Revista Axxón » Archive for agosto 2020

¡ME GUSTA
AXXÓN!
  
 

Archivo de agosto 2020

 

 

 ARGENTINA

Durante todo el día me inquietó una sensación de dispersión y de vacío, de no ser completamente yo. No veía la hora de volver a casa, darme una ducha, comer algo y tirarme a dormir.

Clic para ampliar

Ilustración: Pedro Bel

Llegando al barrio, los faroles, los jardines y hasta los árboles se me antojaban irreales o arbitrarios, más artificiales que de costumbre. La tarde persistía, aplazaba la noche. Bajo esa demorada oscuridad crucé el umbral de mi puerta. Anduve merodeando por el living hasta que llegué a la escalera ¿Acaso ya había estado hoy ante aquellos escalones? oí un apagado estampido que hizo eco en el silencio ¿una puerta cerrándose de golpe? ¿un martillazo ronco? ¿un trueno conciso?

Me quedé en silencio. Hasta que, apremiado más por el miedo que por la curiosidad, subí la escalera a los saltos. Iba en busca del revólver que escondía en la mesita de luz.

Llegué hasta la habitación: la puerta abierta de par en par. Y ahí estaba él (más bien debería decir que ahí estaba yo, otro yo), sentado sobre el colchón, iluminado por la haragana luz de los faroles de calle. Me miraba expectante, con la cara desencajada (la misma cara que debo de haber puesto al verlo). Si no era yo, era demasiado igual a mí. Y me asusté aún más cuando advertí que, bajo la cama, asomaba un cuerpo exánime. Era un brazo que sobresalía. El indudable brazo de un muerto.

Yo y mi otro yo nos estudiábamos en silencio, tratando de entender. Sentí que su forzada respiración se dilataba también en mi pecho, como si fuéramos ecos instantáneos el uno del otro. Abrió la boca para hablar, y adiviné el peso de sus palabras en mis propios labios.

—Yo soy real —dijimos a la vez.

—Si esto es un sueño, ¿quién de los dos está soñando? —replicamos al unísono.

Y por toda respuesta escuchamos abrirse la puerta de calle. Y, después, pasos en el living. Y, después, alguien que se acercaba a la escalera.

Clic para ampliar

Ilustración: Pedro Bel

—Tres son multitud —exclamamos.

Pero mi otro yo ya se había levantado y aferraba el revólver. Antes de que me apuntara di un salto hacia él. En el forcejeo, el disparo detonó ahogado por nuestros cuerpos trenzados. El otro se desplomó junto a mí.

Yo dediqué un momento a contemplar su vaga y lenta agonía de muerte.

Y mientras, en mi confusión y aturdimiento, arrinconaba su cuerpo debajo de la cama, oí los pasos apremiantes y desordenados que subían la escalera.

Me desmoroné sobre el borde de la cama. El revólver todavía humeaba en mi mano cuando me vi, bajo el marco de la puerta abierta.

Era yo, o era demasiado igual a mí. Me miraba expectante, con la cara desencajada. La misma cara que debo de haber puesto yo al verme.


Cristian Nuñez nació en Santa Fe (Argentina) en 1973. Es Licenciado en Química por la Universidad Nacional del Litoral. En 2012, por cuestiones de trabajo, se radicó en Río Negro. Algunos de sus poemas y cuentos participaron en antologías y revistas digitales. Fue integrante activo del Centro de Escritores César Cipolletti y es miembro del Taller de Corte y Corrección coordinado por Marcelo Di Marco. Gracias a El Sur – taller literario sigue ensayando el arte de la corrección. Fue seleccionado en la convocatoria del FER (Fondo Editorial Rionegrino) 2018 en la categoría «Narrativa – Cuentos», con su libro “El algoritmo del monstruo”.

Ha publicado en Axxón; en Ficciones: «DEL TIEMPO Y LOS INSECTOS» EN «FICCIÓN BREVE (SETENTA Y SEIS)» (nº 264) (como Cristian Nuñez), VOLAR (nº 273) (como Cristian Gabriel Nuñez)


MÁS REVISTAS AXXÓN
197 196 195 194 193 192 191 190 189 188 187 186 185 184 183 182 181 180 179
178 177 176 175 174 173 172 171 170 169 168 167 166 165 164 163 162 161 160
159 158 157 156 155 154 153 152 151 150 149 148 147 146 145 144 143 142 141
140 139 138 137 136 135 134 133 132 131 130 129 128 127 126 125 124 123 122
121 120 119 118 117 116 115 114 113 112 111 110 109 108 107 106 105 104 103
102 101 100 99 98 97 96 95 94 93 92 91 90 89 88 87