FICCION BREVE (CUARENTA Y CUATRO)

Varios Autores

LA NUEVA MAESTRA JARDINERA

Susana Duré - Argentina


A una semana del inicio de clases, los padres comenzaron a quejarse.

Primero fueron los padres de Jazmín, luego los de Rosita. ¡Hasta el papá de los mellizos Flores!

La Directora, preocupada, leía las insólitas quejas del expediente.

"Tierra en la nariz, delantales mojados, semillas de girasol en las orejas..."



Susana Duré nació el 7 de noviembre de 1973 en Buenos Aires, donde vive. Actualmente trabaja como secretaria administrativa. Es participante del Taller 7, y disfruta escribiendo desde hace tiempo, sobre todo poesía y cuentos. Gracias a varios ejercicios del taller ha incursionado en el relato breve, género que se ha convertido en uno de sus preferidos.

Hemos publicado en Axxón:BAUTISMO DE VUELO (174), TATUAJE (174), ALMUERZO (180), EL LEÑADOR (186)



PARADOJA

Leonardo Montero Flores - Argentina


A Lucio no le tiembla el pulso. Sostiene el arma con seguridad y el cañón del revólver se ubica con precisión milimétrica entre las cejas del muchacho que lo mira con terror.

—¿Por qué? —pregunta el muchacho.

—Porque es la única forma en que puedo evitar mi existencia y mi transformación en el Anticristo.

Lucio aprieta el gatillo y la bala destroza el cráneo del muchacho. Grandes gotas de sangre salpican el rostro del asesino. El cuerpo inerte se desploma a sus pies. Una lágrima se desliza por la mejilla derecha de Lucio. Llora por su padre.

Luego se queda esperando la desintegración atómica proveniente de la paradoja temporal. Cierra los ojos y cuenta en forma descendente. Llega a cero pero nada ocurre. Sus átomos siguen tan unidos como antes del viaje a través del túnel del tiempo. Abrelos ojos. Se mira las manos y se toca el rostro en busca de signos de desintegración. Nada, todo sigue en su lugar. Observa con detenimiento el cuerpo del muchacho y una duda lo asalta mientras escucha el ulular de sirenas policiales que se acercan.

Camino a la comisaría un solo pensamiento lo envuelve en una telaraña asfixiante.

Una revelación a destiempo bailotea en su mente.

Ahora sabe por qué el sodero siempre venía a casa cuando papá no estaba.


Leonardo Montero Flores vive en San Juan, Argentina. En AXXÓN cumple una excelente labor divulgativa a través de su sección con noticias de la NASA.

Hemos publicado en Axxón:EL BUENO DE DIOS (168), EL CUENTO UNIVERSAL (178), FEEL (184), DR. MELTHER, MERCADER DE SUEÑOS (185), TIEMPO MUERTO (186), INSISTENCIA (187)



ENTROPÍA

Cristian Esteban Mitelman - Argentina


Frente al auditorio, el profesor Reisig explica los postulados de la termodinámica, en particular el principio de dispersión, que postula que todas las fuerzas del universo tienden a caer en un estado de caos, de modo que lo que existe como orden (catedrales,botellas de vidrio verde, baldosas ajedrezadas) son agrupaciones momentáneas que también han de perderse por el caudal de dispersión de la realidad.

Reisig quiere ir más lejos, quiere que el alumnado entienda en forma real sus palabras, pero no con cálculos de combinaciones atómicas. Es tal su deseo de aplicar una didácticas consubstanciada con su objeto de estudio, que su rostro comienza a difuminarse;sus manos dejan de tener dedos; el pelo se esparce en una fogata que deviene en humo; las piernas se hacen un remolino de viento que se mezcla con el aire removido por las aspas del ventilador; la voz se quiebra, la onda sonora se transforma en un susurrode fonemas imperceptibles.

Y luego viene la fusión con el todo, con el aula, con los pasillos, con la calle, con la copa de los árboles, con el río que se veía a través de los ventanales, por lo que el profesor Reisig demuestra su pasión por la enseñanza, aunque jamás recibirá lamerecida recompensa por sus esfuerzos.



ENTROPÍA II

Cristian Esteban Mitelman - Argentina


Si arrojáramos una flecha al infinito y el blanco mismo fuera el infinito, podríamos ver el trayecto curvo de la flecha, su torsión infinitesimal en el periplo.

Luego veríamos la lenta disminución de la flecha; la pérdida de un átomo de hierro y —por qué no— el lento derrumbe de ese mismo átomo.

Finalmente, luego de incontables siglos, veríamos la disolución completa de la flecha, toda ella fusionada en el infinito cóncavo de la materia.

La flecha no ha dado en el blanco. Ella misma se ha transformado en el blanco.



ENTROPÍA III

Cristian Esteban Mitelman - Argentina


El hombre se sienta a escribir la carta que explica su renuncia indeclinable al cargo. Mide las palabras; las escribe a conciencia. Al rato comprueba que ellas no sólo hablan de su renuncia, sino también de su hastío, de su pareja amargura. Descubre queellas rozan todas las conjunciones de su angustia: una esquina en la tarde, el juguete perdido de la infancia, la sensación de estar mirando una lluvia que no debía contemplarse en soledad. Comprende que las palabras hablan de la historia de la lluviay de la lluvia en sí, del deseo de hundirse en el líquido amniótico de la madre, de ser uno en el agua primordial, de fundirse en el todo y perder la conciencia en la miríada de átomos y de cuantos de energía, para finalmente no escribir palabras, sinografemas sin sentido, líneas curvas, puntos muy unidos y más tarde puntos que se van separando; un punto en cada hoja, luego uno cada diez, cada veinte, cada treinta, cada cien hojas...

Pero ya no hará falta, porque él también se habrá disuelto. Y de la carta original sólo persistirá, cada millones de años, un leve chispazo que se perderá en milésimas de segundo.


Cristian Mitelman nació en Capital Federal, Argentina, en 1971. En 1998 recibió el Segundo Premio Nacional Iniciación de Poesía y en 2000 una Mención de Honor en el Fondo Nacional de las Artes, Género Cuento. Ha publicado textos en PURO CUENTO y LA PRENSA.

