COLINAS DEL VIEJO SER

Gerardo Horacio Porcayo

México

Y durante toda la noche
leí las heridas braile

Paul Auster


Despertar. Eso es todo. O debiera ser.

Vigilia, lo llaman otros. Y es cierto, hasta en su acepción de ritual religioso. Es el ayuno de fantasías y quimeras. Es quedarte en el yermo de lo real... es verlo todo con los ojos descarnados de esperanzas. Es meterte el dedo bajo la piel, deseando levantar los párpados, descubriendo que ya no los tienes; descubriendo que el sol no quema tus pupilas, que la luna no reduce tu capacidad perceptiva, que aún bajo la nimia luminosidad de las estrellas todo sigue allí, impasible, estático, más irreal que tus mismos sueños que ya no te cobijan, ya no acuden a ti... Porque esa arenilla, ese toque misterioso que te hacía cubrirte con las sábanas, aferrar la almohada, depositar tu mejilla en ella, se ha extinguido, como si nunca hubiera existido...

Es sentir el dolor que adjudicamos a lo verídico, cuando ninguna otra cosa, ni los sonidos, ni las imágenes o el olfato parecen respaldar ese hecho.

Es permanecer en este laberinto atroz; en este océano de mareas continuas, pervertidas, arrasando tus castillos de arena.

Es vivir con los ojos y el corazón rotos, sin la gran defensa de poder olvidarme de ti; sumirte en esa negrura básica, arropadora, que son los dédalos nocturnos, que son esa fase cuando tu cuerpo se rinde, buscando recuperar energías, buscando suplir los huecos que dejan los eventos cotidianos...

Es saberte perdido en la telaraña de lo inasible...

Es este miedo que te carcome, sin necesidad de relojes o clepsidras; sin necesidad de ciclos solares...

Es esta imparable tortura que está a punto de abordarme...

Pronto mi voz, mis pensamientos, quedarán reducidos a un continuado, casi infinito gemir... pronto no sabré donde acaba mi piel y empieza la del mundo...

Lo sé.

Presiento sus pasos. El mecánico caminar de mis verdugos.

Si al menos percibiera en sus labios una sonrisa... si al menos la mofa cubriera mis gritos... todo sería distinto...


...Veinticuatro adolescentes han sido encontradas en los Vados de Recolección Orgánica. Sus cuerpos no muestran marcas de defensa o huellas de violencia... El Ministerio Público pone en duda la teoría de suicidio. Un informe de la Oficina Central Médico-Forense asegura que las víctimas, en ese trance terminal, hubieran sido incapaces de burlar las Nanocercas de Protección Ciudadana... Expertos Psicólogos afirman que es la adaptación al medio... El recurso de rebeldía ante los actuales métodos de control...


Estar o no estar. Esa es la cuestión...

Bajo las torturas, tu ser entero clama, asegura tu permanencia fuera del sueño.

Alguna vez creí en el dolor como placer exquisito. En el arte que supone deconstruir lo que esa inasible entidad, comúnmente llamada Dios, ha decidido organizar bajo el nombre de Universo. Bajo el nombre de realidad...

Hoy no sé que pensar...

Ni siquiera puedo asegurar que estos sean mis pensamientos...

Tal vez Dios me los está pegando en el cerebro... Mejor aún, en esa cosa, igual de inasible que él, llamada memoria...

Busco las cicatrices en mi piel... Y descubro saliva. Sólo saliva reseca, esa que se encostra invisible, pero olorosa... Una en especial... Me extasío en ese reconocimiento... Se llamaba Vanessa... Y aún ahora, tras tantos recovecos, tras infinitas eras en lo inestable, puedo recuperar su cuerpo... Las costillas visibles bajo la epidermis y mi embate; sus senos pequeños, de estrecha aureola; sus pezones funcionales que siempre mantenía a raya, bajo cualquier estímulo externo que no fuera nuestro encuentro... Sus nalgas firmes, redondas en su pequeñez... Y el aroma de su entrepierna...

Quizá nada fuera verdaderamente terrible... Si ellos no portaran su íntimo perfume... si ellos no cedieran la muralla de su más profunda piel, cuando agitan sus instrumentos, cuando es mi carne la que se abre... y no la de Vanessa...

