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REENCUENTRO DE
PERSONALIDADES
DE LA VIEJA
EDITORIAL ACME

por Adrián Rosé

En una soleada tarde el pasado sábado 1° de Setiembre de 2007, se realizó en el barrio de Boedo, en la ciudad de Buenos Aires, un glorioso reencuentro. En él se reunieron varios sobrevivientes de la legendaria Editorial Acme, que colaboraron en sus publicaciones de distintas maneras, nada menos que desde sus comienzos en la década del cuarenta. Acme publicó toneladas de CF y Fantasía, a través tanto de colecciones de géneros afines como de otras especializadas.

Estuvieron allí presentes Vera Lapegna, que ofició de anfitriona, junto a personas de la talla de Alfredo J. Grassi, Eli Cuschié, Leonor Bellani (hija de Rodolfo Bellani), Franz W. Guzmán, Martha Barnes y Eugenio Zappiettro. No pudieron estar por razones de distancia Maximiliano Mariotti, Carlos Varau, Carlos Roume y José María Delbo. También estuvieron presentes miembros de Ediciones Pulpship, quienes propiciaron el encuentro.

Cabe aclarar que ya desde comienzos de la década del cincuenta hasta mediados de los sesenta fueron habituales una serie de encuentros que, generalmente organizados por el autor Luis de la Puente, se celebraban en restaurantes y cafés de la Capital Federal, en donde los escritores que publicaban en Acme se juntaban para homenajear a menudo a su querido Amadeo Bois, uno de los dueños de Acme que daba mucho lugar y no pocas oportunidades para los autores nacionales. En ellos estuvieron muchas veces Adolfo Perez Zelaschi, Alfredo J. Grassi, Luis de la Puente, Juan Jacobo Bajarlía, Rodolfo M. del Villar, entre otros. La última de estas celebraciones se realizó a mediados de la década del sesenta en un bodegón de la calle Uruguay, en donde los autores, casi todos policiales y fantásticos, entregaron un poco en broma como homenaje, un mantel de papel a Bois, firmado por todos ellos con dedicatorias y manchas de vino.

Pero muchos años pasaron desde entonces y la mayor parte de quienes trabajaron para Acme han ido muriendo. Hoy, aún quedan algunos, que se habían perdido de vista y habían perdido el contacto completamente entre ellos. Además, el encuentro del 1° de Setiembre aglutinó no sólo a aquellos del campo literario sino a editores, traductores y dibujantes. Primero haremos un breve repaso de cada uno de ellos mencionando sus características más sobresalientes.


Vera Lapegna (n. 1920) nació en Italia, se educó en Inglaterra y llegó a los cinco años a Argentina donde se radicó. Poco después de la mitad de los años cuarenta ingresó a trabajar en la novísima Editorial Acme como secretaria. Cuando Amadeo Bois y Modesto Ederra, propietarios de la editorial, vieron su enorme capacidad de trabajo, cultural e intelectual, pronto fue nombrada sin hesitaciones para la dirección de prácticamente todas las publicaciones. Allí se transformó con los años en el factótum de dicha casa. Fue co-directora de colecciones como ROBIN HOOD, AUTORES CONTEMPORÁNEOS, CLÍPER, RASTROS y PISTAS DEL ESPACIO, y creadora/directora de ROBIN HOOD DEL ESPACIO. En la editorial se llegó a ocupar incluso de las cuestiones contables, la selección de autores, material extranjero y dibujantes, y hasta realizó algunas traducciones. Se retiró de Acme a comienzos de los sesenta. Este año, pocos meses antes de cumplir 87 años, regresó como co-directora de la nueva época de PISTAS DEL ESPACIO (esta vez en Ediciones Argeos).


