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El equipo de investigación de la NASA del meteorito de Marte reabrió la semana pasada una controversia sobre la vida extraterrestre que ya lleva 14 años, reafirmando y ofreciendo respaldo a su afirmación ampliamente cuestionada de que un meteorito de 4.000 millones de años, que aterrizó hace miles de años sobre la Antártida, muestra evidencia de vida microscópica en Marte

Además de presentar la investigación que, según dicen, también desaprueban algunos de sus críticos, los científicos informaron que otros meteoritos marcianos parecen alojar fósiles microbianos distintos e identificables que apuntan aún más fuertemente a la existencia de vida.

“Nos sentimos más confiados que nunca de que Marte alguna vez fue, probablemente, y quizá todavía lo es, hogar de la vida”, dijo el jefe del equipo, David McKay en una conferencia patrocinada por la NASA sobre astrobiología.

Las presentaciones de los investigadores no crearon la gran exitación que saludó al anuncio original del 1996 sobre el meteorito, que dio lugar a una declaración televisada por el presidente Bill Clinton en la que anunció una cumbre del espacio, la formación de una comisión para examinar las implicaciones y el nacimiento de un programa de Astrobiología de la NASA.

Catorce años de crítica implacable han puesto a muchos científicos en contra de los resultados de McKay, y el “descubrimiento” en el meteorito de Marte ha seguido siendo un tema no resuelto y, en cierta medida, una cuestión torpe. Esto ha continuado a pesar de que las conclusiones centrales del equipo —que Marte tuvo alguna vez los seres vivos— ha ganado una amplia aceptación entre los biólogos, químicos, geólogos, astrónomos y otros científicos que integran la comunidad astrobiología.

Hablando en una conferencia de cuatro días cerca del Centro Johnson de la NASA, el equipo de McKay no reclamó estar presentando pruebas definitivas de que los meteoritos que están estudiando —que se puede identificar como marciano porque los gases en su interior coinciden con la atmósfera de Marte— contienen restos de seres vivos. En cambio, los investigadores describieron su recobrada confianza, que es resultado de un proceso científico que va al meollo de la cuestión, en base a la inferencia, pruebas simuladas y una especie de medicina forense interplanetaria.

McKay citó años de trabajo de los miembros del equipo Kathie Thomas-Keprta y Simon Clemett que, dijo, refutan la crítica central sobre la importancia del meteorito. También señaló la presencia de lo que parecen ser microbios fosilizados en otros meteoritos marcianos, y también el flujo constante de descubrimientos de otras pesronas que apuntan a un Marte que en un momento pudo haber albergado vida: húmedo, cálido y envuelto en una atmósfera potencialmente protectora y un campo magnético.

Rebatiendo a los críticos

El trabajo de Thomas-Keprta, publicado el año pasado en la revista Geochemica, se centra en el origen de los cristales con base de hierro llamados magnetitas en el meteorito original de Marte, llamado ALH84001. Las magnetitas en la Tierra son creadas, a veces, por bacterias que responden al campo magnético del planeta. El equipo de McKay argumentó que algunas de las magnetitas marcianas eran creadas por acción biológica de este tipo.

Los críticos dijeron que es igual de fácil que existan las magnetitas sin las bacterias o la biología, ya que a veces se forman como resultado del choque y el calor abrasador que podría venir, por ejemplo, del impacto de un asteroide. Pero en el trabajo reciente, Thomas-Keprta, una experta en el uso de la tecnología de haz de electrones para obsevar el interior de las rocas, informó de que la pureza de las magnetitas hace imposible esa explicación.

Reflejando tanto la conflictividad como lo dramático del debate, Thomas-Keprta terminó su charla haciendo referencia a un artículo reciente en una revista científica que dice que la comunidad astrobiológica había “abandonado en su mayoría” las explicaciones biológicas para la composición de ALH84001. Su réplica fue: “Como lo expresó Mark Twain, ‘Los noticias sobre nuestra muerte han sido muy exageradas’”

McKay se quejó de que no se había prestado suficiente atención a los trabajos como el de Thomas-Keprta.

“Todas las críticas a nuestro artículo original tienen una amplia difusión, pero cuando hicimos el trabajo para probar que los críticos estaban equivocados, apenas se reflejó”, dijo en una entrevista en la conferencia. “Ahora estamos en condiciones de decir que hemos derribado todas las críticas, y que nuestra explicación biológica se mantiene en pie.”