Hemos publicado en Axxón:UN CIERTO SABOR EN LA LENGUA (178)



ORGANIZACIÓN

Ricardo Manzanaro Arana - España


Los operarios trabajaban en la sala de montaje, los informáticos delante de los ordenadores, y los profesores enseñaban a los alumnos en las aulas. Sonó una sirena. Todos abandonaron su labor. Salieron al unísono de los centros de trabajo, y marcharona la zona de ocio. El pueblo al completo se encontraba allí tomando unas copas, charlando, jugando, viendo películas o escuchando música. Sonó una sirena. Los presentes pagaron las consumiciones y comenzaron a desalojar los locales. Media hora después,no quedaba nadie en las calles y todos los bares estaban cerrados. A las 23.30 volvió a sonar la sirena. Luces de casas y calles se apagaron. Una nueva sirena, varias horas después, puso en marcha a toda la comunidad.


El presidente se levantó y saludó al joven que accedía al despacho. Ya sentados, el recién llegado le explicó al mandatario sus intenciones. Se había licenciado en Sociología en Madrid, y quería hacer la tesis doctoral en aquella comunidad, analizandosu peculiar sistema social. El presidente se mostró muy contento con el proyecto y le firmó una serie de autorizaciones para facilitar su labor. Además, durante los siguientes minutos, a modo de introducción, se dedicó a describirle las principales característicasorganizacionales de Nueva Madrid.


El político le explicó, aunque el doctorando lo tenía que saber de sobra, que Nueva Madrid fue la quinta colonia humana establecida fuera de la Tierra. Debido a la elevada radiación cósmica en ese planeta, hubo que construir todo el complejo de industriasy viviendas a nivel subterráneo. Esta circunstancia ocasionó numerosos problemas, pero también, con la ausencia del ciclo día / noche-luz / oscuridad, y su variación con las estaciones, permitió instaurar algunas innovaciones en materia social. Y la másllamativa fue la relacionada con la organización de los horarios.


En Nueva Madrid todos hacían lo mismo a la misma hora. De 9 a 13.30 todos trabajaban, de 13.30 a 15.00 todos comían, de 15.00 a 19.00 todos trabajaban, de 19.00 a 20.00 todos compraban, de 20.00 a 22.00 todos se divertían, de 22.00 a 0.00 todos estabanen casa, y esa hora todos se acostaban. Aquella idea había permitido una vida más racional. Por ejemplo, los que atendían en los bares sólo trabajaban intensamente durante tres horas y media, y así luego tenían más tiempo para descansar, preparar mejorlas comidas y los pinchos, hacer recados. Aquellos que no tenían ganas de juerga, sólo aguantaban ruidos durante el tiempo de ocio. La gente que trabajaba en comercios tenía un horario más breve, y así luego podía dedicar tiempo a mejoras, formación.


Pero quedaba otro hecho aún más peculiar. No había relojes. Nadie llevaba reloj. Los turnos se anunciaban con sirenas. Se trabajaba hasta que sonaba la sirena. Había diversión hasta que se escuchaba la sirena. Y de igual manera por la noche. Al principio,lógicamente, a la gente le costó acostumbrarse, pero tras el periodo de habituación, la comunidad obtuvo unos niveles de productividad extraordinaria. La gente ya no se preocupaba de qué hora era, de cuánto faltaba para acabar el trabajo, de si no le ibaa dar tiempo a hacer tal cosa. Todos se concentraban en trabajar, y ya llegará la sirena. Y, de hecho, así a la gente le rendía mucho el tiempo, era más efectiva. Asimismo, a la hora del ocio, disfrutaban sin estar pendientes de cuándo se acabaría la diversión.Y si alguien se despertaba por la noche, no podía angustiarse pensando en que quedaba poco para que sonara el despertador, ni sabía si llevaba mucho tiempo vigil, y así conciliaba de nuevo el sueño con más facilidad.


El sociólogo se tiró diez meses en Nueva Madrid, presentando poco después la tesis, que recibió la calificación más alta.


Tres años después, el sociólogo, que seguía viviendo en la Tierra y que no había vuelto a Nueva Madrid, recibió un mensaje del presidente de la colonia, en el que le rogaba que acudiera allí, porque habían surgido problemas. Quería su asesoramiento.

Las cosas iban mal. Había bajado sensiblemente el rendimiento laboral. Los habitantes presentaban problemas de salud. Las cifras de prevalencia de patologías como el estrés, o los trastornos nerviosos no hacían más que crecer. ¿Qué ocurría en Nueva Madrid?

El terrestre, al no formar parte de la comunidad, no tardó ni dos días en descubrir la causa. El reloj que regulaba cuándo sonaba la sirena estaba estropeado. Retrasaba mucho, y cada vez más. Los habitantes trabajaban dieciséis horas seguidas, estaban bebiendosin parar durante ocho, o se tiraban veintidos horas durmiendo.


Ricardo Manzanaro Arana nació en San Sebastián, España, en 1966. Es médico y se ha dedicado a la estética. Es asistente habitual -desde su fundación hace trece años- de la Tertulia de ciencia ficción de Bilbao. Mantiene un blog de noticias sobre ciencia ficción y hasta ahora ha publicado varios relatos, algunos impresos y otros en webs. Este año 2008 lleva la administración de los Premios Ignotus.

Hemos publicado en Axxón:INVOCACIÓN (160), MUTACIÓN (165), DEBATE ELECTORAL (186), RECUPERACIÓN (186)



LA PALABRA PRIMERA

Claudio Biondino - Argentina

Cada palabra, ¿no es un impulso en el aire?
Edgar Allan Poe


Ya cerca del colapso, la boca de Entropía vomita su palabra de hielo, sentenciando el final. Atrapado en una antigua singularidad, el último Viajero es lanzado hacia el centro de todas las cosas; hacia el origen de tiempos y espacios. Desvanecida su existenciafísica, se convierte en un Eterno Conocimiento del Ser. Al enviar su Verbo fuera del centro, los universos renacen con un estallido.