Alfredo J. Grassi nació en 1925 y desde 1944 a la fecha ha publicado cientos de novelas, cuentos, guiones de historieta y notas, la mayor parte de CF, y es una de las más grandes figuras argentinas de este campo. Fue director de 2 revistas del género: una fantástica (CENTURIA, Ediciones Centuria, 1945), y una de CF (PISTAS DEL ESPACIO, Ed. Acme, 1957-1959), y de otra que a último momento no llegó a salir a pesar de estar ya armada: FANTASÍA Y CF (Ediciones Universales, 1951). También fue asesor literario en la revista de proto-CF 2001(1968). Sus novelas y cuentos vieron la luz durante más de medio siglo en revistas como MUNDO ARGENTINO, CENTURIA, PISTAS, SUPLEMENTO DE RASTROS, PISTAS DEL ESPACIO, VEA Y LEA, AGRONUESTRO, HABLEMOS MAGAZINE (EE. UU.) y FLYING SAUCER (EE. UU.), la mítica revista de Raymond Palmer. Y recientemente en revistas de CF como CUASAR, PULPSHIP y GURBO. En otros países publicó en EE.UU., Italia, Inglaterra y España. Es también traductor, periodista, poeta, profesor universitario y cineasta, campos donde también se ha destacado. Entre sus obras de CF y fantásticas figuran: "Y LAS ESTRELLAS CAERÁN", "LA PATRULLA DEL INFINITO", "UN CADÁVER EN EL PUERTO", "LA MONTAÑA DE LOS ESPÍRITUS", "MISTERIO INTERPLANETARIO", etc. Para Acme trabajó como autor, guionista, director literario, traductor y asesor literario. En 2005, 2006 y 2007 recibió dos primeros premios y un segundo del Gobierno de la Municipalidad de Buenos Aires. En la actualidad tres novelas inéditas suyas del género están próximas a aparecer. Este año su gran regreso al género se produjo con el renacimiento de PISTAS DEL ESPACIO, de la cual es director, igual que hace exactos cincuenta años al ser creada.


Eli Cuschié nació en Rosario y llegó siendo una jovencita a Buenos Aires en 1948. Desde pequeña ya dibujaba y entonces siendo adolescente comenzó a dar sus pasos aprendiendo junto al dibujante José Clémen, con quién publicó conjuntamente sus primeros dibujos para Acme a mediados de los '50. Pero pronto quedó claro su talento y despegó por sí misma; Vera Lapegna y el Sr. González, encargado de Acme, la alentaron en su inicio en el mundo de la ilustración. Es así que desarrolló su prolífica y meteórica carrera vendiendo decenas de portadas y dibujos interiores para RASTROS, ROBIN HOOD, CENTAURO, ROBIN HOOD DEL ESPACIO y SUPLEMENTO DE RASTROS. Ha ilustrado tapas de obras fantásticas y de CF en Acme como "DEMASIADOS GANADORES" de Brett Halliday, "EL ATAÚD DE LONA" de William Campbell Gault, "EL EXTRACTO DEL MIEDO" de Spencer Dean, "EL PRÍNCIPE FELÍZ" de Oscar Wilde, "ALICIA A TRAVÉS DEL ESPEJO" de J. Carroll, "MENSAJERO DE OTRO MUNDO" de John Campbell, "LA SIRENA DE BRONCE" de Paul Ernst, y de autores nacionales: "MI ASESINO Y YO" de Julio Vacarezza, "UN ARGENTINO EN TEXAS" de Rodolfo Bellani, etc. Luego se retiró para dedicarse a la hotelería aunque continuó desarrollando paralelamente su labor como pintora, aunque alejada del mercado editorial. A comienzos de 2007 fue redescubierta por Ediciones Pulpship y ahora ha regresado a la ilustración. También ha escrito algunos pocos cuentos de fantasía, su género favorito, y un libro de poesía fantástica: "DESPERTAR DE IMAGO" (Ediciones Argi, Mar del Plata, 1974).