Mary Voytek, directora del programa de astrobiología de la NASA, elogió a McKay y su equipo por la continua investigación sobre los meteoritos de Marte, diciendo que han sido cruciales en el campo.

Ella dijo, sin embargo, que la comunidad astrobiológica en su conjunto no está convencida de sus resultados, en parte debido a que “la marca es tan alta”. Ella también dijo que aún no se ha probado que los posibles microfósiles en los meteoritos hubiesen venido de Marte, en vez de formarse, como contaminación, después de que los meteoritos aterrizaron en la Tierra. Además, todos los meteoritos marcianos consisten en rocas ígneas duras. Las rocas sedimentarias más frágiles, que es más probable que contengan signos de vida, se deshacen antes de alcanzar la Tierra.

Fuertes sentimientos

Debido a que es tan grande lo que está en juego en cualquier anuncio de posible o probable vida extraterrestre —tanto para la ciencia y de las implicaciones sociales y religiosas de ese descubrimiento— la cuestión pone de manifiesto sentimientos muy fuertes. En la conferencia, una voz destacada y cauta de la astrobiología propuso el establecimiento de un protocolo especial para supervisar la liberación de cualesquier artículos en revistas haciendo dramáticas reclamaciones extraterrestres.

Andrew Steele, de la Institución Carnegie para la Ciencia en Washington, miembro alguna vez del equipo de McKay, comparó la ausencia de revisión en la astrobiología con los procedimientos formales establecidos por los científicos involucrados en la búsqueda de vida extraterrestre, o SETI.

Dijo que los dirigentes de SETI entienden la sensibilidad de la sociedad con su trabajo y que es el momento de que los investigadores en astrobiología “maduren y hagan lo mismo”.

La astrobiología es un campo relativamente nuevo en la ciencia, que busca y trata de entender la vida fuera de la Tierra, así como cómo comenzó la vida en la Tierra. La conferencia bienal atrajo a más de 700 microbiólogos, químicos, geólogos, astrónomos, geoquímicos y otros investigadores en el campo más interdisciplinario de la ciencia.

A pesar de que los científicos discuten las afirmaciones de McKay, el campo se ha vuelto cada vez más optimista sobre la posibilidad de encontrar restos (o tal vez incluso muestras) de vida microbiana en Marte. Decenas de documentos presentados durante la conferencia opinan que el planeta ahora seco y frío, una vez fue cálido, húmedo y aparentemente muy habitable.

Por ejemplo, la científica planetaria de la NASA Carol Stoker dijo que el aterrizador Phoenix de la NASA —que descendió cerca de la región polar norte de Marte en 2008— encontró condiciones muy duras, pero que incluso hoy en día son aptas para la vida. Stoker, quien fue co-investigadora en los diversos instrumentos de la Phoenix, dijo que los datos enviados reunen criterios preestablecidos que indicarían que la superficie podría haber albergado vida marciana, incluso en tiempos recientes.

Steven Squyres, otro científico importante con un amplio conocimiento de Marte, dijo que él también está convencido de que Marte tuvo alguna vez las condiciones que podrían sustentar la vida.

El investigador principal de los dos vehículos robóticos de la NASA, Spirit y Opportunity, que han viajado por Marte durante los últimos seis años, dijo que Marte tuvo alguna vez agua en la superficie o cerca de ella, y ahora tiene muchos minerales que sólo se pueden formar en presencia de agua, e incluso hubo manantiales que una vez produjeron agua caliente y vapor.

“Estas son todas cosas que llevan a nichos locales habitables”, dijo. “Cuando se tiene la evidencia allí mismo, delante de usted, de la habitabilidad, se vuelve una cosa convincente que es mejor salir y ver si alguien vivió allí.”

En una sesión plenaria, en la que Squyres solicitó la opinión del grupo sobre cómo debe seguir adelante el campo, McKay se puso de pie para decir que el examen de posibles microfósiles marcianos debe tener una prioridad mucho más alta. Él dijo que los “biomorfos” que se están encontrando ahora podrían contestar algunas de las preguntas básicas sobre la vida en Marte y que se podría hacer a un costo mucho más bajo que el plan alternativo de miles de millones de dólares de enviar un vehículo robótico a Marte para recoger algunos muestras de rocas y traerlas de vuelta a la Tierra.

“Estos meteoritos son muestras de Marte”, dijo, “y deben ser tratados como los valiosos recursos que son.”

Fuente: The Washington Post. Aportado por Eduardo J. Carletti

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