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¿Donde nadie ha ido antes?
por Saurio

 


Despegue

Desde su creación a fines de la década del 60 Star Trek (Viaje a las estrellas) fue un producto cultural con una intención ideológica que iba mucho más allá de ser "una serie de ciencia ficción para adultos". En forma explícita e implícita se preocupó por desarrollar una ética propia y "bajar línea" sobre temas sociales o de actualidad, metaforizando en el espacio y en el futuro las preocupaciones de un sector moderadamente progresista del pueblo norteamericano.

Así se habló de la guerra de Vietnam, el racismo, la Guerra Fría, las revueltas estudiantiles, el movimiento hippie, los derechos indígenas y, más actualmente, del capitalismo salvaje, el trabajo esclavo, los derechos de las minorías, la identidad cultural y la derecha religiosa. Pero el tema dominante de Star Trek es la Humanidad, con hache muy mayúscula y un dejo de emoción al pronunciarla. La serie constantemente se pregunta qué es lo que nos vuelve humanos, cuáles son los valores que nos caracterizan, cuáles son los que debemos rescatar y cuáles los que debemos erradicar para evolucionar como especie inteligente.

En Star Trek nos encontramos en un universo en donde es un actor primordial una Federación Unida de Planetas que hace de los más nobles valores humanistas su estandarte, que ha erradicado el hambre, la pobreza, la guerra y la necesidad y ha instaurado un sistema en el que todos trabajan para lograr la superación individual y colectiva y en el que nada importan las diferencias de género, raza o nacionalidad.

Pero, por otro lado, Star Trek no deja de ser un producto comercial hecho en EE.UU. cuyo objetivo es llegar a una audiencia masiva dentro de ese país, así que sus realizadores se dirigen en términos que el norteamericano medio entienda, utilizando un lenguaje, una estética y una narrativa muy arraigadas en los mitos de esta sociedad y cometiendo los mismos errores y asumiendo los mismos supuestos que la gran mayoría de los productos de la cultura popular norteamericana.

Así, el argumento de que "en el futuro vamos a ser todos iguales" comienza a resultar molesto porque no podemos evitar preguntarnos "¿Iguales a quién?" La respuesta es obvia. Porque, sí, en Star Trek la Humanidad está unida, pero está unida en una homogeneidad cultural que se parece demasiado a la cultura norteamericana contemporánea y las formas de pensar y actuar de sus personajes (humanos y no humanos) son consistentes con ésta.

Entonces, el discurso de tolerancia y respeto a las diferencias que la serie pretende transmitir entra en contradicción consigo mismo, porque los valores "universales" que se defienden son valores "universalmente norteamericanos", los conflictos son conflictos norteamericanos, las metáforas son metáforas norteamericanas, las referencias culturales son referencias culturales norteamericanas y así sucesivamente, todo lleva implícito este gentilicio. Por decirlo de alguna manera, Star Trek respeta y tolera sólo lo que la mentalidad norteamericana más respetuosa y tolerante está dispuesta a respetar y tolerar.

Por otro lado, Star Trek es una serie de ciencia ficción y por eso sus discursos cargan con las cualidades del género, principalmente la que le da un carácter anticipatorio y profético. La ciencia ficción tradicionalmente nos cuenta "lo que vendrá", el porvenir técnico y social de la Humanidad, y como lo hace con una capacidad de acierto bastante mayor que la de cualquier astrólogo o vidente uno tiende a creer que lo que la ciencia ficción dice va a ser verdad[1].

Entonces, al ubicar en el futuro la realización de los sueños de la Modernidad y hablar en nombre de la Humanidad pero haciéndolo con códigos típicos de la cultura cotidiana norteamericana actual, Star Trek plantea una línea muy clara del deber ser, una sociedad que dice respetar las diferencias siempre y cuando éstas se mantengan dentro de lo pintoresco y folklórico. Esto es particularmente más notorio cuando se trata de personajes no humanos y más cuando éstos pertenecen a especies que no integran la FUP: tarde o temprano[2] terminan asimilando la Federation way of life y manifestando su identidad cultural sólo a través de estereotipos.

 

La ciencia ficción, la fantasía y el terror (tres géneros bastante afines, tanto que sus fronteras son más que borrosas) nacen en el Romanticismo y ocupan hoy el mismo nicho ecológico dentro de la narrativa que antes ocupaban los mitos y las leyendas[3], erradicados por la Razón y el Realismo. Por eso, el componente mítico funciona aquí en un grado muchísimo más fuerte y evidente que en otras narrativas, en el que todos los significados de la palabra mito son igualmente válidos y simultáneos. Así que en este trabajo entenderé mito tanto como un "habla"[4] como "una historia sagrada"[5] y utilizaré este concepto para analizar a Star Trek y mostrar cómo esta serie se apoya y reproduce lo que podrían llamarse los mitos cosmogónicos y escatológicos de la nación norteamericana, además de los mitos (en sentido barthesiano) de homogeneización cultural ya mencionados.


Algunas cosas a tener en cuenta

Star Trek es una serie de TV realizada bajo la presión de un sistema de producción industrial que exige emitir un capítulo original por semana. Si bien todo está controlado por un productor ejecutivo, lo cierto es que un variado y cambiante grupo de guionistas intervienen en su creación, los cuales no siempre respetan o prestan atención a lo que habían hecho sus predecesores. Esto hace que, con el correr de las temporadas, vaya generándose una especie de "teléfono descompuesto", en el que una idea de un escritor puede ir creciendo y mutando desproporcionadamente, sufriendo también en el arrastre un proceso de sobresimplificación[6]. Gran parte de lo que señalaré en este trabajo es consecuencia de este "teléfono descompuesto".

También otro elemento a tener en cuenta al analizar Star Trek es la sacralización por parte de los fans de lo que debe ser la serie[7], al punto de hablarse de Canon para denominar al corpus "aceptable" de episodios trek[8]. Como muchos de los guionistas actuales de la serie son, simultáneamente, fans[9] se da un proceso de "endogamia creativa"[10] en el que frecuentemente se pierde la objetividad necesaria para juzgar lo produ­cido, además de tender a una retroalimentación y un reciclado de ideas bastante molesto[11].

Un tercer aspecto a considerar es lo que podría calificarse de pereza y tacañería de la producción. Los vestuarios, los maquillajes y las escenografías normalmente suelen ser poco imaginativos, y uno no puede dejar de preguntarse por qué todas las ciudades de la galaxia se parecen y por qué sus habitantes se visten todos con el mismo sastre.

El cuarto y último aspecto es que las cinco versiones de Star Trek nos cuentan las aventuras de diferentes tri­pulaciones de la Flota Estelar. Poco y nada vemos de la vida cotidiana fuera de estas aventuras, y lo poco que se ve obedece mucho a la sola intención de dar un punto de referencia de situación. Esto hace que muchas de las inferencias que uno puede hacer sean conjeturales y se corre el riesgo de hacer la equivalencia "no se ve, entonces no existe". Un ejemplo absurdo: uno puede perfectamente afirmar que los miembros de la Federación han logrado superar tanto sus "taras primitivas" que ya no tienen necesidades excretoras, pues en los 30 y pico de años que lleva la serie nunca vimos un inodoro.

Así, no puedo dejar de sentir cierta culpabilidad al intentar analizar un corpus caótico, con­tradictorio y desprolijo como si se tratase de un discurso coherente y pensado.

Pero, por otro lado, Star Trek se caracteriza justamente por intentar decir algo y se jacta de tener una filosofía propia, tanto que muchos fans han decidido guiar sus vidas bajo esta ética[12], además de que, como dice Barthes, "el mito prefiere trabajar con ayuda de imágenes pobres, incompletas, donde el sentido ya está totalmente desbastado, listo para una significación"[13]

Así que, si bien seré constantemente consciente de estos reparos, no evitaré interpretar como significantes hechos o escenas que, en realidad, obede­cen a los aspectos antes mencionados. Es decir, sé que todos los personajes de Star Trek se visten igual por la pereza creativa del vestuarista, pero esto no me impide leer esta homogeneidad en la vestimenta como un signo más de la cualidad totalitaria del gobierno de la Federación.


Declaración de intenciones

Lo que pretendo hacer en este trabajo es tratar de identificar e interpretar algunas de las manifestaciones míticas que aparecen en Star Trek, focalizándome principalmente en la fuerte impronta norteamericana de los mensajes que la serie quiere transmitir y cómo éstos se relacionan tanto con el imaginario como con las acciones concretas de la población y el gobierno de dicho país.

Los próximos dos capítulos servirán para dar un panorama general de las historias de la ciencia ficción anglosajona y de la serie en su conjunto, brindando toda la información que considero necesaria que el lector debe tener para comprender mi análisis de algunos mitos que aparecen en Star Trek.


Fundación e Imperio

Cuando se piensa en ciencia ficción se piensa en la ciencia ficción norteamericana o, a lo sumo, en la anglosajona, y todo intento "extranjero" de practicar este género está signado por la copia de este modelo. Este es un pensamiento erróneo, ya que la ciencia ficción aparece tardíamente en EE.UU. y lo hace a un nivel que, comparado con el estado del género en otras partes del mundo para esa época, es bastante primitivo.

Pero lo cierto es que, como ocurre en casi todo, el modelo norteamericano se ha convertido en hegemónico y su influencia se hace sentir en todas las otras manifestaciones del género.

 

La ciencia ficción nace[14] en 1818 en Europa con el "Frankestein" de Mary Shelley y se desarrolla a lo largo de todo el siglo XIX y principios del XX con autores como Jules Verne, Edgar Rice Burroughs, H. Rider Haggar y H. G. Wells[15], por sólo mencionar los nombres más famosos.

Si bien es el ensayista inglés William Wilson[16] quien, en 1851, utiliza por primera vez la denominación "ciencia ficción", hay que esperar hasta la aparición de la revista Science Wonder Stories en 1929 para que el término sea usado con regularidad. Otras denominaciones usadas en esta prehistoria del género son "fantasía científica", "romances científicos", "historias pseudocientíficas" o "historias de superciencia"[17], pero (salvo la primera) ninguno tuvo mayor trascendencia"[18].

Quien populariza el término es Hugo Gernsback (1884-1967), considerado el "padre de la ciencia ficción"[19] (aunque dicho título debiera ser "el padre del fenómeno cultural de la ciencia ficción en Norteamérica"[20]). Nacido en Luxemburgo, Gernsback llega a EE.UU. en 1904 y enseguida se dedica al mercado editorial, publicando revistas de divulgación científica: Modern Electrics (1908)[21], Electric Experimenter (en la que incluyó entre el contenido netamente científico algunos cuentos de ciencia ficción), Science and Invention (que publicaba regularmente ciencia ficción), Radio News, Tidbits y Your Body ("que en la mejor tradición utopista presentaba la Ciencia como medio para curar a la humanidad de todos sus problemas físicos, sexuales y psicológicos"[22]). En 1923 intenta lanzar la revista Scientifiction (contracción de Scientific Fiction, pensada para evitar la cacofonía de dos sílabas "fic" juntas[23]), dedicada plenamente a la ciencia ficción y orientada a un público masivo (esta es la época de la aparición de las primeras revistas pulp[24] especializadas). Scientifiction nunca llega a concretarse y Gernsback debe esperar tres años más para lanzar la revista que lo eleva al pedestal de "padre de la ciencia ficción": Amazing Stories[25].

Amazing Stories no es tampoco la primera revista de ciencia ficción, ni siquiera es la primera revista pulp de ciencia ficción. En Europa existían, desde la década de 1880, revistas especializadas en el género (Stella, Hugin, Svenska Familj-Journalen Svea y Der Orchideengarten) y otras que, si bien estaban abiertas a otros géneros, le prestaban gran atención a éste (Pearson"s Magazine, La Science et la Vie, Journal des Voyages, Travers le Monde, Priroda i liudi)[26]. Por su parte, en EE.UU. se dedicaban a la ciencia ficción las pulp The Argosy[27], The All-Story y Weird Tales. Lo valioso de Amazing Stories es que fue "la revista de cf especializada en una cultura y una época muy receptivas para ello"[28]. Es así que en el número de junio de 1926, Gernsback comenta:

"Una de las grandes sorpresas desde que iniciamos la publicación de Amazing Stories es la tremenda cantidad de correspondencia que recibimos de los... ¿cómo llamarlos, ‘aficionados a la cientificción"? Parecen muy bien orientados en esta clase de literatura. Según las sugerencias para reediciones que nos envían, estos "aficionados" parecen sentir especial propensión por la caza de cuentos de cientificción, no sólo en inglés sino en muchos idiomas"[29]

Gernsback no es el primero en notar esta predisposición de los lectores de ciencia ficción a escribir cartas comentando lo leído, pero es el primero en tomarlos en cuenta, creando un correo de lectores que resultó de inmenso valor para el desarrollo de la ciencia ficción norteamericana. "De esas páginas de cartas, controversias y discusiones surgieron clubes y en última instancia lo que ahora se conoce como un movimiento semiorganizado de aficionados al género, el fan kingdom -"reino de los aficionados"- o fandom, un fenómeno virtualmente desconocido en la Europa de esa época. Los aficionados incluso comenzaron a publicar sus propias revistas, mimeografiadas o impresas, los fan magazines o fanzines. Del fandom y los fanzines surgió a la vez una generación de aficionados que al fin dominaron el género en los Estados Unidos, como asesores editoriales, autores, ilustradores y editores. Este fue el principal aporte de Hugo Gernsback al campo de la cf, un exitoso sistema de retroalimentación, por así llamarlo, que con el tiempo creo ciencia ficción de calidad cuando ex aficionados como Donald A. Wollheim, Isaac Asimov, Robert A. Heinlen, Frederik Pohl, Forrest J. Ackerman y John W. Campbell dejaron la rúbrica de sus propias personalidades en el género"[30].

Justamente, es este último quien da el segundo paso en la formación de la ciencia ficción norteamericana, cuando, en 1938, es nombrado editor de la revista Astounding. Esta revista había nacido en 1930[31] con el nombre de Astounding Stories of Super-Science y era un competidor tardío de Amazing, repitiendo en sus primeros números la fórmula gernsbackiana de héroes musculosos que rescatan sensuales doncellas de las garras de monstruos extraterrestres de ojos saltones. Tres años más tarde, cuando F. Olin Tremaine es nombrado editor, la revista comienza a apartarse de la fórmula pulp, acorta su nombre a Astounding Stories y se intenta publicar ciencia ficción más "seria", pese a que no siempre se lo lograba. Pero es recién cuando Campbell se hace cargo comienza la verdadera transformación de la revista. El nombre cambia a Astounding Science Fiction[32] y Campbell, insatisfecho con una ciencia ficción basada sólo en la acción y en los gadgets, le pide a sus autores que imaginen cómo la ciencia y la tecnología van a desarrollarse en el futuro y cómo estos cambios podrían afectar las vidas de los seres humanos.[33] El resultado es una ciencia ficción de mayor mérito literario, con un desarrollo más profundo de los personajes y de las emociones.

Se inicia así la que se conoce como "La Edad de Oro de la Ciencia Ficción"[34], con autores que se transformarían en los clásicos del género: Isaac Asimov, Ray Bradbury, Arthur Clarke, Theodore Sturgeon, Lester del Rey, Damon Knight, L. Sprague De Camp, Robert A. Heinlein, A. E. van Vogt, Alfred Bester y muchos más.

Con Campbell la ciencia ficción norteamericana alcanza un nivel de respetabilidad sin precedentes. El hecho de que en las páginas de Astounding aparecieran, bajo la denominación de "no ficción", notas en las que se predecían las computadoras digitales, la energía nuclear de uso civil, la comunicación vía satélite, la biotecnología, el hipertexto, las sondas interplanetarias y el proyecto SETI, le dio a la revista un toque de seriedad y prestigio tan grande que, incluso, se tiende a olvidar que en este grupo de artículos se trataron temas como la Dianética, las máquinas de movimiento perpetuo, la telepatía, la búsqueda de agua con varitas y la posibilidad de que los cigarrillos prevengan el cáncer de pulmón[35].

Los 50 dan a luz a otras revistas, como Fantasy and Science Fiction[36] (1949) y Galaxy Science Fiction (1950), que siguen el camino trazado por Campbell y van un poco más allá, enfatizando los contenidos literarios, psicológicos y sociológicos del género en detrimento del científico. También hay que decir que estas revistas le "roban" la mayor parte de los autores estrella de Campbell (y con ellos a miles de lectores) produciendo la caída de imperio Campbell. En 1960, Astounding cambia su nombre por el de Analog[37], con el cual continúa hasta nuestros días[38]. Al igual que con Gernsback, Campbell también ha dado su nombre para otro importante premio de la ciencia ficción, el John W. Campbell Award for Best New Writer.

A partir de la década del 50 las predicciones de la ciencia ficción parecen empezar a concretarse, hay un notable avance tecnológico y mejora la calidad de vida, los electrodomésticos se vuelven accesibles, la televisión empieza a llegar a los hogares, se descubren los antibióticos y las vitaminas, la energía atómica parece ser la solución a los problemas de los combustibles fósiles y se inicia la carrera espacial. Esto hace que muchos escritores comiencen a sentirse incómodos con las características del género, más que nada cuando la realidad amenazaba con volver anacrónicos a sus relatos, ya sea porque les ganaba de mano, produciendo tecnología del presente más avanzada que la del futuro.

Este malestar se corporiza en los 60 con la llamada New Wave inglesa, un movimiento nucleado principalmente en la revista New Worlds. Si bien esta publicación existía desde 1946, es a partir de 1964, cuando Michael Moorcock se hace cargo de la dirección, que comienza esta nueva etapa en la historia de la ciencia ficción. Este movimiento, influenciado por el clima de la época[39], focaliza su ficción en el futuro inmediato y en la exploración del espacio interior. Las técnicas narrativas son muchas veces experimentales, y los relatos incorporan sexo[40], experiencias con drogas, el misticismo oriental, ideas feministas[41], etc. Aparte de los ya mencionados Moorcock y Ballard, otros escritores identificados con la New Wave son Brian Aldiss, Harlan Ellison, Pamela Zoline, Roger Zelazny, Samuel R. Delany y Norman Spinrad.

En 1967, Harlan Ellison, uno de los autores identificados con este movimiento, edita en EE.UU. una antología que abriría el camino en EE.UU. para las renovaciones de la New Wave: Visiones peligrosas. Esta antología "partía de una premisa arriesgada: publicar cuentos sin ninguna restricción por parte del compilador ni la editorial en cuanto a tema o estilo; algo que los escritores pedían desde siempre".[42] Esta antología abarcaba tres tomos, combinaba autores de la época campbelliana con los de la nueva ola y produce un punto de inflexión en la ciencia ficción norteamericana que da origen a una gran cantidad de antologías en las que se intentan romper las ataduras de la ciencia ficción de los 50 y reflexionar sobre el género.

En las décadas del 70 y 80 la ciencia ficción norteamericana responde tibiamente al malestar planteado por la New Wave: ¿cómo escribir un futuro creíble cuando la realidad nos gana de mano?: Si no se puede escribir sobre un futuro creíble, escribamos sobre futuros (o pasados) increíbles. Así, durante la segunda mitad de los 70 y el principio de los 80 se va consolidando una ciencia ficción con historias ubicadas en tiempos muy lejanos al presente, en mundos completamente diferentes al nuestro y con un esteticismo similar al que casi contemporáneamente se daba en la música popular con el rock sinfónico. La respuesta de la nueva generación es similar, en la música surge el punk y en la ciencia ficción el cyberpunk.

Los cyberpunks se reconocen herederos directos de J. G. Ballard y Phillip K. Dick, pero también de autores que no pertenecen estrictamente al género, como Thomas Pynchon, con cuya visión coinciden bastante[43]. El regreso a las raíces que los cyberpunks proponen es retomar el rol de la ciencia ficción como espacio para reflexionar la relación del hombre con respecto a la ciencia y tecnología, pero teniendo en cuenta cómo éstas se manifiestan en los tiempos que corren. Ya no se trata de algo que unos pocos iniciados realizan en una torre de marfil (laboratorio) sino de algo que ha invadido la vida cotidiana, que ya no es una herramienta de la cultura hegemónica sino también de los movimientos contraculturales. Con el cyberpunk la ciencia ficción se hace "de la calle", sus historias "sucias", violentas, cercanas al policial negro y transitan una zona ambigua entre la fascinación y el rechazo por las nuevas tecnologías (el tema de la pérdida e invasión por lo cibernético del cuerpo y la mente es lo más notorio de este movimiento). En cierto modo, el cyberpunk cierra el ciclo iniciado con Frankestein: en ambos casos nos encontramos ante un dramático cambio tecnológico (la Revolución Industrial y la Revolución Informática) en los que el ser humano es "redefinido" con relación a la máquina[44].

Sin embargo, el estilo de ciencia ficción contra el que se levantan los cyberpunks no es derrotado, y con ciertos aggiornamientos menores se sigue publicando hoy día. Basta con leer las novedades del género en Amazon.com (o en cualquier otra librería virtual) para notar que, salvo algunas excepción, lo que más prima son extensas sagas y seriales (de calidad variable) y novelas que bien podrían haber sido publicado hace treinta años atrás. Pero para poder terminar con la historia de la ciencia ficción escrita es necesario hablar del género en lo audiovisual.

 

La ciencia ficción ha estado presente desde los comienzos mismos del cine, cuando en 1895  Georges Mèlies estrena su Le Voyage dans la lune. Luego vendrán otros clásicos como Metropolis de Fritz Lang (1926), todos dentro de la tradición literaria europea. En EE.UU., coincidiendo con el estilo Gernsback, aparecen los cortos seriales de Flash Gordon y Buck Rogers (por sólo mencionar a los más famosos), los cuales son los antecedentes inmediatos de todo lo que se produjo luego en la pantalla chica (ya sea por seguir los caminos que estos seriales trazaban o por negación de los mismos). Esto implicó, por ejemplo, que en la TV norteamericana de los 50 la ciencia ficción fuera un género orientado decididamente hacia el público infantil, con programas como Tom Corbett Space Cadet, Atom Squad, Captain Video and his Video Rangers, Captain Z-Ro, Captain Midnight y Space Patrol[45]. La excepción a esta tendencia fueron la serie inglesa de 1953 The Quartermass Experiment, sobre un astronauta (Duncan Lamont) que regresa a la Tierra infectado por un organismo extraterrestre, la exitosísima Twilight Zone (La Dimensión Desconocida) del 59, que planteaba historias muy en sintonía con la ciencia ficción que se estaba produciendo en el ámbito literario[46] y el Science Fiction Theater de 1955.

Es en los 60 y 70 cuando la ciencia ficción "adulta" aparece en las pantallas (el adjetivo está entre comillas porque en algunas series el público objetivo es mucho más amplio y apunta también a los niños y adolescentes) con clásicos como Doctor Who (1963), The Outer Limits (1963), Star Trek (Viaje a las Estrellas, 1966), Lost in Space (Perdidos en el Espacio, 1966), Time Tunnel (El túnel del tiempo, 1966), The Prisoner (El Prisionero, 1966), The Invaders (Los Invasores, 1967), The Six Million Dollar Man (El hombre nuclear, 1973), Kolchak: The Night Stalker (1974), Space: 1999 (Cosmos: 1999, 1975), Blake's 7 (1977) y Battlestar Galactica (Galáctica Astronave de Combate, 1978)[47]. Todas estas series crean y desarrollan, para bien o para mal, los modos de hacer ciencia ficción televisiva: nada de lo que se realizó posteriormente está libre de su influencia (ya sea aceptándola o apartándose de ella). Algunas de las series que tomaron este legado y lo llevaron adelante durante las décadas siguientes hasta la actualidad son V (V, invasión extraterrestre, 1983), Max Headroom (1985)[48], Quantum Leap (1989), X-files (Los expedientes secretos X[49], 1993), Sliders (Deslizadores, 1995), Space: Above and Beyond (1995), Millenium (1996), Babylon 5, Farscape[50] (1999), Roswell (1999) y Dark Angel (2000). Y, por supuesto, las cuatro sucesivas encarnaciones de Star Trek (The Next Generation, Deep Space 9, Voyager y Enterprise).

Con respecto a la ciencia ficción en el cine, mencionar títulos sería muy trabajoso[51], pero sí hay que destacar que casi siempre fue dependiente de su contraparte escrita y no sólo muchas veces estuvo varios pasos atrasada sino que formas perimidas o desprestigiadas en lo literario (el estilo pulp de la era Gernsback) gozan de buena salud y son tomadas incluso con seriedad (toda la saga de Star Wars de George Lucas, sin ir más lejos). La necesidad de la industria del entretenimiento de brindar emociones en forma rápida y directa contaminan hasta las películas "de calidad" (cualquiera de las adaptaciones de relatos de Dick a la pantalla grande - Blade Runner, El vengador del futuro o Minority Report - dan testimonio de cómo la visión paranoica y torturada de este autor es pasteurizada y adaptada a los códigos confortantes del cine hollywoodense).

No se malentienda. El cine norteamericano ha producido ciencia ficción de calidad, pero es un hecho que hasta bien avanzados los 60 abundaban las historias estereotipadas sobre criaturas sobrenaturales, extraterrestres, monstruos mutantes, experimentos fuera de control, científicos locos y villanos desalmados que ponían en riesgo la libertad y el bien común de todo el planeta (que, por supuesto, no es más grande que los Estados Unidos) y nunca se produjo un corte definido entre la "buena" y "mala" ciencia ficción como ocurrió en lo escrito a partir de la Era Campbell. Esto hace que lo que más se produzca no sea "cine de ciencia ficción" sino "cine con clichés de ciencia ficción".