Claudio Biondino nació en 1974, es antropólogo y vive en Buenos Aires. Siempre le interesó la literatura fantástica y en especial la ciencia ficción, pero por distintos motivos nunca tuvo demasiado tiempo para dedicarse a este tipo de lecturas.

Hemos publicado en Axxón:INSEGURIDAD (160), EL TESTIGO (161),JUEGO DE LUCES (162), LA PRIMERA TENTACIÓN (168), LAS RELIQUIAS (169), LA NUEVA REVELACIÓN (170), LOS CIEGUITOS (171), MENSAJES EN EL VIENTO (177), AZUL MARINO (180)



UNA INSPECCIÓN RUTINARIA

Álvaro Valderas Alonso - España


—¿Y dice que le envían de más allá de Instalación para revisar mi programa? Hasta ahora los únicos exámenes eran los de conciencia, tipo test, que tengo en el paquete opcional de herramientas. Aunque sepa que no me extraña su venida, porque siempreme he sentido un poco fuera de lugar, pero en cuestiones de poca monta, por eso no me había atrevido a denunciarme ante las autoridades de programación; se trataba de fallas como no sentirme a gusto en grupo, o no saber bailar ni querer aprender siquiera.Cuando realicé los trámites para tener pareja oculté este detalle, y reconozco que estuvo mal, pero ella también se había olvidado de contarme que era lesbiana carnal, de ésas a las que les gustan los contactos reales, así que no me siento culpable. Esmás, en la reflexión que luego hice, el manual me mostró situaciones parecidas en otros modelos humanos, algunos muy antiguos, como los USA o la Grecia clásica; pero ninguno moderno. Eso me hizo sentir —una vez más— desplazado. He llegado a creerque el softwareborn que me instaló la matrona estaba ya caducado, o que lo había rescatado del cuerpo de alguien que, lamentablemente, había dejado de funcionar.

Verá, este punto es importante. Mis padres siempre quisieron lo mejor para mí y, como eran muy conscientes de que una buena educación fundamenta una vida de éxito, se esforzaron hasta el límite para pagarme los estudios y el cerebro de la mejor tecnología.¿Sabe usted? Entonces vino la depresión económica y, aunque atacamos las lunas de Júpiter con valentía y rapidez, los planes de estudios se depreciaron un vente por ciento, y ellos se vieron forzados a aceptar la oferta de un corredor de bienes estatales.Me compraron lo que éste tuvo a bien venderles. Luego, como estaba previsto, les llegó su hora y adiós, así quedó la cosa, sin opción a actualizaciones. Así, aunque considero que he sido justo y un buen ciudadano, ni he robado electricidad ni me he cagadoen El Poeta (perdone usted, por el gesto que ha puesto deduzco que en esas lejanas tierras de las que procede le tienen otro apelativo, así que prefiero explicárselo: Desde que sabemos que no hay un Creador porque nos originamos de una ínfima explosiónde la nada, y como parece inherente a la condición humana apoyarse en un ser superior, hemos erigido localmente la figura de este Poeta que, sin versos en la boca, parece no tener otra función que la de sentarse en las nubes para escuchar los lamentosque le lanzamos cuando las cosas no salen tal como las imaginábamos). No puedo dejar de sentir una cierta culpabilidad, una oscuridad del alma que ha de remontarse a ignoro qué defecto en la cuadrícula binaria, y que se centra en un detalle que prontole explicaré, si me lo permite.

Antes quiero aclararle que, como no deseo que mi hijo pase por una experiencia como la mía, he convencido a mi esposa y nos hemos casado también con los vecinos de arriba y los de abajo, y entre los siete hemos juntado recursos suficientes para comprarleal bebé —cuando venga, que todavía es pronto y queremos disfrutar un poco la vida; usted de sobra conoce hasta qué punto los niños le atan a uno y le rompen el ritmo— la mejor y más versátil inteligencia autoampliable, para que no se quede atrásde nadie. Usted habrá visto (¡qué pregunta tonta, si estoy hablando con un inspector!) a los niños con grandes cerebros en las cajitas de titanio en que los meten cuando acaban la lactancia asistida y los conectan al servidor. ¡Allí dentro sí que son libres!Pero para eso hay que nacer con buen pie y estudiar mucho en las primeras semanas de vida, algo fácil de conseguir si hemos sido buenos prepadres, y nosotros lo seremos, lo ha dicho el Programa. Plantar un bonsai, escribir un videojuego, cometer un hijo:ya podré emprender el viaje con el sosiego de los santos, caminar hacia aquello que hace milenios veían como una luz pero que hoy sabemos no es otra cosa que un ojo marrón en el espacio, el esfínter hacia una dimensión desconocida y más aireable (seamosoptimistas). Nadie ha vuelto de este trayecto, aunque imagino que es porque allí se encuentran tan a gusto que nada extrañan de lo que han dejado atrás, a espaldas. Hay quien asegura, simplemente, que por mera cuestión del fluir cósmico nadie puede bañarsedos veces en el mismo ano y, por eso, los que toman el camino de vuelta llegan a otro lugar, a infinitos otros lugares, pero nunca regresan. También hay magos de la computación que aseguran que lo que está dentro está fuera, de manera que nadie verdaderamentese va nunca a ninguna parte, aunque con la ilusión del tiempo el espacio parece fluctuar.

A este respecto yo no sé bien qué pensar, ni falta que me hace, opinará usted, yo, simple contador de estrellas. ¡Ah, si supiera la importancia que tiene mi trabajo! Pero usted ha venido a revisarme, no a escuchar mis cuitas. Por favor, proceda.


Álvaro Valderas, cosecha del 65, filólogo español en las Américas, ha colaborado con buen número de revistas, periódicos, radios y televisiones, ha publicado dos libros de cuentos (Libro de Cruentos, Bloody Mary: Historias ejemplares sobre vampiresas), una novela corta, y gran cantidad de relatos, artículos y guiones.



TRUCHO

Marcelo Huerta San Martín - Argentina


—Registro y datos del vehículo —me pidió el policía.