Vanessa... Vanessa...

Ya no sé donde acaba tu innegable esencia y empieza este símil; este simulacro que te hace negativa, ajena...

Bestia sin otro atributo que la mezquindad...


Cuatro patrullas destruidas como resultado de una marcha de protesta de la comunidad de Nueva España. "Libre expresión a los colonizadores sin fronteras" , rezan sus pancartas... Los peritos achacan el fallo en el Sistema de Contención Agresiva a un nuevo nanovirus... La oficina de Ingeniería de Comportamiento señala al SRC, como el detonante definitivo para iniciar tan exagerada empresa...


Que se pudra el mundo. Que se acabe el universo.

Esa fue la única plegaria de mi abuelo que alcanzara fama.

Sigo dudando de su originalidad... Sólo yo... Hoy en día nadie se preocupa por tales nimiedades... lo que importa es la calidad del collage, la sutil manera en que creas tu monstruo de Frankenstein...

Hoy, las frases son tan nimias como eyacular al aire. Como manchar la pantalla de tu computadora, mientras sólo tu mano relaja la maldita soledad...

Este hoy del que hablo es sólo otra zona mistérica a decodificar...

Ayer, hace segundos, quizá, mi verdugo portaba una cara que exactamente reproducía los rasgos de Vanessa... Portaba su sudor, su almizcle, sus pies de uñas amplias, sus dedos de arquitectura aplastada...

Sus caricias eran igual de intensas... Jamás con igualdad ritmos y movimientos, jamás con esa capacidad para lo sensual...

Los dedos de sus finas manos eran largas tiras de piel y sus uñas clavos que mordieron, se adhirieron a mi espalda como las de ella jamás lo hicieron...

Temo pronunciarlo... siquiera pensarlo...

Mi mente jamás, antes, se detuvo ante tales supersticiones...

Esto se parece al infierno... Y a la vez no....

Conservo recuerdos deslavados, de un lugar más concreto. Más exacto y menos doloroso...

Yo solía llamarlo infierno... Pero allí no había confusión alguna... Hasta donde mi memoria alcanza a respaldarme, allí todo era innegable.

Estaba el rostro indescriptible, en eterno flujo, del engañador. Estaban los fuegos que expedían nauseabundas oleadas de azufre...

Jamás esta tergiversación...

Jamás mis excrementos olieron a menta... Menos el aliento de Vanessa, lo identifiqué como similar al de un cadáver putrefacto... al de un festín de buitres...


Las cárceles de Tharsis, en pleno conflicto. Varios motines registrados a lo largo de la semana. Los presos aseguran que los ejecutados SRC empiezan a colarse en sus sueños... Los ingenieros del Sistema Retro-Culpa adjudican el fenómeno a una psicosis colectiva...


Los carteles aparecen en cada esquina, en cada rasgo del paisaje.

Sus mensajes son escuetos. Vanos. Hablan de mí, como si ignorara mis actos... Reduccionistas, no saben apreciar mis más íntimas motivaciones...

Los veo a cada paso, mientras recorro este solar que no genera calor.

El frío me abraza. Me congela. A veces los ojos se me quedan fijos en un punto, hechos piedra cristalina. Es entonces cuando puedo ver a los demás...

Rostros conocidos... Lejanos, pero conocidos de ese sitio que permanece brumoso en mi memoria... En aquel lugar el frío estaba ausente... recuerdo llamas, anatomías sin forma definida, siempre mutante...

Recuerdo mi dolor...

Pero se parece demasiado a este.

Sigue teniendo una sola fuente.

Vanessa... Sé que nunca abandonarás mis entrañas...


La crisis energética amenaza con paralizar medio hemisferio marciano. Los nuevos colonos han emprendido búsquedas que recuerdan antiguas historias de conquista. La fiebre del uranio amenaza con echar por tierra el plan de desarrollo de la economía colonial... Expertos astrónomos aseguran que las vaticinadas llamaradas solares anularán la urgente necesidad de una explotación minero-radioactiva...


Recuerdo aquella primera transición... De tus ojos al ojo del revólver. De tu mirada de verde apagado al plomizo iris de la bala...