 

De lo audiovisual volvemos a lo literario porque, justamente, si hay algo que caracteriza a gran parte de la ciencia ficción escrita que se produce en EE.UU. en la actualidad es la cantidad de novelas que se publican cuyo origen es una película o una serie de TV. Más allá de algún honroso caso particular, todos estos libros son de una calidad literaria mínima, pura trama y diálogos en los que no hay nada implícito, con muchísimas referencias a lo que uno ya conoce de la pantalla. Esta retroalimentación hace que mucha de la ciencia ficción que se produce hoy día sea, ni más ni menos, que literatura pulp con un enorme mecanismo de marketing editorial detrás.

 

¿Podría decirse que la ciencia ficción está en decadencia? El modelo norteamericano de ciencia ficción quizás sí (aunque el volumen de lo publicado parezca decir lo contrario), asfixiado por haberse arrinconado en un universo cerrado casi sin contactos con el mundo exterior, subordinándose a los dictados de la industria y el marketing. España, por ejemplo, está experimentando desde la segunda mitad de los 80 una explosión de revistas y autores como nunca se había dado en ese país.

Pero, bueno, esta es otra historia.


Guía turística para emprender un viaje a las estrellas.


La prehistoria de Star Trek

Antes de convertirse en el nombre que engloba a 6 series, 10 películas, cerca de 450 libros e infinidad de merchandizing, Star Trek fue una serie, la "de Kirk y Spock".

Su creador, Gene Roddenberry[52], había sido piloto de aviación (militar y civil) y luego policía de Los Ángeles, donde su habilidad como escritor le ganó, en 1951, el puesto de asesor policial del radioteatro Dragnet, el cual se basaba en casos de la vida real. Esto lo entusiasmó y, para mediados de los 50, abandonó la policía para dedicarse de lleno a ser guionista freelance para la TV.

La ciencia ficción televisiva estaba orientada casi exclusivamente al público infantil y los únicas series para adultos del género eran de tipo unitario. Roddenberry propone, en 1963, hacer una para adultos pero con personajes recurrentes, a la que llama Star Trek. La idea no prospera hasta dos años después, cuando la productora Desilu (de Desi Arnaz y Lucille Ball) le ofrece un contrato para realizar tres proyectos, uno de ellos sería la serie que lo llevaría a la fama.

Quien originalmente se interesó en el proyecto fue la CBS, pero luego Roddenberry y el productor Oscar Katz descubrieron que la cadena quería sólo historias para la serie que estaban a punto de estrenar, Lost in Space. Posteriormente, ambas series compitieron no sólo en horario sino que representaron la oposición entre dos maneras de hacer ciencia ficción en televisión (Perdidos en el espacio oscilaba entre lo adulto y lo infantil, con historias más descabelladas y rozando lo kitsch).

Así que Roddenberry y Katz se dirigieron a la NBC, quienes aceptaron el proyecto. Años después, Roddenberry dijo que, para convencer a los ejecutivos, se la describieron (en términos que ellos entendieran) como Caravana pero en las estrellas. En realidad, Katz y él presentaron cuatro ejes sobre los que la serie se movería[53]:

1.     La astronave tiene como misión realizar una especie de "control policial" en el cosmos. Por ejemplo, les llega la noticia de que en cierto planeta se han encontrado minas de un raro mineral y que hay una cierta demanda de propiedad al respecto, así que ellos van allí y tratan de resolver la disputa. En esto se parece a Gunsmoke (La ley del revólver).

2.     La historia transcurre enteramente en la nave, la cual tiene cinco pisos de altura y más de quinientos tripulantes. Hay una chica con un problema, los protagonistas descubren que se trata de un tema sentimental con otro tripulante, entonces actúan como catalizadores, ella resuelve su problema y nunca más sabemos de ella. Esto es similar a Wagon Train (Caravana).

3.     La nave visita un planeta que se parece demasiado a la Tierra porque las condiciones atmosféricas son las mismas. Los habitantes están retrasados con respecto a nosotros, la Guerra Civil está a punto de estallar o Al Capone va a conquistar el Chicago local y los protagonistas usan su conocimiento de lo ocurrido en la Tierra para ayudar a los habitantes y cambiar el curso de la Historia[54].

4.     La nave visita un planeta cuyas condiciones atmosféricas son diferentes, los habitantes son diferentes y las cosas que allí ocurren también son diferentes.

Este último es el único eje narrativo realmente cienciaficcional y el que los ejecutivos de la NBC eligieron. También es el más costoso y el más difícil de producir (lo que más tarde pondría en riesgo la continuidad de la serie). Roddenberry presentó tres esquemas argumentales, uno de los cuales se eligió y se transformó en el piloto The Cage (La jaula)[55].

Este piloto presentaba un elenco muy diferente al que posteriormente conocimos. El terceto protagónico de las aventuras de la Enterprise estaba constituido por el Capitán Christopher Pike (Jeffery Hunter), la Número Uno (Majel Barrett) y el señor Spock (Leonard Nimoy). La leyenda cuenta que el piloto fue rechazado en el testeo de la NBC porque era "demasiado cerebral", aunque no fue tan así sino que la cadena temía que no podrían encontrar suficientes auspiciantes para el programa. De cualquier manera, esto no quita que el episodio fuese quizás demasiado intelectual para los estándares de la época y estuviera plagado de simbología freudiana[56].

La NBC pide que se realice otro piloto (es la primera vez en la historia de la televisión que esto ocurre). Hunter abandona el programa y se convoca a William Shatner para el papel del Capitán James T. Kirk. Otro cambio en el elenco se produce a pedido de la cadena: tanto los personajes de Número Uno y Spock disgustaban a los ejecutivos, el primero porque ponía a una mujer en un puesto de demasiado poder y el segundo porque sus orejas puntiagudas eran demasiado "satánicas". Luego de varias negociaciones se acordó la permanencia de Spock y la desaparición de Número Uno[57], transfiriéndose muchas de las características de este personaje al primero. Para completar el trío de personajes principales se crea al Dr. Leonard McCoy (DeForest Kelley) y se filma el segundo piloto Where no man has gone before (A dónde ningún hombre llegó antes).

 


Star Trek en TV

La serie, conocida actualmente por los fans como The Original Series - La Serie Original - o simplemente TOS[58], comenzó a emitirse el 8 de septiembre de 1966. Curiosamente, no fue el piloto sino el episodio 6 (The Man Trap, La Trampa Humana) el primero en salir al aire (Where no man... recién lo hizo dos semanas después). Este discrepancia entre el orden de filmación y el orden de emisión es una constante en las dos primeras temporadas de la serie. Otra particularidad es que es la única Star Trek que cuenta con reconocidos escritores de ciencia ficción entre sus guionistas (Richard Matheson, Theodore Sturgeon, Fredric Brown, Harlan Ellison, Norman Spinrad y Robert Bloch). De hecho, TOS es un producto bastante cercano a la tradición Campbell, aunque el clima de época le agregaba unos matices cercanos a la New Wave inglesa. Las posteriores encarnaciones de Star Trek hicieron caso omiso a los cambios ocurridos en la ciencia ficción literaria y siguen perteneciendo a esta tradición.

La serie transcurre en el siglo XXIII, la Tierra vive en paz e integra la Federación Unida de Planetas (transparentemente análoga a la ONU, incluso en su isotipo). El brazo militar de esta Federación es la Flota Estelar, a la cual pertenece la nave Enterprise. Al comienzo de cada episodio, la voz en off del capitán Kirk nos explicaba la misión de la nave (y la premisa de la serie) con unas palabras que se convertirían en clásicas:

"Space... the final frontier. These are the voyages of the Starship Enterprise, its five-year mission... to explore strange new worlds... to seek out new life and new civilizations... to boldly go where no man has gone before." (El Espacio... la frontera final. Estos son los viaje de la nave Enterprise, su misión en los próximos cinco años... explorar extraños, nuevos mundos... buscar nuevas formas de vidas y nuevas civilizaciones... ir temerariamente donde ningún hombre ha ido antes."[59])

A Kirk, Spock y McCoy se le sumaba un cuarteto "multicultural" integrado por los pilotos Hikaru Sulu[60] y Pavel Andreievich Chekov, la teniente de comunicaciones Uhura y el ingeniero Montgomery Scott. Este cuarteto servía para resaltar uno de los postulados principales de la serie: Que en el siglo XXIII los seres humanos vivían en paz y armonía, sin diferencias de nacionalidad, raza o género[61]. Así teníamos a un japonés (es decir, a un ex-enemigo de los EE.UU.), a un ruso (el enemigo del momento)[62], a una negra (en una sola persona dos de los movimientos sociales más fuertes de la década: el feminismo y el Black Power.) y a un proletario[63], trabajando juntos y sin problemas.

Cada capítulo de TOS era una historia cerrada en sí misma, se presentaba un "problema" al comenzar el episodio y finalizaba con la "solución" del mismo. Los diálogos entre los personajes eran los elementos primordiales, actuando sobre un fondo de cienciaficcionalidad no muy innovador (casi todo lo que se presentaba ya había sido probado en la literatura): Star Trek se proponía educar a la vez que brindaba un entretenimiento, poniendo en el tapete "temas candentes" a los que se discutía usando una filosofía humanística muy propia.

Otra característica interesante es que, como ya se dijo, la tripulación convivía en armonía y cuando se desataba el conflicto entre ellos se debía a una influencia exterior (un extraño virus, intromisiones de universos alternos, hipnosis alienígenas, etcétera). Sin embargo, esta influencia externa generalmente no era una encarnación del Mal sino de lo Otro, era el choque con lo Diferente que las producía "sin querer". En esto TOS marca otra diferencia con la ciencia ficción audiovisual precedente: En vez de la ecuación "lo desconocido es potencialmente peligroso ® lo peligroso es maligno ® el mal debe ser combatido" Star Trek utiliza "lo desconocido es potencialmente peligro hasta que encontramos una forma de comunicarnos con ello ® tratamos de establecer nuestra posición ® llegamos a un acuerdo"[64].

Pese a que TOS despierta inmediatamente el fanatismo de los aficionados de la ciencia ficción, su permanencia en pantalla es muy corta (sólo tres temporadas) ya que los ratings no la acompañan. De hecho, su última temporada fue posible sólo porque la NBC se vio presionada por el millón de cartas enviadas "para salvar a Star Trek".

 

Deberemos esperar diecisiete años para la segunda encarnación televisiva de Star Trek. Pero este lapso sirve para afianzar a la serie y hacerle tomar el cariz de fenómeno de masas que tiene. La sindicación hace que Star Trek tenga más espectadores que los que tuvo originalmente y a partir de 1972 comienzan a surgir las convenciones de fans.

Entre el 73 y el 74 Roddenberry se une a Filmation Studios para producir The Animated Series, que es ni más ni menos que una continuación en dibujos animados de TOS (es por eso que no se la considera la segunda serie trek). Si bien no es un fracaso de audiencia, lo cierto es que la animación aún era considerada "sólo para chicos", la serie es confinada a la banda horaria de los sábados a la mañana y así no sólo pierde a gran parte de su público objetivo sino que la platea infantil no termina de entender las complejas historias que allí se narran.

En 1979 se habla de hacer Star Trek II, una nueva serie con el elenco original. Sin embargo, ésta nunca se concreta.

Ese mismo año la serie se traslada a la pantalla grande con Star Trek: The Motion Picture, iniciando así una sostenida continuidad en este nuevo medio.

 

Y así llegamos a 1987, cuando se estrena The Next Generation (La Nueva Generación). TNG presenta algunas diferencias con su predecesora. Para empezar, porque está ubicada unos 80 años hacia el futuro, en el siglo XXIV, lo que hace que toda la tripulación (el elenco) sea nuevo. De hecho, ni siquiera la Enterprise es la misma sino una nueva nave con el mismo nombre (entre la original y ésta hay tres Enterprise intermedias).

Otro cambio, sutil pero importante: en la introducción se decía "donde nadie ha llegado antes" en vez de "donde ningún hombre ha llegado antes". TNG anunciaba de entrada que iba a ser más políticamente correcta que TOS.

Y mientras TOS era un grupo de pioneros rumbo hacia lo desconocido (hacia la "frontera final"), TNG era más bien una misión diplomática zanjando conflictos dentro del espacio más o menos cartografiado.

El eje de la amistad de los protagonistas está también aquí muy presente, pero más extendido y horizontal. Ya no se trata de un triángulo apoyado sobre un cuadrilátero (como en TOS) sino una trama más compleja de relaciones. La tripulación de TNG puede verse como una gran familia (de hecho, en múltiples episodios se lo expresa explícitamente). Esta "familia" estaba integrada por el Capitán Jean-Luc Picard, su Número Uno William Riker, la Dra. Beverly Crusher y su hijo Wesley, los jefes de seguridad Tasha Yar y el klingon Worf, el androide Data, el jefe de ingenieros Geordi La Forge y la consejera Deanna Troi. A estos se les adosaban una serie de diversos personajes secundarios, como Guinan, Miles O"Brien, la alférez Ro, Lwaxana Troi y Q, quienes compartían en mayor o menor medida el vínculo "familiar" ya mencionado.

TNG finaliza en 1994, luego de siete temporadas, con el episodio All Good Things.. (Todo lo bueno...). A diferencia del último de TOS éste es un capítulo despedida, en el que vemos un "qué pasó después con...", claro que después nos enteramos que se trata de un universo alterno y no la "realidad" de los personajes que conocimos.

 

En 1991, muere Roddenberry, quedando la serie en manos de su co-productor Rick Berman, quien tiene la difícil tarea de mantener el espíritu trek pero, a la vez, ir aggiornando las series para seguir captando el interés del público.

 

La tercera serie (y la primera enteramente de Berman) es Deep Space 9 (DS9). Esta es un desprendimiento directo de TNG, no sólo porque la estación espacial donde transcurre y los conflictos de la ocupación cardasiana de Bajor habían hecho su aparición allí sino porque, incluso, dos personajes de TNG se convierten en personajes de DS9: Miles O"Brien y Worf (a partir de la cuarta temporada)[65]. También hay que señalar que durante el 93 ambas series se emiten simultáneamente, una situación bastante novedosa para Star Trek pero que de ahora en adelante se hará costumbre.

DS9 es, de todas las Star Trek, la más compleja y atípica. Ya desde su escenario es diferente a sus predecesoras, no se trata de una nave que recorre el espacio sino de una base estelar que orbita alrededor del planeta Bajor, lo que hace que la forma de narrar rompa con el esquema episódico y se vuelque más a un formato telenovelesco, con una historia troncal de mayor continuidad que funciona como eje.

Esta historia es, justamente, la reconstrucción política y social del planeta Bajor, el cual había estado bajo el dominio cardasiano por más de 50 años. Los bajorianos, un pueblo extremadamente religioso y de espíritu libertario, solicitan a la Federación que los ayude a reconstruir su mundo desbastado y, de paso, evaluar el ingreso a esta agrupación interplanetaria. Para este puesto diplomático asignan al Comandante Benjamin Sisko, quien no está muy feliz con el puesto (él cree ser un hombre de acción). Uno de los motivos de este destino es que Sisko no se había repuesto emocionalmente luego de perder a su esposa tres años atrás cuando rescató a Jean-Luc Picard de manos de los Borg.

En la estación (rebautizada Deep Space 9[66]) él debe compartir el mando con la representante bajoriana, la mayor Kira Nerys, quien había sido un miembro activo de la Resistencia (o sea, una terrorista) durante la Ocupación Cardasiana. También se encuentra con el jefe de seguridad Odo, un ser cuya forma real es un líquido dorado pero que puede adoptar cualquier otra apariencia. Aparentemente es un ser único y de origen desconocido pero más adelante descubriremos que no es así.

En una breve misión de exploración de los alrededores de la estación Sisko y la oficial de ciencia Jadzia Dax descubren por casualidad un wormhole[67] que comunica al cuadrante Alfa (el sector de la galaxia donde hasta ahora habían transcurrido las otras dos Star Trek) con el cuadrante Gamma, a 70.000 años luz de distancia. Dentro de este pasadizo habitan unos seres extemporáneos y transdimensionales que se comunican con Sisko (para esto utilizan imágenes de él, su esposa muerta, amigos y conocidos), quejándose de que con su nave ha perturbado la paz del lugar. Sisko negocia la continuidad de esta vía de comunicación con estos seres y, cuando regresa a la estación descubre que sus interlocutores son los Profetas (los dioses de los bajorianos) y que él se ha transformado en el Emisario, un mesías que este pueblo estaba esperando. A Sisko este "puesto" le disgusta aún más que su rol diplomático, pero con el correr de DS9 irá aceptándolo cada vez más hasta virtualmente convertirse a la fe bajoriana.

Durante primeras temporadas de DS9 asistimos a la compleja reconstrucción política de Bajor, cuya forma de gobierno podría denominarse "teodemocracia" (comparten el poder uno civil, de carácter provisional, y otro religioso, cuya cabeza recibe el título de Kai), y a la tensa relación con los cardasianos, principalmente con el Gul Dukat, quien fuese el comandante de la estación durante la Ocupación. Los cardasianos, una especie cuya forma de gobierno recuerda al nazismo, tampoco son amigos de la Federación y desde la época de TNG nos enteramos de la existencia de un conflicto fronterizo. Este se arregla con un tratado que traza una nueva frontera, con la consecuencia de que a varias colonias federacionales y bajorianas deberían ser reubicadas. Los habitantes de estas colonias, molestos por este exilio forzoso y cansados de la pasividad y diplomacia de su gobierno frente a las constantes incursiones y ataques cardasianos, pasan a la clandestinidad como la organización terrorista Maquis.

Por último, la exploración del recientemente descubierto cuadrante Gamma enfrenta a la Federación con una misteriosa fuerza llamada "el Dominio", que controla el sector. Este Dominio es una estructura piramidal que tiene en su extremo superior a los Fundadores, unos elusivos personajes que, como descubriremos a partir de la cuarta temporada, son de la misma especie líquida que Odo, claro que con mucho mejor dominio de su poder mutante. El Dominio decide invadir el Cuadrante Alfa y utiliza a los cardasianos como aliados. Se desata así un arco narrativo conocido como "La Guerra con el Dominio", que ocupa las tres últimas temporadas de la serie.

Dentro de esta extensa historia sociopolítica hay muchos episodios autónomos y pequeños arcos narrativos con alcances a mediano o largo plazo. La mayoría tienen que ver con las relaciones sentimentales y/o familiares de los personajes, pero hay una serie de narraciones, la que toma como protagonistas a los ferengis (una especie que tiene al afán desmedido de lucro como principal característica), que tiene un costado social, ya que a lo largo de DS9 asistimos a importantes cambios culturales en su civilización[68]. Los "ferengis estables" de DS9 son el cantinero Quark, su hermano Rom y su sobrino Nog, quien es el primero de su especie en ingresar como cadete a la Flota Estelar.

El personal "oficial" de DS9 se completa con Jake Sisko y el Dr. Julian Bashir, a los que se les suman algunos invitados que de tan recurrentes parecen personajes estables.

 

La cuarta serie de Star Trek es Voyager (VOY), que se emite entre 1995 y 2001, simultáneamente con DS9. VOY ofrece al espectador lo que su "hermana" no le da: una nave que va "donde nadie ha ido antes, explorando extraños, nuevos mundos", en la misma línea que TOS y TNG. Claro que aporta una vuelta de tuerca a la fórmula probada, tomando elementos de DS9 para su premisa inicial:

Una nave maquí es perseguida por los cardasianos hasta una zona del espacio bastante inestable (tormentas cuánticas, asteroides descontrolados, distorsiones cósmicas, etc.), donde queda atrapada en una anomalía energética. La Federación envía a la capitana Kathryn Janeway en la nave Voyager para capturar a este grupo de rebeldes. Lamentablemente, también quedan atrapados en esta anomalía, ambas naves son severamente dañadas y transportadas al cuadrante Delta, a 70.000 años luz de distancia.

Ambas tripulaciones, bastante diezmadas, deben unir fuerzas para emprender el regreso a "casa", el cual les llevará unos 70 años a máxima velocidad, atravesando regiones desconocidas y enfrentándose a especies no tan "civilizadas" como las del cuadrante Alfa en una nave con sus recursos limitados.

De todas las series trek, VOY desilusionó a muchos fans, ya que lo interesante de esta premisa es muy pronto olvidado y se transforma en una "TNG de segunda selección", con personajes poco interesantes y que no toma ningún riesgo narrativo. Es más, la "corrección política", que en TNG era mayormente una virtud, es uno de los mayores defectos de VOY, se la nota forzada, casi podría decirse que es "pornográfica" la manera en que se nos señala que quien comanda la nave es una mujer, comprensiva y protectora pero de carácter fuerte y que no duda un instante cuando se trata de pasar a la acción. Con distintos grados de explicitación, algunos miembros de la tripulación comparten este afán de "quedar bien" con las minorías:

·       El jefe de seguridad Tuvok no es sólo el primer vulcano estable en una serie trek desde Spock sino que, además, es negro.

·       El líder maquí y segundo al mando Chakotay es descendiente de los mayas, tiene un tatuaje tribal en su rostro y realiza rituales chamánicos con un discurso "a la Castaneda".

·       La ingeniera (y maquí) B'Elanna Torres es mitad klingon mitad latina.

·       El alférez Harry Kim es asiático.

El elenco se completa con el piloto Tom Paris, el Doctor, Neelix, Kes y, a la partida de esta, Siete de Nueve. Tanto el Doctor como Siete ocupan el rol de "observador externo" de la condición humana que encarnaban Spock, Data y (más difusamente) Odo. 

El Doctor es una proyección holográfica, un sistema de emergencia al que los tripulantes debieron recurrir al morir, en el accidente inicial, el doctor "real" de la Voyager. El uso continuo al que es sometido este sistema cibernético hace que su inteligencia artificial "evolucione" y el Doctor comience a desarrollar una identidad propia y a cuestionar su existencia. Básicamente, todo ronda alrededor de una pregunta ya formulada en TNG con respecto a Data: ¿Es un tripulante o una propiedad de la nave? La respuesta en ambos casos es la misma, ambos son "individuos", seres inteligentes de naturaleza inorgánica.

Siete de Nueve, por su parte, es humana y su verdadero nombre es Annika Hansen. Pero de muy pequeña fue asimilada por los Borg, unos seres con implantes cibernéticos que capturan a otras especies y la integran a su sociedad, de tipo colmenar (de allí que su nombre signifique que ella es el miembro número siete de un colectivo de nueve). Rescatada por la Voyager en la 4 temporada de la serie[69], se le quitan casi todos sus implantes y emprende un "camino de regreso" hacia la condición humana.

Finalmente, como era de esperar, la Voyager regresa al cuadrante Alfa, claro que en siete y no setenta años, gracias a un muy criticado recurso deus ex machina en su último capítulo.

Un detalle, menor pero interesante, es que en algunos episodios Paris y Kim homenajean al género pulp recreando (por medio de la holocubierta) las "Aventuras del Capitán Protón". Estos episodios, filmados en blanco y negro, tienen todos los clichés de las viejas películas de ciencia ficción. Y es interesante porque es una de las pocas veces que Star Trek hace referencia a su pertenencia al género[70].

 

Por último, llegamos a Enterprise (ENT), la más reciente creación de la familia Star Trek. Estrenada el 26 de septiembre de 2001, se pliega a la tendencia actual de las "precuelas", ya que nos narra las aventuras de la nave Enterprise en el año 2151, es decir, unos 100 años antes de la era Kirk, cuando aún la Federación no existía como tal y los humanos estaban comenzando a salir al espacio interestelar. La tripulación de esta "primera" Enterprise está integrada por el Capitán Jonathan Archer, el jefe de ingenieros Charles Tucker III, la sub-comandante (y vulcana sexy) T"Pol, el teniente Malcolm Reed, los alféreces Travis Mayweather y Hoshi Sato y el Dr. Phlox. Lo novedoso de la serie pasa entonces por "el ver cómo todo empezó", con una humanidad más tosca y primitiva (más impulsiva) y unos vulcanos no tan "agradables" como los que conocíamos. Dado que se trata de una "precuela", ENT corre el mismo riesgo que todo producto de este nuevo subgénero: apelar demasiado al conocimiento de lo que "vendrá después", introduciendo datos que para los personajes son novedosos pero para el espectador ya son viejos.

También digamos que ENT por un buen tiempo no tuvo las palabras Star Trek antecediendo a su nombre. Esto, que se debe a una disputa de derechos entre la viuda de Roddenberry y la producción de la serie, repercute en las historias narradas, ya que lo que se nos contaba "era y no era" Star Trek y, por momentos, parecía más una serie autónoma de ciencia ficción que se inspiraba en elementos de Star Trek que una integrante de esta "gran familia". Por ser bastante atípica (y porque al momento de la escritura de este trabajo —2003— sólo se había emitido el comienzo de la primera temporada en nuestro país ) ENT estará mayormente excluida de este análisis.

 

Star Trek en otros medios

Las películas de Star Trek cumplen principalmente la función de darle a los fans "un poco más" de los viejos personajes, lo que pasó después de lo que vimos en TV. Hasta el momento se han filmado diez de ellas, las seis primeras con el elenco de TOS, las tres últimas con el de TNG y la séptima (Generations) con ambos, en una especie de "pasaje de antorcha" fílmico. En el apéndice A está el listado completo de todas ellas, con algunos datos técnicos.