Se los alcancé, haciéndome el indiferente y él los miró por arriba. Mientras tanto, eché una mirada a las chicas que subían al cerro con ánimo de fiesta. Si tenía suerte, pronto estaría con ellas.

—¿Todo bien, oficial?

De pronto, mientras leía los datos, el cana pegó un respingo.

—Epa, epa... ¿Así que el cacharro éste viene de Alfa del Centauro? A ver, el permiso para ir más rápido que la luz. Más le vale que esté al día.

Le extendí el cristal tragando saliva. No había renovado el permiso "extra luz" desde hacía más de dos años terrestres.

—Lo que pasa es que en la oficina de control no dan turno hasta dentro de cinco años —alegué—. Igual está medio de adorno, creo que después de probarlo no lo usé más de dos o tres veces.

—No es mi problema. Mire, tiene suerte: Hace unos días abrieron un centro de verificación. Se va a tener que costear hasta Comodoro Rivadavia, eso sí, pero en un par de flashes llega. Ah, y ni piense que zafa de la multa. La verificación del motorde impulso, ¿ya la hizo o también "estamos" con mucha demora?

—No, la tengo hecha el mes pasado. Acá tiene.

—A ver. —Leyó la letra patona de alien con una habilidad pasmosa—. ¿Qué categoría de motor usa para el "extra luz"? ¿Arruga el espacio, lo pliega, lo encoge o qué?

—Lo perfora. Es un modelo nuevo... Tiene un anillo de retención que...

—Perdón, ¿me está jodiendo? No hay ningún método de perforar el espacio que sea seguro. El que le vendió ese motor es un criminal.

Le miré la cara y me di cuenta de que el viaje se había ido al carajo.

Mientras tanto, docenas de chicas de piernas largas y maquillaje plateado, ansiosas de erotismo alien, agitaban carteles que decían "Bienvenidos" en colores flúo.

—Los motores perforantes están absolutamente prohibidos de acá hasta Ofiuco y seguro que ya lo sabe, no se haga el gil —rezongó el policía—. Los anillos de retención nunca cierran bien y la radiación hace moco el ADN de todo bicho vivo queande cerca. Me va a tener que acompañar.


Logré cerrar la escotilla y amagué meter un cambio mientras el cana me miraba sorprendido por mi estupidez. Hacía rato que me tenía agarrado con un rayo de tracción.

—Pero... pero agente, no llego al festival anual... Mire lo que son esas minitas. No sea garca, le dejo el auto si quiere, pero déjeme bajar acá.

—No es mi problema. Venga tranquilo y sin hacer escándalo.

—Pero, digamé, ¿no lo podemos arreglar de alguna manera?

Ni bola me dio. Forzó la escotilla, me sacó a empujones y me llevó a la patrulla que simulaba ser un auto venido a menos. Las chicas me tiraban besitos y se reían, yo forcejeaba inútilmente para librarme. Al final, el viaje al Uritorco había sido en vano.

Fui a parar sin ceremonias al asiento de atrás. Puteando en silencio, todavía escuché al cana quejarse mientras arrancaba despacito para la seccional:

—Me tienen podrido los aliens truchos.


Marcelo Huerta San Martín nació el 7 de enero de 1970 en José C. Paz, provincia de Buenos Aires, Argentina. Dice que le gusta escribir desde la primaria, lo que, tal vez de un modo oblicuo, lo llevó a recibirse de Analista de Sistemas, actividad que ejerce a toda hora, en el trabajo y en su casa, donde tiene un montón de programejos menores destinados a automatizar sus tareas informáticas, incluyendo la generación de la versión Palm de AXXÓN y de Sin Dioses, sitio del que es co-editor. Es desconfiado desde adolescente, escéptico a partir de los 20, ateo desde los 21 y bright poco después. (Para saber de qué habla en este caso recomendamos darse una vuelta por The Brights). En algún otro momento diremos de dónde sale su voluntad de escribir con algún significado. Por ahora adelantaremos que lo persigue el tema de las conductas programadas por otros (lean Piloto automático, y Chico natural), asunto que también aparece en Material descartable.

Hemos publicado en Axxón sus ficciones:PILOTO AUTOMÁTICO (75), CHICO NATURAL (86), PULSO (117), MATERIAL DESCARTABLE (156), VEROGRAFFITI (187)

Hemos publicado en Axxón sus artículos:AVENTURAS CONVERSACIONALES: EL INICIO HACIA LA FICCIÓN INTERACTIVA (129)



TRABAJO SUCIO

Leonardo Montero Flores - Argentina


Sus alas se manchan con la sangre de los cuerpos esparcidos. Camina sobre un sendero tapizado de restos humanos. A veces resbala en la mezcla formada por las entrañas putrefactas y el fango negruzco. Un pálido sol dibuja sombras extrañas a través de construccionesdestruidas.

Sigue caminando en un recorrido incierto. Observa iglesias consumidas por el fuego, niños devorados por infecciones sin nombre y ríos con aguas color hiel.

Encuentra también en su camino a cuatro jinetes que cabalgan sin prisa.

El más flaco de ellos lo mira desde su caballo esquelético y le pregunta:

—¿Y? ¿Qué pasó, Gabriel?

El ángel agita un poco las alas y aprieta entre sus manos el séptimo sello, aún sin abrir.

—Lo de siempre. Llegamos tarde. Ellos mismos hicieron el trabajo sucio.


Leonardo Montero Flores vive en San Juan, Argentina. En AXXÓN cumple una excelente labor divulgativa a través de su sección con noticias de la NASA.

Hemos publicado en Axxón:EL BUENO DE DIOS (168), EL CUENTO UNIVERSAL (178), FEEL (184), DR. MELTHER, MERCADER DE SUEÑOS (185), TIEMPO MUERTO (186), INSISTENCIA (187)



EL UNIVERSO DE LOS UNIVERSOS

Rubén A. Acosta - Argentina


Se ubicó ante aquella mancha blanquecina que contrastaba nítidamente con la negrura del espacio. A la velocidad del pensamiento la recorrió, observando sus detalles. Sintió su increíble energía y en un instante fue testigo del colosal alumbramiento.

