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ARGENTINA

 

El arte en general tiene la potencia suficiente como para señalar los caminos que recorremos como seres sensibles. Estos no tienen que ser, necesariamente, caminos agradables. Muchas veces no lo son, a pesar de que puedan generar en nosotros esa sensación de belleza que asociamos a lo artístico. Pero el arte fantástico, además, tiene la virtud de señalarnos aquellos senderos que no recorremos, los que no recorrimos y aquellos que tal vez nunca recorreremos.

Algunos de esos caminos nos llevan a la distopía, cuando no directamente al horror. Los zombis, esos muertos no muertos que, en buena parte, somos nosotros mismos, hoy están casi omnipresentes, tanto que hasta me extraña que no haya comerciales donde nos vendan galletitas —Soylent Green, por supuesto—, o telenovelas donde el galán se debata entre el amor y su podredumbre… Bueno, solo falta que lleguen a la pantalla chica, porque la novela y la película ya están. Pasamos también por los vampiros; los hombres lobo tocaron y se fueron, y vaya uno a saber cuál será la nueva moda.

La ciencia ficción también sufre sus propios monstruos, como si ya no hubiese ninguna salida que nos haga mejores. No me gusta esa visión pesimista y resignada del mundo, porque de tanto verla puede que la tomemos como inevitable, y luego terminemos aceptándola en la realidad.

Si cualquiera de nosotros pudiera recorrer la temática fantástica del último cuarto de siglo, y quizá un poco más, vería que hay modas que se instalan, se disipan, reaparecen con alguna vueltita de tuerca para desaparecer otra, y otra, y otra vez, como un Fénix volando en espiral. Lo noto como lector y también como selector de material, pero es en el cine (comercial) donde más se nota.

¿Dónde están las nuevas visiones? ¿Dónde están esas historias nacidas de la experiencia y el sentir propios? No necesitamos que el mercado fagocite nuestra imaginación pues la paga que recibimos por nuestras obras es el cariño y el reconocimiento de quien nos lee. He notado en muchas obras de autores comerciales la descarada moneda extra que da la frase que solo adorna. Prefiero una y mil veces aquellas historias, posiblemente más cortas, que cuentan algo desde una visión personal y auténtica.

Yo propongo —no soy el primero que lo hace, ni seré el último: en este espacio ya lo hemos hecho varias veces— que como creadores tratemos de encontrar nuestro camino. Dejemos de ser zombis y ocupémonos de nuestra propia visión de las cosas. No digo que inventemos de la nada. Héctor Germán Oesterheld, conocido principalmente por su obra El Eternauta y también por su lamentable desaparición, fue un maestro en eso de tratar los temas más dispares de una forma especial: la de mostrar el lado más humano de cada historia. Muchas veces nos quejamos de que la ciencia ficción y la fantasía no se liberan de las marcas «de género», pero difícilmente pierdan esa «faja» si no tratamos de escribir cosas que realmente importen.

Creo que aún queda muchísimo por decir en este sentido. Y tengo la seguridad —la experiencia lo demuestra— de que ese debate, de darse, será altamente enriquecedor.

 

 


Axxón 244 – julio de 2013

Editorial

8 Respuestas a “Editorial: «La visión»”
  1. Omarcito dice:

    Me gusta eso de la ciencia ficción en lugares cotidianos. A veces lo fantástico nos acompaña en los lugares que habitamos siempre. Pero… la editorial parece mas destinada a escritores que lectores ¿podemos nosotros, como lectores, reorientar este pesimismo? Y cuidad con ser demasiado optimistas, a veces nos hacen olvidar horrores pasados y nos lo hacen pasar por nuevos.
    Un abrazo grande y si leí la editorial fué sin querer!

    • dany dice:

      Hola Omar.

      Claro que los lectores pueden hacer: comenten, critiquen, hagannos llegar sus opiniones, a nosotros y al autor, que gracias a estos medios está ahí nomás (es fácilmente complrobable).
      Y ojalá hagas más cosas como estas sin querer: te espero el mes que viene.

  2. Cristian J. Caravello dice:

    En cuanto atrapamos lo especial para cultivarlo en la huerta, se torna común y pierde su esencia. Nos hartaremos de las obras de ciencia ficción con un costado humano, después de la millonésima pieza.
    El jardín más esmerado no puede garantizar la presencia de flores especiales y el desierto más extremo no puede asegurar su ausencia.
    Yo dejaría que el mundo me sorprenda de tanto en tanto con una genialidad; la que solo nacerá de explorar variaciones sobre lo existente. Y en esto soy optimista: Tengo la absoluta certeza de que siempre hallará la novedad.

