PRIMER VIAJE DE LA ARGONAUTA
Yoss

Cuba

Atardecer. Una estela blanca subraya el sol rojizo en el cielo sin nubes. La traza un punto ígneo que crece veloz, convirtiéndose en un vehículo. La pequeña lanzadera de la Argonauta se posa en el desierto paisaje entre los altos árboles metálicos de las torres eólicas, alzando el polvo en remolinos que al asentarse opacan la espejeante oscuridad de los paneles solares.
      Todavía humean los motores, pero ya Fiona abre la escotilla de un tirón y, liberándose del casco, sacude sus greñas irlandesas, de un rojo tan encendido como el de su escafandra, antes de saltar afuera gritando:
      —¡Ea, a salir...! Después de ocho meses de respirar pedos reciclados y vivir bajo lámparas halógenas ¿no tienen ganas de sentir otra vez el viento y de ver brillar de nuevo un sol como se debe? Aunque sea este raquítico de Próxima...
      —¿Serán correctas las coordenadas de descenso? Este sitio está a kilómetros del centro de vuelos... de todo, en realidad —rezonga Irina, la médico-bióloga rusa, aunque también preparándose para salir—. ¿Una cuarentena? En dos años podría haber surgido algún nuevo virus, y nosotros sin anticuerpos contra él...
      —Moriríamos instántaneamente —se burla Tupac, el ingeniero boliviano, liberando del arnés su propia escafandra verde—. Pero nos lo habrían dicho... no, no tendremos un fin tan agradable. Cuando los del Consejo oigan nuestro cuento de hadas, nos enviarán de vuelta al espacio... pero sin nave.
      —¿Por qué "cuento de hadas"? —dice muy serio Bkila, el capitán congolés—. Un primer viaje de rutina; La Argonauta es una buena nave, la impulsión por fisión ya ha sido archiprobada, por el agujero de gusano pasamos sin incidentes. Sigma del Dragón sólo tiene un rutinario anillo de asteroides, un normalísimo superjoviano y otro par de planetas ultraaburridos, el segundo bastante terrestroide, por cierto...
      —Con oxígeno libre... pero sólo algas unicelulares. Sin tierra firme no podía haber mucho más —confirma Kitara, la astronavegante japonesa—. ¿Qué tiene de particular? No es el primer planeta-océano que se encuentra...
      —Sí ¿qué tiene de particular?... si el cosmos está lleno de planetas como Sabana —agrega Tupac, y el nombre prohibido libera avalanchas de recuerdos...
      Girando promisoria alrededor de su sol como una gema azul engastada en el vacío, como si aguardase a la Argonauta tras el agujero de gusano y los ocho meses de viaje interestelar: Sigma del Dragón II. Descenso, nubes... mar inmenso. Pero no infinito; rodea un continente. La lanzadera posándose en sus playas. Fiona respira la primera el aire denso y cargado de ozono... a través de la mascarilla de filtración biológica, por miedo a las esporas. Aventurándose tierra adentro, Tupac encuentra vida. ¿"Solo algas unicelulares?" La interminable pradera de hierba magenta, a la vez extraña y familiar, como Africa vista con filtros del color equivocado. Kitara propone nombrarlo Nueva Africa, también en honor de Bkila. La modestia del capitán sugiere Sabana. Y hay más: infinitos rebaños de pesados herbívoros con seis patas y trompa, que el boliviano bautiza sin mucha imaginación "hexafantes". Pasan la vida devorando apaciblemente los tallos púrpuras... y huyendo cuando en lontananza aparece la alta y como contrahecha silueta de los carnívoros nativos, también hexápodos pero notablemente parecidos a mantis religiosas gigantes, algo que Irina no puede menos que señalar como "curiosa convergencia evolutiva". Y lo más interesante: los otros predadores, lentos y de patas cortas, pero habilísimos usando sus largos y flexibles cuellos para "pescar" y devorar a los infelices hexafantes caídos en lo inesperado y maravilloso: los numerosísimos lagos de nafta y asfalto que salpican aquí y allá la pradera...
      
Nadie ha venido a buscarlos. Roja, azul, verde, amarilla, negra... guiándose por la brújula, bajo el rojizo sol, cinco escafandras. Avanzan por la arena gris, trabajosamente, pero disfrutando sentirla bajo sus pies. Siempre extraterrestre, pero ya no extraña: Próxima no es Moscú ni Dakkar ni Dublín ni La Paz ni Tokio, pero es allí que se han adiestrado, que de cinco nacionalismos e individualidades ha surgido ese delicado todo armónico que es una tripulación. En cierta forma, han vuelto a casa.