Gigantescas espirales repletas de estrellas comenzaron a salir y a desplazarse a velocidades asombrosas para ocupar su lugar en el Cosmos.

El agujero blanco se detuvo. La masa, que en algún punto del Universo se había derrumbado sobre sí misma, había sido compensada. Era el equilibrio que mantenían la materia y el vacío.

Pese a que había visto aquel espectáculo millones de veces, aún lo fascinaba. Era uno de los más jóvenes, sólo podía controlar pequeños agujeros. Debía aprender mucho de las fuerzas cósmicas, de la gravitación, del tiempo.

Su raza, quizás la más antigua del Universo, había aprendido a controlar los fenómenos de la naturaleza, a conocer los secretos de un mundo cambiante, dinámico, en crecimiento. A manejar la materia desde una simple nube gaseosa para obtener una galaxiaentera con toda su inmensa carga de energía.

Otros como él viajaban permanentemente de un punto a otro del Universo, investigando, incorporando y controlando. Había quienes cuidaban que los supercúmulos de galaxias no colisionaran entre sí provocando inimaginables cataclismos cósmicos.

Algunos penetraban en los temidos agujeros negros, equilibrando sus infinitas fuerzas.

Él sólo estaba en la cocina. Mezclando los ingredientes, preparando la gran sopa.

Conciencia y energía, eso eran. Infinitas mentes abarcando todo lo conocido.

La primera raza del Cosmos, la que conocía todo, la que sabía todo, la que podía todo.

Siempre le habían transmitido eso en sus enseñanzas, pero ahora tenía sus dudas.

El Universo comenzó con la explosión primigenia, nada existía antes, ni el espacio ni el tiempo. Ni la nada misma.

Expandió su energía y dejó que sus pensamientos fluyeran a través de innumerables vías, en el equivalente de un descanso. Convocó datos, información, archivos, eones.

¿Cómo era posible que el Universo hubiera comenzado a partir de un punto superdenso? ¿Qué había antes? ¿Cómo era posible que el espacio y el tiempo no existieran?

Siempre los había considerado como algo indestructible. Nunca hubo un principio, ni nunca habrá un final. El infinito, la eternidad le hicieron dudar.

Era considerado un rebelde. La perfección y la belleza del Universo no podían ser discutidos. Pero nunca había tenido respuestas satisfactorias. Las más elevadas súper ecuaciones, los más exactos razonamientos, los teoremas más precisos no le eran suficientes.

Si sólo fuera posible observar el conjunto del Universo desde un punto externo, desde otra dimensión ¿Pero era eso posible? Sólo teoría.


Se encontraba en sus cavilaciones cuando se sintió atraído por una energía muy intensa. No conocía aquello. Trató de usar su propio caudal energético, toda su voluntad, con la cual podría destruir un planeta en un microsegundo; pero le fue inútil. Estoera algo infinitamente superior. Decidió no poner resistencia.

Fue llevado lejos de lo que conocía. A velocidades que incluso para él eran increíbles. Por vez primera conoció el asombro. Su Universo fue transformándose en un pequeño espacio insignificante ¿Hacia dónde lo llevaban?

Rodeado por la más completa oscuridad, comenzó a divisar pequeños puntos brillantes en la lejanía. Algunos fueron aumentando de tamaño.

Y en un instante su supermente, su hiperconciencia, abastecida con todo lo conocido a través de eras, estuvo a punto de sucumbir ante la escena que se presentaba frente a él. Ahora conocía La Verdad de la Creación. Cada punto comprendía un Universo distintoy los había por miles de millones. Grandes, pequeños. Se expandían, se contraían. Vio innumerables Bigs Bangs. Era el Universo de los Universos.

Mirara donde mirara veía nuevas maravillas. Cosas que no podía describir. Hechos, fenómenos que nunca antes podría haber imaginado.

Infinito tiempo estuvo incorporando aquella Escala Superior en el Orden del Cosmos. Un hiperplano en el que se sintió totalmente insignificante y comprendió que aún no sabía nada.

Disperso en esa nueva dimensión sintió que Alguien se comunicaba con él. Ahora sintió temor y un infinito respeto ¿Qué fabulosa conciencia podría habitar en aquel lugar?

No era uno de los suyos, eso lo sabía. Era algo muy, muy superior. Un sentimiento equivalente a la emoción lo recorrió. Creyó estar frente al Creador.

¿Quién más podía ser aquella entidad que se comunicaba con él? ¿Qué otro podía mostrarle La Verdad?

Y de pronto le llegó la revelación: eso no era lo último, había aún más. ¿El Creador?

No, no lo era. Un insignificante ser dentro de un hiperuniverso, eso es lo que era. Ni sus maestros superiores conocían al Creador.

Pero, ¿por qué entonces lo había traído hasta ahí? ¿Cuál era el motivo? ¿Acaso era parte de su entrenamiento?

Y su asombro llegó al límite cuando supo que el Ser lo había convocado porque tenía los mismos problemas, las mismas dudas, los mismos planteos. El Todo era para ambos una misma incógnita.

Aquel ente, infinitamente más elevado en la escala de la Creación también, pese a su vasto conocimiento, se sentía solo y confundido.


Emergiendo por un agujero blanco volvió a su mísero Universo. Lo observó y vio cuan insignificante era. Pero ahora tenía respuestas. No todas, pero comprendía mejor los Superiores Planes de la Creación. Estaba tranquilo. Había evolucionado. Los próximosmillones de eones tenían una esperanza.


Rubén A. Acosta vive en Esquel, provincia de Chubut, Argentina.



MATRIMONIO

Carlos Daminsky - Argentina


Dio una cucharada a la espesa sopa y al probar un poco, notó el sabor amargo. Sí... tenía sospechas... ella le quería envenenar... ella le quería matar... a pesar del rostro inocente con que le miraba. Dejó la cuchara en la mesa y ya no quiso tomar mássopa. Ella le dijo que comiera, pero él se negó. Ya no se fiaba. Tras los cristales de la ventana el día se iba haciendo turbio.