    Un abrazo, Daniel.

    • dany dice:

      Hola Cristian.

      Entiendo perfectamnte lo que decís. Lo que quiero decir es que tratemos de recorrer nuetros propios caminos, que usemos nuestras mismas y personales historias para generar literatura fantástica. Puedo nombrarte, por ejemplo, los cuentos «históricos» de Alejandro Alonso, «Rojo Federal» (http://axxon.com.ar/rev/134/c-134Cuento1.htm) y «1807» (http://axxon.com.ar/rev/112/c-112Invasiones.htm) a la cabeza. Y seguro hay muchos más, por supuesto.
      Está muy claro que ese camino tiene que ser natural, no forzado, pues entonces caeríamos en el mismo problema que, siento, hay en un cuento ambientado en un lugar y con personajes que el autor no «vivió», pero que «leyó» anteriormente en una historia nacida para otra cultura y otra gente. Eso no es necesariamente malo, pero si como autor no puedo vivenciar ese mundo que estoy escribiendo, pues estoy frito.

  3. JOSE CABRERA dice:

    Hace pocos dias descubri el sitio de José Carlos Canalda. Y debo decir que me parecio MUY BUENO. Esencialmente por lo que tu dices respecto al gran Oesterheld: la vision humana de la ciencia ficción.
    Vision que hizo grandes a los mas grandes, escribiendo desde su comarca, ambientando historias en sus comarcas, físicas o afectivas.
    No hay mas que leer a Bradbury, Simak, Sturgeon, y un largo etcetera.
    Y los escritores de nuestra hermosa y sufrida, pero siempre vital America de habla hipana y portuguesa. Podríamos incluir a Saurio y Santa Gregoria de los Cardales, Yoss, y otro largo etcetera
    Y no creo qe los lectores de Ciencia Ficcion nos hartemos de nada, y mucho menos que seamos pesimistas. Tal vez alguna tendencia (no moda), pueda no gustarnos. Pero siempre seremos fieles a una literatura que, esencialmente, nos hace pensar en el hombre y su destino. Y algunos, a pesar del pesimismo que trasuntan algunos relatos, seguimos creyendo que nuestro destino lo forjamos nosotros.

    Un fuerte abrazo desde La Banda Oriental.

    • dany dice:

      Hola, José.

      Hace bastante que no recibimos historias de Canalda, pero sé que es un autor para leer, al igual que Saurio y Yoss, quienes también, cada tanto, visitan esta casa (Yoss incluso tiene su número dedicado).
      De la Banda Oriental hay muchos autores que enriquecen la literatura rioplatense, y aquí voy a ser injusto y nombraré sólo a Pablo Dobrinin (otro que tiene número propio), porque creo que es uno de los que más lleva adelante lo que digo, y además con una sensibilidad artística estupenda.

      Otro abrazo rioplatense.

  4. Carlos E. Ferro dice:

    Muy interesante, me gustó mucho como todos los últimos editoriales.
    Estoy muy de acuerdo con lo que decís, , hay una repetición generalizada y constante que cansa al lectors, hasta el punto de hacerlo preguntarse -como dice Osmarcito- si es posible cambiarlo. Uno ve las librerías y la sensación general es de tedio, de que too está ya visto.
    Como en las distopías, la fuerza del mercado parece imponerse a todo y el panorama sería que los escritores están condenados a escribir «lo que vende», «lo que el mercado pide». Pero estamos en una época de Internet, donde la edición electrónica está al alcance de muchísima gente, donde la propagación boca-a-boca se ha hecho tan importante que hasta las empresas de publicidad han tenido que reconocerla e imitarla (las famos campañas virales), donde la gente lee en el celular mientras va camino al trabajo. Está en manos de los lectores hacer ruido, alentar cambios, apadrinar a los que destaquen de la masa, publicitarlos, darles feedback, empujarlos incluso.

    • dany dice:

      Hola, Carlos.

      Yo creo que sí, que es posible influir sobre el lector amigo y sobre el autor, ahora cercano.
      Publicaciones como estas no tienen al «mercado» de su lado, haciendo barullo y llenando vidrieras. Y esa en parte es una ventaja, porque no le debemos nada a nadie y somos libres de publicar lo que se nos cante, aunque no esté «de moda».

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