¡ME GUSTA
AXXÓN!
  
 

Archivo de octubre 2016

Antes de ingresar por méritos propios en el catálogo de los más conspicuos terroristas del siglo XX, el doctor Vidal era un personaje infame en la Universidad de Santiago de Compostela. Prototipo del sabio despistado, personificación del genio huraño e iracundo, su figura enlutada y barbada de rabí hasídico pertenecía ya al patrimonio de la facultad de Geografía e Historia. Sus exámenes de Historiografía, auténticas masacres, le hacían tan abominable entre sus alumnos como ignominioso para sus colegas, contra quienes arremetía, ciego de furia, a la menor insinuación de una afrenta. No toleraba la oposición ni sabía sostener un debate civilizado. Como ejemplo de su intransigencia y narcisismo, baste decir que bloqueó durante dos años la lectura de una tesis doctoral porque versaba sobre el mismo tema que él estaba desarrollando en el seminario. Sólo cuando Vidal publicó la memoria de su investigación y se hubo asegurado la primicia sobre aquel tema, pudo defender su tesis el desdichado doctorando.