Despertó de golpe asustado... aquella noche apenas había podido conciliar el sueño temiendo alguna amenaza... ¿Qué estaría haciendo ella? ¿Preparando algún plan para matarlo? Tanteó bajo la almohada hasta dar con algo frío. Era la luenga hoja del cuchillode cocina que guardaba por si acaso.

Con sigilo se movió con la espalda apoyada en la pared. Escuchó unos ruidos y vio luz que se filtraba por debajo de la puerta. ¿Qué estaría haciendo la maldita bruja? Suavemente agarró el pomo. Aspiró aire profundamente y abrió la puerta de golpe. Ellale miró con sorpresa, sentada en la taza del aseo. Él tartamudeó mientras escondía el cuchillo tras la espalda y se disculpó. Volvió a su habitación... ya hacía mucho tiempo que dormían separados.


Salió a comprar el periódico. Mientras caminaba cabizbajo, sus pensamientos divagaban. Últimamente había visto a su esposa hacer cosas muy raras. Pequeños gestos sospechosos. Demasiadas caricias que parecían al final quererle arañar, demasiadas sonrisasque cuando él ya no la miraba directo (pero sí de soslayo) se torcían malévolamente en su rostro. Y en los últimos tiempos toda la comida tenía aquel sospechoso sabor amargo... Se paró y se frotó los ojos. Ya no dormía bien y las ojeras se le estaban haciendoperpetuas. Dobló la esquina y continuó caminando. Volvió a obsesionarse. Pensó en todos esos objetos puestos adrede en el suelo para que se cayese. En los enchufes con cables pelados, en el gas... sí, en el gas... a partir de aquel día que estuvo a puntode saltar la casa por los aires (casualmente cuando él estaba solo) había sustituido todo lo que funcionaba a gas en la casa... Accidentes domésticos... Su mujer ya no era su mujer, era una cosa...

¿Pero por qué ella le quería matar? ¿Tendría un amante? Lo dudaba, ¿ o qué? ¿O sería por aquella discusión del cine? Él quería ver Halloween, El Origen, y ella quería ver... no se acordaba qué bodrio. Los nervios lo estaban matando.

Compró el periódico en el quiosco. Y después se sentó en un banco. Le dio una ojeada rápida y algo le llamó la atención. Era un anuncio con los bordes en negrita para resaltarlo más. MUJER MORENA. MADURITA. CASADA. 1'60. PARA RELACIONES ESPORÁDICAS. Suesposa concordaba perfectamente con la descripción. No podía ser... en su cabeza empezaron a flotar caracolas, estrellitas, flechas, onomatopeyas...

Anduvo sin rumbo, de un lado para otro. Cavilando. Había tantas mujeres que podían coincidir con aquella descripción. Cientos. Miles. Al final descartó intentar contactar con la mujer del anuncio... Después se arrepintió... Después se dijo que no... Despuésque sí... Después...

Ofuscado cruzó la calle. Entonces una sombra, como la de un tiburón, fue directamente a por él. Tuvo tiempo de apartarse, pero el vehículo le dio en un costado y lo lanzó violentamente contra el suelo. Desde el asfalto pudo ver cómo el coche escapaba atoda velocidad. Intentó memorizar la matrícula, pero los números se convirtieron en líneas desenfocadas. Un parpadeo. Sintió un regusto a polvo y sangre en la boca. Otro parpadeo. Una banda de pájaros negros alzó el vuelo desde un árbol cercano. Otro parpadeo.Un hilillo rojizo bajando por su boca. Otro parpadeo. Gotas de sangre cayendo en el asfalto caliente. Los párpados se cerraron.


Cuando se sentó los grillos cantaban. La farola disipaba la noche a su alrededor con un círculo de luz anaranjada. Tendría que volver a casa. Ya era tarde. Tenía hambre.

Se perdió unas cuantas veces, pues tenía la cabeza hecha un lío, pero al final dio con su casa. Enfrente de ella había un coche que no conocía... o sí... Cuando se dio cuenta de un pequeño golpe que tenía en un lado. Qué lástima, porque el coche era bastantenuevo. Las luces de la casa estaban encendidas.

Cuando llegó a la entrada encontró apoyada una escopeta. Vaya, qué bien. Se alisó la ropa, se hizo el pelo para atrás. Cogió la fría arma y llamó. Pero la puerta estaba entornada y se abrió ligeramente. Así que pasó. Al entrar oyó el sonido de la televisión,fue hacia al comedor.

Su mujer apareció de improviso en el pasillo. Él le pegó un tiro. La detonación emitió un fogonazo. Ella salió disparada hacia atrás. Olor a pólvora. Su mujer quedó aturdida en el suelo, apoyada contra la pared, mirándose el enorme agujero que tenía ensu barriga. Ella se levantó y se sacudió. Fue hasta él, le quitó la escopeta y le clavó un cuchillo de diez centímetros en sus entrañas. Él miró desconcertado la hoja plateada. Hizo una mueca y encogió los brazos. Ella soltó el cuchillo y retrocedió. Élse sacó la hoja y tiró el cuchillo hacia detrás. Fue a por su mujer y le agarró del cuello. Ella también hizo lo mismo. Ambos apretaron con fuerza, intentando estrangularse... Así estuvieron diez minutos... pero como no pasaba nada desistieron. Con lalengua fuera y cansados, los dos se apoyaron en la pared. De repente ella le golpeó con una lámpara en la cabeza, los cristales salieron disparados haciéndose añicos.

Se sacudió la cabeza y el hombro. Miró a su mujer.

—¿Por qué no vamos a ver la tele, cariño?

—Sí. Y mañana será otro día.

—Ah, cariñito. Tienes una bolladura en el coche.

—Ah, sí. Le di un golpecito.


Carlos Daminsky nació en 1973 y es residente de Alcoi (España). Ha publicados varios relatos en Portal CIFI, NGC 3660, NM y Axxón. Se reconoce influenciado por escritores como Poe o Philip K. Dick, y otros como Joyce. También por el surrealismo y Dalí, por poetas como Panero o Gonzalo Rojas. Y las películas de terror góticas y "casposas".



