Revista Axxón » Editorial: «Veintisiete primaveras» - página principal

¡ME GUSTA
AXXÓN!
  
 

ARGENTINA

 

 

Se sabe que la primavera es tiempo de desarrollo, de nacimiento, de vida. Como con la primavera austral que ya se acerca, eso mismo está pasando en Axxón, principalmente por el trabajo de Eduardo Carletti y el grupo de gente que figura al pie del índice, sin los que hoy este número no sería posible. Quiero que quede claro: mantener vivo y vigoroso un organismo como Axxón exige que todos los engranajes funcionen a la perfección. Eduardo sabe bien cómo hacerlo.

La revista merecía llegar vigorosa a su cumpleaños. Todos los años para esta época recuerdo aquel ya lejano número cero, y mientras escribo esto pienso en cuánto ha cambiado el mundo desde aquella presentación, en el sótano de una librería de Buenos Aires. Por mencionar un ejemplo trivial, yo le dicté este editorial a mi teléfono durante un viaje, sin tipearlo. Mi teléfono lo hizo por mí, mientras lo subía a un disco en la nube, donde yo ahora estoy corrigiéndolo desde una notebook. Claro, hay cosas que corregir porque el texto no sale limpio y hay muchos factores que influyen en eso —mi dicción imperfecta, el ruido ambiente (viajaba en tren y había bullicio), la calidad de la conexión a Internet (¡estaba usando la red pública en el ferrocarril!)— pero, sin embargo, al Dany Vázquez de aquel entonces, aquel pibe de apenas veinte años que ni siquiera tenía PC propia, este presente le resultaría, aunque previsible, asombroso.

No obstante, estos enormes avances no nos ubican en un mundo de relatos positivistas. Soy consciente de que hay muchas cosas para corregir y mejorar. En lo social, en lo humano, digo. Y no hablo de mi país, sino de todo el mundo. De nada sirven estas maravillas tecnológicas si son para unos pocos, si mientras yo dicto este texto hay niños que mueren de hambre, ancianos sin techo, gente con sus necesidades absurdamente incumplidas.

La ciencia ficción ha actuado muchas veces como catalizador de nuestros sueños y de nuestras pesadillas, y es común que hoy seamos testigos de obras donde está presente el miedo, ese mecanismo básico de alarma, de supervivencia. ¿Esto es un aviso? ¿Un grito de peligro?

Hay mucho para repensar, para hacer y deshacer, para construir ese futuro distinto y mejor. De nada servirán los gadgets tecnológicos y los grandes descubrimientos científicos de este nuevo siglo si no podemos transformarlos en herramientas de construcción de un mundo más justo y sano, si esto no nos permite evitar el futuro problemático que muchos aventuran y cuyos primeros síntomas ya sentimos.

Creo que hay buenas señales de cambio, al menos en la gente común. La gente de a pie aprovecha estos cambios tecnológicos y se apropia de la tecnología para darle el mejor uso que puede darle. Así como en la película Her el protagonista se aísla del mundo enamorándose de un sistema operativo, hay muchísima gente que usa estas herramientas para relacionarse mejor. ¿Estamos entrando a un mundo más empático? ¿Ayuda esto a que nos conozcamos mejor? ¿Podemos considerar que aún vivimos en el mundo de nuestros padres? ¿Podemos considerar que somos el mismo tipo de humano que nuestros abuelos?

Somos organismos adaptables, y hoy funcionamos como entes combinados a la tecnología, cosa que —aunque no al nivel actual—hacemos desde hace muchos siglos.

Estamos parados en una bisagra, aunque no sé si del otro lado hay algo, la nada, o un mundo plenamente mejor.

Resulte como resulte el futuro inmediato —y por qué no el lejano—, espero que haya muchas más primaveras como esta, con Axxón de testigo, donde cada uno de nosotros pueda aventurarse en esos caminos nunca antes explorados.

Que así sea.

 

 


Axxón 265

Editorial

2 Respuestas a “Editorial: «Veintisiete primaveras»”
  1. Mir/Mirtita dice:

    Feliz con la tecnología si nos sigue juntando, sin importar el lugar del planeta ni situación. Unidos una vez más!

  2. Mekola dice:

    Dany, afortunadamente las nuevas tecnologías, en mi caso, me abrieron puertas a fronteras donde nunca pude estar físicamente. Y en las cercanías, me permitieron que contactos virtuales se transformaran en reales (ojo, al revés también pasó). Aunque las tecnologías modernas de comunicación funcionan como un deus ex machina para cada uno de nosotros. Saludos, Meko.

  3.  
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