Rodolfo Bellani (1904-1984) ha sido uno de los más prolíficos autores pulp argentinos. Incansable aventurero y viajero (visitó todo tipo de sitios agrestes y selváticos de América), volcó en su narrativa toda esta experiencia. Si bien arrancó como escritor en la década del cuarenta con algunos libros de historia, pronto se dedicó de lleno a escribir pilas de colorida ficción para distintas editoriales como Tor y Acme. Rápidamente con su nombre y varios seudónimos que eran anagramas, se especializó en aventuras sobrenaturales de piratas y en westerns que a menudo se hundían de soslayo en lo fantástico. Citaremos "EL AZOTE DEL CARIBE", "MORGAN EL FILIBUSTERO", "EL CORSARIO DE LA VIRGEN", "EL MUERTO QUE REÍA", "EL VAMPIRO ATACA", "UN ARGENTINO EN TEXAS", etc. aunque tal vez dos de sus mejores y más refinadas obras sean "LA SONRISA DEL BANDIDO", un amargo western con incursiones en la clarividencia situado en un valle encantado, y en el que aparece como protagonista su hija Leonor, y "RAYO DORADO", novela infantil en donde se personifica a una paloma mensajera y que inauditamente adereza elementos de espionaje y de las gadget-stories. Sus últimas historias publicadas se vieron en los kioscos en los '60 para Tor, si bien posteriormente Acme reimprimió un par de novelas suyas. En los ochenta, hacia el final de su vida cuando dirigía una librería en Bolivia, se dedicó a la novela erótica. Falleció en dicho país. En 2006, GURBO publicó un cuento de CF suyo inédito: "La perla del espacio". Su hija Leonor (n. 1946) en cierto sentido es su sucesora más directa; como tenía una relación muy cercana a él, heredó el gusto por la lectura, no sólo por las novelas de su padre sino por otros autores de CF como Bradbury.


Franz W. Guzmán nació en Perú en 1919 y se nacionalizó argentino, a donde arribó en 1928 con su familia. Ya hacia fines de los '30 comenzó a trabajar para revistas que abrazaban la creciente tecnología y especialización como CHASSIS y CIENCIA Y TÉCNICA, ambas dos modernos intentos de Editorial Albatros. Allí trabajó como armador gráfico y luego como co-director e ilustrador. Luego a partir de los '40 diversificó su trabajo y publicó en décadas venideras para distintas editoriales como Láinez, Haynes, Tor, Columba, García Ferré, etc. Ha sido uno de los ilustradores mejor remunerados del país. En lo que respecta a su labor en el campo de la CF y Fantasía, su obra más célebre es su trabajo ilustrando "EKATÓN" (1980) de Alberto Heredia, una saga espacial que apareció en el mismo año como historieta en ANTEOJITO (Ed. García Ferré) y como novela (Ediciones Aid-Ereh). Dicha serie fue vitalmente famosa entre los chicos de esa época, y hasta terminaron vendiéndose figuras articuladas de este space-opera. Pero Guzmán no era un inexperto, y si bien su dibujo estuvo más cerca de la fantasía que de la ficción científica, ya había ilustrado tempranamente CF para revistas como la ya mencionada CIENCIA Y TÉCNICA y DESCAMISADA en los pioneros años cuarenta. Posteriormente su plumín adornó otras obras fantásticas, principalmente de clásicos como Robert L. Stevenson, H. G. Wells, Julio Verne y H. Rider Haggard. Sus últimos dibujos habían aparecido en 1995 en Argentina y EE.UU., pero regresó en estos dos últimos años a partir de la publicación de algunas portadas en revistas fantásticas como FANTASINA y GURBO, y de una exposición suya en el Centro Cultural Recoleta en 2006. Actualmente ejerce la docencia dos veces a la semana en una institución terciaria de Caballito donde ha sido nombrado profesor emérito. Su relación con Acme se posibilitó fundamentalmente en los años '50, por medio de revistas como CENTELLAS y ABORDAJE y una única aparición ilustrando tapa e interiores de una novela de semi- CF de Salgari: "LA CAPITANA DEL YUCATÁN".


