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06-Oct-2008

Aplicaciones cotidianas de la carrera espacial

Un repaso al legado cotidiano de la inversión en investigación espacial.

Hace algunos días la NASA celebró su cincuentenario, y de seguro se levantaron las voces de siempre criticando el gasto que representa la inversión en la conquista del espacio. Queremos dar un repaso y conocer una parte de los beneficios que los inventos ligados a la carrera espacial han aportado al uso cotidiano de la humanidad.


INDICE DE NOTICIAS

El 4 de octubre de 1957, la URSS sorprendió al mundo entero con la puesta en órbita del Sputnik 1. Esa fecha histórica significó el comienzo de una era espacial en la que la investigación científica jugaba un papel esencial. Resulta sorprendente descubrir que muchos elementos que utilizamos en nuestra vida cotidiana tienen su origen en las investigaciones realizadas en los laboratorios de la NASA o de la Agencia Espacial Rusa. Desde su eficacia y alto grado de tecnología hasta en lo más sencillo, estos inventos cuentan con una gran ventaja; en muchas ocasiones se trata de descubrimientos paralelos al objetivo final, con lo que carecen de patentes y de su uso se beneficia toda la humanidad.

En el día a día

Las herramientas sin cable, como el taladro inalámbrico, fueron diseñadas para que los navegantes del Apolo pudieran taladrar las rocas lunares.

El GPS "Global Positioning System" o Sistema de Posición Global, es un conjunto de 24 satélites que se utilizan para conocer una posición exacta en el planeta. Originalmente, eran utilizados sólo por los militares de los estados unidos En la actualidad, además de guiarnos correctamente cuando viajamos, ayuda también a localizar excursionistas perdidos, presos en libertad condicionada, o a mejorar e informarnos de los tiempos de paso de los autobuses. Europa está preparando su propio sistema de navegación; el Galileo.

El código de barras, presente hasta en el más pequeño objeto de consumo, fue originalmente desarrollado por la NASA para controlar los millones de piezas destinadas a viajar al espacio que fabricaban.

De gran ayuda para los padres de las recientes generaciones son los pañales desechables, con gelatina absorbente que lograba un balance térmico de los trajes espaciales, además de solucionar un grave problema fisiológico en los minúsculos primeros módulos espaciales.

En la estación espacial Skylab se utilizaron por primera vez los detectores de humo para detectar cualquier vapor tóxico. Y los tejidos resistentes al fuego, presentes en los uniformes de los bomberos, cortinajes y asientos de salas de cine o de actos entre otros, surgen de las investigaciones realizadas para proteger los circuitos eléctricos de los cohetes.

La pintura anticorrosión se desarrolló para reducir los costos de mantenimiento de las instalaciones espaciales.

Los sistemas de ahorro de consumo de energía, utilizado en los refrigeradores, ordenadores y otros aparatos eléctricos domésticos, fue desarrollado para los satélites espaciales.

Algunas de las técnicas de desinfección empleadas en los principales centros hospitalarios del mundo fueron pensadas para los vuelos al espacio.

Los trajes espaciales se elaboran en telas y fibras como el maylar, creada con un material aislante y flexible construido a partir de una combinación de metales y cerámica. Aislantes del frío y el calor, hoy las utilizan los pilotos de competición, los bomberos, los submarinistas y cualquier persona que vista un forro polar, calcetines térmicos o un plumón, o que use guantes y botas térmicas para la nieve. También se inventó el kevlar, material plástico muy resistente con el que hoy se fabrican neumáticos, cuerdas y chalecos antibala. Las zapatillas de deporte con sistema de aire a presión, que amortigua el impacto y dan estabilidad y flexibilidad al atleta, proceden de los zapatos creados para permitir el movimiento de los astronautas.


Cirugía ocular láser

El láser, en sus inicios, fue utilizado en el espacio para realizar tests de distancia. Hoy es empleado ampliamente en la medicina y en la industria.