      Al cabo de unos minutos, Fiona exclama: —Mierda, de veras estamos lejos. —Y luego, sin transición—. ¿De verdad creen que hacemos bien? Piensen, todo ese petróleo... no harían falta esos feos parches ni esos horribles árboles de hierro...
      —¿Te parecen mejor las chimeneas y las nubes de humo? —Tupac toma con vehemencia a la pelirroja por el hombro para señalarle una sombra alada que surca el cielo—. Y también podrías decirle adiós a pájaros como ése...
      Irina ríe: —¿Cuál pájaro? Es un ornitóptero de pasajeros.
      —Da igual pájaro, ornitóptero o planeador, Doña Precisa —el ingeniero sudamericano resopla molesto, pero acaricia la mejilla de la rusa mientras vuelve a dirigirse a Fiona—. Siempre serán mejor hombres sudando su colesterol en los pedales que chorros de monóxido de carbono ensuciando el aire...
      —Eh, yo también voté por mantener el secreto de Sabana —protesta Fiona.
      —Entonces será mejor que no vuelvas a mencionar ese nombre... —advierte Bkila—. Nadie debe saber cómo es en realidad Sigma del Dragón. Somos la avanzada de la humanidad en el espacio, y eso implica ciertas responsabilidades...
      —Está claro, jefe... ni una palabra. Pero cada vez que empiezas con ese tono de "somos los elegidos, tenemos una misión" preferiría estar pedaleando dentro de ese ornitóptero. —Fiona imita el pomposo tono del congolés, y todos ríen, tocándose, besándose y abrazándose casi como niños. Aunque sólo casi: los roces son demasiado largos, los contactos demasiado íntimos, los besos demasiado húmedos...
      —Eh, gente —dice de pronto Kitara—. Control... tenemos visita.
      En lontananza, vehículos; son cuatro triciclos biplazas, con amplias velas para aliviar los músculos de sus conductores.... Y se acercan tan veloces que muy pronto sus caras contraídas por el esfuerzo del pedaleo ya son reconocibles.
      —Son los de la Bifrost —los identifica Irina—. Pero ¿por qué vienen solos? Y ¿por qué nos hicieron posarnos aquí...?
      —Ex-astronautas —suspira aliviado Tupac—, entonces, podemos seguir en lo de antes..—y riendo, trata de abrazar a la pelirroja al estilo pulpo.
      —Deja, no seas pesado —rezonga Fiona, apartándolo—. Estás más sudado que ellos. Pobres... pensar que todo sería tan fácil, con un simple motor de dos tiempos...
      —No vuelvas a empezar, irlandesa terca —susurra Kitara, pellizcando uno de los pecosos brazos de la exploradora—. ¿O ya has olvidado lo de Titán en el 2049?
      Tupac se adelanta a la iracunda réplica de la exploradora: —Samurai ... su padre iba en la George Washington. Y uno de mis tíos murió en los motines de Caracas en el 2036. Todos conocemos la historia, y sabemos lo que está en juego...
      2028: Los yacimientos de petróleo del Mar del Norte se agotan. Wall Street: precio del crudo, 147 euros el barril. En Reunión Extraordinaria del Consejo de Seguridad, la ONU declara ilegal a la OPEP. Reabren viejas centrales atómicas.
      2031: Fuerzas de una coalición panarábiga atacan Israel. A paridad tecnológica de armamentos, las tropas hebreas retroceden ante la superioridad numérica de los atacantes. Tel Aviv contraataca con ojivas nucleares tácticas. Objetivos: Egipto, Sudán, Irak, Irán, Arabia Saudita, Siria y Jordania. Millones de kilómetros cuadrados convertidos en desierto radiactivo; miles de pozos petrolíferos arden. Precio del crudo: 386 euros el barril.
      2034: Nigeria: últimos barriles de petróleo extraídos de un yacimiento africano. Compañías aéreas en bancarrota. Lufthansa y Delta Airlines, vuelos regulares con dirigibles. Ola de frío en Europa: miles de muertos por falta de calefacción. El petróleo, patrón monetario internacional. Precio: 648 euros el barril.