Al igual que las encarnaciones cinematográficas, las novelas de Star Trek cumplen con la misión de darle un "plus de personajes" al fan, con la ventaja de que no necesita actores reales para esto. Así, aparte de las esperables novelizaciones de episodios, tenemos muchas novelas que nos narran las aventuras juveniles de Jean-Luc Picard o Kathryn Janeway o nos presentan civilizaciones y escenarios que requerirían un presupuesto y una producción inconcebibles para la versión televisiva, aparte de continuar las historias donde cada una de las series terminó.

La cantidad de novelas de Star Trek es muy grande, cercana a los 450 volúmenes (es muy difícil precisar el número ya que, aparte de no existir un listado claro y actualizado de todos ellos, todos los meses se agregan varios títulos nuevos[71]).

 

Especies Inteligentes

Lo que primero llama la atención en Star Trek es que a las diversas formas de vida inteligente que pueblan su universo no se las llama "especies" sino "razas". Esto se explica procustianamente con el argumento que la vida inteligente es una especie en sí misma y todas sus manifestaciones son sólo variaciones en las que pueden existir algunas diferencias biológicas pero que no son de importancia en términos filosóficos.

Podríamos aceptar esta explicación si se mantuviera en este plano ideológico, si sólo se limitara a decir que todos somos "iguales ante los ojos de Dios". Lamentablemente, las diferencias biológicas tampoco son de importancia en términos biológicos y así tenemos una cantidad de personajes mestizos, pese a que sus progenitores sean de especies diferentes, surgidas de procesos evolutivos autónomos en planetas aislados (cuando no hay que ser muy ducho en genética y biología para saber lo difícil que es obtener una cruza inter-especies viable en nuestro "emparentado" reino animal). La razón de esta "licencia" es muy simple: en Star Trek las especies inteligentes son metáforas de ciertas cualidades humanas y uno con las metáforas puede hacer lo que se le venga en gana.

Claro, esto se transforma en uno de los tantos aspectos en los que al discurso de Star Trek le sale el tiro por la culata, ya que si bien la intención es hablarle a un público demasiado consciente de lo racial como el norteamericano y decirle que no hay nada de malo en un matrimonio inter-racial o en un hijo mestizo, lo cierto es que todos estos personajes siempre se debaten entre sus dos "mitades"[72], como si la genética determinara la cultura, los impulsos, los deseos y el comportamiento todo, con lo que en cierta manera apoyan el discurso determinista del racismo.

En el apéndice B hago un listado de las principales especies inteligentes de Star Trek, con una explicación de sus características más notorias y su probable interpretación metafórica.

Tecnología

Una de las contradicciones de Star Trek es su relación con la tecnología. Por un lado (y en especial, TOS) es bastante tecnófoba, viendo en la máquina un elemento deshumanizador (de allí que los "sintéticos" Data y el Doctor luchen por ser humanos). Por otro lado, los logros de la sociedad utópica que describe Star Trek son producto del uso de la tecnología, que ha resuelto todos los problemas de la Humanidad, incluso aquellos que derivan de la condición humana, como el odio, la guerra, la codicia, etc. A esto hay que sumarle que a casi la totalidad de sus personajes nada del saber técnico les es ajeno (llegando incluso a extremos tan inverosímiles como la de utilizar a la perfección complejos artefactos -computadoras, mecanismos de seguridad, etc.- pertenecientes a especies con las que acaban de realizar un primer contacto y de las cuales deberían ignorar todo) y lo que se denomina, en tono crítico y burlón, como technobabble ("tecnocháchara", aunque yo preferiría "tecnosanata"), es decir, largas frases llenas de términos que suenan a jerga científico-técnica, que no significan nada y solucionan todo (en especial la falta de suficiente argumento para cubrir una hora de emisión)[73].

Ninguna de las invenciones y avances científicos de la serie tiene sustento o explicación, uno tiene que aceptar que lo que ve existe y funciona, sin cuestionar. Porque en Star Trek la tecnología es sólo un vehículo narrativo para llevar mágicamente la historia de un punto a otro (un recurso Machina ex Machina, si se me permite), sin ningún asidero con la realidad. Sin embargo, curiosamente, Star Trek es considerada por muchos como la serie de ciencia ficción tecnológicamente más verosímil. La causa de este error de interpretación puede deberse a la casual coincidencia de diversos factores, como que los guionistas están atentos a lo que se está desarrollando en los laboratorios, que la tecnosanata suena creíble pese a su artificialidad y que gran parte de la comunidad científica gusta de la serie[74].

En la "biblioteca" del sitio oficial www.startrek.com puede encontrarse una muy completa lista de los gadgets tecnológicos de Star Trek, con su correspondiente descripción. Para los alcances de este trabajo basta tener en cuenta lo siguiente:

·       Los motores warp son implementos que alcanzan velocidades supralumínicas y hacen más corto el viaje a las estrellas

·       Los transportadores transforman a los tripulantes en "datos energéticos" que son transmitidos a otro lugar donde son nuevamente materializados.

·       Los replicadores son una especie de cajeros automáticos que transforman la energía en materia, proveyendo a los habitantes del universo trek de comida, ropas y otros elementos de la vida cotidiana. Cada lugar habitable pareciera tener uno, aunque también hay replicadores públicos.

·       Las holosuites (llamadas holocubiertas en las naves) son una versión sofisticada de la realidad virtual que funciona con el mismo principio del replicador y que permiten que uno pueda introducirse dentro de una historia e interactuar con personajes "de carne y hueso" (los hologramas). Tanto los replicadores como las holosuites tienen protocolos de seguridad que impiden que alguien replique un arma o resulte herido en una holonovela.

·       Los phasers son armas de rayos (tanto en forma de cañones de las naves como pistolas de mano) con potencia regulable para controlar el daño realizado, ya que no es cuestión de que los protagonistas de una serie con valores "positivos" anden matando a diestra y siniestra.

·       A través del subespacio uno puede comunicarse en tiempo real con la otra punta de la galaxia, sin interferencias y sin ese molesto feedback de las llamadas larga distancia.

·       Un ubicuo traductor universal permite sortear todas las barreras lingüísticas (incluso en casos de "primer contacto"). En Star Trek todo el mundo habla inglés. Curiosamente, este traductor es bastante selectivo y, dependiendo de la necesidad narrativa, deja pasar frases enteras perfectamente traducibles de idiomas alienígenas.

·       Los tricorders son un instrumento de mano que da una gran cantidad de información biológica, desde la presencia de formas de vida en las inmediaciones hasta el estado físico del individuo al que se le apunta con el aparato.

·       Probablemente una tecnología similar es la de los sensores de las naves, que permiten detectar desde el espacio orbital de un planeta no sólo la presencia de formas de vida en éste sino la cantidad y la ubicación de cada individuo en particular.

·       Otra tecnología similar (o quizás la misma, no es claro) es la que permite saber dónde está cada tripulante de la nave con sólo preguntárselo a la computadora.

·       También existe una especie de cirugía plástica genética que permite transformar a un individuo de una raza en otra. No es claro si los efectos de este procedimiento son permanentes o temporarios, como tampoco si los cambios son superficiales o completos, dependiendo para que se lo quiera utilizar en la historia será una u otra de las posibles opciones. La única certeza es que es reversible, volviendo el "cambiado" a su estado original.


Los dos aspectos del mito

Como ya dije en la introducción, para este trabajo utilizaré el concepto de mito tanto como "una historia sagrada" como un "habla". Lo ideal sería no tener que desdoblar esta duplicidad de significado, pero, lamentablemente, el lenguaje es una herramienta lineal y de desarrollo secuencial en el tiempo, así que comenzaré el análisis definiendo el mito en su aspecto religioso.

Para esto me apoyo principalmente en el ya mencionado libro de Mircea Eliade Mito y Realidad. El mito, para las sociedades tradicionales:

·       cuenta una historia sagrada que ha tenido lugar en el tiempo fabuloso de los comienzos.

·       habla siempre de una creación, de cómo algo comenzó a ser.

·       es siempre una historia verdadera "puesto que se refiere siempre a realidades.

·       revela los modelos ejemplares de todos los ritos y actividades humanas significativas[75].

En el mundo moderno muchos comportamientos míticos perduran, pero "no se trata de «supervivencias» de una mentalidad arcaica sino que ciertos aspectos y funciones del pensamiento mítico son constitutivos del ser humano" [76], en especial el del retorno a los orígenes. "Cuando se emprendía una innovación, ésta se concebía o se presentaba como un retorno al origen. La Reforma inauguró el retorno a la Biblia y ambicionó revivir la experiencia de la Iglesia primitiva, es decir, de las primeras comunidades cristianas. La Revolución francesa tomó como paradigmas a los romanos y a los espartanos" [77]

Justamente, este mito de retorno a los orígenes es muy fuerte en Star Trek. Hay una constante referencialidad hacia el Pasado (incluidos en éste las fracciones de tiempo que nosotros aún llamamos Presente y Futuro), no sólo en una forma histórico-cronológica sino como refugio o "sitio" donde experimentar sensaciones (la mayoría de las ambientaciones de las holocubiertas transcurren en el ayer).

Quizás es en la "era Roddenberry" cuando este mirar hacia los orígenes es más explícito: son muchos los episodios de TOS que remiten a un ideal grecorromano, ya sea en las vestimentas como en la organización social, y en las primeras temporadas de TNG era casi una constante que los protagonistas humanos explicaran a sus interlocutores no humanos con "antes éramos así, pero evolucionamos y ya no lo somos más". Esto también continúa en las series de la "era Berman" pero, además y con más fuerza, abundan los discursos en los que se recurre a venerables figuras de autoridad (reales o ficticias) para argumentar sobre algún tema ("X es cierto porque lo dijeron Einstein de la Tierra y Sadrek de Vulcano", por dar un ejemplo), así como una permanente referencialidad a las ancestrales TOS y TNG ("Hago esto porque Kirk/Spock/Picard lo hizo antes"). Por decirlo de otra manera, los personajes de Star Trek siempre están "parados sobre los hombros de gigantes".

Pero el gran mito del origen de Star Trek tiene fecha y lugar preciso: el 4 de abril de 2063, en Montana, (EE.UU., por supuesto), cuando Zephram Crochane realiza el primer vuelo en velocidad warp y llama la atención de una nave vulcana, con los cuales realiza el primer contacto al día siguiente. Este evento puede verse en la película First Contact, en una escena llena de simbología religiosa, una auténtica epifanía en la que una humanidad post-atómica recibe congregada y llena de arrobamiento místico a unos seres vestidos con sotanas y capuchas que surgen desde una blanca luz que emana de un huevo cósmico (un módulo espacial) recientemente descendido a la Tierra desde los Cielos.

Es a partir de este encuentro que la Humanidad evoluciona y se encamina a la sociedad utópica que se nos presenta en Star Trek. Previamente a este hecho la Humanidad estaba sumida en el caos, la guerra y las injusticias de todo tipo[78] y son los vulcanos, con su inflexible lógica y su filosofía pacifista de suprema tolerancia (resumida en la sigla IDIC, Infinitas Diferencias en Infinitas Combinaciones), quienes enca­rrilan a los díscolos humanos y los llevan por el camino que lleva hasta el año 2160 cuando la Tierra, Vulcano, Andor y Rigel firman los Artículos de la Federación Unida de Planetas[79].

Todo esto es coincidente con muchos mitos arcaicos del Gran Tiempo que implican la renovación periódica del mundo, en los que tras una época decadente y corrupta surge una era de perfección y armonía[80] (la famosa Edad de Oro). Incluso religiones aparentemente más avanzadas como las judeocristianas son solidarias con estas mitologías, con la salvedad de que el Gran Tiempo no es cíclico sino lineal: tras el Apocalipsis viene el Mesías, la resurrección de los muertos, el triunfo de la eternidad sobre el tiempo y la definitiva instauración del Reino de Dios.

Si bien aún queda mucho por decir sobre este aspecto del mito y su verificación en Star Trek, démosle paso ahora a la definición de mito como habla.

Barthes, después de decir que el mito es un habla aclara que no se trata de cualquier habla, sino de un modo de significación, de una forma. Todo lo que justifique un discurso es un mito. Además, es un habla elegida por la historia, no surge de la "naturaleza" de las cosas, está constituida por una materia ya trabajada pensando en una comunicación apropiada[81]. El mito es un sistema semiológico segundo, lo que constituye el signo en el primer sistema se vuelve simple significante en el segundo[82], haciendo del mito un metalenguaje porque es una segunda lengua en la cual se habla de la primera.

Esto es evidente en Star Trek, aparentemente se nos cuentan las aventuras de algunos integrantes de la Flota Estelar en los siglos XXIII y XXIV pero, en realidad, se nos habla del "aquí y ahora", con una explícita actitud moralizante e ideológica. Todo lo que sucede en Star Trek puede (y debe) ser leído como una toma de posición en un tema en particular por parte de sus autores.

El mito justifica un estado de cosas, "su sentido ya está completo, postula un saber, un pasado, una memoria, un orden comparativo de hechos, de ideas, de decisiones"[83], "no oculta nada: su función es la de deformar, no la de hacer desaparecer"[84], "es un valor, su sanción no consiste en ser verdadero: nada le impide ser una coartada perpetua; le basta que su significado tenga dos caras para disponer siempre de un más allá: el sentido siempre se encuentra en su lugar para presentar la forma; la forma está siempre allí para distanciar el sentido. Y jamás existe contradicción, estallido entre el sentido y la forma: jamás se encuentran en el mismo punto"[85]

Justamente, esta duplicidad puede ejemplificarse con los ferengis, quizás la especie más maltratada[86] por los guionistas de Star Trek. Por sus costumbres y lo que se insinúa de su cultura, uno puede inferir que hace referencia a los estereotipos del judío o del árabe ortodoxo: son codiciosos, sucios, avaros, denigran a sus mujeres, etc. (ver apéndice B, para más datos). Pero si uno quiere leer una actitud antisemita en la presentación que se hace de los ferengis "no puede" hacerlo, ya que se encuentra expuesto a recibir como respuesta que la actitud antisemita la tiene uno, que identifica la codicia, la avaricia, la falta de higiene, etc. con árabes y judíos.

Más adelante, Barthes agrega que el mito es un habla despolitizada, pero que no niega las cosas porque "su función, por el contrario, es hablar de ellas; simplemente las purifica, las vuelve inocentes, las funda como naturaleza y eternidad, les confiere una claridad que no es la de explicación sino de la comprobación: si compruebo la imperialidad francesa sin explicarla, estoy a un paso de encontrarla natural, que cae por su peso; me quedo tranquilo"[87]

En un episodio de VOY, Neelix desea agasajar a B"Elanna Torres trayéndole de desayuno panqueques con jarabe de arce, "sus favoritos". Ahora bien, siendo este una forma de desayuno típicamente norteamericana resulta particularmente curioso que sean los "favoritos" de un personaje que es una mestiza de klingon y latino. Pero para los guionistas esto no les resulta curioso, por supuesto, es obvio, cae por su peso, que la gente desayuna con panqueques, huevos con tocino, jugo de naranjas y copos de cereales, a nadie se le ocurre cuestionarlo, no existe otra forma de desayunar. Esto, que parecería un ejemplo circunstancial y aislado no lo es, ya que detalles de este tipo se distribuyen a lo largo de los 30 años de Star Trek, constantemente se nos dice que no existe otra forma de hacer algo que no sea al estilo norteamericano. Lo que resulta muy significativo en verdad, ya que justamente Star Trek hace gala de su ya mencionada filosofía de tolerancia y respeto a la diversidad. Al parecer una de las "infinitas diferencias en infinitas combinaciones" goza de mayores privilegios que las demás.

Más adelante volveré con esto. Ahora continuaré con esta definición a vuelo de pájaro del mito como un habla, señalando las principales figuras retóricas que le encuentra Barthes al mito burgués[88]:

1.     La vacuna: Consiste en "confesar el mal accidental de una institución de clase para ocultar mejor su mal principial". Un ejemplo de esto sería la recurrente frase en las primeras temporadas de TNG que mencioné hace unos párrafos, antes éramos así, pero evolucionamos y ya no lo somos más.

2.     La privación de historia: En Star Trek la Historia es reducida a trazos gruesos. No hay tanto rigor histórico sino una constante verosimilitud ignorante, lo que el imaginario popular (norteamericano) supone de esa época/personaje histórico, sea cierto o no[89]. Pero Barthes no sólo se refiere a la privación de la Historia sino también a la de la historia, una evaporación de los orígenes de los objetos, que hace que las cosas estén allí, desde siempre, sin explicación. La tecnología de los replicadores es, quizás, el ejemplo más evidente de esto, uno no tiene más que pedirle una camisa a la computadora y esta se la provee, de la nada, carente de pasado: es una camisa que jamás pasó por la etapa de la costura, confeccionada con tela que nunca fue tejida y cuyos hilos no son el resultado de un procesamiento de materias primas: es una camisa a la que se le ha privado de su gestación y su genealogía.

3.     La identificación: Dice Barthes "El pequeño burgués es un hombre impotente para imaginar lo otro. Si lo otro se presenta a su vista, el pequeño burgués se enceguece, lo ignora y lo niega, o bien lo transforma en él mismo" y más adelante agrega "El burgués, aunque no pueda vivir lo otro, puede por lo menos imaginar su lugar: es lo que se llama liberalismo, especie de economía intelectual de los lugares reconocidos". Este es otra figura bastante notoria en Star Trek, valga el ya mencionado desayuno de B"Elanna como ejemplo, además del tratamiento unidimensional de todas las especies inteligentes.

4.     La tautología: Un procedimiento verbal que consiste en definir lo mismo por lo mismo, que, según Barthes, "funda un mundo muerto, un mundo inmóvil". Todos los principios rectores de la Federación son tautológicos: La Primera Directiva, por ejemplo, dice que no se debe interferir con especies inteligentes menos avanzadas ni con los asuntos internos de civilizaciones no pertenecientes a esta organización, pero nunca se dice por qué hacer lo contrario es reprobable, simplemente es así y punto. También las constantes menciones a la Humanidad como un conjunto homogéneo son tautológicas.

5.     El ninismo: Barthes llama así a la figura mitológica que consiste en plantear dos contrarios y equiparar el uno con el otro a fin de rechazarlos a ambos ("No quiero esto ni aquello"). Cuando es incómodo elegir, dice, no se da la razón a ninguna de las dos partes. Esto es particularmente notorio en DS9 y sus promocionadas "tonalidades de gris": Al querer despegarse del maniqueísmo de sus predecesoras, nos presenta situaciones en las que tanto héroes como villanos realizan actos reprobables pero que se justifican con "circunstancias atenuantes": no está bien que Sisko hiciera X pero tampoco estaba bien la situación que lo motivó a cometer X.

6.     La cuantificación de la cualidad: Así, el mito realiza una economía de inteligencia: comprende lo real con menos gasto. Por un lado proclama a las cosas poseedoras de una esencia inmaterial e impenetrable, por el otro las dota con características y efectos absolutamente visibles y discretos: La Humanidad es un impenetrable indefinible, un Misterio, pero a la vez es un puñado de características bien concretas, como la curiosidad, la intrepidez, el ansia de conocimiento, la valentía, etc.

7.     La verificación: "El mito tiende al proverbio" dice Barthes "La ideología burguesa invierte allí sus intereses esenciales: el universalismo, el rechazo de explicación, una jerarquía inalterable del mundo". Características todas presentes en Star Trek: hay un sólo modo de ser humano, un sólo modo de ser vulcano, un sólo modo de ser klingon, un sólo modo de ser ferengi, y ninguno de estos modos de ser tienen explicación, no se sabe por qué los ferengi llegaron a ser una especie que ha hecho del lucro su Razón, o los klingons unos guerreros obsesionados con el Honor, son así y punto.

 

Star Trek funciona como una mitología en este doble aspecto. Su narrativa sigue la estructura de los mitos y leyendas y, en especial, la de lo que Jewett y Lawrence[90] llaman el monomito americano, el cual podría resumirse así:

Una comunidad pequeña vive una vida equilibrada, idílica y pastoral. Una fuerza maligna interviene desde el exterior, amenazando el equilibrio de la comunidad. Desde el anonimato surge un héroe que lucha contra esta fuerza maligna, restablece el equilibrio y congrega a la comunidad. Terminada su tarea, el héroe desaparece.

Este esquema lo hemos visto repetido una y otra vez en todos los géneros hollywoodenses, pero en especial en el western, género al cual Star Trek también le debe mucho.

Al apelar a esquemas tan enraizados en el inconsciente colectivo de los espectadores logra que sus ideas tengan una aceptación y una pregnancia que de otra manera no hubieran tenido. Es aquí cuando el aspecto barthesiano del mito entra en funcionamiento, y de la misma manera en que un mago nos distrae con una mano para que no veamos los movimientos de la otra, el pretendido mensaje progresista de Star Trek nos oculta los mensajes conservadores que simultáneamente transmite.


La utopía realizada

Como dije, en Star Trek la Humanidad forma parte de la Federación Unida de Planetas, una organización ubicua que tiene su sede central en la Tierra, más precisamente en San Francisco, California, EE.UU. El brazo armado de la Federación es la Flota Estelar, la cual se ocupa de defender y propagar los valores morales fede­racionales por toda la galaxia. Es tal la identificación de la Flota Estelar con la filosofía y los principios de la Federación que, finalmente, se confunde la parte por el todo y así, en muchísimas ocasiones, ambas denominaciones funcionan como sinónimos pese a que, en realidad, no lo son.

La Federación es una sociedad utópica[91], en la que reina la armonía, la paz y la buena voluntad entre todos sus miembros. El dinero ha virtualmente desaparecido y todas las necesidades humanas son satisfechas por la tec­nología de la Federación. Como le explica el Capitán Picard a un financista del siglo XX resucitado tras casi 400 años de criogenia: "La gente ya no está obsesionada con la acumulación de cosas. Hemos eliminado el hambre, las carencias, la necesidad de posesiones. Hemos superado nuestra infancia[92]"

Al no estar "ligados a las fuerzas del mercado, la mayoría de los ciudadanos de la Federación son libres de ganarse la vida haciendo lo que elijan, en lugar de trabajar porque deben hacerlo. Indudablemente la gente recibe un pago por su trabajo, pero éste ya no es el factor primario determinante por el que la gente trabaja. Esta atmósfera de libertad ha creado aprecio por el trabajo de los demás"[93] y les permite dedicarse al mejora­miento personal. En la Federación no sólo no hay pobres (ni ricos, reconozcámoslo) sino que no hay nadie que no goce de los beneficios de la cultura hegemónica.

Cómo se llegó al estado de situación que menciona Picard nunca queda suficientemente claro.

En TOS, si bien no es muy explícito[94], pareciera funcionar una economía de mercado e, incluso, en el capítulo inicial de TNG, Encounter at Far­point[95] la doctora Crusher compra en un mercado una pieza de tela y pide que se lo carguen a su cuenta. Por qué 25 episodios más tarde la situación cambia es un misterio.

Un misterio dentro de la ficción, por supuesto. Por fuera de la ficción es mucho más simple arriesgar una explicación: el efecto de teléfono descompuesto que mencioné en la introducción. Seguramente el guionista habrá tenido la intención de oponer a la evolucionada Humanidad del siglo XXIV contra la primitiva del siglo XX para hacer un alegato contra el consumismo y el neoliberalismo, pero probablemente nunca se propuso trazar una marca tan profunda en el discurso de Star Trek y que afectara a encarnaciones posteriores, como puede verse en el siguiente diálogo entre Jake Sisko y su amigo el ferengi Nog, cuando Jake quiere regalarle una tarjeta de béisbol a su padre que va a subastarse en el bar de Quark y trata de convencer a Nog para que le preste latinio[96]:

Nog: Es mi latinio, Jake. Si quieres participar en la subasta usa tu latinio.

Jake: Soy humano, no tengo latinio.

Nog: No es mi culpa que tu raza decidiera abandonar la economía de la moneda a cambio de una filo­sofía basada en la superación del ser.

Jake (ofendido): Oye, cuidado. Nuestra filosofía no tiene nada de malo. Trabajamos para mejorar nuestro ser y a toda la humanidad.

Nog: Exactamente, ¿qué significa eso?

Jake: Significa... (duda)... significa que no necesitamos latinio.

Nog: Bueno, si no necesitas latinio eso significa que no necesitas el mío.[97]

Finalmente Jake le trabaja la moral lo suficiente a Nog para que éste acceda al préstamo, lo que no habla muy bien de los logros alcanzados en materia de "superación del ser" y de la supresión del deseo de acumulación material por los miembros de la Federación.

Elegí particularmente este diálogo porque, justamente, estaría al otro extremo del "teléfono descompuesto" que inicia Picard, con un pobre adolescente que quiere levantarle el ánimo a su padre con un regalo y se encuentra con que la filosofía bajo la cual ha vivido desde su nacimiento entra en contradicción con sus impulsos filiales y, encima, no puede justificarla frente a un amigo cuyos valores son opuestos a los suyos.

Además, uno no puede dejar de solidarizarse con Nog en querer saber exactamente qué significa trabajar "para mejorar nuestro ser y a toda la humanidad" y si este trabajo es voluntario o coercitivo.

¿Todos los miembros de la Federación están dispuestos a dedicar sus vidas a esta filosofía? ¿Qué sucede con quienes no desean trabajar para el mejoramiento de la humanidad? ¿O con los perezosos? ¿Se los expulsa de la comunidad? ¿Se los trata como parias? ¿O siguen gozando de los beneficios de pertenecer a una sociedad evolucionada, porque, justamente, es una sociedad evolucionada y "comprende" que uno está ejerciendo su derecho a la libre elección?