Martha Barnes comenzó su carrera como dibujante siendo sólo una adolescente hacia fines de los años cincuenta. El grueso de su obra entonces se concentró a través de editoriales como Acme y Columba, donde realizó portadas, historietas e interiores en blanco y negro, y donde comenzó a mostrar una fuerte producción sostenida. Sus ilustraciones para "ELLA" y "AYESHA" de Haggard en la colección ROBIN HOOD fueron muy populares. Ilustró asimismo tapas para distintos autores fantásticos y de CF como Eduardo Goligorsky, Alberto Heredia & Alfredo Insúa, o Henry Kuttner en Acme. Hace pocos días en agosto fue entrevistada en un programa radial para hablar de todos estos temas y de su carrera en el campo del dibujo a través de décadas.


Eugenio Zappiettro (Buenos Aires, 1936) es uno de los principales referentes del género policial en la Argentina, con su nombre y con su famoso seudónimo Ray Collins, célebre no sólo aquí sino en Italia, Francia y España. Pero también ha incursionado repetidas veces en la CF y la Fantasía. Su novela más importante y conocida está situada en un duro futuro: "TIEMPO DE MORIR" (Planeta, 1968), que ganara el Premio Planeta en aquel año. También su última novela, un policial semipolítico aparecido en 2006, transcurre en una Argentina paralela. Pero él ya había publicado igualmente guiones de fantasía heroica y fantásticos en varias revistas de Columba desde la década del '60, desde donde su seudónimo cobró notoriedad. Sin embargo su debut en letras de molde se había producido hacia mediados de la década anterior a ésa en LEOPLÁN, seguido pronto por un arsenal de historias de aventuras para SUPLEMENTO DE RASTROS (Acme) desde 1959 a 1964, algunas fantásticas, así como para otras revistas, utilizando varios seudónimos, entre ellos C. de Monterrey y Art Shannon.


Maximiliano Mariotti es un ítalo-cordobés nacido en 1928. Si bien comenzó a escribir hacia fines de los cuarenta, es en la década siguiente donde gracias a un puñado de relatos se abre paso en revistas disímiles como MÁS ALLÁ o LEOPLÁN. Para Editorial Acme publicó en PISTAS DEL ESPACIO y SUPLEMENTO DE RASTROS. Si bien su nombre no figura entre los grandes de la literatura nacional, es un autor muy competente cuyos libros han aparecido en las más importantes editoriales argentinas: Abril, Emecé, De la Flor. Su novela de CF, "PEQUEÑO MOLINO DEL OCASO" ganó el Premio Emecé 1975 y su relato "Valet de hojalata", una conmovedora historia de robots, ganó hace unos años un galardón en España entre más de 500 historias presentadas. Próxima a aparecer se halla una novela de CF secuenciada en tres partes y también un nuevo relato del género: "La segunda oportunidad".


Carlos Varau fue uno de los más prolíficos colaboradores de Acme entre fines de los '50 y comienzos de la década posterior. Publicó tres portadas para PISTAS DEL ESPACIO, pero también sus vivaces dibujos decoraron las tapas de RASTROS y SUPLEMENTO DE RASTROS durante un largo período, transformándose en un estilo distintivo. De esta forma, ilustró novelas fantásticas de Jo Eisinger, Howard Browne, Alberto Heredia & Alfredo Insúa, Alfredo J. Grassi y Luis Roca aparecidas en estas publicaciones. Luego dedicado por completo a la publicidad (dónde tuvo su propia agencia), se trasladó a Brasil, en donde reside desde hace unos pocos años. En 2000 ganó entre cientos de plásticos y diseñadores internacionales el concurso organizado por el Mercosur para buscar el logotipo a utilizarse en sellos, propagandas y estampillas.