      2036: EUA: La Comisión de Medio ambiente vuelve a cerrar numerosas centrales atómicas. Pese a los experimentos Tokamak, la fusión nuclear controlada es aún una utopía. Venezuela: En el golpe de estado que derroca al presidente vitalicio Hugo Chávez son destruidos el 90% de los campos petrolíferos del país sudamericano. Precio del crudo: 1670 euros el barril.
      2038: La ONU declara "emergencia energética mundial". Las centrales "limpias " (hidroeléctricas, mareomotrices, eólicas, solares, de biogás), que representan solo el 12% de la producción mundial de electricidad, son declaradas "patrimonio de la humanidad". China deja de exportar petróleo. Los EE. UU. declaran ilegal el uso y/o posesión de motores de combustión interna para los particulares. Pánico en Detroit. Aumentan los precios del carbón; se reabren varias minas de hulla en el Reino Unido.
      2041: Rusia, único exportador mundial de petróleo, es admitida en la Unión Europea en calidad de miembro con pleno derecho. Comienza la explotación de yacimientos de crudo "pobres" en Siberia. Motines en Tokio. Washington declara la ley marcial. Guerra civil en China; Pekín invade Mongolia.
      2042: Parten rumbo a Titán cuatro expediciones espaciales privadas: en la década anterior, sondas no tripuladas descubrieron allí grandes reservas de hidrocarburos. Es la primera y auténtica gran aventura cósmica de la humanidad. La NASA y la Agencia Aeroespacial Europea se unen para constituir el Consejo del Cosmos. Primer decreto: proscripción de toda misión espacial privada.
      2043: Las naves Amsterdam, de la Royal Dutch Shell; y John Bull, del Bank of London se desvían del rumbo correcto. La misión holandesa consigue regresar sin mayores contratiempos. El vehículo inglés, agotado su combustible, desaparece de modo inexplicable en el espacio con toda su tripulación.
      2044: Los vehículos George Washington, de la Exxon y Sheif-Al-Islam, de la familia real saudita, alcanzan la órbita de Titán. Buenas noticias. Aunque congeladas, las reservas de hidrocarburos son del orden de los trillones de toneladas.
      2045: Cargadas con millones de barriles de crudo, ambas naves regresan a la Tierra cuando son impactadas por sendos misiles con carga atómica. Las explosiones son visibles en todo el lado nocturno del planeta. Reivindica el hecho Suomi Kalevala, un inédito grupo extremista finlandés. Duelo mundial. Devaluación del euro y el dólar. Abortados intentos de secesión armada en los estados norteamericanos de Texas y Nuevo México. Precio del barril: 20.345 euros.
      2046: El presidente norteamericano acusa públicamente al ente petrolífero ruso de ser el verdadero autor del artero ataque...y declara la guerra a Moscú. La nave inglesa John Bull, perdida tres años antes, reaparece en la órbita de Marte. Primer reporte sobre los agujeros de gusano. Noticias sobre la fusión fría...falsas.
      2047: Rusia ocupada por tropas de la OTAN. Durante el conflicto bélico se pierden cientos de pozos de crudo, algunos incendiados por los invasores, la mayoría por las tropas rusas en retirada.
      2048: Los radares y sistemas de alerta de la OTAN y EE UU registran el despegue de cientos de misiles desde silos ocultos en Siberia, el Pamir y los Urales... pero ninguna reentrada atmosférica...
      2049: Sin necesidad de telescopio, la humanidad asiste al triste y extraordinario espectáculo de la explosión de Titán... con las reservas de combustible en las que había cifrado todas sus esperanzas. En La Tierra, el brillo rojizo de la agonía del lejano satélite ardiente se confunde con el resplandor de los incendios y motines de la ola de pánico mundial ante un futuro sin combustible...
      
—...Se tomaron muestras de los sedimentos del fondo y se colectaron ejemplares de las cinco especies de algas verdeazules... —Bajo el sol crepuscular, Irina informa serena: con voz átona, erguida casi en "firmes", mirando al frente sin vacilar.
      Algo que no logra hacer Fiona: nerviosa, sus ojos saltan de uno a otro ex-tripulante de la Bifrost en un nistagmo incontrolable. Sus compañeros fingen no advertirlo, pero pasan los segundos y la situación se vuelve tan incómoda que hasta la imperturbable Irina comienza a tartamudear... y queda callada en mitad de una frase.
      El incómodo silencio dura varios segundos, hasta que el noruego Torstein, tan alto y corpulento que seria amenazador de no ser tan dulce, dice suavemente: —Ningún astronauta sabe menir... no nos entrenan para eso. Ya saben que lo sabemos... Basta de teatro. ¿Cómo lo llamaron ustedes? ¿Hierba, Pradera, Esperanza... u Oro Negro?