Si nos guia­mos por las represalias contra quienes libremente eligen realizar acciones que chocan contra los postulados de la Federación (los maquís serían el ejemplo más evidente, al fin y al cabo se están rebelando contra una decisión diplomática de la Federación que los obligó a abandonar sus mundos natales[98]), sería válido suponer que alguien que no desee trabajar para el mejoramiento de su propio ser y de toda la humanidad (o que no desee trabajar en lo absoluto) será castigado, por lo que la libertad de elección que existe es una libertad restringida a lo que el Estado y la Sociedad consideran correcto.

Pero, por supuesto, a nadie de la Federación se le ocurriría ir en contra del bien común. El sistema político-económico de la Federación está basado en una presunción que está presente, en mayor o menor grado, en muchos de los intentos utópicos y libertarios que surgieron con la Modernidad: si las necesi­dades básicas del ser humano son satisfechas y se eliminan las injusticias, entonces el vicio y la maldad desaparecen y la persona, libre al fin de la obligación de "ganarse el pan con el sudor de su frente", va a dedicarse a cultivar su espíritu, a trabajar para el bien común y a plantearse metas cada vez más sublimes.

Claro, para que esto ocurra debería de ser cierta la existencia de las "necesidades básicas del ser humano" y luego la posibilidad de satisfacerlas. ¿Qué serían estas necesidades básicas? Según Baudrillard[99] es "la zona irreductible en la que el individuo se determinaría a sí mismo, puesto que sabe lo que quiere (...) Más allá, es la presa de lo social y de lo cultural; más acá, es esencia autónoma, inalienable". Esto hace que las necesidades básicas sean las únicas objetivamente fundadas (racionales) y las otras subjetivamente variables (irracionales). Baudrillard dice que esta dicotomía es un mito, no existe un "mínimo vital antropológico", siempre hay en las sociedades un excedente, una parte suntuaria, de lujo, que es la que determina negativamente el nivel de supervivencia: "los gastos de una sociedad se articulan, cualquiera sea el volumen objetivo de los recursos, en función de un excedente estructural y de un déficit igualmente estructural".

Obviamente, Star Trek es sólo una serie de TV y no se cuestiona tan profundamente este tema, simplemente es un axioma narrativo el hecho de que nadie pasa necesidad y que la Federación es una sociedad de abundancia pero no excedentaria. Sus habitantes saben lo que quieren y quieren sólo eso, no desean más.

Esto es muy notorio cuando observamos las habitaciones de los personajes, todas ellas presentan lo que Baudrillard llama una austeridad ostentatoria[100]: limpias y sutilmente vacías, con unos pocos objetos estéticos decorativos, apenas provistos de personalidad.

Salvo las mujeres en TOS nadie viste ropas ni utiliza peinados excéntricos o llamativos, toda la moda se caracteriza por su sobriedad y su practicidad, además de su uniformidad: todo el universo viste de elegante sport, y los chalecos sin mangas y las camisas con cuello Mao hacen furor en el siglo XXIV.

Esta austeridad ostentatoria Baudrillard la relaciona con la ética protestante y la ve como un signo distintivo de clase. Y la clase que representa la población de la Federación es la clase media de los suburbios norteamericanos, o, mejor dicho, la aspiración, la imagen mítica de ésta.

Es una población que goza de un altísimo nivel educativo y todos tienen gustos culturales homogéneos. La música que se consume es clásica y la poca popular que se escucha también merecería el mote de clásica (rock de los 50, jazz melódico, canciones folklóricas). Aparentemente no sólo no se produce música popular (y, mucho menos, masiva) en esta sociedad evolucionada sino que la creatividad ha muerto, ya que de existir compositores de música culta éstos se dedican a copiar fórmulas y estilos del pasado.

Esto mismo ocurre en todas las artes: las pinturas y esculturas que se ven no muestran huella de la existencia de las vanguardias estéticas del principios del XX (excepto por la abstracción, pero ésta se presenta en una forma equilibrada, fría, matemática), todo bien podría ser la evolución lógica del arte burgués, bello y consolador, previo a las vanguardias. El arte en Star Trek no es revulsivo, no interpela al espectador, solamente decora y prestigia la austeridad de la habitación.

Incluso la narrativa, el único arte que pareciera escapar a esta generalización, en realidad no lo hace. Porque si bien aparentemente hay una importante producción literaria de corte popular, ya sea en forma tradicional de texto escrito como en la moderna de holonovela, ésta aparece reducida a las formas más bastardas de la narrativa masiva (a la que pertenecerían las cuatrocientos cincuenta novelas de Star Trek, los novelones románticos de corte histórico y otras derivaciones del género pulp). Lo que podríamos llamar "narrativa de calidad" (categoría en la que incluyo best-sellers, thrillers policiales y otras formas de literatura masiva con pretenciones que van más allá de lo brutalmente efímero) es siempre narrativa clásica y fue escrita antaño. En Star Trek no existe la literatura contemporánea. Es más, en muchas ocasiones vemos que estos libros "de calidad" aún están impresos en papel, con tapa dura, forrados en cuero y con títulos en dorado. Esto es coincidente con la constante referencialidad a las "figuras de autoridad" del pasado que mencioné hace unas páginas. La literatura "seria" tiene un aura de sacralidad tan grande en Star Trek que se ha dejado definitivamente de escribirla y se ha transformado en un objeto a reverenciar..

Los personajes de Star Trek, si bien son especialistas en una rama determinada del conocimiento o el hacer, son expertos en cualquier cosa y tienen la habilidad técnica para resolver cualquier problema que se les presenta, por más novedoso y urgente que sea. Uno nunca ve a una persona torpe o incapaz. Lo más cercano a alguien así son el teniente Barclay (un personaje secundario de TNG que luego reaparece en VOY) y Rom (el hermano de Quark), quienes tienen sus "taras" (Barclay es hipocondríaco, inseguro y miedoso; Rom es demasiado ingenuo y simplón para ser ferengi) pero sus talentos en el área de la ingeniería compensan estas deficiencias. Ambos son los típicos nerds de las películas que demuestran que, pese a ser aparentemente ridículos, si se los deja desarrollarse son miembros valiosos de la sociedad.

No sería nada descabellado suponer que, en la clásica tradición de la serie de bajar línea, esta democracia de talentos esté refiriéndose a la tendencia norteamericana de dividir a la gente en winners y losers (o sea, ganadores y perdedores): en Star Trek no hay losers.

Y por eso en la Federación no hay vicios (o, porque no hay vicios no hay losers). No sólo nadie fuma, se droga o se emborracha sino que incluso les resultan conceptos extraños. Por ejemplo, en el capítulo Symbiosis[101] el "niño maravilla" Wesley Crusher, capaz de comprender al instante la más sofisticada y desconocida tecnología alienígena, no logra entender por qué alguien puede llegar a drogarse[102]. Con respecto a las bebidas alcohólicas, las que se mencionan en las series contienen synthetol, un alcohol sintético que no marea ni emborracha[103], aunque no es de descartar que circulen las versiones reales de las bebidas en forma clandestina. De hecho, en el bar de Quark en DS9 los no-federacionales consumen alcohol en cantidades apreciables, pero, bueno, justamente el bar de Quark es un antro que se opone a todos los valores en los que la Federación cree (por qué, entonces, los miembros de la Flota Estelar - y particularmente los miembros de alto rango y personajes principales - son asiduos concurrentes de este tugurio es un misterio[104], ya que aparentemente existen otros muchos establecimientos de expendio de bebidas y alimentos en la estación).

Vale la pena aclarar que esta temperancia no es tal en TOS, donde el whisky es escocés y emborracha como el que más (en By Any Other Name[105], por ejemplo, Scotty y un extraterrestre consumen alcohol en considerables cantidades hasta quedar inconscientes), pero, justamente, TOS se caracteriza por no ser políticamente correcta según los paradigmas posteriores a los 80, principalmente en lo tocante a las relaciones de género: las mujeres son mostradas a veces como sumisas compañeras, a veces como vampiresas, a veces tontas, a veces inteligentes, pero siempre como objetos sexuales cuyo único fin es la satisfacción masculina. Cuando en un episodio se le pregunta al capitán Kirk si en un mundo progresista las mujeres serían consideradas "simplemente personas", él contesta "Los mundos pueden cambiar, las galaxias pueden desintegrarse, pero una mujer es siempre una mujer"[106]

Pero volvamos por el momento al famoso discurso de Picard, con la respuesta de Ralph Offenhouse, el financista increpado, a los dichos del capitán:

Ralph: Lo entendió todo mal. No tiene que ver con las "posesiones" - tiene que ver con el poder.

Picard: ¿Poder para hacer qué?

Ralph: Para controlar tu vida, tu destino.

Picard: Esa clase de control es una ilusión.

Sería tentador decir que en la Federación la gente ya no tiene el poder de controlar su vida y su destino y de ahí inferir que se trata de un sistema totalitario, pero en realidad la conversación trata sobre el poder monetario y lo que Picard hace es una satanización del dinero (y de la riqueza): Vos creés que tenés el control pero es el dinero quien te controla a vos.

Esto es interesante porque implicaría que cualquier persona o cultura que priorice el dinero está poseída por una fuerza demoníaca. Así se explicaría un poco el maltrato que reciben en la serie los codiciosos ferengi. Afortunadamente para ellos, al parecer el dinero no es un demonio tan poderoso como el que posee a los cardasianos y entonces no merecen que la Federación se digne a combatirlos y sólo se los tome como blanco de burlas y del desprecio generalizado, tratándolos apenas como un peldaño evolutivo entre el animal y los seres inteligentes.


El eje totalizador

Mucha gente, ya sean fans o detractores de Star Trek, coinciden en ver en el sistema económico-político de la Federación una especie de comunismo. De hecho, Michael Wong va mucho más allá y se dedica en su ensayo The economics of Star Trek[107],a probar que la Federación del siglo XXIV es un régimen comunista hecho y derecho, de corte marxista-leninista. Esto lo hace tomando partes del Manifiesto Comunista de Marx y Engels y comparándolas con el sistema económico de la Federación. Si bien tiene una notable desprolijidad metodológica[108] y una excesiva cuota de subjetividad anticomunista, su diagnóstico no deja de ser interesante y encuentra varias coincidencias entre la Federación y el comunismo.

Muchas de estas coincidencias son conjeturales u obedecen a las imprecisiones y los teléfonos descompuestos de los guionistas, y otras son causadas por la constante confusión de Wong entre el Comunismo y la URSS, pero, fuera de esto, uno realmente tiene la impresión de que en la Federación se cumplen bastantes de los puntos que señalan Marx y Engels como objetivos y características de este sistema de gobierno porque, aparentemente:

1.     Se ha abolido la propiedad privada: La tecnolo­gía que alimenta, viste y provee a los ciudadanos (los replicadores) es suministrada por el Estado, así como también parecen pertenecer a éste los medios de producción que mantienen esta sociedad sin necesidades. Como no existe el dinero, es de suponer que las posesiones materiales de los habitantes de la Federación están dadas a modo de préstamo por el estado: se posee el derecho de uso pero no la propiedad del objeto en sí

2.     Los medios de transporte son propiedad del Estado: También esto se cumple en la Federación, ya que sus habitantes civiles se trasladan por el espacio en cruceros de la Federación. Las naves espa­ciales no estatales que se ven en Star Trek pertenecen a especies que están fuera de esta organización.

3.     Los medios de comunicación son propiedad del Estado[109]: El uso del subespacio como medio para enviar mensajes de larga distancia está controlado por la Federación. Aparentemente, las comunicaciones locales también están controladas, ya que en Paradise Lost[110] el gobierno logra imponer un "apagón informativo" durante un intento de golpe de estado, dejando a sus ciudadanos en la ignorancia de lo ocurrido. También hay que señalar que todas las comunicaciones equivalentes a llamadas telefónicas comienzan y terminan con el emblema de la Federación, aún en las de carácter personal.

4.     Se han abolido la religión y la familia: En la Federación no existen las religiones tradicionales, han sido reemplazadas por una filosofía humanística y un cierto sincretismo despojado de toda superstición acerca de algún innominado e irreverenciado principio creador. En cuanto a la abolición de la "familia burguesa" en particular y de la familia en general, no pareciera haber ocurrido en la Federación ni en ningún otra parte del universo trek. Es más, justamente un aspecto criticable de las series es su apego a los valores tradicionales occidentales en este tema: todas las familias que vemos son monogámicas y heterosexuales. Sin embargo, hay que decir que la "familia burguesa" a la que se referían Marx y Engels ha sido bastante abolida en el mundo real y este relajamiento de las costumbres sexuales y sentimentales es reflejado en Star Trek.

5.     Educación exclusivamente estatal: Es de suponer que una sociedad como la Federación, que provee de todas las necesidades a sus habitantes, sea quien tiene el monopolio de la educación, aunque muy bien no sepamos cómo lo implementa, ya que los únicos establecimientos educativos que aparecen en Star Trek son la Academia de la Flota (un colegio militar) y las dos escuelas para los hijos del personal de TNG y DS9, muy cercanas a la promiscuidad etaria que vimos en series como La familia Ingalls. De cualquier manera, no nos olvidemos de la uniformidad cultural que poseen los personajes de Star Trek. Semejante uniformidad seguramente ha de ser producto de una educación monopólica, aún cuando no sea monopólica institucionalmente (es decir, podría ser que no todas las escuelas pertenezcan al Estado, pero el Estado las controla a todas).

6.     El trabajo es compulsivo: Marx y Engels señalan como una de las medidas para aplicar el comunismo la "proclamación del deber general de trabajar". En Star Trek vemos que, aún cuando la Federación satisface las necesidades de sus habitantes, todos trabajan duro y parejo. Como ya dijimos, no hay haraganes en esta sociedad. Es más, al no existir una economía de mercado, todo parecería indicar que trabajan por amor al trabajo. Si nos atenemos a lo que describe el juego de rol de TNG citado a comienzos del capítulo anterior, aparentemente nadie trabaja porque debe y todos eligen libremente su ocupación, pero el hecho de que no veamos a nadie que elija el dolce far niente nos hace pensar que si no existe una compulsión estatal al menos hay un imperativo social y moral con respecto al trabajo.

Aquí Wong deja de cotejar a la Federación con el Manifiesto Comunista y se aboca a encontrar coincidencias entre la Federación y la URSS, ninguna que aporte nada sustancial a su análisis y que no haya sido dicha antes. Este es el mayor problema de todo su análisis, el confundir al comunismo con el stalinismo.

Si ponemos buena voluntad, podríamos suponer que la forma de gobierno que vemos es un estado post-comunista, donde la dictadura del proletariado ha cumplido sus metas, eliminando las clases y el capitalismo y socializando los medios de producción. Pero también lo que vemos es una total ausencia del contenido ideológico que provoca la llegada a este modelo de estado y que sus habitantes viven una vida típicamente burguesa, lo que no deja de ser curioso, ya que todo el proceso revolucionario, la dictadura del proletariado y la abolición de clases derivaría en una sociedad similar contra la que se rebeló originalmente, excepto que ésta no se rige por una economía capitalista.

En las antípodas de Wong, Kelley Ross postula que la Federación es un sistema fascista[111]. No lo hace, afortunadamente, con una extensa demostración como Wong ni cotejando con Mi lucha o Los protocolos de los Sabios de Sión y, mucho menos, forzando lo que se ve en la serie a que encaje en su teoría[112], sino apoyándose en la enorme militarización de la sociedad que se ve en Star Trek (una característica que también señala Wong). Es más, Ross parecería no estar tanto acusando a la Federación de ser un sistema fascista como avisando a los responsables de la serie que, pese a sus buenas intenciones, el sistema de estado que están presentando se parece bastante al nacionalsocialismo: una combinación de la militarización de la sociedad, la subordinación de las actividades económicas privadas a las de la sociedad y el desprecio de los valores y creencias tradicionales[113]. Los dos últimos puntos de su enumeración ya han sido tratados hace algunos pocos párrafos, así que sólo mencionaré el primero, con un ejemplo que es claramente visible en TNG: los miembros de la tripulación viajan con cónyuges e hijos. Probablemente esto surge de la corrección política de esta encarnación de la serie, que trataba de enmendar los aires involuntariamente atropelladores y patoteros de TOS[114], pero, como dice Ross esto se vuelve en su contra, al poner como ordinaria y permanente la vida de personas civiles a bordo de una nave militar. En las primeras temporadas de TNG el plato superior de la Enterprise, donde se supone que están las habitaciones y otras instalaciones no militares, era separado del casco de la nave cuando esta entraba en batalla, para poner a salvo a los civiles; sin embargo este procedimiento (engorroso para la continuidad fílmica de escenas de acción) se dejó rápidamente de lado, dando como resultado que tanto la tripulación militar como la población civil de la Enterprise estaban a merced del fuego enemigo o, como es en el caso de la película First Contact, con la posibilidad de ser asimilados por los borg, incluso los niños, lo que hace a la orden de Picard de disparar contra cualquier borg (sin importar si era ex-miembro o no) ideológicamente mucho más significativa de lo que parece a simple vista. Los borg, como puede leerse en el apéndice B, son una raza de cyborgs sin identidad que aumentan su población asimilando a individuos de otras especies, y que representan todo a lo que la Federación se opone, además que pueden leerse como una alegoría de una secta religiosa, con lo que la orden de Picard (y la crueldad y el sadismo con que asesina a un miembro asimilado de la Enterprise para obtener un componente cibernético borg que le permitiría desbaratar los planes de éstos) podría bien reducirse a "Una vez que te pasaste del otro lado ya no tenés redención". Curiosamente, en otras ocasiones Star Trek nos ha mostrado que la desasimilación del colectivo borg es posible: El mismo Picard es un "borg redimido" y en VOY muchos personajes (los más notorios son Siete de Nueve e Icheb[115], pero también la capitán Janeway, Tuvok y Torres) tuvieron su experiencia de asimilación, sin contar a drones "rebeldes" como Hugh[116], los que salvan a Chakotay en Unity[117] y todos los que habitaban el espacio virtual de la Unimatriz Cero[118], que sin dejar de ser borgs encontraron una vía de escape a la falta de identidad de esta especie.

Aunque Ross no lo menciona, esta "presencia de civiles en el frente de batalla" es mucho más notoria en DS9, por un lado la estación Deep Space 9 es un puerto comercial, con una nutrida población civil, mucha de la cual no pertenece a la Federación ni a Bajor, pero por otro la estación es un importante enclave de la Flota Estelar, con un altísimo valor estratégico durante la Guerra contra el Dominio, sobre la cual pesa siempre la amenaza (muchas veces concretada) de un ataque enemigo. Sin embargo, nunca y mucho menos durante este conflicto vemos que la población civil sea evacuada permanentemente, siempre se vuelve a la "vida normal", como si nada pasara.

Incluso un planeta entero, con poco o ningún interés táctico, está a merced de la venganza personal de un militar que, curiosamente, es el héroe de la serie. Durante un breve periodo de tiempo, la seguridad de la Deep Space 9 estuvo a cargo de un tal Eddington, quien resultó ser un líder maquís. Traicionado en su confianza, Sisko jura atrapar al traidor, búsqueda que se prolonga por varios capítulos y que, vemos, excede ya los límites de lo estrictamente oficial para convertirse en una cruzada personal. En el capítulo For the uniform[119] esta cruzada llega a su punto máximo: En una pulseada con referencias explícitas (además de forzadas y bastante simplificadas) a Los Miserables de Victor Hugo, y como represalia por el bombardeo con armas químicas que los maquís de Eddington efectúan sobre una colonia cardasiana, Sisko hace lo mismo con un planeta simpatizante con los maquís, volviéndolo inhabitable. Si bien en ninguno de los casos hay bajas que lamentar (al parecer las naves de evacuación están siempre listas y los ciudadanos entrenados para estas situaciones) y convenientemente el planeta inhabitable para los cardasianos es habitable para los maquís y viceversa, es interesante el hecho de que por esta acción Sisko no recibe más que una leve reprimenda oficial cuando, por mucho menos, otros personajes han merecido cortes marciales. Pero mucho más interesante es este enroque poblacional porque, justamente, la lucha de los maquís es por sus territorios, con lo que la Federación les está diciendo una vez más que ellos son piezas menores en un juego diplomático-militar en el que los deseos de los individuos y de la sociedad civil no cuentan en lo absoluto[120].

Pero, ¿es la Federación un sistema nazi? A mi entender, no, ya que si bien los tres elementos que señala Ross (la militarización de la sociedad, la subordinación de las actividades económicas privadas a las de la sociedad y el desprecio de los valores y creencias tradicionales) están presentes tanto en el nazismo como en la Federación, hay muchos elementos del nazismo que están ausentes en Star Trek.

Curiosamente, hay un capítulo de TOS que podría simultáneamente apoyar y refutar los conceptos de Wong y Ross: En Patterns of Force[121] los tripulantes de la Enterprise encuentran que un oficial de la Flota Estelar, John Gill, violó la Directiva Primaria e intervino en los asuntos internos de una civilización "primitiva" (es decir, que no conoce el viaje interestelar), modelando su sociedad de manera tal que replicase la Alemania Nazi. ¿Cuál es la razón de esta elección? Porque según Gill, que era un historiador, el Estado Nazi fue el estado más eficiente de todos, lo que falló fue que los dirigentes de la Alemania Nazi eran personas malignas y mentalmente inestables, así que lo que había que hacer era, simplemente, instaurar un Estado Nazi con dirigentes bondadosos y cuerdos[122] y con un Fuhrer (él) que, además, provenía de una civilización evolucionada. Por supuesto, este Nazismo sin nazis falla porque los dirigentes subordinados a Gill se dejan tentar por el Lado Oscuro del Nazismo y la moraleja es que aún las mejores intenciones pueden tener consecuencias nefastas, pero lo más curioso es que, en ningún momento, se pone en duda la afirmación de que el Estado Nazi fue la forma más eficiente de estado.

¿Será entonces la Federación un comunismo y/o un nazismo al que se ha esterilizado de todos sus aspectos negativos? Sí y no. En realidad, la identificación con estos dos totalitarismos es una "traducción" a términos más cotidianos del hecho que, al igual que el nazismo y el comunismo, la Federación es una "versión secularizada" de los movimientos milenaristas cristianos[123].

Como ya dije anteriormente, las religiones judeocristianas, a diferencia de otras religiones anteriores, plantean un único Fin del Mundo y no varios, repetidos a lo largo de ciclos cósmicos. Ya sea con la aparición del Mesías o la segunda venida de Cristo, lo cierto es que se renovarán el Cosmos, el Cielo y la Tierra y habrá abundancia de todo, como en el Jardín del Edén. Pero, previamente a esto habrá grandes calamidades y será el reino del Anticristo, del falso Mesías, donde se subvertirán todos los valores sociales, morales y religiosos, será el Reino del Caos.

Con el afianzamiento de la Iglesia en el mundo romano, esta doctrina apocalíptica fue perdiendo fuerza dentro de las jerarquías cristianas, al fin y al cabo, en cierta manera el viejo mundo había sido destruido y el Reino de Dios ya estaba sobre la Tierra, así que el Fin de los Tiempos vendría literalmente "sabe Dios cuándo". Los movimientos milenaristas que surgen después del siglo XI retoman esta idea de que el Mundo de la Historia está próximo a su fin y que tras el cataclismo se recobrará el Paraíso. Estos movimientos sacudirán a la Iglesia, terminando en el Cisma Protestante.

El comunismo y el nazismo, pese a estar radicalmente secularizados, "anuncian el fin de este mundo y el principio de una era de abundancia y beatitud"[124], que gozarán los elegidos (los proletarios, los arios) tras haber vencido a las huestes del demonio (los burgueses, los judíos).

En Star Trek este mito milenarista también está presente: el fin del siglo XX y casi todo el XXI están plagados de catástrofes, desigualdades y Anticristos, pero tras la llegada de unos Mesías (los vulcanos) comienza una nueva Era, llena de prosperidad y paz. En este caso, los elegidos son las virtudes de la Humanidad y las huestes del demonio son todos sus defectos.

La Federación, al contrario de sus "hermanos", más que un sistema totalitario es un sistema totalizante, no hay nada de la vida de sus integrantes que ocurra fuera de ella, ser un ciudadano de la Federación es un trabajo de 24 horas al día los 7 días de la semana. Y todo aquél o aquello que no pertenezca a la Federación tampoco está afuera de ella, más bien no está adentro, pero lo va a estar, tarde o temprano. La Federación es, para seguir utilizando la acepción religiosa del mito, el Eje del Mundo

Este simbolismo del "centro" está presente en casi todas las culturas humanas[125]: el Axis Mundi es donde Cielo, Tierra e Infierno se unen y siempre es un lugar sagrado: La Meca, Jerusalén, el monte Olimpo, el Calvario, el Edén, el mismo Vaticano, todos están ubicados y son el Ombligo del Mundo, el Centro de todo. Pero también es el Eje del Mundo el poste que sostienen el techo de una choza, la piedra angular de una casa, o cualquier otra cosa que por sus cualidades remita al Acto Primordial arquetípico de poner orden al caos[126].

La Federación tiene su Axis Mundi en San Francisco, pero también dondequiera que haya una nave de la Federación allí está la Totalidad de la Federación y, lo más importante, establece un Centro alrededor del cual gira todo lo que no pertenece a la Federación. Casi todos los episodios de VOY dan prueba de esto, la sola presencia de una nave perdida en un parte desconocida de la galaxia des- y re-estructura las relaciones de las especies habitantes del sector y atrae todas las miradas: El viaje de la Voyager inflige en el cuadrante Delta una herida que no se cierra.

La Voyager realiza en tres niveles simultáneos el acto arquetípico de poner Orden en el Caos: Busca regresar "a casa", realiza estudios científicos-exploratorios en el desconocido cuadrante Delta y predica los altos valores morales de la Federación en una región salvaje y anómala.