José María Delbo tiene 71 años y como de chico vivía en Flores, se inició en el dibujo en los recordados Estudios Clémen de Dibujo, del dibujante Carlos Clémen y situados en dicho barrio. Llegó a publicar algún tímido avance de su quehacer en la revista SUSPENSO del mismo Clémen en 1949, con la tira de CF "El mundo subterráneo", luego en FILMOGRAF, también de Clémen, y a mediados de los '50, por intermedio de Grassi logra publicar un par de portadas para la colección RASTROS de Acme, firmando como "Joseph". Posteriormente emigró a los EE.UU. donde explotó como dibujante y cobró una enorme notoriedad, teniendo luego a su cargo series de CF como LA MUJER MARAVILLA o TRANSFORMERS. Hoy en día reside en Miami, donde continúa activo y dando conferencias sobre dibujo y divulgando esta disciplina entre los más chicos y jóvenes, en las escuelas, por medio de una muestra itinerante.


Carlos Roume, de ascendencia francesa, tiene 87 años. Escultor e ilustrador de gran renombre, se ha caracterizado principalmente en sus dibujos por su gran caracterización para la raza equina, que supo plasmar en miles de dibujos, galardonados en varios países. Sin embargo, ha incursionado con sus ilustraciones en el fantástico, especialmente con series como "SABÚ" de Leonardo Wadel hacia fines de los '50 en la revista homónima de Códex, u obras de fantasía de Salgari, Rider Haggard, Verne, Wells o Eca de Queiroz. Llegó a Acme presentado por Grassi en esa década, y allí realizó algunos dibujos y portadas para colecciones como ROBIN HOOD o RASTROS. Sigue plenamente activo en la actualidad, trabajando principalmente para el exterior. Vive en Tandil.



Todos estos creadores se congregaron, después de décadas, en una reunión que fue emotiva y en donde se recordaron distintos aspectos de aquella época, en la que Acme significó uno de los más importantes abastecedores de ficción y plástica en el mercado local. Acme generó decenas de publicaciones, dio a conocer cantidades inesperadas de escritores nacionales y extranjeros y le brindó desde un primer momento un lugar a los colaboradores locales, tanto autores, como traductores y fundamentalmente ilustradores. En gran medida esto fue posible gracias a la titánica y extensiva labor de Vera Lapegna, en sus múltiples roles, ya que como bien se recordó, llegó a ser en reiterados momentos la mujer orquesta de la editorial. Se hizo un repaso a través de los años con anécdotas e historias que habían quedado detrás de bambalinas. Con asombro, gran afecto y hasta alguna lágrima se recordó a los que fueron partícipes de todas las colecciones y que ya han fallecido.

El reencuentro no sólo sirvió para acercar a gente que había trabajado conjuntamente para un mismo medio y un género como el fantástico; también fue válido para estrechar lazos después de tanto tiempo y vigorizar algunos ánimos creadores en sus distintas facetas.

Vera Lapegna dijo que nunca esperó ser reconocida por su labor y menos aún después de tantas décadas, y además fue unánime el gran cariño y agradecimiento que le demostraron sus amigos y ex - compañeros de trabajo en esta ocasión donde no faltaron los abrazos y el llanto, tal como se preveía.

Grassi, visiblemente emocionado, recordó la frase con que Lapegna lo recibió en 1951 cuando él le vendió a ella su primer cuento para Acme: "Espero que éste sea el comienzo de una carrera de fama y fortuna en lo literario para usted". Esa frase, aseguró él, fue clave en su vida y lo decidió completamente a volcarse a la escritura en forma profesional. Hoy, más de cincuenta años después que esas palabras fueran dichas en las oficinas de la editorial en la calle Maipú, Grassi las lleva consigo como un estandarte en reconocimiento a la oportunidad que la ex - directora literaria de Acme le diera en su juventud.

Eli Cuschié, cuando se le mostró alguna tapa, fue obligada a repasar cómo había realizado algunas de esas portadas memorables que quedaron en la retina de muchos lectores, sobre todo "LA VENGANZA DE THOTH" de Bart Carson, "LA SIRENA DE BRONCE" de Ernst y "EL PRÍNCIPE FELÍZ" de Wilde, tres fantasías que se vieron realzadas por majestuosas carátulas de esta virtuosa artista plástica. Contó como González, encargado de la editorial, a pesar de su carácter difícil, a ella le tuvo bastante paciencia aunque la sobrecargaba de trabajo con las fechas de entrega, y recordó como Lapegna la instó a lanzarse de lleno como ilustradora al sorprenderse de ver sus logrados trabajos tempranos siendo Eli tan joven.