A ESA HORA INCIERTA

Leonardo Montero Flores - Argentina


El desfile de difuntos en la calle principal me deja perplejo. Los muertos que acaban de salir de sus tumbas bailan una danza desarticulada y macabra. De tanto en tanto alguno me mira sin ver, clava en mí sus cuencas vacías y después sigue su marcha. Hayde todos los tamaños, colores y olores. Muertos jóvenes y rozagantes, vestidos de etiqueta, se mezclan con harapientos que chorrean líquidos apestosos. Algunos caminan, otros se arrastran, incluso hay osados que se atreven a avanzar rodando. Pero todoscomparten la misma naturaleza y motivación: están muertos pero animados, ya no quieren perderse en la podredumbre de sus moradas finales.

Vaya a saber uno qué arcano conjuro los ha hecho renegar de su condición natural. Porque hasta donde yo sé, el muerto es muerto y el vivo es vivo; pero que el muerto se haga el vivo es cosa que no sabría explicar.

Cuando el aire parece intoxicado de ajenjo me pregunto en voz alta:

—¿Será el día del fin del mundo?

—No, es el primer día del infierno en la Tierra —me dice una vieja de negro que, pasándome una mano huesuda por sobre el hombro, me invita a seguirla.

Y la sigo nomás, rumbeando para el norte, a esa hora incierta en la que empieza a anochecer.


Leonardo Montero Flores vive en San Juan, Argentina. En AXXÓN cumple una excelente labor divulgativa a través de su sección con noticias de la NASA.

Hemos publicado en Axxón:EL BUENO DE DIOS (168), EL CUENTO UNIVERSAL (178), FEEL (184), DR. MELTHER, MERCADER DE SUEÑOS (185), TIEMPO MUERTO (186), INSISTENCIA (187)



SI ACASO

Marcelo Huerta San Martín - Argentina


Disfrutaba de la caricia cálida del sol penetrándola; el fuego lento le doraba la piel. Recorrió sus otras sensaciones: los músculos doloridos por el gimnasio, las piernas recién depiladas. Los testimonios de su dedicación a ser hermosa.

Ya era hora de salir del sol; un vistazo al reloj se lo confirmó. Despacio, levantó sus cosas, fingiendo no sentir las miradas que deseaban su cuerpo, en especial esa cola paradita que ejercitaba tanto. Se puso los anteojos de sol y se dio vuelta a medias,mirando apenas al hombre que la observaba con más atención. Tendría unos treinta años; la diferencia de edad que le gustaba. Qué divertido era ver cómo los mismos hombres que la desnudaban con la mirada se quedaban helados cuando ella los miraba con picardía,chupando una patilla de los lentes, y ellos se daban cuenta de que apenas tenía dieciséis años. Había que ver si aquél era uno de los tímidos o un baboso al que habría que alejar con un par de golpes bien dados.

El hombre aquel la seguía mirando. ¡Y encima estaba bueno! No tanto como el padre de su amiga, al que casi se llevó a la cama, pero bastante interesante. Se alegró pensando cuánto se divertiría provocándolo y dejándolo frustrado.

En su reproductor puso a todo volumen uno de esos temas machacones que le gustaban tanto. Agitó la cabeza un poco mientras bailaba, siguiendo el ritmo, mientras de reojo seguía mirando al hombre; ahora todo su juego era sólo para él. Movía las caderas,deslizaba las palmas por los abdominales firmes, jugueteaba con los breteles delgados de su bikini.

Se volvió hacia su admirador y encontró algo raro en su mirada. Ya no tenía la calentura de antes... ¿por qué sus ojos transmitían horror, asco, espanto? Se miró. ¿Le habría pasado algo? Nada, pero él seguía horrorizado y algunas personas que estaban asu lado también.

No estaban mirándola a ella. Miraban algo detrás de ella.

Le faltó tiempo para contemplar lo que veían los demás. No vio la piel escamosa, los colmillos enormes, la baba corrosiva que goteaba de las fauces, el aliento fétido y putrefacto. En el instante en que se dio vuelta sólo alcanzó a ver un abismo enormey negro que se la tragaba, y eso fue lo último que supo.


Zrel se felicitó por la elección del nuevo coto de caza. Al teleportarse para capturar la presa, notó que el ganado era muy numeroso. Los temores iniciales sobre encontrar una raza inteligente se disiparon. Antes de devorar a su presa la había sondeado,y pocas veces había encontrado pensamientos tan elementales. A seres tan básicos no les molestaría perder de vez en cuando a uno de sus jóvenes, si acaso llegaban a notar su falta.

Sí, a él y a los suyos los esperaban muchos años de comida muy sabrosa.


Marcelo Huerta San Martín nació el 7 de enero de 1970 en José C. Paz, provincia de Buenos Aires, Argentina. Dice que le gusta escribir desde la primaria, lo que, tal vez de un modo oblicuo, lo llevó a recibirse de Analista de Sistemas, actividad que ejerce a toda hora, en el trabajo y en su casa, donde tiene un montón de programejos menores destinados a automatizar sus tareas informáticas, incluyendo la generación de la versión Palm de AXXÓN y de Sin Dioses, sitio del que es co-editor. Es desconfiado desde adolescente, escéptico a partir de los 20, ateo desde los 21 y bright poco después. (Para saber de qué habla en este caso recomendamos darse una vuelta por The Brights). En algún otro momento diremos de dónde sale su voluntad de escribir con algún significado. Por ahora adelantaremos que lo persigue el tema de las conductas programadas por otros (lean Piloto automático, y Chico natural), asunto que también aparece en Material descartable.

Hemos publicado en Axxón sus ficciones:PILOTO AUTOMÁTICO (75), CHICO NATURAL (86), PULSO (117), MATERIAL DESCARTABLE (156), VEROGRAFFITI (187)

Hemos publicado en Axxón sus artículos:AVENTURAS CONVERSACIONALES: EL INICIO HACIA LA FICCIÓN INTERACTIVA (129)



DUPLICACIÓN DE LOS MUNDOS POSIBLES

Cristian Esteban Mitelman - Argentina


En este universo alguien te rechaza. Esto implica que existe otro universo donde eres aceptado por ella. Si esto es así, tristeza y alegría se complementan de un modo exacto y la melancolía que experimentas aquí es la exaltación que hay en otro lugar.Así es, mi amigo: todo triunfo o toda derrota son apenas miradas sesgadas.