Este establecimiento del Centro también ocurre en DS9: como ya dije, la estación no es propiedad de la Federación pero la mera presencia de fuerzas de la Flota Estelar la convierte en parte de ella, impregnándola con su cultura, sus modos de hacer y su forma de ver el mundo. Sólo pareciera detenerse ante la religión bajoriana, pero lo hace más como una concesión negociada en aras de las buenas relaciones diplomáticas que como un acto de convicción. Incluso esta no-intromisión en los asuntos religiosos bajorianos no es tal, ya que Benjamin Sisko es, simultáneamente, la máxima autoridad de la Federación en Deep Space 9 y el Emisario de los dioses bajorianos, y no vacila en utilizar el poder que cada una de estas posiciones le dan, incluso para satisfacer un capricho personal, como se ve en el capítulo The Reckoning[127] de la sexta temporada, cuando se lleva a la estación una antigua estela religiosa encontrada en un sitio arqueológico sólo porque quiere ser él quien traduzca la profecía sobre el Emisario (sobre él mismo) que está inscripta en la estela, a pesar de la oposición del gobierno bajoriano y de la Federación. En descargo de Sisko habría que señalar que sus acciones estaban motivadas por los insondables designios de los Profetas, pero esto no quita que hiciese uso de su doble autoridad para obtener esta reliquia.


La frontera final

Los mitos milenaristas y los mitos del retorno a los orígenes son demasiado solidarios entre sí, casi al punto de casi ser sinónimos. Al ser la Federación una sociedad utópica de corte milenarista, es bastante obvio que en Star Trek sean muy fuertes las miradas hacia los orígenes. Ya mencioné algunas de estas miradas, incluso algunas de ellas bastante autoreferenciales, en el capítulo Los dos aspectos del mito.

La mirada hacia el pasado es fundamental en toda la literatura norteamericana. El pasado es una cuestión de identidad. Como señala Franco LaPolla[128], esto no pareciera ser privativo de ese país, pero mientras un europeo encuentra su identidad en el pasado, un norteamericano la busca. "El pasado en Norteamérica nunca es una memoria sino una búsqueda. Es un pozo oscuro y nadie sabe qué es lo que va a revelar cuando se lo enfrente" dice LaPolla y un poco más adelante agrega que "las mismísimas raíces del país coinciden con el proyecto de fundar una especie de Edén en el mundo (el Nuevo Mundo), realizando la perfección moral, religiosa y social. Es por esto que el mito de la Edad de Oro en Norteamérica no es sólo un laudatio temporis acti (una celebración del pasado) sino una trama mitopoiética".

Estas raíces fundadoras a las que se refiere LaPolla son las colonias de Plymouth, fundadas por los separatistas religiosos que se establecieron en el continente americano en 1620 con la esperanza de poder practicar su religión libremente. Esto, que es un hecho histórico con personas de carne y hueso, ya de por sí tiene una estatura mítica en la cultura popular norteamericana y su relato es legendario, con un día litúrgico (el Día de Acción de Gracias) en el que este mito es recreado y recordado. Poco importa lo que realmente ocurrió con estos colonos, cómo se sucedieron realmente sus días, lo cierto es que la leyenda sobre ellos marca muy fuertemente el imaginario norteamericano, tanto que este mismo mito se vuelve a producir históricamente, se encarna, durante la conquista del Oeste, para luego convertirse nuevamente en mito. La idea de una comunidad de colonos que lucha unida contra la frontera salvaje que hay que dominar para ejercer la libertad y otros ideales perdidos en la decadente cultura urbana vuelve a reaparecer en el relato de este hecho histórico (como bien puede verse en series como La familia Ingalls, Bonanza y la que Star Trek toma como modelo, Caravana). "El Western se caracteriza por el uso frecuente de oposiciones, que funcionan como los cimientos sobre los que el relato se construye. Algunas de las oposiciones más comunes son granja vs. páramo, lo civilizado vs. lo salvaje, cowboy vs. indio, el mundo del hombre vs. el mundo de la mujer, ámbito doméstico (seguridad) vs. páramo (peligro), y en un nivel más general Bien vs. Mal, Naturaleza vs. Cultura"[129]

Todos estos elementos están más que presentes en Star Trek, mutados para encajar dentro de los códigos de la ciencia ficción[130]. El espacio es la frontera final, tal como nos advierten las introducciones a TOS y TNG. La relación de los diferentes capitanes y sus tripulaciones con esta frontera varían (Kirk busca expandirla y llevarla "más allá", Picard se ocupa de tranquilizarla, Sisko de defenderla, Janeway de cruzarla hacia "territorio seguro"[131] y Archer de comenzar a trazarla), pero en todas es la fuente de dónde surgen los conflictos que ponen al relato en movimiento, en todas se plantea la oposición Federación vs. Frontera.

Y si hay algo muy notable en todos los discursos de Star Trek es que la gran mayoría de los asentamientos (humanos y no humanos) son denominados colonias y sus habitantes, por supuesto, colonos. Pocas son las veces que vemos ciudades (y de esas pocas, la gran mayoría son más bien similares a centros administrativos palaciegos de aire oriental que a concentraciones urbanas con multitudes viviendo en ellas), la civilización se manifiesta en Star Trek en forma acotada y concentrada, en aldeas y pueblos en los cuales todos sus habitantes se conocen, caminan lentamente y conversan amigablemente, sin tráfico ni ruido en las pulcras calles sin veredas. Todas estas aldeas tienen una plaza central donde la comunidad se reúne, donde funciona el mercado de frutos, donde está el pozo de agua, donde se producen debates y discursos, donde se efectúan las representaciones artísticas, culturales y rituales[132]. Esto no quiere decir que el ruido, la muchedumbre y la suciedad estén ausentes en Star Trek, pero sólo lo están en ámbitos non sanctos, donde la moral es virtualmente inexistente, donde sólo los duros sobreviven. Son estaciones espaciales al borde de nebulosas mal cartografiadas, enclaves mineros en asteroides perdidos, lugares librados a la buena de Dios.

Creo que todos hemos visto suficientes westerns como para darnos cuenta de la similitud entre estos pueblos y los que se presentan en las películas y series de este género. Pero la similitud que tiene las aldeas "buenas" de Star Trek con la representación que el cine y la televisión norteamericana hacen de las colonias puritanas es aún más notoria, al fin y al cabo incluso en el idílico Walnut Grove de los Ingalls había lugar para el disenso y el deseo de "escapar" de la vida pueblerina hacia lugares más urbanizados. En cambio, tanto en las colonias puritanas como en las colonias trek no hay otro lugar adonde ir, ya que fuera de ellas no hay nada, excepto lo salvaje, lo desconocido, lo peligroso.

Las colonias puritanas eran sociedades jerárquicas e ideológicamente homogéneas. Juha Arola[133] señala que es una organización social similar a la de la tripulación de una nave. Yo agregaría que ésta es la organización social que presentan todas las civilizaciones en Star Trek. Variarán los matices y la complejidad, pero todas las sociedades trek son fuertemente piramidales, con un líder supremo y un consejo de notables en los que se concentran los poderes políticos (legislativo, ejecutivo y judicial) y, ocasionalmente, los religiosos. Nunca hay una crítica real hacia el sistema en sí: cualquier despotismo o injusticia del poder es producto de la maldad de las personas que detentaban ese poder, pero nunca de la estructura que sustentaba ese poder. Nuevamente, podemos decir lo que decía Gill en el episodio de TOS, que lo que falló en el Estado Nazi fue que sus líderes estaban locos y poseídos por el Mal, no que fuese un sistema político "malo".

Y, aparte de jerárquicas, las sociedades trek son altamente homogéneas. Esto no quiere decir que no exista el disenso, sólo que el disenso no es revolucionario sino reformista, no quiere "patear el tablero" sino "reacomo­dar las piezas y racionalizar las reglas de juego". Que generalmente este disenso esté encarnado en un individuo y no en el cuerpo social es también notable y coincidente con uno de los grandes mitos de la Modernidad: El científico solitario e iluminado que se enfrenta con las armas de la Razón contra las fuerzas cohesionadas del Dogma. Repetidas veces se re-escenifica en Star Trek el sentido mítico del Eppur si muove de Galileo Galilei, podrán callarme a mí, obligarme a abjurar de mis creencias, pero la Verdad está allá afuera y tarde o temprano van a tener que aceptarla.

Incluso los maquís o la resistencia bajoriana no son revolucionarios, sino rebeldes. Ambos movimientos se rebelan contra una situación injusta (la ocupación cardasiana) y luchan por restablecer un status quo previo, ninguno busca el cambio, una vez logrado su objetivo de restaurar el equilibrio se aplacan y vuelven al confor­mismo típico de las sociedades trek. En el caso de los maquís que aparecen en VOY es evidente esta "pacifica­ción": al estar lejos del objeto de su rebeldía, bajan las armas, se asimilan a la Federación y se unen a un objetivo común con los tripulantes pertenecientes a la Flota Estelar.

Valerie Fulton[134] señala que "En todas los presupuestos ideológicos que Star Trek: The Next Generation y sus televidentes norteamericanos comparten, predomina una compleja y contradictoria noción del individualismo. Tal como somos incentivados a ser ‘nosotros mismos" y al mismo tiempo somos bombardeados por estímulos que afianzan las formas dominantes del deseo mimético, tal como somos entrenados para creer que ‘todo el mundo ha sido creado igual" mientras que al mismo tiempo se nos pide que compitamos en una economía que rutinariamente discrimina a las mujeres y las minorías, de la misma manera Star Trek plantea la posición de que el individualismo es a la vez deseable e improbable. (...) Por un lado, el programa predica el logro personal y la autodeterminación, dos características individualistas necesarias para el ascenso en los rangos de la Federación. El capitán Picard, por ejemplo, ha adquirido su status dominante precisamente porque él está dispuesto a correr riesgos y a trabajar fuera de los parámetros estrictos de la ley. Es importante notar, sin embargo, que la autonomía de Picard es contingente con un compromiso ideológico con y un entendimiento ideal del status quo tan fuerte que incluso su insubordinación constituye obediencia a las metas y principios supremos de la Federación [135]; al poseer la más alta posición de poder, Picard se vuelve sinónimo tanto del poder como de sus agencias. En contraste, el individuo de ideas radicales invariablemente aparece como una amenaza tanto para las operaciones de la nave como para los esfuerzos cooperativos del Comando de la Flota Estelar. En muchos episodios muestran que los miembros individuales de la tripulación que han sucumbido a la influencia invasiva de alguna cultura o identidad alienígena deben ser subyugados, puestos nuevamente en la línea; más aún, dada la extensión en la que la cultura de la Federación es presentada como un ejemplo del más avanzado estadío en una estricta progresión teleológica, los individuos que evidencian tendencias revolucionarias o renegadas habitualmente son asociados con el pasado".

 

Otro elemento que se relaciona con el mito de la frontera[136] es la notable habilidad técnica de los personajes que mencioné hace algunas páginas. Los pioneros y colonizadores, al avanzar a territorios desconocidos, se encontraban con situaciones desconocidas que debían solucionar creativamente, improvisando con los elementos que tenían a mano, para poder sobrevivir.

Lo mismo ocurre con los personajes de Star Trek. En virtualmente todos los capítulos en los treinta años de la serie se repite el recurso narrativo de presentar una coyuntura imprevista que compromete o amenaza la seguridad de la tripulación o la población de algún planeta. Los personajes principales realizan un brainstorming (a veces improvisado, a veces más formal) y encuentran la solución, la cual implica reconfigurar[137] algún sistema existente, redireccionar energía destinada para otro fin, modificar vieja tecnología para crear nueva o, incluso, intentar ideas descabelladas (como en el episodio Learning Curve de VOY, en el cual, frente a la presencia de cuerpos extraños en los circuitos bioneurales de la nave, a la ingeniera B"Elanna Torres se le ocurre aumentar la temperatura para provocarle una "fiebre" a la Voyager y eliminar a los "virus" que la infectan).

Star Trek nos dice que no existen problemas que no puedan ser resueltos si se utilizan correctamente los poderes del razonamiento humano. Más de una vez Kirk sostiene que frente a dos alternativas opuestas siempre hay una tercera vía y frecuentemente está en sus manos encontrar esta vía[138].


The Federation Way

Por supuesto, la existencia de una frontera implica la existencia del deseo de cruzarla y de la necesidad de impedir que otros sientan el mismo deseo. El espacio de la Federación está constantemente patrullado por naves de la Flota Estelar y, como vimos, aparentemente todo el tráfico interestelar está controlado por el Estado. Esta fuerte presencia estatal-militar resulta bastante contradictoria con la condición democrática y pacifista que profesaría la sociedad, y más sabiendo que esta presencia está dada por naves fuertemente armadas y con instrumentos sensores capaces de detectar desde grandes distancias no sólo la cantidad de formas de vida (léase, individuos) que pueblan un planeta sino identificarlas a cada uno por separado e, incluso, como se ve en el episodio Bloodlines de TNG[139], de transportar sin previo aviso a un individuo desde el planeta hacia la nave, por razones que este individuo desconoce y no comparte totalmente[140].

Semejante poder de control y vigilancia unido a la convicción de pertenecer a una sociedad evolucionada produce una fuerte compulsión a intervenir en asuntos ajenos: si uno se sabe ubicado en el lugar de lo correcto y tiene la capacidad de erradicar lo incorrecto, no tiene más remedio que tomar cartas en el asunto. Para prevenir esto, la Flota Estelar tiene la Directiva Primaria, un principio de no intervención cuya violación es castigada severamente. Sin embargo, son muchas las ocasiones en las que este principio es violado (y casi nunca castigado) debido a que siempre hay razones de mayor peso que obligan al protagonista a pasar por encima de la ley[141]. ¿Cómo no intervenir ante la existencia de un gobierno dictatorial que oprime a los habitantes de un planeta no-federacional? ¿Cómo no rescatar a miembros de la Federación que se encuentran atrapados en mundos menos civilizados? ¿Cómo no hacer algo cuando vemos una situación contraria a lo que nosotros creemos que es correcto?

Sí, quien lea en esto ecos de la política exterior norteamericana no se equivoca. La identificación entre la Federación y los EE.UU. es bastante fuerte a lo largo de toda la existencia de Star Trek y sus posiciones varían coincidentemente con las del Departamento de Estado Norteamericano[142].

TOS, por ser de todas la más políticamente incorrecta, es la más políticamente explícita. El triangular conflicto que se daba entre los EE.UU., la U.R.S.S. y China durante la guerra Fría se ve reflejado en el que se da entre la Federación, el Imperio Klingon y los Romulanos, no tanto porque los Klingon tuvieran un gobierno soviético y los Romulanos uno maoísta, sino por el sólo hecho de ser antagónicos a la Federación, y como la Federación se identifica con EE.UU., evidentemente sus enemigos son los enemigos de EE.UU. Y, al igual que China y la U.R.S.S., los Romulanos y los Klingons fueron aliados en un comienzo para luego enemistarse entre sí.

Incluso un accidente industrial (la explosión de una planta de armamentos en la luna de Praxis) actúa de detonante para que el Imperio Klingon firme la paz con la Federación[143] de la misma manera de que podría decirse que la explosión de Tchernobyl precipitó la caída de la U.R.S.S. y la apertura de las relaciones diplomáticas con EE.UU.

Incluso la guerra de Vietnam es "metaforizada" en el episodio A private little war[144], escrito por el mismo Roddenberry. Aquí, en un planeta tecnológicamente subdesarrollado la tripulación de la Enterprise se ve enredada en lo que aparentemente aparece como una disputa doméstica entre dos bandos locales, pero posteriores investigaciones revelan que uno de los bandos ha estado recibiendo armamento sofisticado por parte de los Klingons. Kirk decide intervenir, entregándole armamento al bando contrario (en el que se encuentra un viejo amigo del capitán). Kirk justifica su accionar diciendo que "es la única manera en que ambos bandos sobrevivirán. Tenemos que hacerlo" e, implícitamente, justifica la intervención americana en Vietnam, aunque luego agrega un toque de ambigüedad y duda sobre si su decisión fue éticamente correcta (se refiere a las 100 armas que entrega como "cien serpientes para el Jardín del Edén").

Una especie de condena a las hostilidades EE.UU.- U.R.S.S. se hace en The Omega Glory[145], quizás uno de los peores episodios de toda Star Trek. El argumento es confuso y errático y parece un collage de ideas que habían quedado en el tintero[146], pero entre todo este caos nos presenta un planeta en el que se enfrentan dos bandos, los Kohms (de aspecto francamente mongol) y los barbáricos Yangs (rubios y musculosos). Casi finalizando el episodio descubrimos que este planeta es "gemelo" de la Tierra, que los nombres de ambos bandos son deformaciones de Comunistas y Yanquis y que su historia siguió un curso paralelo a la nuestra, salvo que aquí los enemigos decidieron pasar a las hostilidades abiertas y lo que ahora estaban presenciando eran los sobrevivientes de ese conflicto que arrasó al planeta. La frutilla a la torta se la pone el hecho de que los Yangs tienen en su santuario una raída bandera norteamericana y un pergamino con la constitución, lo que da motivo a un extenso y altisonante discurso de Kirk llamando a la paz pero desde el más bajo sentimiento patriotero.

El mensaje de este episodio es particularmente confuso pero es coherente con lo que señala Daniel Zimmel[147], que "Star Trek nunca cuestiona estas egoístas actitudes norteamericanas (...) la mayoría de los episodios están diseñados para darle a la tripulación la habilidad de juzgar una situación dada con sus valores norteamericanos - y si éstos no son adecuados [a las condiciones imperantes], lo correcto sería cambiar las condiciones porque así será ‘mejor" para lograr el ‘Bien" supremo". En muchas ocasiones Kirk interviene y pone fin a una situación que se opone a los valores federacionales sólo porque se opone a los valores federacionales, no porque represente un peligro para su tripulación o para los habitantes del planeta en cuestión, como si dijera "en el nombre de mi moral ésta es la acción correcta"[148].

Hay una auténtica "frontera final" que la Federación no cruza, y es la que separa lo correcto de lo incorrecto. Siempre se encuentra en el lugar de lo correcto, sin importar lo relativo de este término.

El imperativo de "lograr el Bien supremo" a toda costa lleva a Sisko en In the Pale Moonlight[149] (uno de los mejores capítulos de todo Star Trek) a realizar una serie de acciones que van en contra de sus principios. En su discurso final[150], Sisko dice:

"Así que mentí, engañé, soborné a hombres para cubrir los crímenes de otros.

Soy cómplice de asesinato, pero lo más grave de todo esto es... que puedo vivir con ello... y si tuviera que hacerlo todo otra vez, lo haría... Garak tenía razón sobre una cosa: una conciencia culpable es un precio bajo que pagar por la seguridad del Cuadrante Alfa... así que aprenderé... a vivir con ello.

Porque puedo vivir con ello.

¡Viviré con ello!

Computadora... borre esta bitácora personal."

Reemplácese en la cínica opinión de Garak las palabras "Cuadrante Alfa" por "Norteamérica", "Democracia" o "Mundo Libre" y se tendrá la justificación de todas las intervenciones armadas estadounidenses. Una conciencia culpable es un precio bajo que pagar por eliminar a Hussein, Bin Laden o quién sea, y si esto implica mentir, engañar, sobornar y asesinar a civiles inocentes, el pueblo norteamericano aprenderá a vivir con ello. Porque pueden vivir con ello y lo han demostrado a lo largo de medio siglo XX y lo que va de éste.

 

La película Insurrection merecería un análisis sólo para ella, debido a su alto contenido ideológico y sus contradicciones con muchas declaraciones y frases hechas de la cultura trek (como la máxima vulcana de que "la necesidad de la mayoría vale más que la de la minoría"[151]). Para los alcances de este trabajo, basta con saber que existe un planeta dentro del espacio de la Federación pero no perteneciente a ésta que posee una especie de "fuente de la juventud" en los anillos que lo rodea. Los habitantes de este planeta, los Ba"ku, son inmortales y viven en una sociedad idílica y pastoral[152]. La materia que constituye estos anillos podría curar una enfermedad degenerativa que azota a otra especie, los So"na, así como duplicar la expectativa de vida del resto de las especies. Pero para explotar esta panacea los Ba"ku deberán ser reubicados, con la consecuencia de que perderán la inmortalidad y la juventud eterna (serán expulsados del Paraíso, por leerlo mitológicamente). Picard y los suyos toman partido a favor de estos pobladores (quienes, como señala Michael Wong, son todos de raza blanca[153]).

Más allá del conflicto ético y todas las contradicciones con el resto del corpus trek, lo interesante es que se plantea como un hecho indiscutido el que todo planeta que se encuentra dentro de lo que arbitrariamente se denomina "espacio de la Federación" es propiedad de la misma y está sujeto a sus leyes, aún cuando los habitantes de dicho planeta y la Federación desconozcan mutuamente la existencia del otro.

Los sucesivos tratados entre las grandes potencias espaciales (Federación, Imperio Klingon, Romulus, Cardasia) delimitaron fronteras arbitrarias dentro del cuadrante Alfa, adjudicándose unilateralmente para cada uno de ellos todo lo que se encuentra incluido dentro de estos límites. Esta es una situación muy similar al reparto imperialista del África, con naciones europeas reclamando como propios territorios que no sólo aún no han explorado sino que tampoco se han tomado el trabajo de conquistar.

También la meta exploratoria que mueve a las naves de la Federación (buscar nuevas formas de vidas y nuevas civilizaciones e ir temerariamente donde nadie ha ido antes) es coincidente con la misma ideología imperialista que llevó a denominar "vírgenes", "inexplorados" o "desiertos" (por ejemplificar con nuestra Patagonia) a territorios habitados por culturas no occidentales, ya que no puede haber "civilizaciones" en "donde nadie ha ido antes" (pero sí en "donde nosotros aún no hemos ido") y mucho menos ser clasificadas como "nuevas" (es decir, puestas en existencia) sólo por el hecho de que la cultura "exploradora" no las conocía.

Sería interesante leer en el alineamiento de Picard con los Ba"ku una lucha anti-imperialista. Sin embargo no es así: el apoyo de Picard se debe al monomito americano que mencioné en el capítulo Los dos aspectos del mito: la idílica comunidad amenazada por los intereses egoístas de un poderoso grupo del exterior y el héroe anónimo que llega también del exterior para salvarlos.

Esta convención hace que Picard luche por los derechos de los Ba"ku. Bien podría hacer lo contrario también, por supuesto, si el guión así lo exigiera: Picard se pondría, en este caso, de parte de los agonizantes So"na contra los avariciosos y retrógrados Ba"ku, que retienen para sí un elemento que podría traer enormes beneficios a la salud de todo el cuadrante Alfa. El resultado de esta película hipotética sería el mismo: el héroe estaría en lo correcto y sus rivales en lo incorrecto. Y, más aún, están en lo incorrecto con maldad y alevosía.

Si bien esta "maldad a conciencia" estaba latente desde el comienzo de Star Trek es a partir de la época Berman que se hace evidente y virtualmente una constante: quienes están cometiendo un error, quienes están parados en el lugar de lo incorrecto, lo hacen con conocimiento de causa y con intencionalidad. Difícilmente veremos que una especie este dañando u oprimiendo a otra accidentalmente, siempre es a propósito y con un fin egoísta.

Siendo Star Trek la serie que, justamente, rompió con la tradición de que el extraterrestre (el Otro) fuera maligno, esto no deja de ser llamativo. Ya no es el conflicto Mi Bien vs. Tu No-Tan-Bien como se veía en TOS y TNG sino la básica y maniqueísta lucha del Bien vs el Mal. Lo más curioso de este cambio es que se produce a partir de la época en la que se le quiere inyectar más realismo a Star Trek y romper con la estilizada utopía de Roddenberry agregando conflictos políticos sucios y las muy publicitadas "tonalidades de gris" de DS9.

El resultado de este cambio es que vemos que en la Federación cada vez importa menos la moral humanista y más la eficiencia militar y estratégica[154] que les permita seguir siendo "la reserva moral de la Galaxia", el espejo en el cual las otras especies miran su futuro evolutivo.


Los unos y los otros

La imposición de los valores norteamericanos en Star Trek no siempre es explícita y evidente. Como dice Barthes, el mito es un habla despolitizada no porque niega las cosas sino porque al hablar de ellas las purifica y las vuelve inocentes.

Esto se nota particularmente en la manera en que se presentan las otras especies. A diferencia de los humanos, cuya homogeneidad es producto de la fusión de las diversas culturas[155], los extraterrestres pertenecen a sociedades monoculturales, sin fisuras y bastante simples. Las tradiciones klingon son idénticas para todos los miembros de esa especie, sin importar su lugar de nacimiento ni la historia previa a la existencia de la homogeneidad. Toda cultura alienígena es hegemónica, única y difícilmente modificable. Evidentemente, se podría adjudicar estas características a la pereza creativa de los creadores de Star Trek, que no se han tomado el trabajo de crear diferencias culturales intraespecie ni tampoco de complejizar la cultura hegemónica, pero también podría leerse que, siendo la Humanidad (que no es toda la Federación pero virtualmente funciona como sinónimo) equivalente a los EE.UU., las restantes especies equivalen a los diferentes países de nuestro mundo.

El habla norteamericana, para evitar denominaciones sospechadas de racismo, ha creado términos políticamente correctos para referirse a todos aquellos que no son blancos, anglosajones y protestantes (WASP). Así uno escucha términos como afro-americano o asiático-americano o latino-americano (con la partícula "americano" refiriéndose a EE.UU. y no a todo el continente, claro está). A mi entender (y Michael Wong[156] coincide conmigo) estos términos son aún más racistas que las crudas palabras que reemplazan, ya que resaltan las diferencias, en vez de ocultarlas, implicando que el denominado es alguien importado, que ha sido recientemente transplantado y que no es parte de la cultura local, sin importar que su familia esté desde hace varias generaciones en territorio estadounidense.