Junto a Leonor Bellani volvieron a cobrar vida algunas aventurescas historias laterales de su padre, el pintoresco Rodolfo Bellani, y de sus tantos trabajos para la editorial, y fue motivo de diversión el ver como en la tapa de su novela "EL CAPITÁN REBELDE", Pablo A. Pereyra lo había retratado de cuerpo entero a Bellani como un pirata sonriente. Lapegna contó que Bellani era alto, buen mozo y entraba a la editorial con aire galante, y que era un gran mujeriego, igual que los protagonistas de sus novelas, hecho que provocó la hilaridad de todos los presentes.

Grassi alegó que para él, Franz Guzmán era uno de los más competentes dibujantes de la revista CENTELLAS, cuando dibujaba sus guiones o sus versiones de Verne y Salgari. A Franz se le ofreció realizar algunas portadas para la colección ROBIN HOOD, porque su estilo, abundante en movimiento y sinuosidad en las figuras, causó buena impresión, sin embargo sólo llegó a realizar una tapa para esa colección por falta de más tiempo, aunque sí colaboró con muchas historietas.

También divertida fue la anécdota en que se recordó como Martha Barnes, siendo una muchacha, se enojó con Grassi por un consejo que le dio él para que utilizara tinta china para los dibujos en vez de lapicera, cuyos trazos se perdían en la impresión, y cómo se reencontraron unos años después y se rieron al recordar el incidente.

Se recordó el primer cuento de Zappiettro para Acme en 1959: "El asalto", bajo el juvenil seudónimo Art Shannon. Zappiettro siempre reconoció haberse iniciado como gran lector con dos colecciones de Acme: CENTAURO y RASTROS. Y al día de hoy recuerda con emotividad cuando fue a ver a su casa al gran Pablo Pereyra, director artístico de Acme e ilustrador sin igual. Si bien no pudieron estar allí por razones obvias de distancia, hubo lugar para mencionar a los dibujantes Roume, Varau y Delbo, y al conocido Maximiliano Mariotti. Grassi, muy unido a Roume por una amistad de años, comentó risueñamente: "Carlos dibujaba las mujeres más feas que había, las caras eran terribles, pero los caballos que él hacía son los mejores que se han visto sobre papel", y se recordó efusivamente con risas que al menos, en una tapa de RASTROS ("DEMASIADAS RUBIAS", Peter George, "195, 1954), la heroína dibujada por Roume "¡increíblemente era linda!".

Algún concurrente alegó que "Varau hacía figuras y escenarios muy planos, casi näif, pero era muy colorido y agradable, y eso era vital para la tapa de una revista o un libro que se vendía en kioscos". A Grassi la tapa que ilustra su novela "MONSTRUOS DEL ESPACIO" aún hoy le parece "muy simpática", y ante la pregunta si era verdad que él lo había llevado a Delbo a Acme declaró: "Claro, si me acuerdo que era un pibito todavía. Había ido a la editorial y de ahí lo mandaron a mi casa, donde apareció con una carpeta con originales suyos. Estaba muy verde pero se veía que le gustaba lo que hacía e iba a progresar, y ya lo creo que fue así". También fue propicia para recordar la ocasión de que Grassi, como director de PISTAS DEL ESPACIO le había comprado a Mariotti un relato, poco después que el cordobés publicara uno en MÁS ALLÁ, aunque González también lo compró un par de relatos para el SUPLEMENTO DE RASTROS. "González era buen tipo, pero tenía un carácter insoportable a veces. Tenía la costumbre de terminar de hablar citando aforismos que él alegaba que eran chinos pero yo creo que los inventaba" sonreía Grassi ante el recuerdo "por ejemplo yo una vez llegué una hora tarde para entregarle una novela y me llamó la atención, diciéndome algo tipo 'Como dicen los chinos, una hora, un mes o un año, ¿qué importa la diferencia? Si es tarde es tarde, Grassi', lo cual era ridículo porque la obra todavía no iba a imprenta, o sino te decía 'como dice un proverbio chino, cuando uno clava un clavo en la pared, el agujero siempre queda' u otras extravagancias por el estilo".