No es ella quien te rechaza, sino el orden absoluto del cosmos. No es ella quien acepta al otro, sino el orden absoluto del cosmos.

Y sin embargo, ¿por qué persistes en tu amargura, si hay un lugar en el que los dos, indiferentes a la realidad, toman una taza de té y acarician el íntimo lomo de un gato?


Cristian Mitelman nació en Capital Federal, Argentina, en 1971. En 1998 recibió el Segundo Premio Nacional Iniciación de Poesía y en 2000 una Mención de Honor en el Fondo Nacional de las Artes, Género Cuento. Ha publicado textos en PURO CUENTO y LA PRENSA.

Hemos publicado en Axxón:UN CIERTO SABOR EN LA LENGUA (178)



EN LA COSTA

Rafael Horacio Tabara - Argentina


Las barrancas clareaban al sol ese domingo. Los dos iban bajando hasta la costa, sin apuro. Llegó primero el padre, eligió un lugar y comenzó a preparar los aparejos.

El chico lo miraba con admiración; era la primera vez que iba a intentar esa novedad de la pesca.

Entusiasmado, quería aprenderlo todo rápidamente, y más que nada anticipaba ese triunfo de volver a la casa con algún pescado obtenido por él, y ser digno del padre, que siempre regresaba con varias piezas.

Por eso estaba atento a todo. Prestó suma atención al padre que encarnaba los anzuelos con masa y con lombrices.

Cuando la primera caña estuvo lista, el padre le enseñó a lanzar la plomada hacia la parte más profunda del río. A la tarde, el muchacho sacó su primer bagre, casi de un kilo, y fue feliz.

Después hubieron muchos domingos de alegría, y llegó el tiempo en que los dos ya estaban parejos en cuanto a la maestría de la pesca.

Una tarde, el hombre se resbaló en una piedra de la costa, cayó al agua y el Paraná se lo llevó. Al cuerpo lo encontraron río abajo, dos días después.

El muchacho, con los años, siguió yendo a pescar cada domingo, solo.

En recodo del río, profundo y oscuro, vivía un bagre, perseguidor de peces chicos y habilidoso para escapar de surubís y dorados. Una mañana se alejó de su sitio preferido buscando alguna presa, entrevió la mojarra cerca del fondo y al tragarla sintióel anzuelo. Trató de escapar pero la línea firme lo retuvo. Peleó hasta quedar sin fuerzas, se abandonó al final y fue arrastrado hasta la costa.

Mientras se debatía inútilmente, recordó una tarde de hacía mucho, cuando le enseñó a pescar a ese muchacho que ahora, sin ninguna emoción, lo sacaba del agua y le golpeaba la cabeza con una piedra para rematarlo.


Rafael Horacio Tabara nació en Entre Ríos en 1950, aunque ahora vive en Lanús. Trabaja en corrección y traducciones del inglés, ha dedicado mucho tiempo a la lectura de ficción y a veces escribe cuentos.



ELECCIÓN

Ricardo Axel Casal - Argentina


John subió al colectivo y ocupó un lugar doble libre, del lado de la ventanilla como siempre.

Dos paradas más adelante subió una espléndida rubia. John la miró apretándose contra al ventana para dejar más lugar junto a él y deseando que se sentara. La rubia pasó de largo y se acomodó junto a un señor de edad que dormitaba babeando su asiento.

"Ésta es la gota que derramó el vaso", pensó John. "Nunca me eligen a mí. En nada soy buena elección al parecer. Ya desde pequeño cuando seleccionaban a los jugadores para los equipos del barrio yo quedaba solo. En la escuela cuando elegían a un alumnopara las olimpiadas o un papel en las obras nunca era a mí. Cuando aparecía una vacante de trabajo siempre se la daban a otra persona, por más que yo estuviera más calificado. Me enrolé en la milicia y me rechazaron.

Es el colmo, ya ni pido que me elijan para cosas buenas o glamorosas, solo que me elijan, hasta me postulé para cargos que nadie, pero nadie quiere y nunca fui escogido.

Y ahora... Ahora ni siquiera una señorita me elije como eventual compañero de asiento por un par de cuadras. Es lo máximo, ¿es que no sirvo para nada? ¿Por qué nadie me elige?"

Totalmente enfrascado en sus pensamientos John siguió lamentándose. En ese momento una voz junto a él dijo:

—No te preocupes John, hoy te elegí a ti, de todas estas personas, te elegí a ti y sólo a ti. De todos ellos el único que morirá calcinado hoy eres tú, John —dijo La Parca mientras le tomaba la mano.

El olor a humo era ya inconfundible.



Ricardo Axel Casal nació el 22 de octubre de 1976 en Neuquén, Argentina. Trabaja en informática y tiene estudios universitarios en esa área. En su época de secundaria siempre odió Lengua pero le gustaba mucho Literatura, y ahora puede decir que tiene como hobby tratar de escribir cuentos. Otras de sus pasiones son los viajes y la informática, y desde esta última también trata de aportar su granito de arena para que tantas cosas que gustan a los lectores de Sci-Fi y hoy consideran ficción sean mañana una realidad. Principalmente lee ciencia ficción: Asimov, P. K. Dick (éste es su favorito), Clarke, Fowler, Bisson, Blish, Bradbury, Hamillton, Niven, etc.

Hemos publicado en Axxón:LOS ÚLTIMOS SEGUNDOS (186), EL ÚLTIMO MONSTRUO (187)




Axxón 192 - diciembre de 2008
Ilustrado por Valeria Uccelli
Cuentos breves de diversos autores (Cuentos : Fantástico : Ciencia Ficción : Fantasía : Varios temas : Varias nacionalidades).

            

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