Wong dice, con conocimiento de causa ya que es de ascendencia china, que hablar de algo llamado "cultura asiática" implica que "1) Todos los descendientes de inmigrantes asiáticos actúan igual y 2) La gente de ascendencia asiática tiene diferentes valores que los que ‘nosotros" tenemos". Lo mismo vale para nuestro caso, con el agravante de que la denominación "Latinoamérica" incluye también a todos los territorios francófonos del continente. Es decir, un nativo del Quebec es tan "latino" como el que más y, sin embargo, sería absolutamente absurdo considerarlo parte de la cultura latina. Y aún cuando corrijamos por las más acertadas "Iberoamérica" o "Hispanoamérica", considerar que semejante extensión de territorio pueda ser un bloque monolítico de identidad es una simplificación muy grosera.

Lo cierto es que este racismo encubierto como respeto a la diversidad cultural está presente en Star Trek a partir de TNG en el férreo monoculturalismo de las especies. Y la manifestación más grosera del mismo está dada en los personajes mestizos. B"Elanna Torres, por ejemplo, se debate constantemente entre su mitad klingon y su mitad humana a pesar de haber sido criada sólo por su padre (humano). Implícitamente se está diciendo que la cultura es genética y que todos los mestizos se debaten "entre dos mundos irreconciliables" (Wong lee aquí la implicación "los hijos de matrimonios interraciales son inadaptados sociales", una interpretación quizás demasiado excesiva para mi gusto pero dado que él se encuentra más "cercano" a la mentalidad racista norteamericana le concedo el beneficio de la duda[157]).

Más aún, en el episodio Lineage[158], varias veces se refieren tanto a B"Elanna como a la hija que espera con el humano Tom Paris como klingon si bien respectivamente tienen mitad y un cuarto de "sangre" de esa especie. Esto es coincidente con la concepción de "raza" que se tiene en EE.UU., en la que no importa lo que determinarían los genes sino en cómo los padres eran clasificados racialmente[159]. Así, el hijo de un blanco y un negro es considerado negro, produciéndose el fenómeno de "blancos" que socialmente son considerados "negros"[160].

Este es uno de los tantos ejemplos de los fallidos de carácter mítico de Star Trek: "cae por su propio peso" que una mestiza de humano y klingon es también klingon, así como la hija que ella tenga con un humano.

De la misma manera, uno no puede dejar de ver que, pese a que se nos hace creer que el color de piel de Sisko y Tuvok es irrelevante en la avanzada sociedad del siglo XXIV, ambos han estado casados con mujeres negras. Esto, a mi entender, no es una declaración consciente de que "los matrimonios interraciales son malos" (justamente, cuando los guionistas son conscientes de este tópico dicen que es "bueno", como lo demuestra el matrimonio irlandés-japonés de Miles y Keiko O"Brien) pero sí una operación inconsciente y barthesianamente mítica de que es obvio que un varón negro preferirá a una mujer negra como pareja.

Especialmente en DS9, pero también en VOY (y un poco en TNG) vemos que personajes principales o recurrentes, que en realidad son extranjeros (es decir, que no pertenecen a la Federación) se van enfederacionalizando con el correr de los episodios. Quizás el ejemplo más burdo y evidente es Nog, el adolescente ferengi amigo de Jake Sisko. En el comienzo de la serie este personaje es grosero, tramposo, patotero, un proyecto de delincuente y, por supuesto, una mala influencia para Jake (tanto que su padre le prohibe juntarse con él, pero como la moraleja del capítulo era "Hay que respetar las diferencias culturales, por mucho que no se ajusten a nuestros valores", al final Ben Sisko descubre que está equivocado y le permite a su hijo tener un amigo ferengi). Promediando la serie, Nog no sólo se transforma en el primer ferengi en ingresar en la Flota Estelar sino, además, se vuelve un cadete modelo demasiado obsecuente y una persona más federacional que su amigo Jake. En el episodio Valiant[161], por ejemplo, en el que un grupo de cadetes de elite pecan de hubris durante la guerra con el Dominio, es curioso ver a Jake jugar el rol del observador externo y escéptico y a Nog el del fanático convencido.

La explicación más común de los fans a estas asimilaciones es que Nog (o Rom, Quark, Worf, Neelix, etc.) han estado mucho más tiempo en contacto con la Federación que sus congéneres y por eso se le han pegado los valores federacionales. Como lo contrario no ocurre, ni a Jake ni a ningún humano de Deep Space 9 se le pegan los valores ferengis, por ejemplo, esto no deja de ser significativo. Evidentemente, en Star Trek el intercambio cultural sólo puede ser unidireccional y más que tener tolerancia y respeto hacia las diferencias lo que se tiene es paciencia, que tarde o temprano estos salvajes van a entrar en razones y van a civilizarse como nosotros

Curiosamente, el enemigo irredimible de la Federación (la colectividad Borg) también tiene un intercambio cultural unidireccional frente a otras especies, pero de sentido inverso, ya que toda su cultura es producto de la sumatoria de las de las especies que van asimilando. Pero, ya sea por coerción o por exclusión, el resultado es el mismo: sólo podés integrarte si te volvés parte de nosotros, y nosotros jamás vamos a ser parte de ustedes.

Al respecto de este fenómeno de asimilación Federacional, Valerie Fulton señala que "sin importar la raza de un oficial cualquiera de la Flota Estelar, el éxito de ese oficial como miembro de la Federación es contingente a cuán cercanas son sus acciones a los ideales específicamente humanos del trabajo duro, lealtad y compasión; los aliens[162], por otro lado, son aquellos que no someten voluntariamente sus impulsos culturales al modelo dominante. Para el televidente norteamericano éste debe de ser un concepto familiar, dado que es directamente análogo a la creencia común de que la gente marginal debe de ser aceptada sólo en la medida de que ellos asimilen las nociones culturales y morales de la clase media blanca . El disenso entre los oficiales de la Flota Estelar, cuando ocurre, no es por lo tanto un efecto de una mala política Federacional sino más bien una intrusión encubierta del exterior que conspira para hacer del personal de la Federación un otro - un pensamiento muy similar al que sostiene que el aumento en la criminalidad suburbana no es un resultado de las discriminatorias políticas económicas norteamericanas sino de la inmigración de minorías étnicas en vecindarios predominantemente blancos. De la misma manera, los aliens que sirven como miembros del Comando de la Flota Estelar deben continuamente probar su lealtad a la Federación, usualmente en confrontaciones con sus culturas nativas que han sido diseñadas para reconfirmar la posición ideológica superior que han adoptado"[163].


Aterrizaje

En un sketch de Saturday Night Live de 1986, William Shatner increpa a un grupo de trekkies con unas palabras que se volvieron un clásico y de mención casi obligatoria en todos los que emprendemos una mirada crítica de la serie: "it's just a TV show! - ¡Es sólo un show televisivo!"

Pero Star Trek no es "sólo un show televisivo" y nunca quiso ser sólo eso. Para empezar porque fue la irrupción de la ciencia ficción adulta al medio audiovisual y, para los parámetros de la época, una serie de vanguardia que testeaba los límites de lo que podía hacerse y decirse por TV.

TOS fue una serie progresista, leyéndose este adjetivo tanto como progre como creyente en el progreso. Lo que uno veía en el puente de la Enterprise (y en los logros sociales de la Federación) era la realización de las esperanzas de Imagine de John Lennon (aún cuando esta canción sea cronológicamente posterior a la serie) y que una mujer y, encima, negra (la teniente Uhura) fuera un personaje principal, que ocupara una posición privilegiada en el puente y que no representara un papel estereotipado (sirvienta o ama de casa) era un logro que quizás desde nuestra perspectiva cronológica y geográfica no podemos apreciar en toda su magnitud[164].

Pero, además, su mensaje positivo y esperanzador, de una humanidad evolucionada y viviendo en paz tras haber superado sus rencillas y demonios internos, cayó en el terreno fértil de las turbulentas e idealistas décadas de los 60 y 70. Star Trek nos decía que el cambio era posible, que existía una utopía realizable.

Y Star Trek decía todo esto con un lenguaje mítico, que interpelaba a nuestro bagaje colectivo. Los episodios pilotos de las cuatro primeras series trek escenifican el triunfo de la autosuficiencia humana frente a seres superiores, divinos o semidivinos[165]. Ya sea el capitán Pike frente a los talosianos, Picard contra Q, Sisko contra los Profetas o Janeway frente al Proveedor, en todos estos casos la Humanidad es juzgada o puesta a prueba y es el deber de los capitanes (de los héroes) demostrar el valor de la misma. Star Trek siempre comienza diciendo que el Hombre Moderno vence a los Dioses y que éstos son seres vanos y defectuosos.

Star Trek está cargado de simbología mítica, desde la más arcaica (el establecimiento del Centro, la Edad de Oro) hasta la más moderna (la Frontera). Y su atractivo reside justamente en esto, en el hacer digeribles mensajes actuales al pasarlo por el tamiz de lo legendario.

Por otro lado, se da una re-mitificación de la serie, originándose el mito de que Star Trek sólo transmite mensajes positivos. Los méritos progresistas de TOS le dieron carta blanca a los tropezones conservadores de TNG y naturalizaron el cinismo de DS9 y la pontificación de VOY.

Es aquí cuando se hace más fuerte el aspecto barthesiano del mito. Al creernos que todo lo que Star Trek dice es bueno no le prestamos atención a todo lo malo que la serie expresa.

Bajo una imagen de tolerancia de las diferencias vemos que funciona una compulsión a la asimilación de la cultura hegemónica, bajo una declaración de fe democrática vemos que subyacen rígidas estructuras jerárquicas, bajo una ostentación de universalidad oímos un discurso demasiado localista.

No creo que los guionistas de Star Trek voluntariamente intenten imponer los valores norteamericanos sobre toda la Humanidad, más bien son los mecanismos míticos los que los hacen ser víctimas de la traición de sus propios inconscientes.

Cuando Roddenberry y su gente idearon la sociedad utópica de la Federación y la galaxia de los siglos XXIII y XXIV no lo hicieron tras un concienzudo análisis sociológico, económico y político sino sólo plantearon la premisa de una sociedad ideal porque es lo que se esperaba del Futuro, que existiese una sociedad ideal, con la Humanidad unida y en paz[166]. Luego vino la tarea de ir construyendo a esta sociedad sobre la marcha y con lo que encontraban a mano, sin detenerse a mirar lo que iban armando. Pero en los treinta años y pico que lleva esta construcción las piezas del rompecabezas fueron cambiando y muchas de ellas ni siquiera pertenecen al juego original. Y si bien una mirada distraída puede aún ver una figura completa y bella, lo cierto es que prestando algo de atención se ven los huecos, las piezas que no encajan y la posibilidad de que la imagen final sea mucho más fea y ofensiva de lo que se esperaba.

Así, esta sociedad equitativa y democrática, en la que reina la armonía y la libertad, se transforma en un régimen totalitario, donde la austeridad, la moral y el trabajo son compulsivos, donde la tecnología ha llevado la mirada panóptica a extremos escalofriantes, donde las normas y la moral de una elite militar son trasladados a la población civil (la cual está en un estado de movilización permanente), donde el disenso es castigado severamente. Un régimen imperialista y santurrón que impone, por la fuerza o por la persuasión, sus valores culturales a otras especies y otras culturas, que se dice ciego al color de la piel pero sin embargo es obsesivamente consciente de la raza de cada individuo.

En lo personal, no creo que esta imagen que acabo de pintar sea la verdadera Star Trek, así como tampoco creo que lo sea la versión idealizada de la serie. Más bien me inclino a pensar que lo son ambas, simultáneamente y en forma indisoluble.

Esta dualidad se da porque todo el bagaje teórico que apoya a la serie es una mezcla de sentido común, buena voluntad y lecturas bastante superficiales de revistas de divulgación científica. Y si algo tiene el sentido común es que ideológicamente es una bolsa de gatos donde coexisten las contradicciones de una sociedad. En el caso de Star Trek, por supuesto, las que afloran son todas las contradicciones de la sociedad norteamericana: al fin y al cabo, la imagen que recién acabo de pintar de la Federación bien podría aplicarse a los EE.UU.

Pero las contradicciones del sentido común no son contradicciones ricas que catalizan cambios a través de la duda sino, justamente, todo lo contrario, son pensamientos antagónicos que coexisten sólo para justificar siempre el statu quo. Así, para retomar el ejemplo ya citado del bombardeo recíproco de planetas en For the uniform en DS9[167], es de sentido común que un ataque terrorista sea castigado por bárbaro y aberrante pero también es de sentido común que la represalia, igual de bárbara y aberrante, sea absolutamente justificada (de la misma manera que es de sentido común que algo tan bárbaro y aberrante como el atentado del 11 de septiembre justifica un ataque bárbaro y aberrante a un país que quizás, tal vez, a lo mejor, alberga a los ideólogos de ese atentado) porque nosotros somos los "buenos", los que estamos del lado del Bien.

No es que Star Trek sea absolutamente inconsciente de estas contradicciones: casi todos los capítulos que tratan sobre la Primera Directiva se basan en que el "hacer el bien sin mirar a quien" puede transformarse en "interferir en otra cultura". Pongamos un ejemplo terrícola: un aislado pueblo indígena del Amazonas se salvaría de una terrible epidemia con la ayuda de la medicina occidental, pero esta ayuda contaminaría irreversíblemente una cultura virgen. ¿Qué hacer? Humanitariamente el sentido común nos dice que los ayudemos con medicinas, pero "antropológicamente" el sentido común nos dice que no lo hagamos. Pues bien, este ejemplo es el esqueleto de casi todos los episodios sobre la Primera Directiva en todas las encarnaciones de Star Trek. La respuesta a esta contradicción varía según el episodio, a veces prima lo humanitario, a veces lo antropológico, a veces ambos aspectos[168] y a veces ninguno.

Star Trek tiene todas las contradicciones, todas las virtudes y todas las taras de la sociedad norteamericana. Que las transfiera a la Humanidad en su conjunto molesta bastante, pero como justamente una de las taras de la sociedad norteamericana es suponer que todo el mundo es igual a ellos (o que debería serlo, tarde o temprano) entramos en un círculo vicioso del que no es fácil salir.

Star Trek planteó en sus comienzos una novedosa forma de narrar la exploración del espacio y la realización de la utopía y fue, para los parámetros de su época, bastante revolucionaria. Lamentablemente esta osadía no fue sostenida en las sucesivas encarnaciones de la serie sino que fue decreciendo con los años, volviéndose cada vez más conservadora a medida que se consolidaba como el paradigma de la ciencia ficción televisiva. Si bien uno ve que DS9 o VOY tienen efectos especiales muchísimo más "modernos" que TOS y que sus historias tocan temas "actuales" y están narradas con menos torpeza y acartonamiento, el impacto social y la trascendencia del mensaje que se quiere transmitir es inversamente proporcional: mientras TOS decía cosas que podrían resultar "molestas" al sistema, DS9 y VOY sólo expresan tímidas y esperables opiniones de aspecto progre.

Como ya dije, la ciencia ficción anglosajona está atrapada en su propio mundo cerrado y sólo responde a los dictados de la industria y el marketing, repitiendo una y otra vez el "gesto original" que le dio prestigio. Star Trek no escapa a este encierro y es, quizás, uno de los ejemplos más notorios de esta falta de oxígeno.

Quizás el nuevo punto de inflexión equivalente al que TOS produjo en la ciencia ficción audiovisual provenga desde fuera del universo anglosajón.


Apéndice A: Algunos datos técnicos de Star Trek

Elencos de las series

Se incluyen aquí no sólo los nombres de los actores del elenco regular sino también algunos que interpretaban personajes secundarios recurrentes. Estos últimos están señalados en itálica.

The Original Series (1966 - 1968)

James T. Kirk -------------------------------------------------------------- William Shatner

Sr. Spock -------------------------------------------------------------------- Leonard Nimoy

Dr. Leonard McCoy ------------------------------------------------------ DeForest Kelley

Hikaru Sulu ----------------------------------------------------------------- George Takei

Pavel Andreievich Chekov --------------------------------------------- Walter Koenig

Uhura ------------------------------------------------------------------------ Nichelle Nichols

Montgomery "Scotty" Scott ------------------------------------------ James Doohan

Enfermera Christine Chapel------------------------------------------- Majel Barrett

Notas:

·       Walter Koenig se incorporó en la segunda temporada.

·       En los títulos de apertura sólo aparecían los tres primeros actores, el resto figuraban como reparto al final del episodio.

 

The Next Generation (1987 - 1994)

Jean-Luc Picard ----------------------------------------------------------- Patrick Stewart,

William Thomas Riker---------------------------------------------------- Jonathan Frakes,

Dra. Beverly Crusher ---------------------------------------------------- Gates Mc Fadden

Wesley Crusher ----------------------------------------------------------- Will Wheaton

Tasha Yar ------------------------------------------------------------------- Denise Crosby

Worf ------------------------------------------------------------------------- Michael Dorn

Data -------------------------------------------------------------------------- Brent Spiner

Geordi La Forge ----------------------------------------------------------- LeVar Burton

Consejera Deanna Troi -------------------------------------------------- Marina Sirtis

Dr. Katherine Pulaski ---------------------------------------------------- Diana Muldaur

Guinan ---------------------------------------------------------------------- Whoopi Goldberg

Miles O"Brien ------------------------------------------------------------- Colm Meaney

Alférez Ro Laren ---------------------------------------------------------- Michelle Forbes

Lwaxana Troi ------------------------------------------------------------- Majel Barrett

Q ------------------------------------------------------------------------------ John DeLancie

Reginald Barclay--------------------------------------------------------- Dwight Schultz

Notas

·       Denise Crosby participó sólo en la primera temporada y Diana Muldaur en la segunda, en reemplazo de Gates Mc Fadden, que se reincorporó a partir de la tercera.

·       Majel Barrett también le dio su voz a las computadoras de ésta y las restantes series Star Trek.

 

Deep Space 9 (1993 - 1999)

Benjamin Sisko ------------------------------------------------------------ Avery Brooks

Kira Nerys ------------------------------------------------------------------ Nana Visitor

Quark ------------------------------------------------------------------------ Armin Shimerman

Odo -------------------------------------------------------------------------- Rene Auberjonois

Worf ------------------------------------------------------------------------- Michael Dorn

Jake Sisko------------------------------------------------------------------- Cirroc Lofton

Jadzia Dax ------------------------------------------------------------------ Terry Farrell

Dr. Julian Bashir ---------------------------------------------------------- Alexander Siddig

Miles O"Brien -------------------------------------------------------------- Colm Meaney

Ezri Dax ---------------------------------------------------------------------- Michelle deBoer

Kai Opaka ----------------------------------------------------------------- Camille Saviola

Kai Winn ------------------------------------------------------------------- Louise Fletcher

Gul Dukat ------------------------------------------------------------------ Marc Alaimo

Rom -------------------------------------------------------------------------- Max Grodènchik

Nog -------------------------------------------------------------------------- Aron Eisenberg

Elim Garak----------------------------------------------------------------- Andrew J. Robinson

Leeta ------------------------------------------------------------------------- Chase Masterson

Gowron --------------------------------------------------------------------- Robert O'Reilly

Weyoun --------------------------------------------------------------------- Jeffrey Combs

Damar ----------------------------------------------------------------------- Casey Biggs

Martok ---------------------------------------------------------------------- J. G. Hertzler

Fundadora ----------------------------------------------------------------- Salome Jens

Notas

·       En las primeras temporadas Alexander Siddig figura como Siddig el Fadil.

·       Michael Dorn se incorpora a partir de la cuarta temporada.

·       Terry Farrell se retiró al finalizar la sexta temporada y fue reemplazada por Michelle deBoer.

 

Voyager (1995 - 2001)

Kathryn Janeway --------------------------------------------------------- Kate Mulgrew

Chakotay ------------------------------------------------------------------- Robert Beltran

Tuvok ----------------------------------------------------------------------- Tim Russ

B'Elanna Torres ----------------------------------------------------------- Roxann Biggs-Dawson

Tom Paris ------------------------------------------------------------------- Robert Duncan McNeill

Harry Kim ------------------------------------------------------------------- Garrett Wang

Doctor ----------------------------------------------------------------------- Robert Picardo

Neelix ------------------------------------------------------------------------ Ethan Phillips

Kes --------------------------------------------------------------------------- Jennifer Lien

Siete de Nueve ------------------------------------------------------------ Jeri Ryan

Nota

·       Jennifer Lien estuvo en las tres primeras temporadas y fue reemplazada en las cuatro restantes por Jeri Ryan

 

Enterprise (2001 - )

Jonathan Archer ---------------------------------------------------------- Scott Bakula

Charles "Trip" Tucker III ----------------------------------------------- Connor Trinneer

T"Pol ------------------------------------------------------------------------- Jolene Blalock

Malcolm Reed ------------------------------------------------------------- Dominic Keating

Travis Mayweather ------------------------------------------------------ Anthony Montgomery

Hoshi Sato ----------------------------------------------------------------- Linda Park

Dr. Phlox -------------------------------------------------------------------- John Billingsley

Películas

Hasta la fecha se han realizado 10 películas de Star Trek:

·       Star Trek: The Motion Picture (1979). Guión: Harold Livingston. Historia: Alan Dean Foster. Productor: Gene Roddenberry. Director: Robert Wise

·       Star Trek: The Wrath of Khan (1982). Guión: Jack B. Sowards. Historia: Harve Bennett y Jack B. Sowards. Productor: Robert Sallin. Director: Nicholas Meyer

·       Star Trek III: The Search for Spock (1984). Escritor y Productor: Harve Bennett. Director: Leonard Nimoy

·       Star Trek IV: The Voyage Home (1986). Historia: Leonard Nimoy y Harve Bennett. Guión: Steve Meerson, Peter Krikes, Harve Bennett y Nicholas Meyer. Productor: Harve Bennett. Director: Leonard Nimoy

·       Star Trek V: The Final Frontier (1989). Historia: William Shatner, Harve Bennett y David Loughery. Guión: David Loughery. Productor: Harve Bennett. Director: William Shatner

·       Star Trek VI: The Undiscovered Country (1991). Historia: Leonard Nimoy, Lawrence Konner y Mark Rosenthal. Guión: Nicholas Meyer y Denny Marin Flinn. Productor: Ralph Winter y Steven-Charles Jaffe. Director: Nicholas Meyer

·       Star Trek: Generations (1994). Historia: Rick Berman, Ronald D. Moore y Brannon Braga. Guión: Ronald D. Moore y Brannon Braga. Productor: Rick Berman. Director: David Carson

·       Star Trek: First Contact (1996). Historia: Rick Berman, Brannon Braga y Ronald D. Moore. Guión: Brannon Braga y Ronald D. Moore. Productor: Rick Berman. Director: Jonathan Frakes

·       Star Trek: Insurrection (1998). Historia: Rick Berman y Michael Piller. Guión: Michael Piller. Productor: Rick Berman. Director: Jonathan Frakes

·       Star Trek: Nemesis (2002). Historia: John Logan, Rick Berman y Brent Spiner. Guión: John Logan. Director: Stuart Baird

 

Las seis primeras son con el elenco de TOS, las tres últimas con el de TNG y Generations con ambos elencos, en una especie de "pasado de posta" fílmica. En las últimas también aparecen brevemente personajes de DS9 y VOY (así como actores de estas series haciendo otros papeles).

 


Responsables

Estos son los principales responsables de la creación y producción de las diferentes encarnaciones de Star Trek

Gene Roddenberry ------------------------------------------------------- Creador

Rick Berman ---------------------------------------------------------------- Creador/Productor Ejecutivo

Michael Piller -------------------------------------------------------------- Creador/Productor Ejecutivo

Jeri Taylor ------------------------------------------------------------------ Creador/Productor Ejecutivo

Brannon Braga ------------------------------------------------------------ Creador/Productor Ejecutivo

Ira Steven Behr ------------------------------------------------------------ Productor Ejecutivo

Robert Justman ----------------------------------------------------------- Productor Asociado/Co-Productor/Co-Creador

Kenneth Biller ------------------------------------------------------------ Productor Ejecutivo


Apéndice B: Las principales especies inteligentes de Star Trek

·       Humanos: Los humanos de Star Trek son una versión idealizada de los que existen en la realidad. Han abandonado toda lucha interna y todo prejuicio y se han abocado a una constante búsqueda de la Superación del Individuo. La Igualdad, la Fraternidad y la Libertad rigen soberanamente sobre ellos. Lo que distingue a los humanos son sus emociones.

·       Vulcanos: Esta raza es la principal responsable de la fundación de la Federación. Los rasgos más notables son sus orejas puntiagudas y el ligero tinte verdoso de su piel, además de características suprahumanas (enorme fuerza, longevidad, telepatía, etc.). Los vulcanos han desarrollado una cultura basada en la lógica, aprendiendo a suprimir las emociones violentas en casi todos los aspectos de sus existencias. En un pasado fueron una especie guerrera pero desde hace siglos están dedicados a un pacifismo extremo. En ciertos aspectos representarían el siguiente paso evolutivo de la Humanidad, en la que nos despojaríamos de nuestra parte animal y nos consagraríamos al desarrollo de nuestra mente y nuestro intelecto.