Un detalle asombroso surgió cuando se contó como Vera Lapegna se preocupaba siempre porque dibujantes, autores y traductores siempre tuvieran trabajo en Acme. "Bueno, a veces a mí todavía no me habían dado la plata para pagarles y lo hacía yo de mi bolsillo, directamente de mi cuenta. Luego reponía ese dinero cuando se me entregaba a mí el monto destinado a los pagos. Es que algunos dibujantes o autores no podían esperar, tenían familias que mantener". A pesar de que ella lo cuenta despreocupadamente, como si fuera algo normal, es de resaltar este gesto de Lapegna, que demuestra su sensibilidad y su preocupación por todos cuantos trabajaban allí. Y en cuanto a su labor seleccionando material:

"Yo aproveché que mi mamá estaba en Italia" contó Vera Lapegna "y le pedí que trajera las obras completas de Salgari, incluso algunas que en castellano eran desconocidas. Salgari, por su antigüedad, no pagaba derechos, y eso le convenía a la editorial obviamente, y era un autor muy interesante. Entonces muchos se los di a Alfredo (Grassi) para que los fuera traduciendo de a poco".

"Claro" concordó Grassi, "y elegimos varios que eran fantásticos y de CF como "LA CIUDAD DEL ORO" o "2000 LEGUAS POR DEBAJO DE AMÉRICA", que resultaban atrapantes para una audiencia juvenil".

"Y muchas de las tapas las hizo Pereyra, que gran dibujante que era" alegó Lapegna.

"Sí, era muy muy bueno" admitió Cuschié.

¿Y qué decir sobre las mujeres de Acme? En aquella época no eran muchas las abocadas a profesiones ligadas al mercado de la literatura popular. Siempre hubo acuerdo general en que Lapegna, Barnes y Cuschié eran no sólo talentosas sino notoriamente bonitas.

Cuando Lapegna se quejó de su inactividad actual a diferencia de los demás, Grassi le recordó palmeándola que "ahora ya no podés decir eso, volvés a ser co-directora de PISTAS DEL ESPACIO cincuenta años después". "Sí, está condenada a trabajar" replicó Leonor Bellani ante la risa de todos.

La ocasión ameritó para recordar la reaparición de dicha revista después de exactamente cincuenta años desde su lanzamiento allá por el año del Sputnik. PISTAS DEL ESPACIO "15 reapareció en junio de este año e incluye una portada del viejo dibujante de Acme Fuis, una novela y varios cuentos, igual que antaño y con la misma estética absolutamente respetuosa de la original. Todos estos concurrentes reconocieron que van a colaborar de una forma u otra para esta nueva época de la revista.

Entre gran abundancia de sandwiches, salados y comida dulce, se desarrolló la jornada, cosa que parecía increíble después de tantos años. Se coronó el encuentro con una torta de chocolate, crema y cerezas.

Muchas de estas personas no se veían desde hacía décadas. Algunos en mayor escala, otros más esporádicamente, todos trabajaron para Acme ayudando a sostener sus colecciones, y desde entonces muchos años transcurrieron lentamente. El mundo cambió, y ellos cambiaron, pero ellos no tanto como el mundo, afortunadamente. La remembranza de aquella época dorada trajo nuevos bríos a estos profesionales que trabajaron tanto y dejaron un legado, y que renovaron su vitalidad con este reencuentro, lo que se traducirá en la concreción de nuevas creaciones.



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