EL GUIÓN

Diego E. Gualda

Argentina

Bitácora del Capitán, fecha estelar 5947.3. Hace dos días que orbitamos el planeta Orelob IV, mientras la tripulación realiza reparaciones generales a la nave. La "USS Houston" ha salido bastante malherida del último enfrentamiento con la alianza Klingon-Romulana en la zona neutral. Por suerte, los Orelobianos son una raza pacífica y amigable, mayoritariamente compuesta por hermosas mujeres. Si bien sus conocimientos de ingeniería no son avanzados y su capacidad de viaje espacial es aún limitada, se han mostrado muy atentos y están cooperando en las reparaciones de la "Houston" en todo lo que pueden. Nuestro ingeniero, el señor Irish, ha entablado una interesante relación de intercambio con los científicos locales y...


¿Otra vez Klingons? ¿Otra vez Romulanos? ¿Otra vez mujeres hermosas en túnicas blancas, querido? ¿Más de lo mismo? Algún día, los televidentes se aburrirán, amor. ¿Más café?


Bitácora del Capitán, fecha... Julio de 1969. Nuestro último enfrentamiento en la zona neutral contra la alianza Klingon-Romulana provocó que —como consecuencia de un desperfecto en los dispositivos de ocultamiento de nuestros enemigos— se abriera un vórtice temporal que ha arrastrado a la "USS Houston" cerca de la órbita terrestre, en esta época. Nuestros motores warp están fuera de línea pero, mientras realizamos reparaciones y tratamos de ingeniárnoslas para volver a nuestra línea temporal, al menos podremos presenciar a través de nuestros sensores el histórico momento en que Neil Armstrong pisa por primera vez...


¡Y dale con los Klingons! ¡Y dale con los Romulanos! ¿Y los Borg? Esos sí tenían onda. Ah, no, cierto que no... Que la continuidad, que el canon y toda esa cháchara de los fans. A propósito... ¿Qué número de viaje en el tiempo es éste? ¿Cincuenta? ¿Sesenta? ¡Qué casualidad! ¡Otra vez la Tierra! ¡Otra vez el pasado! Definitivamente necesitas más café ¿O debo llamarlo "rajtajino"?


Bitácora del Capitán, fecha estelar 5947.3. Hace dos días que orbitamos el planeta Orelob IV, mientras la tripulación realiza reparaciones generales a la nave. La "USS Houston" ha salido bastante malherida del último enfrentamiento con una raza desconocida de seres cibernéticos que viajan a una velocidad superior al warp máximo. Los Orelobianos, si bien son una raza pacífica y amigable, mayoritariamente compuesta por hermosas mujeres, tienen algo perturbador. Su ciudad capital está controlada por una computadora que pareciera también dominar las vidas de sus habitantes.


Y seguro, éste ese el episodio donde el heroico Capitán Addison le habla, y le habla, y le habla a la maldita computadora hasta confundirla, desactivarla o simplemente matarla de un ataque de aburrimiento. Oh, vamos, querido. Tu cerebro puede un poco más que eso.


Bitácora del Capitán, fecha estelar 5947.3. Desde que llegamos a la órbita de Orelob IV, nuestro oficial científico, el señor Sputt, ha mostrado un comportamiento extraño y errático, poco apropiado en un vulcano. Sus permanentes fallas lógicas y sus continuas carcajadas, que no se han detenido desde su primera visita a la superficie, empiezan a...


...a hacerte pensar que, seguramente, ha sido poseído por un ente alienígena incorpóreo, por un virus mutante, por una maligna especie parasitaria que usa los cuerpos de los humanoides como anfitriones... ¡O que finalmente diste con el planeta de los vampiros, cariño! ¡Alerta de cliché en progreso! ¡Todos a sus puestos de batalla!


Bitácora del Capitán... y del Oficial Científico, fecha estelar 5947.3. Un accidente de transportación, al regresar de la superficie de Orelob IV a la "USS Houston", ha provocado que los dos humanoides antes conocidos como el Capitán Wilbur Addison y el Oficial Científico Sputt se fusionaran en un solo ser, al que la tripulación ha llamado cariñosamente Spuddison. El doctor McGraw, médico en jefe de la nave...


Sigo sin entender por qué, con tantos accidentes, insisten en seguir usando esas chatarras de transportadores. ¡Y ni hablar del holodeck! Sólo son para problemas. Te "repliqué" un sándwich y más café... Me parece que necesitas un descanso.


Bitácora del Capitán, fecha estelar 5947.3. En nuestro camino a Orelob IV hemos rescatado una nave de origen desconocido, aunque en apariencia muy antigua. Al explorar su interior hemos descubierto que cuenta con dispositivos de criogenia perfectamente funcionales. Tras un intenso trabajo de nuestro ingeniero, el señor Irish, tres humanos en perfecto estado de salud han sido resucitados. Dicen llamarse John Lennon, Woody Allen y William Shatner.


Claaaaaro... Falta Kahn para que toque la batería y Amelia Earhart para que haga los coros... y tienes a toda la banda.