      Los de la Argonauta no se atreven a alzar la vista ni a decir palabra. Es de nuevo Fiona, la más atrevida, quien susurra, casi con alivio: —Sa... Sabana...
      —Sabana —repite la hindú Amdala Rushdan, y se sienta tranquilamente, invitando a todos a imitarla—. Curioso... también nosotros queríamos bautizarlo así, aunque preferimos Torstein... —tierna, acaricia la mejilla del escandinavo—. Su abuelo fue perforador en una plataforma petrolera en el Mar del Norte ¿lo sabían?
      —No... pues antes de Sabana, nosotros pensamos ponerle Nueva Africa —comenta Tupac, recobrado su buen humor—. Algunos capitanes son más modestos que otros...—Todos se sientan sobre la arena gris, aunque todavía tensos. En lontananza, el rojizo sol se pone, perezoso, llenando de reflejos los paneles solares.
      —¿Capitán? —sonríe melancólico el corpulento rubio—. Pues, no exactamente...
      El ingeniero de la Argonauta no lo escucha: —Entonces, ustedes ¿ya sabían... del planeta... del petróleo? —Hay asombro e incredulidad en sus facciones indias, que parecen de bronce en la luz carmesí del poniente—. ¿Cómo... cuándo... por qué?
      —Desde el 2069, todos van a Sigma del Dragón como primer viaje —explica Joáo, el menudo brasileño—. Por supuesto, nadie lo comenta luego; es la última prueba.
      —¡Dieciocho años negándole todo ese petróleo a la humanidad! ¿Pero qué se creen... dioses? —hay furia en la voz de Bkila—. ¿Qué clase de prueba puede ser ésa?
      —De responsabilidad social —explica Torstein—. Recuerda Titán. Piensa lo que esa misma humanidad haría aún hoy con todo ese petróleo. ¿Tenemos el derecho a negárselo a sus hijos... sólo porque sus padres no sabrían compartirlo en paz?
      —¿Por qué también ustedes decidieron ocultarlo? —pregunta Joáo, tranquilo.
      —¡Porque ... —empieza a decir Bkila, casi furioso—. ¡Porque pensamos que... —se calma, de repente, casi asombrado—... que todavía la humanidad no estaba preparada para dar un buen uso a tan grandes reservas de combustible ...
      —Ah —sólo dice Joáo, tan cómicamente que todos ríen y la tensión empieza a relajarse. Como por arte de magia, una cantimplora aparece y pasa de mano en mano.
      —Si no hubiera sido por la John Bull... los hombres descubrimos los agujeros de gusano y cómo burlar la relatividad antes de estar realmente preparados. —Se lamenta después de un largo trago el chino Den Hsiao, hasta el momento silencioso—. Lao Tse decía que sólo hay algo peor que no tener lo que se desea...
      —...y es tenerlo cuando aún no se está preparado. Sí, conozco la cita —asiente Kitara, también bebiendo—. Entonces ¿pasamos la prueba? —Torstein asiente, sonriente.
      —Pero, tal vez... subestimamos la madurez social y ética de los seres humanos —se preocupa Irina, de pronto—. Tal vez, dándoles la noticia de la manera adecuada...
      Amdala le responde con otra pregunta, llena de ironía. —¿Ahora tú? ¿Cuál crees que sería la manera adecuada de decirle a tu madre que ser astronauta significa compartir no sólo tu trabajo sino tu cama y toda tu vida con dos hombres...?
      —...Y dos mujeres —agrega Tupac, malicioso—. Y todos de otros países... incluyendo un negro, una asiática y un indio, qué horror.
      —No entiendo qué tienen que ver en esto mi madre y mi vida privada —replica la rusa, muy seria, pero enrojeciendo hasta la misma raíz de su rubio y corto cabello.
      —No te avergüences —ríe la hindú—. Imagínate si mis padres supiesen que yo, hija de brahmanes, aún hoy comparto mi vida con tres extranjeros sin casta... —Joáo, Torstein y Den Hsiao sonríen—. Una tripulación es para siempre. Aunque tampoco es su culpa si no pueden pasar por encima de sus prejuicios sexuales y raciales...