Los clásicos; el teflón, que repele el agua y está presente en nuestras sartenes y tapicerías, además de en múltiples aplicaciones industriales se inventó para recubrir la nave Saturno V, y el cierre de velcro, que se inventó para no perder los papeles. Literal: imaginen a un astronauta tomando notas sobre un experimento, deja un momento la libreta y el bolígrafo para cambiar un reactivo y, cuando quiere volverlos a coger, se han ido flotando a algún rincón de la nave. Para resolver el problema, había que inventar un pegamento que permitiera dejar la libreta y el bolígrafo fijados en alguna parte. Tenía que ser sólido, ya que un pegamento líquido se hubiera ido flotando en un racimo de gotas tras el bolígrafo. Y tenía que ser reversible, para poder despegar lo que se había pegado, y para poder volverlo a pegar después. El resultado, desarrollado en los años sesenta durante el programa Apolo, se utiliza ahora para abrochar ropa, soportar paneles en los vagones de trenes, zapatos sin cordones y es casi de uso obligatorio en miles de guarderías y parvularios.

El policarbonato, material aislante y resistente con el que están hechos los discos compactos, fue inventado para fabricar los cascos de los astronautas, además está presente en infinidad de utensilios irrompibles, y en los que soportan su uso en los lavavajillas y microondas.

Los Joysticks, en sus diferentes versiones están presentes en las videoconsolas, algunos modelos de sillas de ruedas, mandos de instrumental de microcirugía, etc. . .

Las previsiones meteorológicas serían casi imposibles con la precisión actual, sin los datos facilitados por los satélites.

Otras aplicaciones surgidas de la exploración espacial son la televisión y comunicaciones por satélite, los ordenadores portátiles, el aprovechamiento de la energía solar, sistemas de depuración y potabilización del agua, etc.

En la medicina y la salud

Los avances médicos y farmacológicos están cada vez más ligados a la carrera espacial. Algunos experimentos no pueden realizarse en la Tierra y, por ello, cuando el transbordador espacial Columbia despegó en 1981, llevó al espacio más de 80 experimentos científicos de física fundamental, biología y seguridad contra el fuego.

También en la Estación Espacial Internacional surgen tratamientos o programas de prevención para patologías cardiovasculares, la osteoporosis, la retinopatía asociada a la diabetes y los cálculos renales.

Los sistemas de monitorización cardiovascular, que se utilizaron para controlar en tiempo real la salud de los astronautas, son ahora de uso cotidiano en los centros hospitalarios de todo el mundo.


Termografía de torax

Las termografías multicolor, que permiten una representación del cuerpo humano en colores según su temperatura, son un producto de la era espacial. También es utilizada por la industria. Otras técnicas médicas de diagnóstico por la imagen también comparten esos mismos orígenes.

El termómetro digital que carece del tóxico mercurio, detecta la energía infrarroja que emite el oído, se diseñó para medir la temperatura de los astronautas en cuestión de segundos.

El dentífrico comestible, (la pasta de dientes infantil), tal y como lo conocemos ahora, se desarrolló para su uso en el espacio.

La tecnología del actual marcapasos fue utilizada para gobernar mejor las comunicaciones entre la Tierra y los satélites.

Las lentes de contacto con película antirayado fueron desarrolladas para proteger de las radiaciones, entre ellas la ultravioleta, a los espejos y cámaras de los telescopios utilizados en el espacio.

Los alimentos deshidratados y liofilizados, como algunas papillas infantiles o el café soluble, se idearon para alimentar al hombre en el espacio, y el microondas para que calentara sus alimentos.

Las actuales bombas de insulina que utilizan los diabéticos provienen de las que utilizaban los astronautas para proporcionarse las vitaminas necesarias para soportar la vida en el espacio.

Pero la principal novedad en la carrera espacial están en el programa denominado Desarrollo de Productos del Espacio, concebido para estimular a las compañías privadas a emplear las misiones de los transbordadores y las instalaciones de la Estación como centros de investigación de nuevos productos. Entre los experimentos financiados por el sector privado se encuentran el diseño de nuevos sistemas de control de incendios, el cultivo de plantas en el espacio y la manipulación genética de especies vegetales. También la biociencia y sus potenciales usos en medicina forman parte de las misiones, que incluyen estudios de proteínas para su aplicación en el tratamiento de diversos tipos de cáncer y el desarrollo de un sistema de microencapsulación para terapias oncológicas. Numerosas compañías de distintos sectores han tenido la oportunidad de beneficiarse del programa. Y es que en el espacio, incluso las flores huelen distinto.

Hasta aquí esta pequeña muestra del aprovechamiento que hace la humanidad de las tecnologías y avances derivados de la exploración espacial.

Fuente: Astroseti
Recopilado por Xavier Civit


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