Ilustración: Ferran Clavero

Bitácora del Capitán, fecha estelar 5947.3. Hace dos días que orbitamos el planeta Orelob IV, mientras la tripulación realiza reparaciones generales a la nave. La "USS Houston" ha salido bastante malherida del último enfrentamiento con la alianza Klingon-Romulana en la zona neutral. Como consecuencia de un desperfecto en los dispositivos de ocultamiento de nuestros enemigos, se ha abierto un vórtice temporal, desde el cual también hemos sido atacados por una raza desconocida de seres cibernéticos que viajan a una velocidad superior al warp máximo. Por suerte, los Orelobianos son una raza pacífica y amigable, mayoritariamente compuesta por hermosas mujeres. Si bien sus conocimientos de ingeniería no son avanzados y su capacidad de viaje espacial es aún limitada, se han mostrado muy atentos y están cooperando en las reparaciones de la "Houston" en todo lo que pueden. Nuestro ingeniero, el señor Irish, ha entablado una interesante relación de intercambio con los científicos locales, en particular con una blonda ingeniera de prominentes senos llamada Juria-Luh. Sin embargo, hay algo increíblemente perturbador sobre estos Orelobianos. Su ciudad capital está controlada por una computadora que pareciera también dominar las vidas de sus habitantes. Nuestro Oficial Científico, el señor Sputt, ha descendido a la superficie a investigar pero, al volver, un accidente de transportación lo ha fusionado con nuestro oficial de seguridad, el Teniente Nick Castillo, por lo que ahora lo llamamos cariñosamente Sputnik. Desde su regreso a bordo, Sputnik ha mostrado un comportamiento errático, poco digno de un vulcano, aunque el Dr. McGraw aún no sabe si esto se debe al estilo de vida un tanto más informal de nuestro oficial táctico o a que ambos hayan sido poseídos por algún tipo de entidad alienígena, cuya oscura intención seguramente será tomar el control de la nave para dirigirla a un rincón remoto de la galaxia, en busca de resarcimiento ante una afrenta personal del pasado; que seguramente me involucrará en una lucha cuerpo a cuerpo, como un gladiador en un circo romano, aunque espero que —esta vez— no me rasguen el uniforme, pues si bien la exposición de mi privilegiada anatomía entretiene a la platea femenina, está haciendo un poco de frío y temo contagiarme una gripe thalosiana. De todos modos, pareciera ser que la música de John Lennon, a quien rescatáramos de una nave criogénica hallada a la deriva, mantiene en calma a Sputnik, Shatner, Tuvix, Allen, Earhart, Roddenberry, Bin Laden, los Orelobianos, los Klingons, los Romulanos, los Borg, los Thleritas, los Profetas y al resto de la tripulación (sobre todo a esos malhumorados némesis provenientes del universo paralelo donde la pacífica Federación Unida de Planetas es el malvado Imperio Terrano). Sin embargo, no todo es un lecho de rosas en la vida de un Capitán: para empeorar las cosas, un comunicado de la Flota Estelar me informa que debo presentarme a Corte Marcial por ciento setenta y tres violaciones a la Directiva Primaria y cuarenta y siete violaciones a la Directiva Primaria Temporal (¡Sí, cuarenta y siete! ¿Y qué?). Me ha llegado una infracción del Departamento de Tránsito Andoriano por cruzar su espacio a mayor velocidad que la permitida y tengo el camarote lleno de tribbles. Creo que voy a encerrarme en un tubo Jefferies, cerca de un cartel que diga "GNDN", a tocar mi flauta ressican y llorar amargamente por mi sobrino (o mi hijo ilegítimo) muerto hace años, mientras espero a que Q venga a sacarme de este embrollo.


—¡¿Así te gusta, querida?!

—No, es horrible... Pero a los fans les va a encantar.



Diego E. Gualda nació en Buenos Aires en 1974. Además de dedicarse a la industria naviera, es periodista y escritor. Ha colaborado en publicaciones como GENTE, CONOZCA MÁS, EL GRÁFICO, RONDA AEROLÍNEAS ARGENTINAS, SOJOURN INTERNATIONAL MAGAZINE, STAR TREK COMMUNICATOR (en español) y LA AUTOPISTA DEL SUR, entre otras; como así también en el desaparecido periódico EL EXPRESO DIARIO. Ha publicado ficciones cortas en distintas publicaciones periódicas y antologías. Actualmente, edita la revista de la Comunidad Argentino-Nigeriana de Comercio, el blog Joven Argentino y es asiduo colaborador de Guía Star Trek.

Hemos publicado en Axxón: EL FAN (162), EL INCIDENTE DE PUNTA MÉDANOS (163), LOS TRES CAVERNÍCOLAS (167), EN CAMISÓN Y EN PANTUFLAS (174), AMANECE (176), TÉ INGLÉS (178), AR2647 (182)


Este cuento se vincula temáticamente con NUNCA ES DEMASIADO TARDE PARA UN NUEVO PROBLEMA, de Khristo Poshtakov (148), LIBERACIÓN DE LAS AUTOESCUELAS, de Marc Rodríguez Soto (148) y ABIERTO LAS 24 HORAS, de José Altamirano (148)

Axxón 194 - febrero de 2009
Cuento de autor latinoamericano (Cuento : Fantástico : Ciencia ficción : Humor : Star Trek : Argentina : Argentino).

            

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