      —Quizás sólo afrontando el espacio se pueda entender que una tripulación debe ser una sinergia perfecta —reflexiona Kitara en alta voz—. Como los cinco dedos de una mano unidos en un puño: intimidad total, confianza total, sin secretos personales ni moralismos estúpidos...
      —Una frontera nueva necesita gente nueva, y una moralidad y unas reglas también nuevas —aprueba Joáo—. Mírennos... mírense. Ya no somos hindúes, noruegos, bolivianos, japoneses ni chinos... sino astronautas. Y aunque ya no pueda aceptarnos ni entendernos, la Tierra nos necesita... y nosotros tenemos la obligación no sólo de comprenderla... sino de protegerla de su propia ambición e inmadurez.
      —El mito de la nueva raza y los superiores místicos, en versión cósmica: dioses —Kitara, escéptica, pregunta:— Pero si Sabana... Sigma del Dragón, es la última prueba de las tripulaciones ¿qué pasa con quienes... no aprueban? ¿Han sido muchos?
      Den Hsiao mira a sus tres compañeros, como buscando aprobación, y al fin responde, suspirando: —No, no muchos. El adiestramiento de las tripulaciones en Próxima ha colmado todas las expectativas: obra el milagro de convertir a hombres y mujeres de razas y culturas distintas en equipos sólidos... en el 99% de los casos.
      —Suenas como Bkila en sus momentos más solemnes —se burla Tupac, pero aún insiste, siempre irónico:— ¿Y el otro 1%? ¿Los envían de vuelta a La Tierra?
      Es ahora un cabizbajo Torstein quien responde: —¿Y poner en peligro secretos como el de Sigma del Dragón? Traté de explicarlo antes... lo de "capitán" no es del todo exacto... —Su voz tiembla, sus ojos están húmedos. No puede continuar.
      —Fue difícil para él... lo es cada vez que tiene que recordarlo —lo excusa Amdala, y continúa, mientras el conmovido escandinavo se levanta y se aleja del corro—. Nuestra Bifrost fue la primera nave en alcanzar Sigma del Dragón, en el 2069. Las grandes reservas petrolíferas de su segundo planeta fueron una sorpresa... y un dilema. Ingeborg...nuestra capitana, decidió dar parte.
      —Era una buena capitana... tenía instinto, sabía tomar la decisión correcta en los momentos más peligrosos —recuerda Den Hsiao, nostálgico.
      —Pero cumplir las reglas era para ella casi como respirar —rememora Amdala.
      —Y no le gustaba reconocer cuando se equivocaba... —Joáo baja la cabeza.
      —Discutimos... fuertemente... —dice entrecortadamente Torstein, volviendo al corro—. Y tras la discusión... no confiaba en nadie... Yo tuve... que hacerlo.
      —Oficialmente, la capitana Ingeborg murió asfixiada por un fallo en su escafandra —declara Amdala, abrazando al desconsolado noruego—. Era su hermana.
      —Fue duro, renunciar para siempre al cosmos. Una mano mutilada ya no puede formar un buen puño —suspira Den Hsiao—. A duras penas logramos regresar... la Bifrost fue diseñada para cinco tripulantes. Pero valió la pena... creo.
      —Una hermosa historia —Fiona aplaude cínicamente—. Conmovedora... e instructiva. —La irlandesa se pone en pie, con los brazos en jarras, retadora—. Y ¿cuál es la moraleja? ¿Que si no seguimos el sacrificado ejemplo de ustedes Torstein, el ogro malo, también se encargará de nosotros... con dolor de su alma, eso sí? ¿Fue para eso que nos hicieron descender tan lejos de la ciudad? ¿Para evitar testigos?
      —Pues no —dice Joáo poniéndose de pie junto con los otros tres ex-astronautas. Fiona retrocede, Tupac y Bkila se ponen en pie de un salto, en guardia... pero los de la Bifrost solo parecen interesados en volver a sus triciclos—. Sólo queríamos contarles la historia. Y ahora ... hasta luego —y da media vuelta
      Los del Consejo alzan las velas y comienzan a pedalear, sin mirar atrás.
      —Pero... —comienza a decir Fiona, al verlos alejarse—. ¿Se van? ¡La discusión no ha terminado! —Hace ademán de echar a correr tras los triciclos, que ya cobran velocidad a los últimos rayos del rojizo sol Próxima.
      Pero Bkila la retiene por el brazo: —Déjalos. Será mejor que sigamos caminando... la ciudad todavía está lejos, y ya oscurece.