Lo recuerdo todo... Las otras doce que no fueron tú... El cerco de bocinas y sirenas... La paz de mirarte en la ahusada punta del metal... Pero podría ser otro sueño... Uno más que me asola en este otro infierno.

Ayer la helada duró tanto que las paredes se vinieron abajo. Nos reunimos al centro, mientras las focas balaban sus odas de desprecio contra los submarinos acorazados...

Tres ballenas arrastraron nuestro carruaje por el paisaje marítimo, mientras platicábamos. Éramos ocho... Y no compartíamos más que un solo padecimiento: la desorientación...

Hablamos del pecado.

Hablamos del placer, mientras el mundo siguió en su etapa glacial...

No compartíamos mucho más. Sólo este odio contra la falta de sueño.

No recordamos nuestros nombres.

Recordamos los apelativos de las llamas. Las torturas de aquel infierno que en verdad fue fuego...

Después, en un cerrar y abrir de ojos, en un blanco fade in, volvimos a saber lo que era vivir sin párpados, instalados en esta materia, que, por consenso general, hemos decidido llamar No-mundo.


El clero, indignado ante los matices que ha tomado la apertura de expedientes sobre los métodos del Sistema Retro-Culpa. Se rumora un cercano concilio para esclarecer las variables teológicas que podrían entrar en juego...


Hoy he comprendido parte del mensaje. Los carteles omniscientes se burlan de mi búsqueda.

No entienden, Vanessa.

Los verdugos aún tienen menos elementos de juicio. Rezuman desesperación. Bajo sus manos los látigos han atenuado el furor. Los hierros calientes que penetran mi carne me recuerdan a tu clítoris. Siempre expiden tu olor de orgasmo, siempre me hacen regresar a aquellos tiempos...

El mundo empieza a tomar consistencia.

Esta es mi verdadera realidad... Ahora sé que no estaba equivocado... sólo perdido en mi cabeza, en los meandros de un sueño infinito que me alejó de ti...

Por un momento... O una eternidad...

En el sueño jamás sabes cuantas vueltas dieron las manecillas. No tienes calendarios, sólo la misma esfera sin números, las tres manecillas que giran al revés. De derecha a izquierda, obstinadas.

Hoy lo he entendido, Vanessa, esta, es mi segunda oportunidad. Regreso en el tiempo. En la vida que no me quisiste dar.

Que busqué, a través de tu corazón.


Videntes de la esfera racial supra, aseguran una catástrofe en caso de seguir empleando el Sistema Retro-Culpa. Mostraremos, después de los mensajes de nuestros patrocinadores, las pruebas holográficas que este gremio nos ha proporcionado...


Mi mueca se retuerce. Lo sé. No finjo el dolor, ese me carcome, me satura la cabeza, cada extremo de mis nervios.

Y recuerdo sus cuerpos, Vanessa.

Recuerdo las caricias de mi hoja en sus vientres blancos que sólo, de manera muy lejana, me evocaban el tuyo. Recuerdo sus entrañas, como racimos de frutas aromáticas, hinchándose, abalanzándose presurosos a mis manos que siempre los esquivaron mientras mantuvieron su espantosa tibieza, su innecesaria calidez...

Eran sus ojos lo que veía, Vanessa. Como miré los tuyos... Diferente...

Muy diferente...

Recuerdo el vibrar de la empuñadura en mi mano, el lento gemir de la carne, que sólo la mordaza me dejaba escuchar.

Recuerdo la erección de sus pezones, cómo se abrían los senos al paso de mi afilada lengua...

Lo recuerdo todo... En especial la textura de sus corazones, esos bordes mínimos que ningún otro ha sabido identificar como letras... Esas humedades que exponían las partes más veladas del discurso de Dios...

Pensé que Dios se contradecía...

Pensé que todos debían ser como el tuyo...

Y ahora el esquema queda completo.

Es tu falsa mano la que sostiene el cuchillo, tu falso rostro el que me mira impasible, mientras me rebana...

Y me regodeo, pensando en que sufriste esto.

En este, tu dolor, que ahora es mío...

Porque te acercas más...

Cada vez más...

Aunque mis gritos no te alcancen... aunque me niegues la mirada...

Y está bien... Así está bien...

Sólo viéndolo a los ojos consigo recordar que sólo es mi verdugo, con tu imagen a manera de disfraz, Vanessa...

