¡ME GUSTA
AXXÓN!
  
 

Archivo de julio 2016

Archimbaldo comprueba, en el playón de la Unidad Disciplinaria, que en el tiempo que estuvo detenido le han robado su auto. Con las llaves en la mano se queda pasmado mirando el espacio vacío donde lo había dejado. Sabe que no tiene a quién quejarse —todo es un desbande y un caos—, comprende que quizá éste sea un cambio pequeño en comparación con los que tendrá su vida a partir de ahora. Pero no puede evitar estar contento. A pesar de haber estado en prisión sólo unos pocos días, «siempre es mejor estar libre, aunque algún turro se haya llevado el auto y aunque hayamos perdido la guerra», piensa.