·       Klingons: La raza que más cambió en Star Trek. Los klingons de TOS eran bastante parecidos a los humanos, sólo tenían unas cejas más pobladas y una fumanchuesca barba candado y su actitud era más "civilizada". Es a partir de las películas que toman su apariencia "actual", es decir, altos y de tez morena, con largas cabelleras y una prominente frente con una cresta ósea similar a una cáscara de nuez vista de costado. También va afianzándose su característica de pueblo guerrero, violentos pero con un estricto código del honor, tradicionalistas en grado extremo y con un notorio apetito sexual. Inicialmente enemigos de la Federación (en TOS), luego hicieron la paz e, incluso, se aliaron con ella en la guerra contra el Dominio (DS9). Tienen una enemistad constante y no resuelta con los Romulanos. Al principio fueron identificados con la Unión Soviética pero en las nuevas series esto se diluye y, al poner tanto énfasis en su condición guerrera, uno puede ver ecos de vikingos, samurais, piratas y otras culturas belicosas y honorables. Más que "el buen salvaje", los klingons son el "buen bárbaro", ese ser de maneras rudas y brutales que, si bien chocan con las nuestras y nos producen rechazo, no dejan de ser respetables y dignas de ser valoradas.

·       Romulanos: El otro gran enemigo de la Federación en TOS. Tienen un origen común con los vulcanos y su aspecto es bastante similar, aunque no su cultura. Los romulanos son guerreros pero nunca atacan primero, prefieren ver qué hace su enemigo antes de efectuar su primer movimiento. Maniqueístas y ladinos, han hecho de la inteligencia y el espionaje su principal fuerza bélica. Se los identificó con la China comunista pese a que su nombre remite a los Romanos.

·       Cardasianos: Otra raza enemiga de la Federación. Se trata de individuos altos y de hombros anchos, de tez verdosa y con un cuello escamoso muy notorio. En su frente tienen una protuberancia en forma de cruz ansata y sus cabellos son lacios y negros. Es una sociedad militarizada y muy burocratizada, que ha hecho de la tortura un arte. Cualquier dictadura totalitaria (contraria a los EE.UU.) podría identificarse con ellos, pero las equivalencias más evidentes son con el nazismo y el stalinismo.

·       Bajorianos: Religiosos e indomables, esta raza es muy similar en su aspecto a los humanos excepto por una serie de pequeñas protuberancias en el puente de la nariz. El pendiente que los bajorianos usan tiene un significado religioso y fue prohibido durante la ocupación cardasiana, por lo que adquirió aún más fuerza como símbolo de nacionalidad y libertad. Es por esto (y por la equivalencia nazi de los cardasianos) que muchos fans identifican a los bajorianos con el pueblo judío (otros ven en ellos a los irlandeses católicos del Ulster e, incluso, a los indios americanos). En el plano de lo estrictamente político hay una marcada semejanza con lo ocurrido en los países del este tras la caída del Muro de Berlín (con lo que también podrían identificarse culturalmente con cualquiera de estas nacionalidades).

·       Ferengis: Esta raza se caracteriza por una cabeza calva con dos notorias protuberancias frontales y unas enormes orejas (cuyos lóbulos se unen por la frente, ocupando el lugar de las cejas), además de por su corta estatura, su tez anaranjada y sus dientes cónicos. Algunos de ellos usan un implemento de tela decorada que les cubre la nuca, costumbre que quizás tenga un significado religioso. Los ferengis han basado toda su cultura en el ansia desmedida del lucro (se rigen por un código llamado "Reglas de la Adquisición"). Aparte de extremadamente codiciosos son profundamente machistas (sus mujeres se mantienen ocultas y tienen prohibido utilizar ropas). También es la única raza que es ridiculizada en Star Trek, son siempre utilizados como elementos de comedia y se resaltan sus defectos (torpeza, estupidez, codicia, vanidad, falta de escrúpulos, poca higiene, etc.) a un nivel que resulta excesivo. Su nombre viene de una palabra derivada del persa (farangi) con la que los hindúes denominaban a los comerciantes europeos, con lo que podrían funcionar como una crítica al capitalismo occidental. La primera vez que aparecen en TNG (en The Last Outpost[169]) se los compara con los comerciantes yanquis (Yankee Traders) de los siglos XVIII y XIX, pero, sin embargo, todas las características de su cultura son una transparente referencia al estereotipo del semita (árabe o judío indistintamente), reforzada por el origen étnico de la mayoría de los actores que los interpretan. Esto incomoda a algunos fans, que consuelan la corrección política de la serie forzando la homofonía entre ferengi y fenicio sin percatarse que éstos también eran un pueblo semita.

·       Trill: Una extraña especie, quizás la más original de Star Trek. Es un ser dual que consta de un cuerpo humanoide anfitrión y un simbionte huésped que habita en su interior. Este simbionte es un gusano semi-inmortal (es decir, puede morir si sus funciones vitales son interrumpidas pero, mientras esto no ocurra, son inmortales) que se traslada de cuerpo en cuerpo, llevándose los recuerdos y la personalidad del anfitrión anterior. Este pasaje (que se realiza por medios quirúrgicos) no tiene en cuenta el sexo del anfitrión, por lo que un trill puede ser en una vida varón y en la siguiente mujer. Todo hace ver en ellos una referencia a la reencarnación (aunque liberada de las constricciones del karma), siendo el simbionte un análogo al alma. Sin embargo, no todos los humanoides trill tienen simbiontes alojados, para recibir uno deben pasar exigentes exámenes, lo que hace pensar que los guionistas de Star Trek tienen un concepto bastante elitista de la reencarnación y del alma.

·       Borgs: Mitad orgánicos, mitad máquina, estos seres carecen de individualidad, viven en colonias tipo colmena. Su único objetivo es el consumo de tecnología, el cual logran asimilando a otras especies (es decir, transformando a sus prisioneros en drones[170] borgs). "La resistencia es fútil" es su slogan de batalla, ya que luchar contra ellos resulta virtualmente imposible (al tener interconectadas sus conciencias, la capacidad de adaptación de los borgs a las frecuencias de las armas es inmediata y así sólo se puede matar a dos o tres de ellos antes de que los disparos resulten inútiles). Siguiendo con la similitud del colmenar, los borgs son gobernados por una reina. Esta reina tiene una cierta invidualidad, característica que compartió Jean-Luc Picard cuando fue asimilado por los borgs en un par de episodios, transformándose en Locutus. Como es fácil de imaginar, los borgs aluden a la deshumanización de una sociedad tecnificada (aunque no es descartable ver en ellos una adicional referencia a las sectas religiosas y, por qué no, al comunismo).

·       Mutantes[171]: Su forma real es la de un líquido dorado pero tienen la habilidad de transformarse en cualquier cosa que deseen. En su planeta natal todos estos seres están unidos formando un lago (El Gran Eslabón) que funciona como memoria colectiva y que les produce una experiencia indescriptible en términos de los "sólidos" (es decir, el resto del universo). Originalmente pacíficos, el rechazo y temor que produjeron en los otros seres que conocieron en sus viajes interplanetarios los volvió paranoicos y vengativos. Así es que fundaron el Dominio, una organización que domina el cuadrante gamma y que se apoya principalmente en dos razas creadas con ingeniería genética por los mutantes (o Fundadores): Los Vorta y los Jem"Hadar. Ambas razas ven a los mutantes como dioses.

·       Vorta: Son el brazo diplomático-administrativo del Dominio. Sus maneras suaves y facciones agradables ("de duendecito") engañan a las especies a dominar. Un vorta siempre comanda un regimiento de Jem"Hadars.

·       Jem"Hadar: El ejército del Dominio, diseñados para luchar ciegamente a muerte. Una droga (el ketricel blanco) los mantiene controlables y cuerdos (la falta de droga les produce un sufrimiento extremo y un aumento de su agresividad, lo que eventualmente los lleva a asesinar indiscriminadamente hasta el mutuo exterminio). El vorta a cargo del regimiento es quien distribuye el suministro de la droga, en un sistema de castigo y recompensa. Su nombre (de sonoridad centro-asiática) y esta adicción hace pensar en los talibanes y en la heroína.

·       Vidianos: Una raza del cuadrante Delta que aparece en las dos primeras temporadas de VOY. Originalmente avanzados y virtuosos, una enfermedad degenerativa afectó sus organismos, obligándolos a convertirse en "piratas de órganos", secuestrando y asesinando a individuos de otras especies para conseguir los "repuestos" que necesitan para mantener vivos sus cuerpos.

·       Q: Este nombre funciona tanto para designar a una especie de semidioses transdimensionales como a cada uno de los individuos que integran el Continuum Q. Los Q son arrogantes y soberbios y el Q-individuo más recurrente, interpretado por John de Lancie, juega un rol de genio travieso, tentando a los personajes de TNG y VOY con sus propuestas mágicas y enervándolos con sus bromas pesadas y su pedantería de petimetre.


Bibliografía

Bibliografía general

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·       Baudrillard, Jean, Génesis histórica de las necesidades, en Crítica de la economía política del signo, Ed. Siglo XXI, México, 1985

·       Bookchin, Murray, Ecología de la libertad, Editorial Altamira, Buenos Aires, 1993

·       Bourieu, Pierre, Cosas dichas, Gedisa, Barcelona, España, 1988

--------   Sociología y cultura, Grijalbo, México, 1990

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[1] "La ciencia ficción implica una suspensión de la incredulidad distinta a la de la literatura fantástica. En ésta, uno no llega a creer que existan los gnomos, los unicornios, las brujas, y todo lo demás. Pero en la ciencia ficción, uno la lee, y en este momento no es cierto, pero hay cosas que no son ciertas ahora que van a serlo algún día. ¡Todo el mundo lo sabe! Y esto crea un sentimiento muy extraño en cierto tipo de personas: la sensación de que está leyendo acerca de la realidad, pero que se encuentra separado de ella sólo en términos temporales. Es como si toda la ciencia ficción ocurriera en universos futuros alternos, de modo que podría llegar a suceder algún día" Dick, Phillip K. La voz de Dick, revista-libro Fenix N° 1, pág. 189, Adiax Ediciones, Buenos Aires, noviembre 1979, montaje y traducción de Elvio E. Gandolfo

[2] Generalmente, demasiado temprano.

[3] No por nada narraciones tan antiguas como El Cantar de Gilgamesh se cuentan entre los antecedentes de la ciencia ficción y al hablar de El Señor de los Anillos (u otras obras de fantasía) se utiliza la palabra saga.

[4] Barthes, Roland, Mitologías, Siglo XXI Edit., México, 1980

[5] Eliade, Mircea, Mito y Realidad, Editorial Labor, Barcelona, España, 1991

[6] Ver Wong, Michael, Brain bugs en www.stardestroyer.net/Empire/Essays/BrainBugs.html.

[7] Por ejemplo, a mediados de septiembre de 2002 se desarrolló en trek-ar, una lista argentina dedicada a Star Trek, una discusión sobre si Enterprise (la quinta encarnación de la serie) "era Star Trek o no", debido a las licencias que se toma con respecto al corpus anterior.

[8] El fuerte contenido religioso de la afición a Star Trek puede verse en la parodia-homenaje hecha por Matt Groening en el episodio Where no fan has gone before de Futurama.

[9] Desde 1989, Star Trek mantiene una singular política de puertas abiertas con respecto a la recepción de guiones, en la que cualquier fan puede enviar el suyo, siempre y cuando se atenga a ciertos lineamientos editoriales (tanto de formato como de contenido). Para más información ver Green, Michelle Erica, So You Want To Be A Star Trek Writer, 15 de agosto de 1997, en http://www.anotheruniverse.com/tv/features/fatjo.html

[10] Sluss, David E., The franchise future, en http://www.treknation.com/articles/future_sluss.shtml

[11] Esto es particularmente visible en la cuarta encarnación, Voyager, que episodio tras episodio pareciera estar declarando "Soy Star Trek".

[12] Léase, por ejemplo, el comentario aparecido el 23 de diciembre de 2001 en el suplemento Radar de Pagina/12 (en la sección Vale Decir, pág. 2). Allí nos enteramos de la existencia de una ciudad llamada Federation Township habitada sólo por trekkies y que se rige por los estatutos de la Federación.

[13] Barthes, Roland, op. cit., pág. 220

[14] Obviamente, como todo hito cronológico este es puramente convencional, ya que hay cientos de obras previas que tocan temas afines a la ciencia ficción (Utopia de Thomas More, The New Atlantis de Francis Bacon, Micromegas de Voltaire, Gulliver"s Travel de Jonathan Swift, Histoire comique contenant les Etats et Empires de la Lune de Cyrano de Bergerac, Gargantua et Pantagruel de François Rabelais, entre tantísimos otros que podrían llevarnos tan atrás en el tiempo que podríamos considerar al primer libro conocido - El cantar de Gilgamesh - también como el primer libro de ciencia ficción), pero es en Frankestein donde por primera vez se usa a los conocimientos científicos de la época como un elemento central del argumento. Fuentes: Fontana, Jean-Pierre, Petite Histoire de la Science-Fiction Française et de l'édition de science-fiction en France de 1371 à 1981 en www.noosfere.org/icarus/articles/articles.htm y Piwetz, Christian; Farwig, Christian; Kraemer, Urs M. y Kuehn, Rolf, History of Science Fiction en www.bridgescore.de/alien

[15] Muchos autores norteamericanos, como Edward Bellamy, Nathaniel Hawthorne, Edgar Allan Poe y Mark Twain, poseen relatos de ciencia ficción entre sus obras pero no se dedicaron plenamente al género.

[16] Lundwall, Sam J., Aventuras en la jungla de pulpa, revista El Péndulo N° 13, Buenos Aires, noviembre 1986, pág. 67, traducción de Carlos Gardini

[17] Asimov, Isaac, The name of our field, editorial en www.asimovs.com/_issue_9908/asimov_name.html

[18] En el editorial citado previamente, Asimov critica cada una de estas denominaciones. El término "fantasía científica" le parece inadecuado porque implica historias no constreñidas por la verosimilitud científica y porque se solapa con el género fantástico (género, dicho sea de paso, que podría considerarse "hermano" de la ciencia ficción y con el que comparte muchos autores). "Romances científicos" por la razón similar de que se confunde con el género romántico (en realidad, "scientific romances" es traducción literal del francés "roman scientifique", es decir, novelas científicas). "Historias pseudocientíficas" le resulta totalmente denigratorio y ridículo e infantil "Historias de superciencia".

[19] De allí que el mayor galardón de la ciencia ficción sean los premios Hugo.

[20] "Estoy harto de leer que Amazing Stories fue la ‘primera revista de ciencia ficción del mundo" y de que se llame a su oscuro fundador ‘el padre de la ciencia ficción", cuando sé que simplemente no es verdad." Lundwall, Sam J., op.cit., pag. 76.

[21] "Con la cual prestó a los aficionados radiales norteamericanos un servicio más perdurable del que sus revistas de cf prestarían a la ciencia ficción", Lundwall, Sam J, op. cit., pág. 67

[22] Lundwall, Sam J, op. cit., pág. 67

[23] Asimov, Isaac, op. cit. y Lundwall, Sam J, op. cit., pág. 67

[24] La famosa pulp fiction, revistas impresas en papel de pulpa de madera (de baja calidad), de orientación decididamente popular y con una marcada tendencia al sensacionalismo.

[25] También en esta revista Gernsback insiste en llamar al género "scientifiction". Es recién en su siguiente revista, Science Wonders Stories (junio de 1929), cuando utiliza realmente el término "science fiction" y su abreviatura SF (en castellano, CF). Ver Asimov, Isaac, op. cit.

[26] Lundwall, Sam J, op. cit., pág. 67

[27] "La primera ‘revista pulp" no ha sido realmente identificada per se, pero probablemente apareció en la década de 1880. Algunos estudiosos aseguran que el primer número de pura ficción de The Argosy (octubre de 1896) es la primera ‘revista pulp", pese a que hay cientos de auténticas revistas pulp que no son ‘pura ficción". ¿Por qué ponerse sutiles? En abril de 1894 The Argosy se transformó en una revista mensual en el tradicional formato de 7x10 pulgadas, y es un conveniente punto de partida. Había algunas historias de Horatio Alger en estos primeros números, e incluso un serial de ciencia ficción: ‘Un mes en la Luna" de A. Laurie, publicado entre Febrero y Agosto de 1897". Cazedessus II, C., A brief history of science fiction & pulp magazines, en www.stationlink.com/pulpdom/pulhist.html (traducción mía)

[28] Lundwall, Sam J, op. cit., pág. 69

[29] Citado por Lundwall, Sam J, op. cit., pág. 70

[30] Lundwall, Sam J, op. cit., pág. 70

[31] Steele, Allen, 'Astounding/Analog' at 70: The Golden Age and Beyond, en www.space.com, 24 de noviembre de 1999.

[32] A fines de los 40 y principios de los 50 incluso la palabra Astounding está impresa tan pequeña que, de lejos, la revista pareciera llamarse simplemente Science Fiction, apropiación del género no muy alejada de la verdad, ya que todo autor que "importaba" publicaba aquí.

[33] ver What is Analog?, texto presentación de la revista Analog en www.analog.com

[34] Nuevamente, el gentilicio está ausente. Léase "La Edad de Oro de la Ciencia Ficción Norteamericana"

[35] Steele, Allen, 'Astounding/Analog' at 70: Lean times and revival, en www.space.com, 26 de noviembre de 1999.

[36] La cual Sam Lundwall considera la mejor revista norteamericana y una de las tres mejores del mundo (las otras son la argentina El Péndulo y la húngara Galaktika). Lundwall, Sam J, op. cit., pág. 73

[37] Oficialmente, este cambio de nombre se debió en parte a que cada historia publicada debía ser una "simulación análoga" del futuro posible y en parte porque Campbell veía una analogía entre la ciencia imaginada en la revista y la ciencia real que se estaba produciendo en los laboratorios reales. Sin poner en duda estas intenciones, lo cierto es que la pérdida de autores y lectores hacían necesario revitalizarla de alguna manera y cambiarle un nombre que remitía a lo pulp no era una estrategia descabellada.

[38] En 1972, cuando Ben Bova sucede a Campbell, la revista toma un renovado impulso (incluso se habla de "la era plateada de la ciencia ficción" para denominar a los siete años en que éste se hace cargo de la edición de Analog). Durante los 80 y los 90, la ciencia ficción de Analog" pasa a ser sinónimo de lo más conservador del género, el bastión más fuerte de lo que se llama la ciencia ficción "dura" (la ciencia ficción en la que, tal como definen los líneamientos para la publicación en Analog, "algún aspecto de la ciencia o la tecnología futura es tan integral al argumento que, si ese aspecto se quitase, la historia colapasaría.". Ver Submisions guidelines en www.analog.com.

[39] Su nombre remite a la contemporánea Nouvelle Vague francesa, con la cual tiene muchos puntos de contacto ideológicos, principalmente en el deseo de encontrar una nueva forma de narrar, rompiendo con las tradiciones (del cine y de la ciencia ficción)

[40] La ciencia ficción dura (Campbelliana) se caracterizaba por su puritanismo y por el rol secundario de las mujeres en las historias.

[41] De hecho, la mayor parte de las escritoras de ciencia ficción surgen a partir de la aparición de la New Wave.

[42]de la Torre, Iván, Visiones peligrosas, revista Quinta Dimensión, Buenos Aires, 21/04/2002, www.quintadimension.com/cifi/visiones.html

[43] Sería muy extenso hablar sobre la relación de Pynchon con la ciencia ficción cyberpunk. Sólo mencionemos que la historia de la Bombilla Byron que se cuenta en El arcoíris de la gravedad puede ser leída como una anticipación de la world wide web (Ediciones Grijalbo, Barcelona, España, 1978, páginas 942 a 954). Ver sobre este particular Stonehill, Brian, Pynchon"s Prophecies of Cyberspace, ponencia en la primera conferencia internacional sobre Pynchon en la Universidad de Warwick, Inglaterra, noviembre de 1994 en www.pynchon.pomona.edu/gr/bsto.html.

[44] Para más información sobre este tema, leer el ensayo de Orlin Damyanov Frankestein y Neuromancer. Dos visiones de la profanación tecnológica, en Opera Mundi N° 3, México, D. F., 20 de agosto de 2000 (www.operamundi.com.mx/2000/ago/003/necro.htm)

[45] Nótese que todos los títulos están relacionados con lo militar y la gran proporción de "capitanes" entre ellos.

[46] Los límites de los géneros del terror, la ciencia ficción y la fantasía suelen ser bastante borrosos. Estas dos series son prueba de esta particularidad, ya que utilizan recursos y narran historias que podrían catalogarse en cualquiera de ellos.

[47] Los títulos no traducidos son porque desconozco cómo se llamaron en castellano o si siquiera fueron vistas en nuestras pantallas.

[48] La primera serie cyberpunk. La apertura de cada capítulo decía que lo que íbamos a ver transcurría "veinte minutos en el futuro", lo que es toda una declaración.

[49] O Código X si hacemos caso a la traducción de Telefé y no a la de Fox.

[50] Una de las más nuevas. Es una serie interesante ya que tiene una actitud irónica hacia el género de la ciencia ficción televisada y está plagada de referencias y citas a los clásicos de los 60 y 70.

[51] Recomiendo ir a Internet Movie Database (www.imdb.com) y buscar el género Sci-Fi para tener una lista casi completa de lo producido en cine y TV. Si no se dispone de tiempo y paciencia ver Christie, Lori A., Science Fiction in Film and Television: A Bibliography of Resources in Print en http://www.geocities.com/Hollywood/Lot/2976/SF2-movie.html y /SF2-tv.html para algunos hitos del género de los últimos 50 años.

[52] Todos los datos sobre Roddenberry y la génesis de la serie fueron tomados de Alexander, David, A Brief Biography of Gene Roddenberry en www.roddenberry.com. La información sobre las diferentes series, las especies extraterrestres y la tecnología de Star Trek fueron tomadas de www.startrek.com y de www.st-hypertext.com

[53] La enumeración que sigue es una versión no literal de como Katz le contó a David Alexander que describieron Star Trek a los ejecutivos de la NBC

[54] Este tercer eje narrativo no se usó mucho (afortunadamente, para bien de la serie y los espectadores). De cualquier manera, nó­tese el "EE.UU.-centrismo" de la premisa, la noción de un Progreso lineal y ascendente y la idea de que, a similares condiciones ambientales, la Historia sigue el mismo curso.

[55] Esta y otras traducciones de títulos pueden no corresponder a los nombres dados a las versiones castellanas de los episodios. Ignoro voluntariamente a estos últimos porque con frecuencia son inexactos o producto del capricho del traductor, aparte de una fijación personal que tengo con la integridad de los textos en su idioma original.

[56] Ver Caffin, Peter, A psychoanalytic/Sociological Analysis of the "Star Trek" Original Pilot Episode: "The Cage", en http://home.it.net.au/~pc/politics/archive/antique-pc/h263ess1.html.

[57] De cualquier manera, Majel Barrett no desapareció de la serie, ya que interpretó a la Enfermera (más tarde Doctora y luego Co­mandante) Christine Chapel y (posteriormente, en el resto de las series trek) a Lwaxanna Troi, aparte de darle su voz a las Com­putadoras de la Federación y a varios otros personajes. A un nivel más frívolo, digamos que también se convirtió en la amante (y luego esposa) de Roddenberry.

[58] De ahora en adelante adoptaré esta convención, utilizando el nombre Star Trek para referirme al conjunto de todas las series y no a esta en particular. No empleo la sigla en castellano, LSO, simplemente porque, cosas de la colonización cultural, su uso no es tan frecuente y convencional como TOS.

[59] Los episodios en castellano tienen una traducción diferente a ésta: "La conquista del Espacio... el gran reto. Estos son los viajes de la nave Enterprise, su misión en los próximos cinco años... explorar nuevos mundos... descubrir la vida y las civilizaciones que existan en el espacio extraterrestre... debe llegar a dónde jamás ha llegado el ser humano"

[60] Los diferentes elencos de las series Trek pueden leerse en el apéndice A, además de otros datos técnicos.

[61] Con respecto al género la igualdad era sólo de la boca para afuera, ya que TOS era bastante machista.

[62] A su vez Chekov, el miembro más joven de la tripulación, también funcionaba como encarnación del movimiento juvenil.

[63] Scott, como su nombre transparentemente lo indicaba (y su acento lo delataba), era escocés y, como todos sabemos, el karma de los pueblos celtas en las series norteamericanas es representar al hombre de barrio, de clases baja y media baja, pendenciero pero bonachón. Si la religión existiese en el universo de Star Trek, Scotty sería indudablemente católico.

[64] Ver LaPolla, Franco, Star Trek: An international perspective, ponencia en la San Francisco State University, 14 de febrero de 1997, http://www.sfsu.edu/~nexa/sevents_9.html

[65] Otros personajes de TNG hacen alguna que otra aparición estelar, en especial Lwaxanna, la madre de la consejera Troi.

[66] "Espacio Profundo 9" (y no "Abismo Espacial 9", como se lo traduce en algunos episodios). Nunca queda muy claro por qué, siendo propiedad bajoriana, se le da este nombre relacionado con la Federación. Ni siquiera es excusa que los bajorianos quisieran olvidar el nombre que los cardasianos le habían dado originalmente: Terok Nor. Sobre la existencia de los ocho Deep Space ante­riores (y los posibles posteriores) no hay mayor información, salvo que en la película First Contact (1996) se hace una mención muy al pasar de un mensaje proveniente de Deep Space 5.