A manera de fantasía que no entiende... pero tampoco lo hace llorar...


Nuevas escaramuzas en el cinturón de asteroides. Jugoso botín en maquinaria nanotecnológica obtiene la banda pirata conocida como Engrapadores. Las declaraciones de la Oficina de Aduanas señalan al sistema penal como el más afectado por este acto vandálico. En verdadera consternación los directivos del penal...


He pensado en Dios y en ti. Y no distingo ninguna diferencia.

Aunque la sé cierta.

Hubiera sido maravillosa tu esencia divina... Puramente celestial... Saber que su sangre llenó mis manos, mi ropa. Que en la escritura de tu corazón se hallaba la clave del universo...

¿Sabes, Vanessa?, por eso me hundí en tu carne con mi miembro de metal... por comprenderte, por saber qué nos alejaba en este universo tuerto, cojo, tullido... Te penetré con frío, sólo cuando tu frío arrasó mis playas, sólo cuando tu amor, tu ser, tu sed se hizo de otro... Sólo cuando me fue imposible encontrar la coherencia en esta trama torcida, desvencijada, contrahecha que es la vida...

Sólo cuando descubrí que, además de recuperar lo que arrancaste de mi pecho, iba a saber sus planes... Sólo entonces mi pene se volvió hoja metálica... Sólo entonces decidí entrar a la fuerza a tu entraña...

Y no es lo mismo... ahora lo sé, mientras veo tu máscara sobre la faz de mi torturador. Mientras esta hoja me acaricia con ese furor que te hizo falta...

Pero mi verdugo es tonto. Es ciego.

A veces lo miro extraer mi músculo cardiaco y una infinita ternura, una espantosa fragilidad me hacen querer extender la mano, para tratar de acariciarlo... Para tratar de leerlo... Quizá en mí, en ese lugar, está la clave de Dios...

Mi verdugo no sonríe, me lo arranca de la vista y lo arroja a las ratas. A esas cosas grises que no saben leer. Sólo roerlo, transmitirme ese lento dolor desde la distancia.

Quizá los mensajes vayan cambiando...

Quizás ahora sabría lo que pretende decir Dios, Vanessa...

Quizás.

Yo no lo dije, no lo inventé, ¿sabes? Lo inventó, en todo caso, Pablo... San Pablo dijo que allí estaba la ley... inscrita en los corazones...

Allí la puso Dios.

Allí la busqué yo.

Primero en el tuyo, en el que para mí era Dios...


La Comisión de Derechos Humanos acude a los nuevos debates sobre el Sistema Retro-Culpa... Escándalo en las altas esferas, el hijo del industrial Romel Deguer, se revela como uno de los más importantes condenados... El juez de lo Penal en primera instancia de Sidonia Menor, asegura que una importante suma se ha establecido como soborno para mantener una salvaguarda aberrante sobre Clark Deguer...


Todo el desierto es hielo. Toda sensibilidad este frío que me va comiendo las manos, las va paralizando... y entre más trato de flexionarlas, las grietas aumentan... sin dolor.

Nos miramos Vanessa. Uno a otro, sin poder hablar. Somos ocho, otra vez. Ahora sus rostros me son más familiares... pero igual de ajenos...

Hoy no hubo un sólo instante para hablar del pasado...

Ballenas y focas han pasado a formar parte del paisaje helado. Son otras dunas, otras esculturas en este páramo infinito, sin sol...

No puedo inclinar la cabeza. Sé que las fisuras han abierto ventanas a mi corazón... tampoco alcanzo a distinguir el de los otros...

Mis ojos ya no giran. Son como diamantes defectuosos...

Son tan inútiles como cuando atisbé en la superficie de tu músculo cardiaco...

Sólo el frío era importante, Vanessa... Ni aún entonces cejaste en tu empeño... en tu distancia...

Frialdad...

Quizás algo así escribió Dios...

O tal vez todo lo que mis dedos percibieron, supieron leer, fue lo que Dios quiso expresar...

Tal vez... Pero ahí, nunca habló de esto...

Sólo hablaba de ti...


