Revista Axxón » Editorial: «2010: Indiferencia y saturación», por Eduardo J. Carletti, director de Axxón - página principal

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Había comenzado escribiendo en esta nota editorial sobre la indiferencia que se nota en la gente, y si bien es en todos los ámbitos por igual, es remarcable en especial que esto ocurra en la gente que interactúa en las redes sociales. Toda una paradoja, ¿no?

Alguna vez dije que Facebook me parecía una gigantesca tarima en la que se subían miles de personas para decir y mostrar sus cosas, y que mi sensación es que la mayoría —si no todos— hablan solos. Una especie de sociedad súper autista.

Pero lo dejaré ahí. No vale la pena insistir.

Recomiendo este texto sobre la indiferencia, si a alguien le interesa.

Luego estuve pensando en el tema del 2010, año que trae resonancias en la ciencia ficción. Pero la verdad es que ya alguien se adelantó y lo hizo muy bien en un trabajo que aquí les recomiendo.

Así que quedó para desarrollar brevemente en este editorial una pequeña idea que ronda mi cabeza, siempre relacionada con lo que uno percibe desde Axxón.

Veamos:

¿Y si el problema es que hay una saturación? ¿No nos están bombardeando con una excesiva cantidad de ciencia ficción, fantasía y terror en el cine y las series de televisión, incluso hasta en publicidades? ¿Alguien estudió —y me encantaría recibir un artículo sobre este tema— cuántas películas salen por mes y cuántas series tenemos en TV sobre los temas que nos interesan, no sólo ciencia ficción, sino también fantasía y terror?

No sé, me parece que a veces no es tan bueno que una temática se haga interesante para generar dinero… aunque esta es una opinión muy personal.

Un tema para estudiar. Y debatir.

¿Alguien quiere agregar sus impresiones? Espero algunas cartas… A menos que esto, bueno, les sea indiferente.

Pero esto no fue todo sobre la indiferencia, amigos. A modo de postdata quisiera contar una anécdota que justamente se refiere al Señor Escritor que nos aporta el cuento de apertura de este número, con quien tuve el enorme placer de compartir unos días en Medellín, en ocasión de la convención Fractal’09: John Kessel. El nivel de su calidad como escritor se puede ver en la historia que nos ha aportado, pero yo quiero hablar de la persona, del Señor que John es en presencia, con todas las letras.

John y Jim (James Patrick Kelly) podrían haber sido indiferentes en Medellín con nosotros, porque nosotros, ante lo que ellos son en sus carreras, no somos nada en la ciencia ficción. Pero claro que no lo fueron, para nada. Ni conmigo ni con ninguno de los participantes y aficionados que nos acompañaban. Pero la anécdota con John Kessel es a un nivel más personal. Fue así:

Durante una de las conferencias, la organización del evento colocó a un lado del escenario un camión con una pantalla gigante de video en la que se proyectó el vídeo que grabó Bruce Sterling con una charla realizada especialmente para Fractal’09. Este camión debía estar en marcha para que la pantalla funcionara, y los gases de su escape, que evidentemente no estaban bien filtrados, eran arrastrados por el viento hacia la hilera delantera del público. Yo estaba allí.

Cuando terminó esa conferencia, me sentía mal. Era el mediodía, y caminamos en un grupo amplio, organizadores e invitados especiales, hasta un restaurante cercano. En el camino, John notó algo en mi aspecto, se preocupó y me preguntó qué me pasaba. Le conté del problema de los gases del camión, y le dije que no se preocupara, que por suerte la caminata me estaba quitando las náuseas. Sin embargo, John estuvo preocupado y atento a mí durante el almuerzo.

Luego de eso vinieron las actividades de la tarde, y debo haber estado pálido ese día, porque otras personas notaron mi malestar.

A la nochecita, un auto nos llevaba hasta al hotel, que no estaba cerca del maravilloso lugar donde se celebraba la convención. Los que nos alojábamos en ese hotel éramos Jim, John, Fede Witt y yo. El auto en el que teníamos que ir Fede y yo falló, no podía arrancar, y nos bajamos y comenzamos a revisar el motor junto al chofer.

En el auto de al lado iban Jim y John, y ya estaban por irse cuando John se bajó e insistió en que en ese auto me llevaran a mí, porque yo estaba con un malestar desde el mediodía.

No me hacía falta a esas horas, pero yo sentí eso como un gran gesto de humanidad, de sensibilidad y de no-indiferencia. Viniendo de él, un excelente autor de ciencia ficción, renombrado, premiado, a quien respeto tanto, su gesto fue un halago gigantesco para mí. Y fue una de esas cosas que hacen que uno se reconcilie con la especie humana. La sensibilidad hacia los demás es una de las cosas más importantes en el acto de ser humanos, más que la inteligencia, la capacidad de construir y la formidable agresividad que nos caracteriza.

Sé que es una anécdota sencilla y quizás a alguien le parezca tonta y sin sustancia. Pero si una sola persona se da cuenta de lo que quiero decir, servirá el que la haya relatado aquí.

Solos, centrados en nosotros mismos, no podemos. Queriendo todo para uno, siendo egoístas o simplemente insensibles, hacemos peor al mundo en cada instante.

Y disculpen si sueno como un abuelo discurseando de moral.

Eduardo J. Carletti, febrero de 2010

Mensajes al Editor: ecarletti@axxon.com.ar


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