      —Pero... entonces —no entiende aún la exploradora—. Quiere decir que... si quisiéramos, ahora podríamos decirle a cualquiera de Sabana y todo su petróleo...
      —Sí —Bkila la mira a los ojos—. Si quisiéramos, podríamos... pero no podemos. Hay cosas más importantes que todo el petróleo el mundo. ¿Entiendes?
      —Ah —pronuncia lenta Fiona, al fin tranquila—. Responsabilidad social, ¿no?
      El capitán asiente. Próxima Centauri se ha ocultado ya. En la penumbra en aumento, la tripulación de la Argonauta reemprende en silencio la marcha hacia el lejano centro de vuelos. Por entre los paneles sonares y bajo las torres eólicas.
      Caminando.



JOSÉ MIGUEL SANCHEZ GOMEZ (YOSS)

Yoss ha publicado en España una colección de cuentos llamada Se alquila un planeta (Ediciones Equipo Sirius, colección Tau-ciencia ficción) donde se puede encontrar alguno de los cuentos publicados hace tiempo en Axxón.
Nacido en La Habana (1969). Licenciado en Ciencias Biológicas de la Universidad de La Habana (1991). Comenzó a escribir a los quince años, con su incorporación a los Talleres Literarios. Es miembro de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) desde 1994. Actualmente trabaja en varias novelas y libros de cuentos.

Ha obtenido los siguientes premios literarios:
     Premio de la revista "Juventud Técnica" de cuentos cortos de ciencia ficción, 1988.
     Premio David de ciencia ficción, 1988 con el libro de cuentos "Timshel".
     Premio Plaza de ciencia ficción, 1990.
     Premio de cuento de la revista "Revolución y Cultura", 1992 con "Las avispas no saben llorar".
     Premio de cuento "Ernest Hemingway", 1993.
     Mención en el Premio UNEAC de novela "Cirilo Villaverde", 1993 con "La cáscara de los perdedores".
     Finalista en el Premio "Casa de las Américas" de novela, 1994 con "Jugando a rumiarse el tiempo".
     Seleccionado en la segunda convocatoria del concurso Los Pinos Nuevos, 1995 con el libro de cuentos "W".
     Mención en el Premio UNEAC de cuento "Luis Felipe Rodríguez", 1995 con "Reina es la noche".
     Mención en el Premio de cuentos de la revista "La Gaceta de Cuba", 1996 con "Huéspedes".
     Premio único en el concurso «Luis Rogelio Nogueras» de Literatura de ciencia-ficción, fantástica y policíaca, 1998 con «Los Pecios y los Náufragos».

Ha publicado:
     "Los delfines no son tiburones" (cuento), La Gaceta de Cuba, 1988.
     "Timshel", Ediciones UNION, 1990.
     "Las avispas no saben llorar" (cuento), Revista Revolucióin y Cultura, 1992.
     "Rufus el suicida" (cuento) en la antología "Los últimos serán los primeros", editorial Letras Cubanas, 1994; en la antología "Fábula de Ángeles", editorial Letras Cubanas, 1994; en la revista suiza "Entwürþ & Zündschrift", 1995.
     "Balsatur S.A." (cuento) en la antología italiana "Alabbra nude", Feltrinelli, 1995; en "Revista de la Universidad de Antioquía" (Colombia), 1995.
     "Reina es la noche" (cuento) en la revista italiana "MAX", 1995; en la antología italiana "La baia delle gocce notturne", BESA, 1996.
     "Despertarte, sentirte, pensar" (cuento) en la antología anterior.
     "Carne de cercanía" (cuento) en La Gaceta de Cuba, 1996; en la antología "El cuerpo inmortal", Letras Cubanas 1997.
     "W" (libro de cuentos), Letras Cubanas, 1997
     "El Encanto de Fin de Siglo" (noveleta a cuatro manos con el escritor italiano Danilo Manera) en la antología "Vedi Cuba e poi muori", Feltrinelli, 1997.
     "Los meandros de la historia", en Axxón 51.
     "Trabajadora social", en Axxón 56.
     "La maza y el hacha", en Axxón 83.
     "Destrúyenos porque nos amas", en Axxón 94.
     "El tiempo de la fe", en Axxón 97.
     "El arma", en Axxón 106.
     "El performance de la muerte", en Axxón 110.
     "Las chimeneas", en Axxón 113.
     "Ese día", en Axxón 128.


Axxón 132 - noviembre de 2003
Ilustró: Valeria Uccelli

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