Tres... Dos... Perdón... Estamos recibiendo nuevos datos sobre el zafarrancho en el barrio de Sidonia Menor... Cuatro profetas de la subterraneidad han exhortado a sus fieles a una lucha religiosa en contra de la pena de resucitación, en contra de todo el concepto SRC... Al momento, dos centrales de energía solar han sido asaltadas con lujo de violencia... y tres pelotones de la fuerza Pro-Orden Global, han sido arrasados con láseres de fabricación casera...


Mientras camino, los engranes se me caen de las articulaciones.

En el plástico de mi piel, sé recordar lo que era mi vida...

O lo que creo solía ser...

Ahí están los vellos que se erizan con cada paso, con cada perdida de movilidad que este intento de escape me acarrea.

Ya no puedo sostenerme en las piernas. Caigo, de boca contra los girasoles. Mis ojos buscan al astro rey y sólo encuentran copias bastardas de las mismas plantas sobre las que yazgo...

De nuevo escucho los pasos de mis verdugos... Y bajo las raíces de estas flores amarillas veo brotar un sin fin de navajas...

Me alcanzan como caricia de mujer.

Me recorren el cuerpo como lengua femenina...

Me arrebatan... de esta cosa que no sé si es realidad...

Me arrebatan el tiempo... Hasta que ellos me alcanzan...

Otra vez huelen a ti, Vanessa...


El éxodo detenido de nueva cuenta por intervenciones terroristas. Ocho androides arrestados... Ningún escaneo de memoria esclarece, hasta el momento, al autor intelectual... Robotpsicólogos, aseguran la total inocencia de estas huestes de piel artificial... El presidente del bloque Norte-latino, se niega a emitir discursos... al regresar de los comerciales, obsérvelo temblar frente a las cámaras...


Yacer en la tina, sentir tu sudor goteando dentro del líquido, dentro de esa cosa que huele a ácido sulfúrico y, sin embargo, relaja como recuerdo relajaba un baño de agua tibia y burbujas exclamando el placer.

Nunca te tuve en ese ámbito, Vanessa. Siempre hoteles-ataúd, siempre impedimentos para el ansia de nuestras pieles. Siempre ese no poder besarte los pies... No, cuando estabas desnuda; no, cuando nuestras pieles se volvían una... una que no dejaba regusto de soledad...

Vanolandia, Vanessa...

Yaces más allá del no sueño. Más allá de lo irreal que es esta, mi vida que no distingue otras dimensiones que las ciudades grises y deshabitadas, que las ciudades marchitas de tantas lejanías...

Que las ciudades que no parecen ruinas, pero lo son...

Vestigios de lo que fue tu sentir... Eso que tú llamabas alma...

Vanessa. Vanessa....

Te recuerdo en tardes de poliestireno lloviendo en cenizas sobre la ciudad. Copos de nieve plástica nos cubrían al besarnos... Nos cubrían mientras nuestras manos no extrañaban el hueco de la otra... Mientras creíamos restañar el metal incorruptible de nuestro espíritu, retando a la sociedad...

Vanessa... Esas tardes quizá sean mi verdadero sueño, ahora que habito esta realidad de punzones y torturas impasibles...

Este hábitat que dista mucho, supera en mucho al infierno...


La evolución de las especies, otra vez en entredicho... Una nueva doctrina, una nueva secta del Cristorrecepcionismo asola las urbes marcianas... Dos profetas recorren con trajes presurizados los fondos de los canales marcianos, bautizando con arena... "Reconócete como polvo; Jesús ha cifrado el nuevo Armagedón. No quedará templo, catedral en pie en este mundo robado; en este sitio que roba las almas", es la frase ritual... Y aquí están las imágenes...


Me duelen las prótesis ahora que camino ésta, nuestra vieja vivienda. Ahí siguen las paredes blancas de plástico, ahí tus cuadros hechos con pintura pastel.


Ilustración: wkowalsky

No miro mi retrato, miro el tuyo. Tu nariz original que nunca conocí, tus ojos plagados de amarillo, tu rostro flotando a la deriva en las mareas eólicas de esta tierra rojiza que no nos vio nacer...

Vanessa... Cuando se termine el combate, la sangre no habrá manchado los campos... La arena jamás sabrá contar nuestras odiseas... porque la desconoce... Ignora nuestra fonética pervertida, nuestra alma que ya dudo sea universal...