[67] Un wormhole (literalmente "agujero de gusano", por analogía a los que hace un gusano en una manzana) es una construcción teórica que funciona como solución de las ecuaciones de campo para la gravedad de Einstein. Básicamente, consiste en dos aguje­ros negros que se unen entre sí y que actúan como un túnel, conectando puntos del espacio-tiempo de tal forma que el viaje entre esos dos puntos a través del wormhole podría tomar mucho menos tiempo que el que llevaría realizar el viaje a través del espacio normal. Esta posibilidad es lo que ha hecho que los wormholes hayan resultado tan atractivos a los escritores de ciencia ficción (porque hacen "posible" los viajes interestelares), pero nada hay en la teoría que impida que la distancia a recorrer dentro del wormhole sea mucho mayor (y por lo tanto, se tarde más) que la del espacio normal (justamente por la analogía con el gusano y la manzana, nada le obliga al bicho a ir en línea recta de un lado a otro de la fruta, como tampoco es necesario que luego de recorrer un sinuoso y complicado camino el gusano no salga muy cerca de dónde entró). Además, de cualquier manera, los wormholes no servirían para el viaje interestelar porque, por su propia naturaleza, destruirían cualquier astronave que ingrese en ellos (la extre­mísima fuerza de gravedad de los agujeros negros destruye incluso a la luz - de allí que sean "negros"). Si bien aún no se ha com­probado la existencia de los wormholes tampoco se ha encontrado evidencia de lo contrario. Para más información ver Hol­man, Richard F.; Hiscock, William A.; Visser, Matt, Ask the experts: What exactly is a 'wormhole'? en Scientific American (www.sciam.com/askexpert/physics/physics34.html), 15 de septiembre de 1997.

[68] Estos capítulos ferengis son los más odiados por los fans, ya que por alguna extraña razón los guionistas se empeñaron en escri­birlos en forma de comedias con chistes antiguos y un paupérrimo sentido del humor.

[69] En realidad, es el personaje quien viene a "rescatar" a la Voyager, al menos en los ratings, ya que se pretendía que la generosa figura de Jeri Ryan y los ajustados trajes que utiliza atrajeran más espectadores.

[70] Otras referencias "notables" a la ciencia ficción ocurrieron en DS9: en Little Green Men (#480, 13/11/1995) Quark, Rom y Nog viajan accidental­mente en el tiempo y caen en Roswell en 1947 (es decir, son ellos los tripulantes del mítico OVNI que oculta la Fuerza Aérea Norteamericana), homenajeando a las películas de invasores extraterrestres de los 40 y 50; en Far beyond the stars (#538, 11/2/1998) Sisko se en­cuentra en 1953 en una realidad alternativa en la que él es un autor de una revista de la era Campbell/Galaxy llamado Benny Russell que escribe un cuento sobre una estación espacial llamada Deep Space 9; y finalmente en Trials and Tribble-ations (#503, 4/11/1996)se refieren a sí mismos, ya que varios personajes son transportados al episodio de TOS The Trouble with Tribbles (#42, 29/12/1967), interactuando con Kirk & Co. con recursos "a la Forest Gump".

[71] El mayor obstáculo para encontrar un número preciso de las novelas de Star Trek es, paradójicamente, la cantidad de informa­ción ya que los dos sitios donde se puede encontrar la bibliografía más completa (http://psiphi.org/cgi/upc-db y www.simonsays.com/startrek) tienen el mismo defecto de enumerar en la misma lista todas las ediciones de un mismo título (tapa dura, de bolsillo, audiolibro, etc.), así como incluir en dos listas un mismo libro si, por ejemplo, puede ser clasificado como perteneciente a TNG y a DS9.

[72] De hecho, esta metáfora se cristaliza y literalmente se hace carne en el episodio Faces de VOY (# 114, 8/5/1995), cuando la ingeniera Torres es dividida por los vidianos en dos B"Elannas, una humana y otra klingon.

[73] Para todo lo relacionado con el determinismo tecnológico de Star Trek, su adecuación con la ciencia real y la inverosimilitud de la tecnosanata, vease el artículo de Michael Wong Star Trek Realism: The good, the bad and the ugly (1999) y las notas que este autor realizó como editor del artículo The philosophy of Star Trek de Scott Whitmore (ambos se encuentran en www.stardestroyer.net/Empire). Otras visiones sobre la verosimilitud científica y tecnológica de Star Trek pueden leerse en el libro de Lawrence Krauss The physics of Star Trek y en el artículo de David Allen Batchelor, The Science of Star Trek, (en ssdoo.gsfc.nasa.gov/education/just_for_fun/startrek.html)

[74] De hecho, Stephen Hawking se personalizó a si mismo (en forma de holograma) en un episodio de TNG

[75] Eliade, Mirce, op. cit., pág. 12 a 14, negritas mías.

[76] ibid., pág. 189.

[77] ibid.

[78] En 1992 se desata la Tercera Guerra Mundial (conocida también como las Guerras Eugénicas), un conflicto científico-político desencadenado por la posibilidad de crear superhombres con ingeniería genética, a partir del 1 de enero de 2000 viene un periodo de relativo progreso que acentúa las diferencias sociales, culminando en 2020, cuando se crean los Distritos Santuarios (sitios donde los desempleados y los sin techo son "depositados" lejos de la opulenta sociedad). Cuatro años más tarde se producen violentos levantamientos en estos distritos que hacen notar la necesidad de rever las políticas sociales. Esto no dura mucho, ya que algunos de los bebés modificados genéticamente en el 92 sobrevivieron y se han transformado en adultos y toman el control de la Tierra en 2032. Vienen eras oscuras, con horrores post-atómicos y drogas de control mental administradas compulsivamente a la población. [Las fechas de esta cronológía son (aparte de ficticias y algo anacrónicas) el resultado del "consenso" de las que se encuentran en Trowbridge, Geoff, Chronology Of Written Star Trek Fiction A timeline of Trek books, novels, and novelizations en www.qtm.net/~trowbridge/timeline.htm y Atkinson, Kevin, Fandom Star Trek Chronology en http://kevin.atkinson.dhs.org/timeline]

[79] Inicialmente la Federación es meramente una alianza, reteniendo cada gobierno planetario su soberanía, pero muy pronto se transforma en una organización centrali­zada y, por alguna razón, con sede en la Tierra y representando principalmente a la Humanidad.

[80] Véase Eliade, Mircea, El mito del eterno retorno : Arquetipos y repetición, Editorial Planeta-Agostini, España, 1984, en especial las páginas 103 a 119.

[81] Barthes, Roland, op. cit., pág. 199 y 200

[82] ibid, pág. 205

[83] ibid, pág. 209

[84] ibid, pág. 213

[85] ibid., pág. 215 y 216, negritas mías.

[86] En todos los sentidos que puede ser leído el mal-trato

[87] ibid. pág 239

[88] ibid, pág. 247 a 252

[89] Esto no es un mal único de Star Trek sino de casi todos los productos televisivos norteamericanos. Un caso muy curioso y triste es la serie de animación Hysteria (de Spielberg y la Warner Bros.), que toma a la Historia como objeto de su humor : no sólo tiene una constante visión yanquicentrista en lo que muestra sino que se toma "licencias poéticas" como hacer aparecer a Eva Perón vestida como Carmen Miranda, con maracas y frutera en la cabeza.

[90] Jewett, Robert y Lawrence, John Shelton The American Monomyth, Doubleday, EE.UU., 1977 y en www.coas.drexel.edu/humanities/faculty/thury/Trek.html

[91] Mal que les pese a muchos fans, que se enojan porque este adjetivo implicaría que este tipo de sociedad es irrealizable y, justamente, lo que más desean es que algo como la Federación sea realidad alguna vez.

[92] "People are no longer obsessed with the accumulation of things. We have eliminated hunger, want, the need for possessions. We have grown out of our infancy" en TNG#126: The Neutral Zone, 16/5/1988.Negritas mías.

[93] Moore, C., Isaacs, R., Hite, K. Star Trek: The Next Generation Role Playing Game, Last Unicorn, EE.UU., 1998

[94] En TOS todo lo que ocurre fuera de la Enterprise está apenas desarrollado, casi bosquejos para dar un fondo de situación.

[95] TNG#101: Encounter at Farpoint, primera parte, 28/9/1987

[96] El latinio es la moneda de los ferengis pero que circula como divisa en todo el cuadrante alfa. Incluso (contradiciendo lo que se dice en el diálogo) varios miembros de la Federación poseen latinio. El latinio es un metal líquido que debe conservarse dentro de una cobertura de oro (el cual carece completamente de valor para los ferengis de DS9 - pero no para los de TNG, otro ejemplo del caos discursivo de Star Trek), fraccionado en tiras, barras y lingotes (en la versión doblada de DS9 traducen indistintamente estos dos términos como barras, haciendo que la cotización del latinio no tenga ni pies ni cabeza, y así en ocasiones vemos que cincuenta barras de latinio es una considerable fortuna y en otras sólo la ganancia de una apuesta en un juego de azar).

[97] In the cards, DS9, 9/6/97, Guión de Ronald D. Moore sobre una historia de Truly Barr y Scott J. Neal. Dirigido por Michael Dorn.

[98] Un tratado con los cardasianos dejó a estos planetas al otro lado de la frontera, obligando a los habitantes de los mismos a ser evacuados o a acatar el dominio de Cardasia (y siendo estos aliens una metáfora del nazismo, la opción no es muy agradable).

[99] Baudrillard, Jean, Génesis histórica de las necesidades, en Crítica de la economía política del signo, Ed. Siglo XXI, México, 1985, pág. 76 a 79

[100] op.cit., pág. 73

[101] TNG#123: Symbiosis, 18/4/1988, guión de Robert Lewin, Richard Manning y Hans Beimler.

[102] La explicación que Tasha Yar les da a él y al androide Data es una sumatoria de todos los clichés de las campañas antidrogas. Este episodio aparentemente fue el apoyo de Star Trek a la campaña Say no to drugs de Nancy Reagan y merecería un análisis más detallado del que podría hacer acá.

[103] Con lo que el ingerir bebidas "alcohólicas" pierde bastante atractivo. Que tampoco produzca resaca no parece compensación suficiente.

[104] Un misterio dentro de la ficción, por supuesto. La explicación es simple : Quark es uno de los personajes principales y tiene que estar bastante en cámara. Aparte, poniendo a los personajes en el bar de Quark se gasta menos en escenografía y los guionistas se "ahorran" de pensar otras locaciones.

[105] TOS#50: By Any Other Name, 23/2/1968, guión de D.C. Fontana y Jerome Bixby

[106] Citado en Wagner, John, The currency of myth, Knox College, 11/09/1997, en www.knox.edu/knox/
knoxweb/academic/facultyprofiles/jwagner/star-trek/home.html

[107] Wong, Michael, The economics of Star Trek, 10/7/2000 en www.stardestroyer.net/Empire/Essays/Trek-Marxism.html

[108] Wong es ingeniero y no científico social, con lo que, en cierta manera, quedaría disculpado de sus errores, aunque varios de ellos son problemas argumentativos de sentido común. Curiosamente, si bien sus métodos no son los más óptimos, muchas de sus percepciones son interesantes y acertadas.

[109] Wong agrega "lo que lleva a la reducción o a la eliminación de la libertad de expresión", ignorando completamente la realidad de los medios de comunicación europeos. Como ya dije, su análisis está muy sesgado y adolece de subjetividad y en este caso, confunde estado con gobierno (en su defensa digamos que la misma confusión ocurre en nuestro país desde, por lo menos, el nacimiento de la TV)

[110] DS9#484. Paradise Lost, 8/1/1996. Guión de Ira Steven Behr y Robert Hewitt Wolfe sobre una historia de Ronald D. Moore. Dirigido por Reza Badiyi.

[111] Ross, Kelley L., The Fascist Ideology of Star Trek: Militarism, Collectivism, & Atheism, 1996, 1998, 1999, en http://www.friesian.com/trek.htm

[112] Ross es un filósofo, por lo que es mucho más respetuoso de la metodología en sus afirmaciones, aunque no estoy muy seguro si comparto su ideología (principalmente porque no pude descubrir, pese a haber leído otros de los muchos ensayos que tiene en su sitio, cuál es su ideología, más allá de que es una de corte libertario).

[113] Obviamente, el nacionalsocialismo no se reduce a estas tres características, pero son las que menciona Ross.

[114] En el capítulo Flashback de VOY, la capitán Janeway comenta : "Era una época muy diferente, señor Kim. El capitán Sulu, el capitán Kirk, el Dr. McCoy. Todos ellos pertenecían a una raza diferente de oficiales de la Flota Estelar. Imagínese la era en que vivieron. El cuadrante Alfa estaba mayormente inexplorado. La humanidad estaba al borde de la guerra con los klingons. Los romulanos se escondían detrás de cada nebulosa. (...) El espacio debería haberles parecido muchísimo más grande en ese entonces. Por eso no es sorprendente que debieran torcer las reglas un poco. Eran un poco más lentos al invocar la Primera Directiva, y un poco más veloces al sacar sus fasers. Por supuesto, todos ellos hoy serían expulsados de la Flota Estelar. Pero tengo que admitirlo, me gustaría haber salido de aventuras al menos una vez con un grupo de oficiales como esos". VOY# 145 Flashback, 11/9/1996, Guión de Brannon Braga. Dirigido por David Livingston, itálicas mías

[115] Un ex-borg adolescente que también se suma a la tripulación de la Voyager. Como es un nativo del cuadrante Delta que se vuelve excesivamente devoto de la Federación y la Flota Estelar, podría decirse que pasó de una asimilación a otra.

[116] TNG #223, I, Borg. 11/5/1992. Guión de Rene Echevarria. Dirigido por Robert Lederman

[117] VOY# 159, Unity. 12/2/1997. Guión de Kenneth Biller. Dirigido por Robert Duncan McNeill

[118] VOY# 246, Unimatrix Zero parte I, 24/5/2000. Guión de Brannon Braga y Joe Menosky sobre una historia de Mike Sussman. Dirigida por Allan Kroeker y VOY#247, Unimatrix Zero parte II, 4/10/2000 Guión de Brannon Braga y Joe Menosky sobre una historia de Mike Sussman, Brannon Braga y Joe Menosky. Dirigida por Mike Vejar

[119] DS9 #511, For the uniform,. 3/2/1997. Escrito por Peter Allan Fields. Dirigido por Victor Lobl.

[120] Y muchísimo menos importan los destinos de las especies no inteligentes de ambos planetas. Porque, evidentemente, las faunas y floras locales habrán quedado destruídas por las armas químicas, pero en ningún momento se menciona estos desastres ecológicos : sólo con la reubicación de las poblaciones humanoides nuestras conciencias deben quedar tranquilas.

[121] TOS#52, Patterns of Force. 16/21968, escrito por John Meredyth Lucas y dirigido por Vincent McEveety

[122] Sí, ya sé que suena demasiado descabellado, pero casi todo en TOS es demasiado descabellado.

[123] Eliade, Mircea, Mito y Realidad, op. cit., pág. 70 a 75

[124] ibid. pág. 74

[125] Aparte de los ya citados libros de Eliade para más información sobre el simbolismo del centro ver también su Tratado de historia de las religiones, Ediciones Era, México, 1972.

[126] Por ejemplo, cuando los conquistadores clavaban la cruz en América no sólo realizaban un acto político-institucional, también establecían el Eje del Mundo, ordenaban un territorio desordenado.

[127] DS9 #545, The Reckoning, 27/4/1998. Guión de David Weddle y Bradley Thompson sobre una historia de Harry Werksan y Gabrielle Stanton. Dirigido por Jesús Salvador Trevino.

[128] Ver LaPolla, Franco, Star Trek: An international perspective, op. cit.

[129] Kokkola, Sari, The Nature and Significance of Hollywood Genres: The Genre of the Western as an Example, Department of Translation Studies, University of Tampere, 1998, en http://www.uta.fi/FAST/US7/PAPS/sk-genre.html

[130] Una mutación bastante leve, por cierto. No nos olvidemos que la ciencia ficción anglosajona de la época Gernsback era parte del gran género pulp que también incluía westerns y policiales, por lo que todos estos géneros tienen demasiados puntos en común.

[131] Muchos han visto en el viaje de la Voyager una puesta en el espacio de una historia muy fuerte de la narrativa norteamericana como es El mago de Oz, con Janeway en el papel de Dorothy (y Chakotay en el de Toto, con lo que explicaría por qué de jefe maquí se convierte en el perrito faldero de Janeway, como muchos fans lo llamaban). Sería interesante (y quizás objeto de un próximo trabajo) analizar y comparar las similitudes entre este clásico infantil y la cuarta encarnación de Star Trek, para verificar si esta interpretación es correcta o no.

[132] Incluso, en ocasiones, donde se realizan las ejecuciones públicas.

[133] Arola, Juha, Characteristics of F. J. Turner's Frontier Theory in Star Trek Department of Translation Studies, University of Tampere, 2000, en http://www.uta.fi/FAST/US7/PAPS/ja-trek.html

[134] Fulton, Valerie, An other frontier: voyaging west with Mark Twain and Star Trek's imperial subject, Dept. of English Colorado State University, publicado en Postmodern Culture, v.4 n.3 (May, 1994) y en www.iath.virginia.edu/pmc/text-only/issue.594/fulton-v.594

[135] Itálicas mías.

[136] Zimmel, Daniel, "Just a television show ?" The myth of Star Trek : A study on the development, the contents, the ideas and the meaning of an American phenomenon with focus on the original series (1966-1969), 1998, en machno.hbi-stuttgart.de/~zimmel/facharbeit/myth.html

[137] Quizás la palabra más frecuente de la técnocháchara trek

[138] Ver LaPolla, Franco, op. cit.

[139] TNG#274, Bloodlines. 2/5/1994. Escrito por Nicholas Sagan. Dirigido por Les Landau.

[140] El individuo en cuestión es un presunto hijo de Picard (desconocido por él hasta el momento) al que un ferengi enemigo del capitán ha decidido asesinar y el transporte forzado es para preservar la seguridad del muchacho, quién no sólo duda que Picard sea su padre sino que no cree que sea para tanto la amenaza que pesa sobre su vida.

[141] Quién más se "especializó" en violar la Directiva Primaria fue Kirk y Picard el que menos. En el medio estaría Janeway, en un estado de absoluta bipolaridad (hay episodios en que supera a Kirk en su impulsividad de saltar las barreras y otros en que es más inflexible que Picard en la aplicación de este principio). Por su parte, Sisko casi nunca se tuvo que enfrentar a una situación de tener que decidir sobre la directiva primaria y Archer es cronológicamente previo a la promulgación de esta ley.

[142] Star Trek "tácitamente ayuda a perpetuar la creencia convencional estadounidense de que los actos de imperialismo de nuestro gobierno contra naciones tercermundistas son benevolentes antes que interesados, benignos antes que agresivos". Fulton, Valerie, op. cit.

[143] Esto se ve en la sexta película trek, The Undiscovered Country de 1991

[144] TOS # 45. 2/2/1968. Escrito por Gene Roddenberry sobre una historia de Jud Crucis. Dirigido por Marc Daniels. Nótese que el título traduce como "una pequeña guerra privada", con todas las ironías del caso.

[145] TOS # 54. The Omega Glory. 1/3/1968. Escrito por Gene Roddenberry. Dirigido por Vincent McEveety.

[146] Este episodio fue producido cuando era casi una certeza de que Star Trek no iba a volver al aire luego de finalizada su segunda temporada.

[147] Zimmel, Daniel, op. cit.

[148] Gerrold, David, The world of Star Trek, pág. 222, citado en Zimmel, Daniel, op. cit.

[149] In the Pale Moonlight. DS9, 13/4/1998. Guión de Michael Taylor sobre una historia de Peter Allan Fields. Dirigido por Victor Lobl.

[150] Nótese la curiosidad de que tanto el peor como el mejor capítulo de Star Trek terminan ambos en un altisonante y sobreactuado discurso a cámara del personaje principal.

[151] "The needs of the many outweights the needs of the few"

[152] Mucho más idílica y pastoral que todas las sociedades idílicas y pastorales de Star Trek.

[153] Wong, Michael, Star Trek Insurrection Revelations, 6/7/1999, revisado el 6/10/1999, en www.stardestroyer.net/Insurrection/index.htm

[154] El discurso de Sisko de hace unos párrafos es debido a que para lograr que los Romulanos se aliaran con la Federación en la guerra contra el Dominio se fraguó un atentado contra un alto funcionario de Romulus. El "viviré con una conciencia culpable" de Sisko hubiera sido impensable en boca de Kirk

[155] Las cuales, dicho sea de paso, no están extinguidas, sólo subyacen bajo el paraguas de la unificación y en muchísimas ocasiones salen a relucir herencias y tradiciones culturales bien precisas y regionales. El único humano con un linaje impreciso es Chakotay : a pesar de que en www.startrek.com se asegura que es de origen maya, sus tradiciones se limitan a las de "indio genérico hollywoodense" que comparte con todo nativo americano que aparezca en Star Trek las cuales, por lo que se implica en Tattoo (VOY#125, 6/11/1995), son de origen extraterrestre y provenientes del cuadrante Delta.

[156] Wong, Michael, Racism in Star Wars and Star Trek, 27/7/1999, revisado el 30/4/2001, en www.stardestroyer.net/Empire/Essays/Racism.html

[157] Aunque, por otro lado, al estar tan cercano está demasiado involucrado como para ser objetivo en sus juicios. Similar falta de perspectiva puede leerse en el artículo de Itwaru, A. H., Negative ectasy: The Star Trek Seductions & other Mass Deceptions, (www.mind-force.net/library/01/02_22.htm), en el que si bien identifica ciertos roles estereotípicos de los negros en Worf, Geordi y Guinan (el "negro violento e hipersexuado", el "boy" y la "sirvienta-confidente") y detecta que el primer vulcano negro de Star Trek (Tuvok) es también el primer vulcano "imperfecto", lo cierto es que todo su análisis está muy sesgado ideológicamente y detecta racismo en Star Trek porque desea detectar racismo en Star Trek, dejando de lado evidencias que pondrían en duda sus argumentos.

[158] VOY #258, Lineage, 24/1/2001

[159] Harris, Marvin, Nuestra especie, Alianza Editorial, Madrid, España, 1989, pág. 117

[160] Ejemplos de esto se ven en las novelas Luz de agosto de William Faulkner y Escupiré sobre vuestras tumbas de Boris Vian.

[161] DS9#546, Valiant, 6/5/1998. Escrito por Ronald D. Moore. Dirigido por Michael Vejar.

[162] Elijo no traducir esto como "extraterrestre" o "alienígena" para resaltar más su significado de "extranjero" , "extraño" y, por qué no, "alienado".

[163] Fulton, Valerie, op. cit.

[164] De hecho, Martin Luther King felicitó a Nichelle Nichols, la actriz que la interpretaba, y la alentó a continuar en la serie por todo el bien que este personaje le estaba haciendo a las luchas de emancipación de los negros en EE.UU.

[165] En ENT este aspecto sigue presente, pero de una manera más vaga y periférica. Los que "juzgan" a los humanos son los vulcanos, es decir, unos iguales "mejores" y no unos dioses, y lo que está puesto a prueba no es la Humanidad como un Todo sino la capacidad y la madurez de los humanos para salir a explorar el espacio desconocido. Además, este juicio no el eje del episodio sino un conflicto más de los muchos que integran la trama.

[166] Por ejemplo, en 1969 (es decir, justo cuando finalizaba TOS) el hotelero devenido experto en ovnis Erich von Däniken escribía en su libro Regreso a las estrellas: "Desde la perspectiva del Universo, los seres humanos somos unicamente los habitantes del «tercer planeta» de un pequeño Sol que flota en uno de los extremos de la galaxia, por lo cual no tiene importancia que tratemos de establecer distinciones entre nosotros llamándonos rusos o chinos, americanos o europeos, negros o blancos. Cuando, un día, logremos establecer los primeros contactos con los seres inteligentes de otros planetas, nos entenderemos sólo en un idioma. las 2976 lenguas que se hablan hoy en nuestra Tierra podrían conservarse entonces como dialectos. Los científicos de todos los países y de todos los planetas intercambiarían sus conocimientos en una sola lengua. Pero entonces la imagen universal que hoy tenemos habrá de abandonarse, y la joven generación de la Era del espacio rechazará definitivamente de su conciencia los últimos sentimientos nacionalistas, que ya no tendrán ninguna razón de ser" (von Däniken, Erich, Regreso a las estrellas, Plaza & Janés, Barcelona, España, 1975, pág. 157). Las coincidencias de este pronóstico con la "Visión" de Roddenberry son, evidentemente, muchas y parte de un espíritu de época que depositaba sus más altas esperanzas en un Porvenir no demasiado lejano.

[167] Ver página 48.

[168] Los guionistas de Star Trek no sólo utilizan las paradojas de la mecánica cuántica en sus argumentos sino que sus argumentos a veces son "paradojas de la mecánica cuántica" y desafían toda lógica.

[169] TNG#105, The Last Outpost,7/8/1987. Guión de Herbert Wright sobre una historia de Richard Krzemien. Dirigido por Richard Colla

[170] La traducción de drone es "zángano", reforzando la característica colmenar de esta especie. Sin embargo, la connotación peyorativa de la palabra "zángano" me hace no traducirla, amén de que no puedo dejar de ver en "drone" una conjunción de "(an)droide" y "clon" (que es, al fin y al cabo, lo que los borgs son)

[171] El nombre en inglés de estos seres, changeling, traduce como "variable" o "cambiante". Si bien "mutante" sería sinónimo, este término tiene en la ciencia ficción una connotación que hace que la elección de llamarlos así no sea la más feliz del mundo.


Ilustrado por Saurio
Axxón 157 - diciembre de 2005

 
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