Vanessa, te rezo, mientras tus manos, que no son las tuyas, me abren las carnes, como años atrás, quizás segundos, mi metal abrió las tuyas...

Vanessa... Supiste ser sueño... ahora sabes ser esta realidad que me colma en la no ausencia, en la no lejanía, en esta demacrada caminata por las colinas del viejo ser...

Vanessa... tu corazón otra vez llena mi garganta, repta, siempre hacia abajo... Siempre imparable, rompiendo conductos, paredes de piel, hasta alcanzar al mío.

Hasta que tu corazón mordisquea lenta, tortuosa, imbatible, el mío...

Vanessa... Hoy te sé mía...

Sólo hoy, cuando la realidad ha sido abolida y mis torturadores al fin sonríen, como si otras tantas tuercas les brotaran de la cabeza... como si esto que me haces, hoy en día, no fuera placer...


Azoramiento en la Suprema Corte de Justicia... Dos custodios mueren al aplicar la pena de resurrección... Fallas en el suministro de energía han incrementado la intensidad de los motines. Las barreras derribadas en las Instalaciones de Alta Seguridad del SRC...


Gloria e infierno. Infierno y gloria.

Nada es lo mismo.

Recuerdo los rostros de esos ángeles torcidos, Vanessa. Recuerdo, una y otra vez, cómo abrí tu cuerpo. Cómo lo penetré con este miembro metálico que también Dios puso en mi mano...

Lo recuerdo todo Vanessa...

Hasta esas palabras que nunca pronunciaste la primera vez. Hasta esas muecas que ahora me persiguen, placenteras...

Es tu ceño torcido, es tu furia, son tus lágrimas que me aseguran tu sentir...

Hoy mis verdugos no han arribado... Hoy nos descubrimos en deshielo, ocho otra vez, frente a frente, en este mundo sin fin que resultó tener paredes...

No hablamos de pecados... Del tiempo, sólo empezamos a caminar... Al principio juntos, agachados como animales asustados.

Atrás quedaron los estallidos... Atrás los problemas para cerrar los párpados... Atrás quedaron esos rostros semiconocidos...

Pero no esta sensación de impermanencia... Esa me sigue, me habita.

He metido mi dedo bajo la piel... Pero el dolor es diferente... También el color de la sangre...

Sólo una cosa parece decirme que esto es real... Hoy dueles más, Vanessa...

Porque ya no estás cerca. Ya no me tocas con uñas mutadas, con pieles que sabían a vacíos...

Recorro los pasajes de arena rojiza, las grises urbes de atmósfera presurizada... Y te veo en cada mujer, en cada arquitectura tan excelsa como la tuya...

Hoy mis uñas son metal...

Otra vez sabré acariciarte...

Otra vez tocarte, tan íntimamente como jamás aceptaste aquella lejana y primera vez...


Des-hacer, des-crear, es la única tarea que el hombre
puede asignarse si aspira, como todo lo indica,
a distinguirse del creador

E.M. Cioran

Para IDCR



Tus verdugos son tontos, son ciegos, y la culpa tampoco permite que te veas el rostro en el espejo porque tus ojos son diamantes defectuosos.

Gerardo Horacio Porcayo nació en Cuernavaca, Morelos, México, el 10 de mayo de 1966. Junto con José Luis Zárate Herrera han llevado adelante el Círculo Puebla de Ciencia Ficción. También fue editor de las revistas La Langosta se ha Posado y Cuerpo a Tierra. En 1992 recibió el premio Axxón Electrónico Primordial y en 1993 se publicó su novela La primera calle de la soledad. Doce cuentos en Axxón: "Los motivos de Medusa" (25), "El territorio de las sombras" (31), "Sobre la pata del centauro" (37), "Nada nuevo que contar" (47), "Una misión más" (55), "Imágenes rotas sueños de herrumbre" (58), "El caos ambiguo del lugar" (83), "Paz y rutina" (83), "Vástago de furia y tiempo" (83) —con Carlos Limón—, "Aquí y en el más allá" (148), "Otra tragedia griega" (153), "Si tan solo" (157).


Axxón 161 - abril de 2006
Cuento de autor latinoamericano (Cuentos: Fantástico: Ficción Especulativa: Castigos: México: Mexicano).

            

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